“SOÑAR LO POSIBLE” MI POESÍA SEGÚN JULIO ORTEGA (1981)

julio 24, 2017 en 4:32 pm | Publicado en MIS POEMAS, Artículos sobre Literatura, Comunicación y Cultura, Documentos, MI POESÍA SEGÚN ... | Deja un comentario
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“A los veinte años dirigía la revista literaria Páramo y empezaba a publicar sus primeros poemas caracterizados desde entonces por una especial sensibilidad poética y una atenta conciencia social sobre la realidad peruana” poeta Cecilia Bustamante (1981) en la contraportada del libro.

SONIA LUZ Carrillo nos propone, en su poema “Balance a tiempo”, “la audacia de soñar lo posible”. Aprendizaje que demanda la solidaridad con el drama social de nuestro medio. La crítica de los sistemas de alienación, la defensa de un lenguaje del entendimiento común. Sostener así, un lugar humanizado por la palabra es el propósito de esta poesía, animada por su emotividad precisa. Su último libro, La realidad en cámara oscura, viene a demostrar esta calidad inmediata de su poesía. Nacida en Lima el 48, Sonia Luz Carrillo había publicado anteriormente Sin nombre propio (73), Poemas (76), …y el corazón ardiendo (79), libros en los que ha ido precisándose la dicción despojada, antimetafórica, la lucidez crítica y la sensibilidad de esta poesía de lo cotidiano y la comunicación.

Soñar lo posible (“constatar la dureza de lo sencillo”) es también la alternativa “para reconocernos” (“débiles/sensatos perfectibles/amados”). El reconocimiento de la experiencia da forma a la conciencia. Y la solidaridad nos suma a las grandes promesas de la transformación: “fuegos /  dulcemente traducibles en elementos necesarios/ para afrontar las contiendas”.

La palabra en el “furtivo instante” nos descubre en un mundo pleno (“Nada extraordinario/ todo tan sencillo”), el cual sin embargo, ha sido ocupado por el lenguaje enemigo: “sordos emisores/respuesta inaudible” . Por eso, “la realidad en cámara oscura” es aquí una “verdad en Kodalite”, esto es, una realidad disputada por el “lenguaje del medio”, ocupada por la tecnología del emisor que impone el silencio domesticado al receptor.

Marx utilizó la imagen de la cámara oscura para ilustrar el proceso de mistificación que produce la ideología. El sujeto alienado ha convertido su manera de percibir en natural porque la ideología distorsiona las imágenes que procesa.

En estos poemas, sin embargo, la cámara oscura ya no es una metáfora del ojo invirtiendo las imágenes sin saberlo; aquí la cámara oscura es la realidad misma, ocupada por la tecnología. De modo que la distorsión está en que la realidad es un sucesivo revelado, el producto de la tecnificación que modela nuestras relaciones y percepciones.

Pero la poesía de Sonia Luz Carrillo no se propone simplemente un discurso crítico traducible a cualquier otro. Es una poesía severa que se recorta con agudeza de la narración para fijarse como síntesis sensible.

Con Mercedes Eguren, Carmen Ollé, Dalmacia Ruiz Rosas, Gloria Mendoza, Enriqueta Belevan, entre otras, Sonia Luz Carrillo forma parte de esa nueva promoción de escritoras que como Coral Bracho en México o Gioconda Belli en Nicaragua, están demostrando que tienen algo nuevo y valioso que decir.

Empezar a dar a estas escritoras la atención crítica que merecen  requiere, por cierto, modificar algunas percepciones algo distorsionada en la cámara oscura ideológica de no pocos de nosotros.

ARTÍCULO  del escritor y académico JULIO ORTEGA, publicado en el Diario de Marka , en Lima, 1981 , a propósito de   la aparición de  mi libro La realidad en cámara oscura, Lima, Ediciones Capulí. Colección Urpy, Poesía Femenina Peruana. Dirigida por Cecilia Bustamante.

En la segunda parte del artículo el autor se refiere al libro de cuentos Sing song del escritor peruano Alfonso La Torre, publicado por la misma editorial y el mismo año.

Julio Ortega Perú, 1942

Después de estudiar Literatura en la Universidad Católica, en Lima,  y publicar su primer libro de crítica,  La contemplación y la fiesta (1968), dedicado al “boom” de la novela latinoamericana, emigró a Estados Unidos invitado como profesor visitante por las Universidades de Pittsburgh y Yale. Vivió en Barcelona (1971-73) como traductor y editor. Volvió de profesor a la Universidad de Texas, Austin, donde en 1978 fue nombrado catedrático de literatura latinoamericana. Lo fue también en la Universidad de Brandeis y desde 1989 lo es en la Universidad de Brown, donde ha sido director del Departamento de Estudios Hispánico y actualmente es director del Proyecto Transatlántico. Ha sido profesor visitante en Harvard, NYU,  Granada y Las Palmas, y ocupó la cátedra Simón Bolívar de la Universidad de Cambridge. Es miembro de las academias de la lengua de Perú, Venezuela, Puerto Rico y Nicaragua. Ha recibido la condecoración Andrés Bello del gobierno de Venezuela en 1998 y es doctor honorario por las universidades del Santa y Los Angeles, Perú, y la Universidad Americana de Nicaragua. Consejero de las cátedras Julio Cortázar (Guadajara, México), Alfonso Reyes (TEC, Monterrey), Roberto Bolaño (Universidad Diego Portales, Chile) y Jesús de Polanco (Universidad Autónoma de Madrid/Fundación Santillana). Dirige las series Aula Atlántica en el Fondo de Cultura Económica, EntreMares en la Editorial Veracruzana, y Nuevos Hispanismos en Iberoamericana-Vervuert.  Ha obtenido los premios Rulfo de cuento (París), Bizoc de novela breve (Mallorca), Casa de América de ensayo (Madrid) y el COPE de cuento (Lima). De su crítica ha dicho Octavio Paz: “Ortega practica el mejor rigor crítico: el rigor generoso.”

