EGUREN, ‘POETA EJEMPLAR Y ÚNICO’, MARIÁTEGUI en AMAUTA

abril 1, 2017 en 1:06 am | Publicado en Artículos sobre Literatura, Comentarios diversos, Comunicación y Cultura, Documentos, Miscelánea | Deja un comentario
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En la puerta de abril, MES DE LAS LETRAS en el Perú, comparto este valioso documento, La Introducción del  N° 21 (Lima, 1929) de AMAUTA, la célebre revista dirigida por José Calos Mariátegui, dedicado a homenajear al “mágico decorador de la noche”, José María Eguren.

POESIA Y VERDAD

 PRELUDIO DEL RENACIMIENTO DE JOSE MARIA EGUREN*

El proceso literario del Perú nos ofrece un derecho que podemos ejercitar sin peligro de competencia: el del homenaje a José María Eguren. Queremos ejercitarlo precisamente porque hasta ahora ningún grupo, ninguna revista literaria lo ha reivindicado para sí. Ni Eguren buscó nunca con su arte el homenaje público, ni Amauta ha sido empresaria de ninguno. Estos dos antecedentes garantizan la libertad y la justicia con que juntamos en las páginas siguientes los elogios que la nueva generación dedica, con inobjetable sinceridad, al grande y querido poeta.

Muerto González Prada, Eguren es el único entre nuestros mayores a quien podemos testimoniar una admiración sin reservas. En ningún otro encontramos los mismos puros dotes de creador. Y como ninguna consagración acaparadora o interesada compromete la independencia de su arte, podemos rodearlo con orgullo, y con énfasis.

Al don genial de la creación, Eguren unió siempre la pureza de una vida poética. No traficó nunca con sus versos, ni reclamó para ellos laureles oficiales ni académicos. Es difícil en el Perú ser tan fiel a una vocación y a un destino. Porque lo sabemos. Eguren nos parece más ejemplar y único.

Sin programa, sin ceremonia, sin rito, sin motivo, fuera de toda razón conmemorativa y cronológica, Amauta ha convidado a algunos de sus colaboradores literarios a participar en este insólito homenaje, para el que no hemos querido esperar, por no restarle modestia y repentinismo, los mensajes de adhesión de César Vallejo. César Falcón, Alberto Hidalgo, Enrique Bustamante y Ballivián, Armando Bazán, Blanca Luz Brum, Magda Portal y otros amigos ausentes, que habrían sido de los primeros en acudir a nuestra cita.

Esto, en fin, no es un homenaje sino un reconocimiento, una salutación. Si a Eguren le gustara el estruendo criollo, lo llamaríamos albazo. Porque, si de aquí está proscrita la pirotecnia, en su sentido municipal y jaranero, es con la alegría matinal del alba como la juventud prefiere acercarse a este decorador mágico de la noche.

Después de la larga y señera vigilia, Eguren vela alerta todavía, Tiene la sombra de una fatiga azul en los párpados; pero guarda intacta la lumbre de sus pupilas de cazador de imágenes. Nos ha dado quizá, todos sus versos; pero nos reserva aun la sorpresa de su prosa, qué será siempre poesía. Poesía y Verdad, como decía Goethe.

La evasión de la realidad lo ha conservado puro. Tiene entera la inocencia de poeta muy semejante en su caso a la del niño, pero que no debe ser entendida restrictivamente, sino como elemento estético y creativo. (Porque es riesgoso exagerar la idea de Eguren infante. A lo largo de su conversación gentil, se hace siempre el descubrimiento de su malicia). Jorge Basadre termina su magnífica versión de Eguren con la advertencia de que su elogio es también una elegía. Pero Eguren, física y estéticamente, está en la madurez. Su poesía empieza sólo ahora a influir en las cosas. El Country Club decora sus campos de tenis con la retama, la pálida flor del campo limeño que Eguren amó el primero. Es todavía poco; pero en todo lo que podemos exigir al gusto anglo-sajón de la civilización del asfalto. Al borde de las pistas de automóviles, la niña-flor de Eguren, la ginestra amarilla, es la primera victoria de su poesía.

No: no nos sentimos delante de un ocaso. Si a Eguren se le hubiese acabado la juventud, podría haberla recobrado en nosotros. Queremos a toda costa incluirlo en nuestra esperanza, afirmando que no sólo es pasado sino también futuro. Y que aquí Amauta preludia algo que podríamos llamar así: Renacimiento de José María Eguren.

 NOTA:

* Publicado en Amauta, como introducción al número de homenaje a José María Eguren (Nº 21, febrero-marzo de 1929, págs. 11 y 12).