CON GRATITUD POR AQUELLA   ATENTA LECTURA, TOMO ESTA INFORMACIÓN DEL BLOG DEL AUTOR

http://www.elboomeran.com/blog/483/julio-ortega/

 

 ‘UNA SOLA CARNE’  DE ALFREDO  PÉREZ  ALENCART O EL DISCURSO AMOROSO DE LA SUBLIME EXALTACIÓN POÉTICA. ENSAYO DE LEOCADIA REGALO.

junio 21, 2017 en 12:00 am | Publicado en Artículos sobre Literatura, Comentarios diversos, Comunicación y Cultura, Miscelánea, Noticias y demás... | Deja un comentario
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Una sola carne, de Alfredo Pérez Alencart, escritor peruano español se presenta en la ciudad de Lima luego de su  presentación en Salamanca. Selección de poesía amorosa que viene recibiendo atención y elogios. En esta ocasión me complace reproducir el minucioso ensayo de la escritora portuguesa Leocadia Regalo  como una invitación al encuentro con Alfredo y Jacqueline, queridos amigos, el lunes 26 a las 7:00 p.m. en el local del Colegio de Abogados de Lima, Av. Santa Cruz 255, Miraflores, con la participación de los poetas  Harold Alva y Héctor Ñaupari. Aquí el estudio tomado de
http://www.crearensalamanca.com/el-discurso-amoroso-de-la-sublime-exaltacion-poetica-ensayo-de-leocadia-regalo/

Más que una antología de poesía amorosa, Una Sola Carne se nos presenta como un canto sapiencial con sucesivos movimientos, unificados por una búsqueda apasionada del lenguaje, una contemplación que se va desdoblando en distintas evocaciones, un conocimiento – ora extasiado y jubiloso, ora lúcido y penetrante – que enraíza la poesía en la vida.

Como si fuese un himno nupcial, un epitalamio con el que el poeta Alfredo Pérez Alencart celebra los esponsales a lo largo de “veintitantos septiembres” con Jacqueline, su Musa, la poesía asume el valor de meditación sobre la vigorosa alegría de vivir la conyugalidad, combinada con la dimensión confidencial de la memoria, que origina, por la sublimación, la creación poética como trance y exaltación, rumbo a un espacio de utopía personal, lugar del deseo y de su plena realización. El lenguaje concibe la metamorfosis de ese mundo que acoge a los amantes y nos abre acceso al milagro que solo ellos saben compartir. La vida sucede en una intemporalidad que pertenece a sus gestos, a su entrega, a su intimidad, a su capacidad de procurarse la felicidad.

Pedí el fuego y se me concedió en toda su totalidad.

Solo soy el cuerpo que te contiene mientras crece

la noche  y reaparecen milagros reconocibles

tomando posición.

 !Oh entusiasmo, guarda en tu puño firme

la contraseña

de este encarnado deleite!

             Noche tatuada, p. 54

Al hablar de esta poesía, se piensa en encantamiento, en sublime comunión, en metamorfosis de la sangre en el verbo. La plenitud del amor encuentra palabras que trasmiten su poder sobre el universo de los esposados. Los cuerpos, como pura afirmación del ser y como exigencia de una dignidad sin precio, buscan la fusión, la unidad, la intemporalidad.

                          Ah, Dios fue testigo del goce

mojando nuestras bocas al crepúsculo, al amanecer

detenido un instante mientras bailaban las estaciones.

                         Si lo hicimos, p. 49-50

 El amor se revela en su dimensión diurna que es aspiración de luz, busca de bondad, dádiva de ternura, así como en esa vivencia nocturna, hecha de ansiedad, de deslumbramiento, de éxtasis y de júbilo. Se unen y complementan estas dos dimensiones para anunciar la armonía sagrada de la unión de los cuerpos, perseguida de poema en poema, construida en una materia translúcida y fluida, densa de imágenes que proporcionan a los poemas un contenido inmediato, para imponer sus voces y sus horizontes cargados de música.

¡Hágase la luz en el espejo azul de nuestro tálamo!

¡Apáguese la luz para admirar la sinuosidad

de las caricias!

Y así vamos salvando los días, aferrados a la melódica

compañía de las aguas y a la solidez que el amor cimenta.

                         Eres mi Corina, p. 118

La mujer, como fuente de deseo, cantada en todo el esplendor de la sensualidad y de la contemplación estética, es considerada como vía para el conocimiento de la totalidad del ser, como razón de permanencia y fidelidad a un estado de gracia que se metaforiza en el concepto de patria.

Así es, a rasgar la noche con luz que muscula más luz

abalanzada desde los ojos desplegados por un querer

que manotea de pronto mortales impaciencias

o palomas de veinte colores rosando el horizonte

alcanzable de esa mujer con patria que no tiene frio

porque su talle es dulce llama esbelta

donde se transfiguran los anhelos.

Noche tatuada (p.53)

  

He llegado a comprender que

– en este mundo-

mi patria verdadera

la encuentro

en el mapa de tu cuerpo.

 Patria (p.41)

Ya sea invocada como Amada, princesa, gacela del Líbano, Eva, Enviada, Corina, morena, “mujer de ojos extremos”, Dulcinea, alma gemela, compañera, Querubina, Sulamita, en una vastísima alusión al núcleo de lo femenino, anima que se conjuga con animus, Tierra que es abrazada por el Cielo, alma y espíritu en plena unión, la Esposa es parte integrante de la humanidad del poeta y a ella dedica versos emocionados y apasionados, como los del poema He de nombrarte, Jacqueline (p. 138).

El juego libre con la poesía surge como especie de manipulación de los modelos literarios, en las múltiples formas y relaciones posibles entre los textos. La imitación, la estilización, la paráfrasis, la cita, crean ese tejido poético urdido con materiales intertextuales: las resonancias bíblicas del Génesis, del Cantar de los Cantares, de los Salmos, de los Proverbios, del Eclesiastés están presentes a lo largo del discurso, así como el diálogo intertextual con los poetas místicos San Juan de la Cruz, Fray Luis de León y Santa Teresa de Ávila, con Cervantes y hasta con el escritor brasileño José de Alencar, que inmortalizó a Iracema. Así se instala una tensión permanente, intrínseca al proceso de creación, entre construcción y expresión o entre convención poética y espontaneidad. Esta tensión es superada con la simplicidad de una forma natural, resultado paradojal del esfuerzo constructivo del estilo, mediante el dominio técnico del lenguaje y, simultáneamente, la cristalización espontánea del misterio de la inspiración. Retomadas de la tradición, las palabras con un aire de viejas conocidas, se reagrupan en imágenes formadoras de una especie de constelación visionaria, en torno a los puntos de manifestación del sujeto poético.

Mujer: espósame con invocaciones

que nombran lo amado, con emoción continua, con risas

que destellen eternidad y asedio a mis partes mortales,

asiladas por tu respiración en mitad de la almohada:

centro vivo, pulsación que me concierne, cerebro febril

gravitando en la certeza de mis manos, movimiento

libre de tus nervios principales en cuya rotación

nunca quedo a oscuras.

                         Mujer de ojos extremos, p. 30

Alfredo y Jacqueline

Una Sola Carne nos ofrece la medida humana y artística del universo particular del poeta, descubriendo cómo en él se interrelacionan y funden lenguaje, realidad y sueño, por obra de la imaginación creadora, cuya forma de proceder en él se expone abiertamente. Acompañar los movimientos del deseo del poeta en cuanto creador de ese universo particular, de un cosmos propio, es comprender que ahí se encuentra la emoción poética.

 La alianza secreta de sonido y sentido, el descubrimiento de la fuerza encantatoria de ciertas palabras o de encuentros de palabras en imágenes inesperadas, el poder de la revelación que, de repente, adquieren los nombres más simples de lo cotidiano, en instantes de iluminación, son las metas de ese itinerario que desemboca en el reino de la poesía.

Nuestro corazón ha visto un día futuro por el reino

del recomienzo carne viva de un espíritu flamígero

que engendra su regreso no por casualidad ni tan

temprano. Una sola carne un solo músculo nuestro

corazón sigue en pie por si enseña su claridad el milagro…

                         Mordisco para una resurrección, p. 55

Para Alencart, la revelación simbólica de la poesía, la inspiración repentina ocurre en el suelo de la más humilde cotidianidad, desde donde lo poético, como sublime secreto, puede ser desentrañado, es decir, re-velado, por fuerza de la depuración y condensación del lenguaje, en la forma simple y natural del poema.

También te amo

cuando tu rostro me despierta a las siete y treinta

e inaugura el nuevo día con la ternura

de unos labios carentes de carmín.

Contemplarte refugiada entre las sábanas

resulta suficiente para trazar la caminata

que supera el desencanto y encara

el agrio jornal y la envidia de quienes escrutan

demasiado el insistente vuelo.

            Mujer de la mañana, p. 115

El discurso sencillo establece una especie de mediación que tiende a contener (en el doble significado de este verbo) la elevación secreta. Es decir: el estilo llano tiende a convertirse en un medio para atenuar el contacto con la pura exaltación, como si esta, en su apariencia inmediata, implicase un excesivo poder.

Es curioso que el discurso humilde – medio que el Cristianismo forjó, modificando la retórica clásica, con el recurso a una mezcla de los niveles del estilo, donde lo alto puede estar contenido en lo bajo, como una forma de difundir la doctrina compleja y de encauzar ampliamente el mensaje divino – se presta aquí para dar expresión accesible y aceptable a algo que, al mismo tiempo, se busca y se teme, en un plano humildemente humano.

El poeta hace coincidir el momento de la inspiración poética con una manifestación epifánica, como si se tratase de una “sacralización del instante”, mientras que su lenguaje para decir lo poético evita la elevación, buscando en la humildad del suelo humano las palabras ciertas con las que parece exorcizar la grandeza dominadora de lo sagrado. El misterio más elevado de la poesía, su irrupción repentina e inexplicable, se deja apresar en una forma profana, semejante al estilo de la humildad que el Cristianismo creó para comunicar los más altos misterios de su fe. Así, se puede hablar en una especie de dialéctica entre lo sencillo y lo complejo como el proceso que constituye la base expresiva del universo lírico de Alencart. Adoptando un “sermo humilis”, el poeta altera los medios expresivos dominantes, con el fin de exprimir una vivencia compleja, en un estilo muy semejante al de la tradición cristiana, haciendo de lo sublime oculto una  condición primera del lenguaje poético.

La poesía tiende a confundirse, en la esencia, con  instantes de revelación y exaltación, momentos de extraordinaria intensidad vital, de súbita iluminación del espíritu impelido por movimientos del deseo que traen consigo imágenes de la memoria del cuerpo y de la necesidad física de plenitud amorosa.

Bulle el mundo en cada giro de los torsos. Se oxigena

el mundo en cada pausa del placer magnánimo. La

práctica es dilatada y se va haciendo palabra sobre los

cuerpos desnudos que se sostienen por el vientre,

confundidos de arriba abajo, colonizados en la síntesis

del deseo y en las posiciones propicias para la revancha.

Nocturno en Tejares, p. 116

El estado de poesía equivale, así, a una especie de estado de trance, en el cual el poeta, impulsado por la fuerza creadora, queda poseído por los instantes del éxtasis, cogido por un entusiasmo vital. La evocación del fulgor amoroso es, por así decir, una epifanía, una forma de manifestación de lo sagrado, que hace del poeta el ser fascinado, en locura momentánea de origen divino, como se observa en la concepción platónica de la inspiración poética, cuyos ecos atravesaron los siglos, resurgiendo con variantes y modulaciones en nuestros días. En Alencart la concepción amorosa es esencialmente humana, ligándose directamente a una raíz material, el cuerpo y el deseo, identificándose con una visión erótica, frecuentemente marcada por la desnudez y por la intensidad de la unión carnal. La exaltación sublime supone una elevación del espíritu, aunque las imágenes que el deseo proyecta en esa especie de voluptuosidad divina guardan claras señales de la percepción del cuerpo, como si evocasen un cielo ensoñado, en cuanto signos alucinados de esa percepción material, con el disfrute de los momentos de plenitud física y espiritual.

Apartándose propiamente de la experiencia religiosa, la iluminación en Alencart se aproxima paradójicamente a la noción del milagro. Ella es la intensidad momentánea del Eros, que proporciona al poeta el sublime amor en íntima alianza con Dios.

Alcanzar el Cielo por tu Cuerpo. Y girar allí, con el Dios

atento.

 Esquirlas, p. 163

 

Ato tu torso con el mío, y el deseo se refina y vive Dios en los

dos, sin agotar el rocío de su cielo.

             Ibídem, p. 155

La razón de tu cuerpo es preparación para que, entre asfixia y

asfixia, entable diálogo con Dios.

            Ibídem, p. 158

Así, el amor humano es espejo y manifestación del propio Dios, que se torna presente entre aquellos que se aman. Por eso, esta antología reúne himnos, odas, salmos, aforismos o haikus, que constituyen, por así decir, una liturgia amorosa, ritualizando la constante entrega del par que se volverá “uno”.

El Amado alisa el talle de la felicidad

sobre la piel en penumbras, en albores

de fiesta que propician íntimos desórdenes

para abrasarse dentro y fuera. Tremendo

poder el del amor conyugal en comunión,

entregándose a una boda para siempre.

(…)

La Amada se encoge en la pulpa de la vida

por fiel mandato de las savias mezcladas,

del fondo relevante del amor, de las delicias

invisibles, de los cánticos de un Amado

que no cambia de rumbo y bebe de su risa

y forja los días con su fosforescente ternura.

Cántico de los cuerpos, p. 25

De ahí la constatación lúcida y desafiante de esta acepción de la sexualidad: Lo sexual para el ser humano no debe ser una candente excentricidad, sino una inseparable y cotidiana muestra de estar vivo. (p.145)

El descubrimiento del misterio, equiparable al milagro de la poesía, es también el descubrimiento de la eternidad ante el destino inevitable de la condición humana: Extraña plenitud cuando formamos un único cuerpo, cuando  más  nos compenetramos sintiendo que aplazamos la muerte. (p. 165).

El mundo puede ser

un eclipse,

pero la eternidad

somos nosotros.