Reproducido de  Boletín Casa Museo José Carlos Mariátegui, N° 93 Enero-Febrero, Lima,  2017 p.  8

LA DESPEDIDA, poema canción de CÉSAR CALVO con la guitarra del gran maestro CARLOS HAYRE

febrero 11, 2017 en 9:58 pm | Publicado en Artículos sobre Literatura, Comentarios diversos, Comunicación y Cultura, JARDIN DE DELICIAS | Deja un comentario
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Foto tomada del blog CÉSAR CALVO SORIANO http://cesarcalvosoriano.blogspot.pe/2012/08/la-ausencia-como-pedestal-en-la-poesia.html Edición : Dr Guillermo Calvo Soriano

Es un muro delgado la despedida

Así como la muerte, paloma

Se adelgaza cada día

Mi canto va en la noche, luna encendida

Con la luz de tu cuerpo desvanecida Quién sabrá de tus pechos

Que yo subía

Debajo de qué noche, paloma

Serás memoria que olvida

Es un camino ciego

La despedida Caminando tu mueres, paloma

Y yo no encuentro la vida

Mi canto va en la noche,

luna encendida

Con la luz de tu cuerpo desvanecida.

GRACIAS al doctor Guillermo Calvo Soriano por mantener viva la memoria de poeta y regalarnos de tiempo en tiempo sus magníficos textos.

VER OTROS POEMAS DE CÉSAR CAL SORIANO AQUÍ:
https://hablasonialuz.wordpress.com/2013/08/06/poemas-de-cesar-calvo-en-antologia-en-su-voz-y-en-el-festival-de-cine-de-lima-pucp-el-martes-13-de-agosto-en-la-sala-azul/

“ESA VEZ DEL HUAICO” de ELEODORO VARGAS VICUÑA, EXCELENTE NARRADOR Y POETA PERUANO (1924 – 1997)

febrero 2, 2017 en 2:45 am | Publicado en Artículos sobre Literatura, Comentarios diversos, Comunicación y Cultura, Miscelánea, Noticias y demás... | 3 comentarios
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Eleodoro Vargas Vicuña, narrador y poeta peruano (1924 - 1997)

Eleodoro Vargas Vicuña, narrador y poeta peruano (1924 – 1997)

Maestría en la reproducción del habla coloquial, fino conocimiento de los personajes del mundo narrado, prosa plena de lirismo, narran la tragedia de un pueblo ante la violenta irrupción de la avalancha de lodo  y piedras:  El huaico

“ESA VEZ DEL HUAICO”

I

Alrededor de don Teófilo Navarro no queda sino contagiador aire entristecido. Su casa, pura pampa quedó después del huaico —agua de mala entraña— que lo tumbó todo.

Los vecinos están medio que están nomás. La mitad se les fue tratando de levantar pared con la mirada y la otra mitad para consolarlo:

—Con un poco de voluntad, podrá usted levantarse de nuevo.

El caso fue así:

Todas las veces de susto le decían:

—Don Tofe, haga usted construir muro de piedra a su casa, no sea que el huaico…

Pero él se reía con suficiencia, y para decir algo por contestar, repetía:

—Que venga el huaico. Que me lleve. De resbaladera acabará la pena.

Lo decía por decir porque en el pueblo, con penas y todo, siempre somos felices.

Después que levantó su casa, en que hubo apurado trajín para terminar, luego de la techa, en que hubo demorado canto de no acabar con música y zapateo para afirmar el suelo, se hizo tranquilidad. Y como él lo dijo desafiador:

—Hasta que otro guapo se atreva, pared y techo contra viento y noche que revienten de impotencia.

Fabricaba y componía sombreros. A la puerta de su casa, aguja en mano, sombrero en horma, silbido y canto  para rellenar hueco de tarde nostalgiosa, lo veíamos cumplir.

En el invierno paz, no en el verano. Medio que se quisquillaba don Tofe mirando temeroso el agua que crecía hasta engrosar el río. Decía:

—¡Esto es costumbre! ¿Habrá por qué temer?

Muchas veces la campana madrina de la iglesia, en talantalanes de peligro, anunciaba desbordera, y don Tofe, creído, corría que corría para ver. Allí estaba intactita la casa a la orilla del cauce.

La noche en que sucedió no podía ser, aunque se hubiese roto el brazo el sacristán o hubiera podido más y rompiera las campanas avisando. Era cumpleaños de doña Adelaida Suárez. No se podía creer. Y más cuando la fiesta había sido con música y la agasajada era persona que estaba bien con Dios.

Don Tofe decía:

—Beber, beber, que la vida se ha de acabar.

Verlo era un gusto, alegre como estaba, a pesar de que la Grimalda, su mujer, con su tremenda barriga, sentada en un rincón censuraba.

Primero fue un rumor creciente que llegó, junto con el grito de Julián Mayta que salía corriendo de la huerta:

—¡Está entrando agua!.. ¡Está trayendo piedras!..

Muy pocos lo oyeron. En ese instante entró el agua hasta el patio. No debía ser grave la cosa… El agua  avanzaba rápidamente como buscando algo. Entonces sí que reaccionamos, aunque de primera intención no se tomó ninguna iniciativa. En la sala de la derecha, ebrios los músicos, sin darse cuenta, bromeaban todavía. Yo comencé a correr sin saber a dónde.

Un golpe fuerte en la sala de la izquierda que da al cauce, comprendiendo el peligro, nos puso con la cara seria. Y cuando ya lampón y pico los hombres se disponían, se inundaron las salas y los cuartos. La cocina con sus viejas era un grito de rezos. El agua furiosa sabía de memoria su trabajo, lo que hacía. En un santiamén todo estuvo inundado sobre la altura de los cimientos.

En el momento en que los animales salían al escape, las paredes empezaron a ceder. Las mujeres (doña Eulalia Espinoza principalmente) gritaban, clamaban al cielo. Y los hombres lisureaban dándose coraje.

No se podía. Era torrente de fuerza. Las paredes del corral vencidas se cayeron. Don Antonio Ebúsquez era el único de carácter que se dejaba oír:

—¡Rompan la puerta falsa que da al cauce para desatorar!

Pero la lluvia lo atoraba a él, porque era como río que bajaba.

En la tiniebla éramos gente oscurecida, loca, como la entraña de esa noche de rayos y de truenos.

Al relámpago, apurado seguía bajando el aluvión. Desde el corral, por el patio, al camino, y luego al río bajaba. De la puerta del zaguán quedaban astillas.

Vimos a la Grimalda. Subida sobre un batán lloraba a más no poder. Pensaba en Dios con todos sus dolores.

II

De agua, de noche, de viento, fue la tumbadera de la casa de don Tofe. Con gritos de parto también, pues la Grimalda, ayudada por Roque Barrera y subida sobre una mesita que a la vez la contenía contra la pared sobre el poyo, comenzó a descuartizarse.

Doña Toribia estuvo felizmente, atendiéndola como pudo. Roque a duras penas contenía la mesa y sostenía también a la Grimalda. Doña Toribia, con las manos de agua terrosa, remangándose el brazo, la asistía.

Grimalda se animaba casi quebrándole el brazo al Roque con el esfuerzo:

—¡Ayude usted! ¡Ayude usted, mamá Tulli! —Sin embargo, fue como una lucha el nacimiento, mientras el agua amenazaba con derribarnos.

Luego doña Toribia, serena como siempre, descorchetándose el monillo, cobijó a la criatura que ya gritaba,   junto a sus lacios senos.

Otro grito fuerte fue como una protesta, pero con el llanto del niño nos renació el valor. A su mamá hubiera podido también reanimarla; no, ella había fallecido antes de oírlo.

Total, todo se apagó. Solamente cuando la pena arreciaba, mirando los cimientos lavados que quedaban, pasó la lluvia. El huaico bajó su correntada o habría bajado antes: oíamos un rumor entre violento y tranquilo.

En adelante se comenzó a buscar:

—¡Don Macshi!.. ¡Mamá Brígida!.. ¡Lázaro!..

Oía su nombre cada cual y cada cual contestaba animándose. Don Tofe, sin haberse enterado todavía, buscaba a su Grimalda.

Media puerta del zaguán, inservible, había ido a parar a la chacra de enfrente. Las sillas y ventanas desparramadas. Dice Demetrio López que un cerdo había varado cerca de Vilca-bamba.

Los muros y cimientos quedaron débiles. Algunos baúles amarrados al manzano estaban astillados. Allí quedaba también el batán de don Jacinto Navarro, centenaria piedra donde molieron los abuelos.

Lo demás y más fuerte se supo cuando don Tofe llegó hasta nosotros, con su mujer muerta en brazos. Detrás doña Toribia con el recién nacido.

Esas dos caras fueron para nosotros un ¡golpe! que nunca habíamos sentido.

En el velorio, en casa de don Nicolás Arosemena, no se rió por primera vez los chistes de Roque.

En un ángulo de la sala, don Teófilo se quejaba. Parecía que el aire de esa mala noche se le había secado en la cara. Eran como furia vencida las huellas de su rostro. Repetía:

—¡Quién lo hubiera dicho…! ¡Quién lo hubiera dicho!

En fin, la velada fue de razonar pesimista, con ese café consolador apenas.

¡Cómo se recordó la muerte! ¡Cuántos nombres! Eladio Amaro, Fortunato Rojas, Pedro Tintush. ¡Pero nunca desgraciados!

—¡Ah, ya se fueron!

Se sintió la muerte a muerte. Adentro, hasta los tuétanos como angustia; afuera, en los miembros ateridos, como temblor desconocido.

Ni coca ni aguardiente pudieron esa noche.

Desde entonces don Tofe, medio vivo, medio fantasma, allí está.

—Zurcidor de sombreros —dicen.

Mientras, verdeciendo, retoña el valle de la gente que habla por hablar:

—¡Caído, con la cara en el suelo!

—¡Zurcidor de sombreros viejos!

Pero nadie sabe lo de nadie. De repente, un día…

(1953)

 

ELEODORO VARGAS VICUÑA  nació en La Esperanza, Cerro de Pasco, 1924. Su infancia transcurrió en Acobamba, provincia de Tarma, en Junín. Forma parte de la brillante promoción literaria surgida alrededor en los años cincuenta del pasado siglo que dio a la literatura nacional nombres como los de  Enrique Congrains,  Sebastián Salazar Bondy,  Carlos Eduardo Zavaleta y Julio Ramon Ribeyro. Eestudió Letras y Psicología en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos en Lima (1942- 1946) y la Universidad Nacional San Agustín de Arequipa ( 1946-1951).  Entre sus obras se encuentran Ñahuín (1953), reeditada en 1976; Zora, imagen de poesía (1964) con la que ganó el Premio Nacional de Poesía; Taita Cristo (1964) reeditada de manera póstuma en 1999; El cristal con que se mira. Cuentos (1975), entre otras.