             Eternidad, p. 71

Por su riqueza y profundidad, la poesía de Alfredo Pérez Alencart permite variadas lecturas de distinto abordaje. Se trata de un habla poética que se expresa en la liberación de su total energía, atrapando al lector y manteniendo con este una complicidad tejida en los intersticios de la memoria y en la piel del deseo. Sin trascendencias, dogmas o mitos moralizadores, el discurso amoroso – presente en los poemas de Una Sola Carne – vive de un lenguaje que es sencillo pero denso, directo y a la vez simbólico, eufórico, también lúcido, para celebrar el fulgor de “una sola carne y una sola alma”, el esplendor del erotismo como manifestación natural que conduce al estadio de perfección y al entendimiento de/con Dios.

Hay que guardar, de esta voz del Poeta, y más allá del placer de la lectura, la aprehensión de los ecos de la autenticidad asumida en su mensaje profundo, que se fundamenta en valores y dimensiones esenciales, ¡tantas veces olvidados!, que celebran el Amor como comunión infinita de los seres que se entregan libre y desprendidamente en sus brazos.

(Traducción de José da Costa)

La autora del ensayo por Miguel Elías

LEOCÁDIA REGALO (S. Jorge – Açores, Portugal, 1950). Licenciada en Filología Románica por la Facultad de Letras de la Universidad de Coimbra, ejerció funciones  docentes y de formación de profesores  en la enseñanza secundaria y superior, estando ya jubilada. Escritora, ensayista y traductora, publicó obras de carácter científico y pedagógico, teniendo colaboraciones dispersas, especialmente crítica literaria, en revistas, periódicos y blogs. Como poeta,  publicó su primer libro, Pela Voz de Calipso, en 1998, seguido de Sob a Égide da Lua (Palimage Editores, 1999).  Passados os Rigores da Invernia aparece en 2003, en la Editorial Caminho. Años más tarde aparecen Tons do Sul, en 2011 y, en el ámbito de la literatura infanto-juvenil, Lia no país da poesia (2014), integrado en el Plan Nacional de Lectura, ambos con edición de Terra Ocre / Palimage. Está representada en varias antologías.

 

 

 

EGUREN, ‘POETA EJEMPLAR Y ÚNICO’, MARIÁTEGUI en AMAUTA

abril 1, 2017 en 1:06 am | Publicado en Artículos sobre Literatura, Comentarios diversos, Comunicación y Cultura, Documentos, Miscelánea | Deja un comentario
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En la puerta de abril, MES DE LAS LETRAS en el Perú, comparto este valioso documento, La Introducción del  N° 21 (Lima, 1929) de AMAUTA, la célebre revista dirigida por José Calos Mariátegui, dedicado a homenajear al “mágico decorador de la noche”, José María Eguren.

POESIA Y VERDAD

 PRELUDIO DEL RENACIMIENTO DE JOSE MARIA EGUREN*

El proceso literario del Perú nos ofrece un derecho que podemos ejercitar sin peligro de competencia: el del homenaje a José María Eguren. Queremos ejercitarlo precisamente porque hasta ahora ningún grupo, ninguna revista literaria lo ha reivindicado para sí. Ni Eguren buscó nunca con su arte el homenaje público, ni Amauta ha sido empresaria de ninguno. Estos dos antecedentes garantizan la libertad y la justicia con que juntamos en las páginas siguientes los elogios que la nueva generación dedica, con inobjetable sinceridad, al grande y querido poeta.

Muerto González Prada, Eguren es el único entre nuestros mayores a quien podemos testimoniar una admiración sin reservas. En ningún otro encontramos los mismos puros dotes de creador. Y como ninguna consagración acaparadora o interesada compromete la independencia de su arte, podemos rodearlo con orgullo, y con énfasis.

Al don genial de la creación, Eguren unió siempre la pureza de una vida poética. No traficó nunca con sus versos, ni reclamó para ellos laureles oficiales ni académicos. Es difícil en el Perú ser tan fiel a una vocación y a un destino. Porque lo sabemos. Eguren nos parece más ejemplar y único.

Sin programa, sin ceremonia, sin rito, sin motivo, fuera de toda razón conmemorativa y cronológica, Amauta ha convidado a algunos de sus colaboradores literarios a participar en este insólito homenaje, para el que no hemos querido esperar, por no restarle modestia y repentinismo, los mensajes de adhesión de César Vallejo. César Falcón, Alberto Hidalgo, Enrique Bustamante y Ballivián, Armando Bazán, Blanca Luz Brum, Magda Portal y otros amigos ausentes, que habrían sido de los primeros en acudir a nuestra cita.

Esto, en fin, no es un homenaje sino un reconocimiento, una salutación. Si a Eguren le gustara el estruendo criollo, lo llamaríamos albazo. Porque, si de aquí está proscrita la pirotecnia, en su sentido municipal y jaranero, es con la alegría matinal del alba como la juventud prefiere acercarse a este decorador mágico de la noche.

Después de la larga y señera vigilia, Eguren vela alerta todavía, Tiene la sombra de una fatiga azul en los párpados; pero guarda intacta la lumbre de sus pupilas de cazador de imágenes. Nos ha dado quizá, todos sus versos; pero nos reserva aun la sorpresa de su prosa, qué será siempre poesía. Poesía y Verdad, como decía Goethe.

La evasión de la realidad lo ha conservado puro. Tiene entera la inocencia de poeta muy semejante en su caso a la del niño, pero que no debe ser entendida restrictivamente, sino como elemento estético y creativo. (Porque es riesgoso exagerar la idea de Eguren infante. A lo largo de su conversación gentil, se hace siempre el descubrimiento de su malicia). Jorge Basadre termina su magnífica versión de Eguren con la advertencia de que su elogio es también una elegía. Pero Eguren, física y estéticamente, está en la madurez. Su poesía empieza sólo ahora a influir en las cosas. El Country Club decora sus campos de tenis con la retama, la pálida flor del campo limeño que Eguren amó el primero. Es todavía poco; pero en todo lo que podemos exigir al gusto anglo-sajón de la civilización del asfalto. Al borde de las pistas de automóviles, la niña-flor de Eguren, la ginestra amarilla, es la primera victoria de su poesía.

No: no nos sentimos delante de un ocaso. Si a Eguren se le hubiese acabado la juventud, podría haberla recobrado en nosotros. Queremos a toda costa incluirlo en nuestra esperanza, afirmando que no sólo es pasado sino también futuro. Y que aquí Amauta preludia algo que podríamos llamar así: Renacimiento de José María Eguren.

 NOTA:

* Publicado en Amauta, como introducción al número de homenaje a José María Eguren (Nº 21, febrero-marzo de 1929, págs. 11 y 12).