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“CONFESIONES EN ALTA VOZ”. RESPUESTAS DE ELEODORO VARGAS VICUÑA A ESPERANZA  RUIZ , POCO ANTES DE MORIR. 4 DE FEBRERO DE 1997

Vargas Vicuña y Esperanza Ruiz. Foto: Revista La Casa de Cartón. II Época N° 13, 1997

Vargas Vicuña y Esperanza Ruiz. Foto: Revista La Casa de Cartón. II Época N° 13, 1997

“De repente me vine a Lima, hacia 1947, y comencé a escribir los primeros cuentos de Nahuín. Desde el 27 de junio de 1947 empecé a escribir esos cuentos, el primero de ellos se llamó “El traslado”. Los escribí y lo dejé, siempre he escrito y he dejado las cosas así, un poco sueltas. Hasta que hubo un concurso de cuentos, allá en Arequipa, y yo presenté “El traslado”. Otro participante obtuvo el primer premio con un relato llamado “El viaje”. Te cuento todo esto como un recuerdo precioso de aquellos años. Yo estaba entre los que seguían la literatura de José María Arguedas y de Ciro Alegría y no entre aquellos que seguían lo que podríamos llamar la literatura académica en cuanto utilizan correctamente las palabras. Algunas palabras que se hablan así, de manera particular, en la sierra, yo las puse en mi cuento tal cual se pronuncian, como un signo de identidad de esa cultura en donde yo había vivido. Todo esto fue estupendo para mí. Yo siempre releo a Rulfo y en sus cuentos he encontrado la confirmación de que lo que hice estaba bien. Mi relato-que perdió el concurso- fue descalificado porque en lugar de poner “acomedieron” puse “se acomidieron”. Un catedrático me dijo que si yo estaba estudiando literatura y gramática, y más tarde iba a ser profesor, no debía escribir así. Hace unos días estaba releyendo a Rulfo y detecté que él pone en uno de sus cuentos exactamente igual a lo que yo puse: “se acomidieron”. La gran lección de Rulfo radica en el hecho de haber escrito las palabras tal como suenan al oído y tal como debe sonar un cuento de esa naturaleza en señal de identidad cultural.

Indirectamente, a mí la literatura me ha estado enseñando. Luego de esa experiencia jamás volví a escribir de la manera como se habla comúnmente, porté por escribir respetando las normas de la gramática. Eso fue un salto entre la prosa de Arguedas, que escribe y siente en quechua, y luego traduce al español, y a prosa de Ciro Alegría que es neutra y académica, vale decir, escribía de manera correcta pero cuando le da voz propia a sus personajes éstos hablan como suele expresarse la gente del campo. En ese contexto, diría que mi escritura sufrió una evolución en el lenguaje. Diría, asimismo, que mi producción literaria contribuye, creo yo, más que en el campo temático o en el nivel técnico, en el retrato de un modo de vida, en la construcción de una atmósfera.”

Vargas Vicuña y damas acobambinas. Foto: Revista La Casa de Cartón N° 13, 1997

Vargas Vicuña y damas acobambinas. Foto: Revista La Casa de Cartón N° 13, 1997

Revista Casa de Cartón.  II época N° 13   Primavera  de 1997 pp. 5-6 Director: Sandro Chiri Jaime

 

SE HA DICHO DE ÉL:

” Recibí la noticia de su primer libro en la Universidad de Columbia, de Nueva York. Entonces descubrí que él y yo habíamos observado y perfilado desde las mismas fechas (1950 y 1951) aldeas serranas semejantes  yo las de Ancash-, dolidas por la pobreza, el abandono y la indiferencia del centralismo. El gran mexicano Juan Rulfo estaba haciendo cosa igual, y las pruebas se hallan en el espléndido volumen de cuentos El llano en llamas, publicado en 1953, el mismo año que nación Ñahín, el primer libro de Eleodoro, si bien la obra de Rulfo, como es natural, solo pudo influir en los textos siguientes de nuestro colega tarmeño. Por eso nuestro orgullo es auténtico, ya que en el Perú, en la generación de narradores del 50, coincidimos con Rulfo por la sencilla razón de que habíamos observado la misma clase de aldeas serranas que padecían por entonces, y continúa padeciendo hasta ahora, en toda América Latina”

Carlos Eduardo Zavaleta

“Eleodoro en Acobamba” En: Revista La casa de Cartón N° 13, Lima, Departamento de Relaciones Públicas de Occidental Peruana, 1997 pp. 21-22 Director: Sandro Chiri Jaime

 

LA VOZ DE LO ANDINO EN LA NARRATIVA DE ELEODORO VARGAS VICUÑA

“El aliento lírico de la narrativa de Vargas Vicuña fue percibido por la crítica nacional desde la aparición de su primer libro Ñahuin, en 1953. Como lo ha dicho Wáshington Delgado, a diferencia de la narrativa de Arguedas o Alegría e inclusive de Zavaleta, Vargas Vicuña no muestra interés por los grandes relatos que muestran la vida indígena en su complejidad social, tampoco penetra en la psicología de los personajes ni en la construcción de variados caracteres individuales. Su método de construcción del relato es acumulativo y al mismo tiempo selectivo. Acumula y selecciona imágenes que no cabe sino llamar poéticas o líricas y a través de ellas penetra en los arquetipos, es decir en situaciones básicas universales. Así, en Ñahuin observamos la presencia de pares míticos fundamentales: vida, muerte; generación, nacimiento; siembra, cosecha; inundación, sequía.

El mundo literario de Vargas Vicuña expresa cabalmente una realidad agraria y mítica donde existe una armonía universal, cuya ruptura, aunque sea leve da lugar a la aparición de lo trágico. Vargas Vicuña recoge el habla singular del hablante peruano de la sierra cuando se expresa en castellano, pero, sobre todo, presenta el mito primordial del hombre, la vida y la muerte.”

Marco Martos

http://web.archive.org/web/20090415144951/http://www.educared.edu.pe/estudiantes/literatura/vicuna1.htm

 

APUNTES SOBRE “ESA VEZ DEL HUAICO” DE VARGAS VICUÑA

“Un sentido muy alerta del valor poético criba todo el relato, suprimiendo cualquier atisbo de explicitación discursiva, a la par que concentra, casi siempre por vía de construcciones elípticas, los significados que el texto produce. Aunque es imposible una definición concreta, es claro que en “Esa vez del huaico” lo poético es entendido genéricamente como expresión de contenidos subjetivos, actuantes inclusive cuando se trata de representar la materialidad del mundo, mediante un sistema de enunciados simples, con gran frecuencia incompletos o aislados, que sugieren e insinúan mucho más de lo que dicen. Lo poético es entonces, aquí, obra de concentración y síntesis, de esencialidad, que no acude casi nunca a la elaboración metafórica y prefiere acogerse a las resonancias inmersas en la simplicidad de un lenguaje punto menos que ascético.”

Antonio Cornejo Polar

LEXIS, Vol. V, Num. l. Julio de 1981 pp. 215-216

http://revistas.pucp.edu.pe/index.php/lexis/article/viewFile/4868/4867

¡LIMA, LIMA PASTELITO DE MEMBRILLO! Poema de Jorge Nájar

enero 14, 2017 en 2:01 am | Publicado en Artículos sobre Literatura, Comentarios diversos, Documentos, Miscelánea, Noticias y demás... | Deja un comentario
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Jorge Nájar. Lima 2016. Foto: Sonia Luz Carrillo

Jorge Nájar. Lima 2016. Foto: Sonia Luz Carrillo

El poeta y amigo Jorge Nájar me hace llegar  su canto a Lima, con ocasión de  celebrarse,  el 18 del presente mes, el  482 aniversario de la ciudad capital

Más allá de mis fronteras comienza el infierno,

dice, grita o ruge esa boca en medio del desierto.

Y yo la he adorado desde la primera vez

que llegué enceguecido a hundirme en su pecho.

Lucía un azulejo en el lado izquierdo

y una salamandra amarilla en el otro.

Y aún así, todo candor, yo corría tras de ella,

la más deliciosa fruta camino de los cerros,

camino del nervio central.

Lima, despatarrada y seductora,

nadie se queda en ti,

nadie se va de ti,

nadie vuelve a ti

sano y salvo.

Los niñatos del rock and rooll

al verla pasar con sus azulejos y salamandras

gritaban en las playas:

Love me, please, love me.

Je suis fou de vous.

Apiadémonos de los que cantan

tan desafinados como nosotros:

la flor de papa, la flor de papa,

esa chiquilla no se me escapa.

Así es el mundo. Así también es Lima,

un grito o un rugido sin fronteras.

Proclama lo que le venga en gana

entre el mar, el cerro o el desierto.

Así te canto, Lima, pastelito de membrillo,

desde lo alto de los barrancos.

Más allá del mar ruge otro mundo.

Más allá no hay cielo que valga.

Más allá la garra de los cerros.

Nuestra única tabla de salvación,

tal vez sea cantar o graznar

como los cormoranes y los piqueros

sobre un islote repleto de guano

ante el impávido océano.

París, enero 2017

Jorge Nájar  (Pucallpa, 1946) poeta y narrador peruano de extensa obra, reside en París desde 1977

“LA CONCENTRACIÓN DEL VERSO ANTES QUE LA FRONDOSIDAD” MI POESÍA SEGÚN ARTURO CORCUERA

enero 10, 2017 en 2:38 am | Publicado en Artículos sobre Literatura, Comentarios diversos, Comunicación y Cultura, Documentos, MI POESÍA SEGÚN ..., MIS POEMAS, Noticias y demás... | Deja un comentario
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Sonia Luz Carrillo Mauriz y Arturo Corcuera Lima 2010

Sonia Luz Carrillo Mauriz y Arturo Corcuera
Lima 2011

Un problema de salud no le permitió asistir a  la presentación de  mi libro de poemas Callada fuente, en setiembre del 2011,  luego de  haberme brindado  su entusiasmo y apoyo para el uso de la sala de la Biblioteca  España,   de la que ha sido director, en la Casona de San Marcos.  No obstante, el querido poeta   y amigo Arturo Corcuera  me hizo llegar  un saludo y apreciaciones  que  quiero compartir:

“Sonia Luz, por razones de salud no puedo acompañarte esta noche en la presentación de Callada fuente, poesía que he disfrutado desde que me alcanzaste un ejemplar.  Admiré siempre tu economía verbal, más cerca del silencio que de la palabra. Tu arte poética constituye un ajuste de cuentas con la retórica, elijes el vocablo preciso, la concentración del verso antes que la frondosidad.  Renuncias a las estrofas de largo aliento.