Reproducido de  Boletín Casa Museo José Carlos Mariátegui, N° 93 Enero-Febrero, Lima,  2017 p.  8

LA DESPEDIDA, poema canción de CÉSAR CALVO con la guitarra del gran maestro CARLOS HAYRE

febrero 11, 2017 en 9:58 pm | Publicado en Artículos sobre Literatura, Comentarios diversos, Comunicación y Cultura, JARDIN DE DELICIAS | Deja un comentario
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Foto tomada del blog CÉSAR CALVO SORIANO http://cesarcalvosoriano.blogspot.pe/2012/08/la-ausencia-como-pedestal-en-la-poesia.html Edición : Dr Guillermo Calvo Soriano

Es un muro delgado la despedida

Así como la muerte, paloma

Se adelgaza cada día

Mi canto va en la noche, luna encendida

Con la luz de tu cuerpo desvanecida Quién sabrá de tus pechos

Que yo subía

Debajo de qué noche, paloma

Serás memoria que olvida

Es un camino ciego

La despedida Caminando tu mueres, paloma

Y yo no encuentro la vida

Mi canto va en la noche,

luna encendida

Con la luz de tu cuerpo desvanecida.

GRACIAS al doctor Guillermo Calvo Soriano por mantener viva la memoria de poeta y regalarnos de tiempo en tiempo sus magníficos textos.

VER OTROS POEMAS DE CÉSAR CAL SORIANO AQUÍ:
https://hablasonialuz.wordpress.com/2013/08/06/poemas-de-cesar-calvo-en-antologia-en-su-voz-y-en-el-festival-de-cine-de-lima-pucp-el-martes-13-de-agosto-en-la-sala-azul/

“ESA VEZ DEL HUAICO” de ELEODORO VARGAS VICUÑA, EXCELENTE NARRADOR Y POETA PERUANO (1924 – 1997)

febrero 2, 2017 en 2:45 am | Publicado en Artículos sobre Literatura, Comentarios diversos, Comunicación y Cultura, Miscelánea, Noticias y demás... | 3 comentarios
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Eleodoro Vargas Vicuña, narrador y poeta peruano (1924 - 1997)

Eleodoro Vargas Vicuña, narrador y poeta peruano (1924 – 1997)

Maestría en la reproducción del habla coloquial, fino conocimiento de los personajes del mundo narrado, prosa plena de lirismo, narran la tragedia de un pueblo ante la violenta irrupción de la avalancha de lodo  y piedras:  El huaico

“ESA VEZ DEL HUAICO”

I

Alrededor de don Teófilo Navarro no queda sino contagiador aire entristecido. Su casa, pura pampa quedó después del huaico —agua de mala entraña— que lo tumbó todo.

Los vecinos están medio que están nomás. La mitad se les fue tratando de levantar pared con la mirada y la otra mitad para consolarlo:

—Con un poco de voluntad, podrá usted levantarse de nuevo.

El caso fue así:

Todas las veces de susto le decían:

—Don Tofe, haga usted construir muro de piedra a su casa, no sea que el huaico…

Pero él se reía con suficiencia, y para decir algo por contestar, repetía:

—Que venga el huaico. Que me lleve. De resbaladera acabará la pena.

Lo decía por decir porque en el pueblo, con penas y todo, siempre somos felices.

Después que levantó su casa, en que hubo apurado trajín para terminar, luego de la techa, en que hubo demorado canto de no acabar con música y zapateo para afirmar el suelo, se hizo tranquilidad. Y como él lo dijo desafiador:

—Hasta que otro guapo se atreva, pared y techo contra viento y noche que revienten de impotencia.

Fabricaba y componía sombreros. A la puerta de su casa, aguja en mano, sombrero en horma, silbido y canto  para rellenar hueco de tarde nostalgiosa, lo veíamos cumplir.

En el invierno paz, no en el verano. Medio que se quisquillaba don Tofe mirando temeroso el agua que crecía hasta engrosar el río. Decía:

—¡Esto es costumbre! ¿Habrá por qué temer?

Muchas veces la campana madrina de la iglesia, en talantalanes de peligro, anunciaba desbordera, y don Tofe, creído, corría que corría para ver. Allí estaba intactita la casa a la orilla del cauce.

La noche en que sucedió no podía ser, aunque se hubiese roto el brazo el sacristán o hubiera podido más y rompiera las campanas avisando. Era cumpleaños de doña Adelaida Suárez. No se podía creer. Y más cuando la fiesta había sido con música y la agasajada era persona que estaba bien con Dios.

Don Tofe decía:

—Beber, beber, que la vida se ha de acabar.

Verlo era un gusto, alegre como estaba, a pesar de que la Grimalda, su mujer, con su tremenda barriga, sentada en un rincón censuraba.

Primero fue un rumor creciente que llegó, junto con el grito de Julián Mayta que salía corriendo de la huerta:

—¡Está entrando agua!.. ¡Está trayendo piedras!..

Muy pocos lo oyeron. En ese instante entró el agua hasta el patio. No debía ser grave la cosa… El agua  avanzaba rápidamente como buscando algo. Entonces sí que reaccionamos, aunque de primera intención no se tomó ninguna iniciativa. En la sala de la derecha, ebrios los músicos, sin darse cuenta, bromeaban todavía. Yo comencé a correr sin saber a dónde.

Un golpe fuerte en la sala de la izquierda que da al cauce, comprendiendo el peligro, nos puso con la cara seria. Y cuando ya lampón y pico los hombres se disponían, se inundaron las salas y los cuartos. La cocina con sus viejas era un grito de rezos. El agua furiosa sabía de memoria su trabajo, lo que hacía. En un santiamén todo estuvo inundado sobre la altura de los cimientos.

En el momento en que los animales salían al escape, las paredes empezaron a ceder. Las mujeres (doña Eulalia Espinoza principalmente) gritaban, clamaban al cielo. Y los hombres lisureaban dándose coraje.

No se podía. Era torrente de fuerza. Las paredes del corral vencidas se cayeron. Don Antonio Ebúsquez era el único de carácter que se dejaba oír:

—¡Rompan la puerta falsa que da al cauce para desatorar!

Pero la lluvia lo atoraba a él, porque era como río que bajaba.

En la tiniebla éramos gente oscurecida, loca, como la entraña de esa noche de rayos y de truenos.

Al relámpago, apurado seguía bajando el aluvión. Desde el corral, por el patio, al camino, y luego al río bajaba. De la puerta del zaguán quedaban astillas.

Vimos a la Grimalda. Subida sobre un batán lloraba a más no poder. Pensaba en Dios con todos sus dolores.

II

De agua, de noche, de viento, fue la tumbadera de la casa de don Tofe. Con gritos de parto también, pues la Grimalda, ayudada por Roque Barrera y subida sobre una mesita que a la vez la contenía contra la pared sobre el poyo, comenzó a descuartizarse.