Antes de decir las cosas con holganza, las sugieres.   Si algún antecedente habría que buscar en la poesía peruana  tendríamos que pensar en Manuel Moreno Jimeno, de poesía casi telegráfica.   Buscas como él, la intensidad más que la belleza de un recurso expresivo o de una imagen fulgurante, ajena a la música, a la estridencia, a efectos sonoros que tuvieran la intención de llamar la atención del lector…. Veamos:

Amo

el mar

que me mira

+++

Mandarina

la tarde

desgajada

+++

Caer

de pie

no deja de ser

una caída

+++

Poesía puntual, concisa, desnuda como quería Juan Ramón Jiménez, opción difícil y riesgosa.

Ya nos encontraremos para hablar más de esta nueva entrega tuya que reclamábamos  y se estaba haciendo esperar… Saludos y Salud,   querida Sonia Luz!”

ARTURO CORCUERA
Centro Cultural de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos ( La Casona del Parque Universitario)

Lima, setiembre 2011

HOMENAJE A LA POESÍA DE RODOLFO HINOSTROZA . SEMANA DE LA LITERATURA 2016 EN SAN MARCOS

noviembre 24, 2016 en 9:32 pm | Publicado en Artículos sobre Literatura, Comentarios diversos, Comunicación y Cultura, Miscelánea, Noticias y demás... | Deja un comentario
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MAÑANA  Viernes 25 de Noviembre, FINALIZANDO  LA SEMANA DE LA LITERATURA  2016, EN LA FACULTAD DE LETRAS DE SAN MARCOS  participaré, invitada por el Centro de Estudiantes de Literatura –  Celit,  en el  homenaje a la poesía de Rodolfo Hinostroza.
Auditorio Alfredo Torero, Segundo piso, 5:30 p.m.  La tarde estará dedicada a celebrar la obra de tres grandes de la literatura nacional que han partido durante este año: Oswaldo Reynoso, Miguel Gutiérrez y Rodolfo Hinostroza.

celit

Rodolfo Hinostroza y Oswaldo Reynoso

Rodolfo Hinostroza y Oswaldo Reynoso

BORGES en su voz, ARTE POÉTICA: convertir el ultraje de los años en una música, un rumor y un símbolo…

noviembre 17, 2016 en 2:30 am | Publicado en Artículos sobre Literatura, Comentarios diversos, Comunicación y Cultura, JARDIN DE DELICIAS, Miscelánea | Deja un comentario
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Un hombre se propone la tarea de dibujar el mundo. A lo largo de los años puebla un espacio con imágenes de provincias, de reinos, de montañas, de bahías, de naves, de islas, de peces, de habitaciones, de instrumentos, de astros, de caballos y de personas. Poco antes de morir, descubre que ese paciente laberinto de líneas traza la imagen de su cara. Borges,  ‘El Hacedor’. Buenos Aires, 31 de octubre de 1960

ARTE POÉTICA

Mirar el río hecho de tiempo y agua

y recordar que el tiempo es otro río,

saber que nos perdemos como el río

y que los rostros pasan como el agua.

 

Sentir que la vigilia es otro sueño

que sueña no soñar y que la muerte

que teme nuestra carne es esa muerte

de cada noche, que se llama sueño.

 

Ver en el día o en el año un símbolo

de los días del hombre y de sus años,

convertir el ultraje de los años

en una música, un rumor y un símbolo,

 

ver en la muerte el sueño, en el ocaso

un triste oro, tal es la poesía

que es inmortal y pobre. La poesía

vuelve como la aurora y el ocaso.

 

A veces en las tardes una cara

nos mira desde el fondo de un espejo;

el arte debe ser como ese espejo

que nos revela nuestra propia cara.

 

Cuentan que Ulises, harto de prodigios,

lloró de amor al divisar su Itaca

verde y humilde. El arte es esa Itaca

de verde eternidad, no de prodigios.

 

También es como el río interminable

que pasa y queda y es cristal de un mismo

Heráclito inconstante, que es el mismo

y es otro, como el río interminable.