Doña Toribia estuvo felizmente, atendiéndola como pudo. Roque a duras penas contenía la mesa y sostenía también a la Grimalda. Doña Toribia, con las manos de agua terrosa, remangándose el brazo, la asistía.

Grimalda se animaba casi quebrándole el brazo al Roque con el esfuerzo:

—¡Ayude usted! ¡Ayude usted, mamá Tulli! —Sin embargo, fue como una lucha el nacimiento, mientras el agua amenazaba con derribarnos.

Luego doña Toribia, serena como siempre, descorchetándose el monillo, cobijó a la criatura que ya gritaba,   junto a sus lacios senos.

Otro grito fuerte fue como una protesta, pero con el llanto del niño nos renació el valor. A su mamá hubiera podido también reanimarla; no, ella había fallecido antes de oírlo.

Total, todo se apagó. Solamente cuando la pena arreciaba, mirando los cimientos lavados que quedaban, pasó la lluvia. El huaico bajó su correntada o habría bajado antes: oíamos un rumor entre violento y tranquilo.

En adelante se comenzó a buscar:

—¡Don Macshi!.. ¡Mamá Brígida!.. ¡Lázaro!..

Oía su nombre cada cual y cada cual contestaba animándose. Don Tofe, sin haberse enterado todavía, buscaba a su Grimalda.

Media puerta del zaguán, inservible, había ido a parar a la chacra de enfrente. Las sillas y ventanas desparramadas. Dice Demetrio López que un cerdo había varado cerca de Vilca-bamba.

Los muros y cimientos quedaron débiles. Algunos baúles amarrados al manzano estaban astillados. Allí quedaba también el batán de don Jacinto Navarro, centenaria piedra donde molieron los abuelos.

Lo demás y más fuerte se supo cuando don Tofe llegó hasta nosotros, con su mujer muerta en brazos. Detrás doña Toribia con el recién nacido.

Esas dos caras fueron para nosotros un ¡golpe! que nunca habíamos sentido.

En el velorio, en casa de don Nicolás Arosemena, no se rió por primera vez los chistes de Roque.

En un ángulo de la sala, don Teófilo se quejaba. Parecía que el aire de esa mala noche se le había secado en la cara. Eran como furia vencida las huellas de su rostro. Repetía:

—¡Quién lo hubiera dicho…! ¡Quién lo hubiera dicho!

En fin, la velada fue de razonar pesimista, con ese café consolador apenas.

¡Cómo se recordó la muerte! ¡Cuántos nombres! Eladio Amaro, Fortunato Rojas, Pedro Tintush. ¡Pero nunca desgraciados!

—¡Ah, ya se fueron!

Se sintió la muerte a muerte. Adentro, hasta los tuétanos como angustia; afuera, en los miembros ateridos, como temblor desconocido.

Ni coca ni aguardiente pudieron esa noche.

Desde entonces don Tofe, medio vivo, medio fantasma, allí está.

—Zurcidor de sombreros —dicen.

Mientras, verdeciendo, retoña el valle de la gente que habla por hablar:

—¡Caído, con la cara en el suelo!

—¡Zurcidor de sombreros viejos!

Pero nadie sabe lo de nadie. De repente, un día…

(1953)

 

ELEODORO VARGAS VICUÑA  nació en La Esperanza, Cerro de Pasco, 1924. Su infancia transcurrió en Acobamba, provincia de Tarma, en Junín. Forma parte de la brillante promoción literaria surgida alrededor en los años cincuenta del pasado siglo que dio a la literatura nacional nombres como los de  Enrique Congrains,  Sebastián Salazar Bondy,  Carlos Eduardo Zavaleta y Julio Ramon Ribeyro. Eestudió Letras y Psicología en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos en Lima (1942- 1946) y la Universidad Nacional San Agustín de Arequipa ( 1946-1951).  Entre sus obras se encuentran Ñahuín (1953), reeditada en 1976; Zora, imagen de poesía (1964) con la que ganó el Premio Nacional de Poesía; Taita Cristo (1964) reeditada de manera póstuma en 1999; El cristal con que se mira. Cuentos (1975), entre otras.

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“CONFESIONES EN ALTA VOZ”. RESPUESTAS DE ELEODORO VARGAS VICUÑA A ESPERANZA  RUIZ , POCO ANTES DE MORIR. 4 DE FEBRERO DE 1997

Vargas Vicuña y Esperanza Ruiz. Foto: Revista La Casa de Cartón. II Época N° 13, 1997

Vargas Vicuña y Esperanza Ruiz. Foto: Revista La Casa de Cartón. II Época N° 13, 1997

“De repente me vine a Lima, hacia 1947, y comencé a escribir los primeros cuentos de Nahuín. Desde el 27 de junio de 1947 empecé a escribir esos cuentos, el primero de ellos se llamó “El traslado”. Los escribí y lo dejé, siempre he escrito y he dejado las cosas así, un poco sueltas. Hasta que hubo un concurso de cuentos, allá en Arequipa, y yo presenté “El traslado”. Otro participante obtuvo el primer premio con un relato llamado “El viaje”. Te cuento todo esto como un recuerdo precioso de aquellos años. Yo estaba entre los que seguían la literatura de José María Arguedas y de Ciro Alegría y no entre aquellos que seguían lo que podríamos llamar la literatura académica en cuanto utilizan correctamente las palabras. Algunas palabras que se hablan así, de manera particular, en la sierra, yo las puse en mi cuento tal cual se pronuncian, como un signo de identidad de esa cultura en donde yo había vivido. Todo esto fue estupendo para mí. Yo siempre releo a Rulfo y en sus cuentos he encontrado la confirmación de que lo que hice estaba bien. Mi relato-que perdió el concurso- fue descalificado porque en lugar de poner “acomedieron” puse “se acomidieron”. Un catedrático me dijo que si yo estaba estudiando literatura y gramática, y más tarde iba a ser profesor, no debía escribir así. Hace unos días estaba releyendo a Rulfo y detecté que él pone en uno de sus cuentos exactamente igual a lo que yo puse: “se acomidieron”. La gran lección de Rulfo radica en el hecho de haber escrito las palabras tal como suenan al oído y tal como debe sonar un cuento de esa naturaleza en señal de identidad cultural.

Indirectamente, a mí la literatura me ha estado enseñando. Luego de esa experiencia jamás volví a escribir de la manera como se habla comúnmente, porté por escribir respetando las normas de la gramática. Eso fue un salto entre la prosa de Arguedas, que escribe y siente en quechua, y luego traduce al español, y a prosa de Ciro Alegría que es neutra y académica, vale decir, escribía de manera correcta pero cuando le da voz propia a sus personajes éstos hablan como suele expresarse la gente del campo. En ese contexto, diría que mi escritura sufrió una evolución en el lenguaje. Diría, asimismo, que mi producción literaria contribuye, creo yo, más que en el campo temático o en el nivel técnico, en el retrato de un modo de vida, en la construcción de una atmósfera.”