EN SU VOZ

 

Una vez más, JORGE, RICARDO Y YO, leeremos poesía y conversaremos. Este viernes 04 en la Facultad de Letras y Ciencias Humanas de San Marcos

octubre 30, 2016 en 2:03 am | Publicado en Artículos sobre Literatura, Comentarios diversos, Comunicación y Cultura, Miscelánea, Noticias y demás... | Deja un comentario
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Jorge Nájar, Sonia Luz Carrillo y Ricardo Falla Barreda. Huánuco, 2016

Jorge Nájar, Sonia Luz Carrillo y Ricardo Falla Barreda. Huánuco, 2016

El próximo viernes 04 de noviembre, estaremos leyendo  nuestros poemas Ricardo Falla Barreda,  Jorge Nájar  y yo.  Los tres compartimos una larga trayectoria  en poesía y  amistad. Esta vez la cita es en el Auditorio Alfredo Torero, segundo piso de la Facultad de Letras y Ciencias Humanas de la Universidad Nacional Mayor  de San Marcos, a las 7 p.m.   Será una grata jornada de lectura y conversación en la que participan también Roberto Valdivia y Valeria Román, alumnos de la Facultad.

 

Un agradecimiento muy especial a Noemí Melgarejo, Gerson Ferrer y Milton López Tarabochia, por su participación. Así como al profesor Richard Leonardo Loayza.

Igualmente, al Departamento Académico de Comunicación Social, por las facilidades  prestadas.

Te esperamos el viernes 04 en la Ciudad Universitaria y desde ya agradecemos la  compañía.

Nos vemos.

HOY RECITAL DE JORGE NÁJAR EN EL CICLO “LA REPÚBLICA DE LOS POETAS. ANTOLOGÍA VIVA DE LA POESÍA PERUANA 2014-2021

octubre 6, 2016 en 1:57 am | Publicado en Algunas fotos, Artículos sobre Literatura, Comentarios diversos, Comunicación y Cultura, Miscelánea, Noticias y demás... | Deja un comentario
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El  poeta peruano Jorge Nájar (Pucallpa, 1946) ofrece hoy seis de octubre  una lectura antológica de su obra poética, en el marco del ciclo “La República de los Poetas. Antología viva de la poesía peruana 2014-2021”, organizado por el Centro Cultural Inca Garcilaso del Ministerio de Relaciones Exteriores. La cita es  a las 7 p.m. en Jr. Ucayali 391, Lima. El ingreso es libre.

najarrimac

Jorge Nájar en la Alameda de los Descalzos, Rímac, Lima, 2013. Foto: Sonia Luz Carrillo

Jorge, quien vive en París desde 1977, publicó 1972 su primer poemario, Malas maneras. En 1984 obtuvo el Premio Copé de Oro con Finisbus Terrae.  En 2001, ganó el Premio Juan Rulfo de Poesía (Radio France Internationale) con Canto ciego. Su obra poética publicada hasta 1998 fue reunida en Formas del delirio (Lima, 1999). En 20l3, el Fondo Editorial de la Universidad Villarreal editó su Poesía Reunida. Algunos de sus libros de poesía han sido traducidos al francés y publicados por la prestigiosa editorial Folle Avoine. Ha desarrollado también una notable labor como traductor y ha publicado además algunas novelas.

Como adelanto, transcribo un poema de Hotel universo. Oráculos, reciente libro editado por Editorial Summa y el  IV Festival Internacional de Poesía Primavera Poética 2016, realizado en las ciudades de Huánuco y Lima durante el mes de setiembre:

“Más allá de uno mismo”
 

Irse para admitir solo a los dioses errantes

A cambio de un poco de felicidad en el silencio

Volver para soñar en el esplendor de la luz

En medio de puentes repletos

De carros viejos y mujeres gordas

Hombres barbudos y niños chillando

Y en alguna parte la perla extraviada

Al cobijo de tempestades y tormentas

A la que siempre he de volver

Más allá de los mármoles

Más allá de los mares

Pero irse de todas maneras

Desafiando todas las leyes

Más allá de los goces del corazón

y más allá de uno mismo.

En Nájar, Jorge. Hotel universo. Oráculos. Lima, Editorial Summa. Colección Primavera Poética. 2016 p. 57

 libronajar

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ANTE LOS OJOS DE JOSEPH K, poema de RICARDO FALLA BARREDA, poeta peruano.

octubre 1, 2016 en 2:55 am | Publicado en Artículos sobre Literatura, Comentarios diversos, Comunicación y Cultura, JARDIN DE DELICIAS, Miscelánea, Noticias y demás... | Deja un comentario
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Durante la realización de la IV edición del Festival Internacional de Poesía, Primavera Poética, realizado esta vez en las ciudades de Huánuco y Lima, entre los homenajeados se encontró el importante poeta peruano Ricardo Falla Barreda.

 

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Ricardo Falla Barreda, lee su poema “Ante los ojos de Josehp K.” en en el local del Municipio de la ciudad de Huánuco, ante la atenta mirada de los poetas tanto peruanos como los invitados de  Argentina, Chile, Ecuador y Colombia.

Lectura de poemas en el Colegio de Abogados de Lima, en la segunda parte del Festival. en Lima.

Lectura de poemas en el Colegio de Abogados de Lima, en la segunda parte del Festival. en Lima.

Nacido en Lima en 1944, Ricardo Falla Barreda, además de ser profesor principal e investigador de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, es autor – entre otras muchas obras de ensayo y estudios-  de los poemarios Pequeña historia de conciencia (1971), Contra viento y marea (1973), Mi capital (1979), Poesía abierta (1982) , Interludios (2006) y Escrito en tierra (2016). Este último, publicado por Editorial Summa precisamente como parte del reconocimiento del Festival Internacional.