Vargas Vicuña y damas acobambinas. Foto: Revista La Casa de Cartón N° 13, 1997

Vargas Vicuña y damas acobambinas. Foto: Revista La Casa de Cartón N° 13, 1997

Revista Casa de Cartón.  II época N° 13   Primavera  de 1997 pp. 5-6 Director: Sandro Chiri Jaime

 

SE HA DICHO DE ÉL:

” Recibí la noticia de su primer libro en la Universidad de Columbia, de Nueva York. Entonces descubrí que él y yo habíamos observado y perfilado desde las mismas fechas (1950 y 1951) aldeas serranas semejantes  yo las de Ancash-, dolidas por la pobreza, el abandono y la indiferencia del centralismo. El gran mexicano Juan Rulfo estaba haciendo cosa igual, y las pruebas se hallan en el espléndido volumen de cuentos El llano en llamas, publicado en 1953, el mismo año que nación Ñahín, el primer libro de Eleodoro, si bien la obra de Rulfo, como es natural, solo pudo influir en los textos siguientes de nuestro colega tarmeño. Por eso nuestro orgullo es auténtico, ya que en el Perú, en la generación de narradores del 50, coincidimos con Rulfo por la sencilla razón de que habíamos observado la misma clase de aldeas serranas que padecían por entonces, y continúa padeciendo hasta ahora, en toda América Latina”

Carlos Eduardo Zavaleta

“Eleodoro en Acobamba” En: Revista La casa de Cartón N° 13, Lima, Departamento de Relaciones Públicas de Occidental Peruana, 1997 pp. 21-22 Director: Sandro Chiri Jaime

 

LA VOZ DE LO ANDINO EN LA NARRATIVA DE ELEODORO VARGAS VICUÑA

“El aliento lírico de la narrativa de Vargas Vicuña fue percibido por la crítica nacional desde la aparición de su primer libro Ñahuin, en 1953. Como lo ha dicho Wáshington Delgado, a diferencia de la narrativa de Arguedas o Alegría e inclusive de Zavaleta, Vargas Vicuña no muestra interés por los grandes relatos que muestran la vida indígena en su complejidad social, tampoco penetra en la psicología de los personajes ni en la construcción de variados caracteres individuales. Su método de construcción del relato es acumulativo y al mismo tiempo selectivo. Acumula y selecciona imágenes que no cabe sino llamar poéticas o líricas y a través de ellas penetra en los arquetipos, es decir en situaciones básicas universales. Así, en Ñahuin observamos la presencia de pares míticos fundamentales: vida, muerte; generación, nacimiento; siembra, cosecha; inundación, sequía.

El mundo literario de Vargas Vicuña expresa cabalmente una realidad agraria y mítica donde existe una armonía universal, cuya ruptura, aunque sea leve da lugar a la aparición de lo trágico. Vargas Vicuña recoge el habla singular del hablante peruano de la sierra cuando se expresa en castellano, pero, sobre todo, presenta el mito primordial del hombre, la vida y la muerte.”

Marco Martos

http://web.archive.org/web/20090415144951/http://www.educared.edu.pe/estudiantes/literatura/vicuna1.htm

 

APUNTES SOBRE “ESA VEZ DEL HUAICO” DE VARGAS VICUÑA

“Un sentido muy alerta del valor poético criba todo el relato, suprimiendo cualquier atisbo de explicitación discursiva, a la par que concentra, casi siempre por vía de construcciones elípticas, los significados que el texto produce. Aunque es imposible una definición concreta, es claro que en “Esa vez del huaico” lo poético es entendido genéricamente como expresión de contenidos subjetivos, actuantes inclusive cuando se trata de representar la materialidad del mundo, mediante un sistema de enunciados simples, con gran frecuencia incompletos o aislados, que sugieren e insinúan mucho más de lo que dicen. Lo poético es entonces, aquí, obra de concentración y síntesis, de esencialidad, que no acude casi nunca a la elaboración metafórica y prefiere acogerse a las resonancias inmersas en la simplicidad de un lenguaje punto menos que ascético.”

Antonio Cornejo Polar

LEXIS, Vol. V, Num. l. Julio de 1981 pp. 215-216

http://revistas.pucp.edu.pe/index.php/lexis/article/viewFile/4868/4867

¡LIMA, LIMA PASTELITO DE MEMBRILLO! Poema de Jorge Nájar

enero 14, 2017 en 2:01 am | Publicado en Artículos sobre Literatura, Comentarios diversos, Documentos, Miscelánea, Noticias y demás... | Deja un comentario
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Jorge Nájar. Lima 2016. Foto: Sonia Luz Carrillo

Jorge Nájar. Lima 2016. Foto: Sonia Luz Carrillo

El poeta y amigo Jorge Nájar me hace llegar  su canto a Lima, con ocasión de  celebrarse,  el 18 del presente mes, el  482 aniversario de la ciudad capital

Más allá de mis fronteras comienza el infierno,

dice, grita o ruge esa boca en medio del desierto.

Y yo la he adorado desde la primera vez

que llegué enceguecido a hundirme en su pecho.

Lucía un azulejo en el lado izquierdo

y una salamandra amarilla en el otro.

Y aún así, todo candor, yo corría tras de ella,

la más deliciosa fruta camino de los cerros,

camino del nervio central.

Lima, despatarrada y seductora,

nadie se queda en ti,

nadie se va de ti,

nadie vuelve a ti

sano y salvo.

Los niñatos del rock and rooll

al verla pasar con sus azulejos y salamandras

gritaban en las playas:

Love me, please, love me.

Je suis fou de vous.

Apiadémonos de los que cantan

tan desafinados como nosotros:

la flor de papa, la flor de papa,

esa chiquilla no se me escapa.

Así es el mundo. Así también es Lima,

un grito o un rugido sin fronteras.

Proclama lo que le venga en gana

entre el mar, el cerro o el desierto.

Así te canto, Lima, pastelito de membrillo,

desde lo alto de los barrancos.

Más allá del mar ruge otro mundo.

Más allá no hay cielo que valga.

Más allá la garra de los cerros.

Nuestra única tabla de salvación,

tal vez sea cantar o graznar

como los cormoranes y los piqueros

sobre un islote repleto de guano

ante el impávido océano.

París, enero 2017

Jorge Nájar  (Pucallpa, 1946) poeta y narrador peruano de extensa obra, reside en París desde 1977

“LA CONCENTRACIÓN DEL VERSO ANTES QUE LA FRONDOSIDAD” MI POESÍA SEGÚN ARTURO CORCUERA

enero 10, 2017 en 2:38 am | Publicado en Artículos sobre Literatura, Comentarios diversos, Comunicación y Cultura, Documentos, MI POESÍA SEGÚN ..., MIS POEMAS, Noticias y demás... | Deja un comentario
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Sonia Luz Carrillo Mauriz y Arturo Corcuera Lima 2010

Sonia Luz Carrillo Mauriz y Arturo Corcuera
Lima 2011

Un problema de salud no le permitió asistir a  la presentación de  mi libro de poemas Callada fuente, en setiembre del 2011,  luego de  haberme brindado  su entusiasmo y apoyo para el uso de la sala de la Biblioteca  España,   de la que ha sido director, en la Casona de San Marcos.  No obstante, el querido poeta   y amigo Arturo Corcuera  me hizo llegar  un saludo y apreciaciones  que  quiero compartir:

“Sonia Luz, por razones de salud no puedo acompañarte esta noche en la presentación de Callada fuente, poesía que he disfrutado desde que me alcanzaste un ejemplar.  Admiré siempre tu economía verbal, más cerca del silencio que de la palabra. Tu arte poética constituye un ajuste de cuentas con la retórica, elijes el vocablo preciso, la concentración del verso antes que la frondosidad.  Renuncias a las estrofas de largo aliento.

Antes de decir las cosas con holganza, las sugieres.   Si algún antecedente habría que buscar en la poesía peruana  tendríamos que pensar en Manuel Moreno Jimeno, de poesía casi telegráfica.   Buscas como él, la intensidad más que la belleza de un recurso expresivo o de una imagen fulgurante, ajena a la música, a la estridencia, a efectos sonoros que tuvieran la intención de llamar la atención del lector…. Veamos:

Amo

el mar

que me mira

+++

Mandarina

la tarde

desgajada

+++

Caer

de pie

no deja de ser

una caída

+++

Poesía puntual, concisa, desnuda como quería Juan Ramón Jiménez, opción difícil y riesgosa.

Ya nos encontraremos para hablar más de esta nueva entrega tuya que reclamábamos  y se estaba haciendo esperar… Saludos y Salud,   querida Sonia Luz!”

ARTURO CORCUERA
Centro Cultural de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos ( La Casona del Parque Universitario)

Lima, setiembre 2011

HOMENAJE A LA POESÍA DE RODOLFO HINOSTROZA . SEMANA DE LA LITERATURA 2016 EN SAN MARCOS

noviembre 24, 2016 en 9:32 pm | Publicado en Artículos sobre Literatura, Comentarios diversos, Comunicación y Cultura, Miscelánea, Noticias y demás... | Deja un comentario
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MAÑANA  Viernes 25 de Noviembre, FINALIZANDO  LA SEMANA DE LA LITERATURA  2016, EN LA FACULTAD DE LETRAS DE SAN MARCOS  participaré, invitada por el Centro de Estudiantes de Literatura –  Celit,  en el  homenaje a la poesía de Rodolfo Hinostroza.
Auditorio Alfredo Torero, Segundo piso, 5:30 p.m.  La tarde estará dedicada a celebrar la obra de tres grandes de la literatura nacional que han partido durante este año: Oswaldo Reynoso, Miguel Gutiérrez y Rodolfo Hinostroza.

celit

Rodolfo Hinostroza y Oswaldo Reynoso

Rodolfo Hinostroza y Oswaldo Reynoso

BORGES en su voz, ARTE POÉTICA: convertir el ultraje de los años en una música, un rumor y un símbolo…

noviembre 17, 2016 en 2:30 am | Publicado en Artículos sobre Literatura, Comentarios diversos, Comunicación y Cultura, JARDIN DE DELICIAS, Miscelánea | Deja un comentario
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Un hombre se propone la tarea de dibujar el mundo. A lo largo de los años puebla un espacio con imágenes de provincias, de reinos, de montañas, de bahías, de naves, de islas, de peces, de habitaciones, de instrumentos, de astros, de caballos y de personas. Poco antes de morir, descubre que ese paciente laberinto de líneas traza la imagen de su cara. Borges,  ‘El Hacedor’. Buenos Aires, 31 de octubre de 1960

ARTE POÉTICA

Mirar el río hecho de tiempo y agua

y recordar que el tiempo es otro río,

saber que nos perdemos como el río

y que los rostros pasan como el agua.

 

Sentir que la vigilia es otro sueño

que sueña no soñar y que la muerte

que teme nuestra carne es esa muerte

de cada noche, que se llama sueño.

 

Ver en el día o en el año un símbolo

de los días del hombre y de sus años,

convertir el ultraje de los años

en una música, un rumor y un símbolo,

 

ver en la muerte el sueño, en el ocaso

un triste oro, tal es la poesía

que es inmortal y pobre. La poesía

vuelve como la aurora y el ocaso.

 

A veces en las tardes una cara

nos mira desde el fondo de un espejo;

el arte debe ser como ese espejo

que nos revela nuestra propia cara.

 

Cuentan que Ulises, harto de prodigios,

lloró de amor al divisar su Itaca

verde y humilde. El arte es esa Itaca

de verde eternidad, no de prodigios.

 

También es como el río interminable

que pasa y queda y es cristal de un mismo

Heráclito inconstante, que es el mismo

y es otro, como el río interminable.

EN SU VOZ

 

Una vez más, JORGE, RICARDO Y YO, leeremos poesía y conversaremos. Este viernes 04 en la Facultad de Letras y Ciencias Humanas de San Marcos

octubre 30, 2016 en 2:03 am | Publicado en Artículos sobre Literatura, Comentarios diversos, Comunicación y Cultura, Miscelánea, Noticias y demás... | Deja un comentario
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Jorge Nájar, Sonia Luz Carrillo y Ricardo Falla Barreda. Huánuco, 2016

Jorge Nájar, Sonia Luz Carrillo y Ricardo Falla Barreda. Huánuco, 2016

El próximo viernes 04 de noviembre, estaremos leyendo  nuestros poemas Ricardo Falla Barreda,  Jorge Nájar  y yo.  Los tres compartimos una larga trayectoria  en poesía y  amistad. Esta vez la cita es en el Auditorio Alfredo Torero, segundo piso de la Facultad de Letras y Ciencias Humanas de la Universidad Nacional Mayor  de San Marcos, a las 7 p.m.   Será una grata jornada de lectura y conversación en la que participan también Roberto Valdivia y Valeria Román, alumnos de la Facultad.

 

Un agradecimiento muy especial a Noemí Melgarejo, Gerson Ferrer y Milton López Tarabochia, por su participación. Así como al profesor Richard Leonardo Loayza.

Igualmente, al Departamento Académico de Comunicación Social, por las facilidades  prestadas.

Te esperamos el viernes 04 en la Ciudad Universitaria y desde ya agradecemos la  compañía.

Nos vemos.

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