Del citado libro comparto el poema que reúne los atributos reiteradamente señalados por los que se han dedicado a estudiar su exigente poesía: rigor en la observación de la existencia , cuidado formal y amplio desarrollo de la idea poética; textos en los que emerge un hablante lírico hondamente comprometido con los acontecimientos y la ética de la vida.

ANTE LOS OJOS DE JOSEPH K

  

El día te levantó en vilo una mañana

encadenada al viento y a las horas en danza

Te pusiste de pie preso de libertad

mientras pensabas en el timbre de una mandolina

inventando un tono de suave quietud

 

Tomaste el desayuno en el salón de las flores

Tu corazón entre espacio y silencio

te hacía sentir serenidad

de arquitectura musical

y de alivio a lo inesperado del tiempo

 

Así  te mirabas fijamente en el espejo

Todo estaba en calma

tanto la risa como el diccionario en sollozo

el alfabeto y el analfabeto

incluso los que derraman el alma en cada escondrijo del viento

 

Sin tener noción de vivir en un planeta como la tierra

miraste tu anillo de oro ollado sutilmente por un rubí

Pensabas en que la vida es corta

y que son necesarias las reuniones con amigos

Y sin más augurio que asistir a tu oficina

te pusiste frente a la puerta

y como si el día se ordenara en forma de desgajados sentimientos

súbitamente  llamaron diciéndote palabras terribles

y en su plural oscuridad  rompieron en añicos tus sueños

y en ese instante tu vida

conoció el significado de la lluvia ácida en el cuerpo

 

Todo estaba consumado Joseph K amigo mío

Por eso estás en los conjuntos de mi existir

Y te veo con tu silencio solitario

con tu semilla ahogada hasta los huesos

y en la manera que te llevaron preso

dejaron ver el color de un tiempo innominado

a toda voz que responde y comprende

las interrogaciones que nos ahogan hace más de dos mil años

y nos hacen ver el arte en invisible forma

 

Sí Joseph K  ahora te interrogan envolviéndote

en la soledad de quien ha perdido todo lo que tenía

Y las preguntas de inhumana carga

azotan tu cuerpo inocente

Y abres los ojos

 miras a tu alrededor

das vueltas sobre ti mismo

y te conducen vestido de confusión

hasta llegar al lugar donde se dispersan las ansias de vivir

y fuerzan tu razón

te piden que dejes los sentimientos

y toses

la fiebre derrite tu círculo frontal

lloras sobre tu alma viva

y el miedo te envuelve como el gris de  un paisaje muerto

Y vuelves a estrujar la memoria

Te piden que confieses lo que no sabes

Y en ese instante el futuro se contiene

renuncia a estar presente

a buscar propósitos

al pasado inmediato que estas viviendo

tal como lo hago yo a cada instante

que contemplo lo que mi vida vive

 

Joseph K

te leo punto por punto

penetro el aire que respiras

me adentro a conocer el círculo de tus verdades

y veo el hondo de tu corazón

y de todo aquello que esta en ti

Y la emoción contenida

ante el aspecto de tus ajos

me hacen ver el sol

y todo lo que esta vacío

Sin embargo estas preso sin saber cuanto tiempo

y lloras por lo que tienes que confesar

sabiendo que ignoras las razones del tiempo que vivimos

y caes sin abrir los ojos sobre el vacío

 

        Y Así

encadenado a las especulaciones de la sombra

quedas quieto

pensando y muriendo

sin saber por qué esta ahí

ni por qué la belleza se aferra a las palabras

de quienes escriben música

 

Joseph K

te miro si conocerte y sin conocer

a los que leerán tu vida después de mi

siento en mi sentir

a los que sentirán después de mi

Dejo de leerte

sabiendo que has muerto

sin saber por qué

y desde el desierto en que vivo y moro

agitado por el aire de los caminos en línea

habla conmigo

pero no entre pedazos de lágrimas

sino desde una invención

que consienta lo que es el espíritu

de las letras en su espacio vivo

 

/Oh palabra que sacias los significados del pensar !

Dime

¿Dónde esta Joseph K ?

te pregunto una y otra vez

mientras veo la sombra de esta página

Dime

¿Dónde esta Joseph K ?

te pregunto mientras tiendo palabras

sobre el puente de letras

Dime

¿Dónde esta Joseph K ?

te pregunto mientras se ordenan las horas densas

de la imprecación del silencio

¿Lo sabes ?

Dime

¿Lo sabes ?

 

Joseph K

Joseph K

Joseph K de causa sin hombre Joseph K palabra Joseph K acento

Joseph K puntuación ¿Dónde estas ?

Por favor

¿Dónde estas ?

¿en qué desvelo te guardan?

 

Silencio  Silencio  Silencio

 

Es tarde

la noche avanza para volver

sólo queda la pregunta

Joseph K

espero

espero

tu cuerpo inexistente

hasta que llegue el día.

En Escrito en tierra, (Selección antológica) Editorial Summa, Colección Primavera poética. Lima 2016, 66-70

Antes en Interludios (2006)

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