ERNESTO SÁBATO ACERCA DEL ARTE, LA TECNOLATRÍA Y EL FUTURO DE LA HUMANIDAD

mayo 5, 2015 en 12:58 pm | Publicado en Artículos sobre Literatura, Comentarios diversos, Comunicación y Cultura, Documentos, Miscelánea | Deja un comentario

SIETE MINUTOS Y MEDIO DE PURA SABIDURÍA!

Escuchemos atentamente al autor de Hombres y engranajes (1951)

Aquí su Discurso al recibir el Premio Cervantes en 1984.  Texto imperdible:

Tags: Ernesto Sábato , Tecnolatría , Futuro de la Humanidad , Ciencia positiva  , Humanismo

EL FUTURO DE LA TELEVISIÓN PERUANA. FORO ACADÉMICO del Colegio de Periodistas de Lima en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos

abril 29, 2015 en 12:53 am | Publicado en Comentarios diversos, Comunicación y Cultura, Miscelánea, Noticias y demás... | Deja un comentario

                                                                                      Logo colegioLogo SM

Es indudable que  la televisión determina en gran medida qué es de interés público y qué no lo es. Esto convierte a este medio de comunicación, en innegable generador de visiones sobre la realidad  a la vez que  fuente de debates y controversias. Consciente de los riesgos y potencialidades de este influyente medio, el Colegio de Periodistas de Lima ha organizado el foro académico EL FUTURO DE LA TELEVISIÓN PERUANA,   que se llevará a cabo  los días 29  y 30  de abril en la  Universidad Nacional Mayor de San Marcos, local del Centro Cultural San marcos (Ex Casona) en el Parque Universitario.

 PROGRAMA

MIÉRCOLES  29 DE  ABRIL

PALABRAS DEL DECANO DEL COLEGIO DE PERIODISTAS DE LIMA

Lic. Max Obregón Rossi

10:00 a.m. PARTICIPACIÓN  de  Javier Alejandro Ramos

Secretario Técnico del Colectivo por una Televisión con Valores: DIAGNÓSTICO DE LA TELEVISIÓN ACTUAL EN EL PERÚ

11:00 a.m.  CUMPLIMIENTO  DE  LA  LEY  28278- LEY  DE  RADIO Y TELEVISIÓN, a cargo   de  Miriam Larco Sicheri, secretaria técnica de CONCORTV

 12:00 a. m.  ÉTICA Y RESPONSABILIDAD DE LOS ANUNCIADORES, a cargo  del  Rodolfo León, director ejecutivo  de  la  Asociación Nacional  de  Anunciantes – ANDA

JUEVES  30 DE  ABRIL

10:00 a.m.   DEFENSA DEL NIÑO Y LA MUJER EN LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN, a cargo de John Gamarra Arellano , Director  de  Sistemas locales y  defensoría  de  la  Dirección General de  Niñas, Niños y  Adolescentes  del Ministerio de la Mujer y Poblaciones  Vulnerables.

 11:00 a.m.  ACTUACIÓN DE LA DEFENSORÍA DEL PUEBLO ANTE LOS EXCESOS TELEVISIVOS, a cargo  de Matilde Cobeña Vásquez ,  comisionada  de la  Adjuntía  para  la Niñez y Adolescencia de  la  Defensoría del Pueblo.

 12:00 m.   LA AUTORREGULACIÓN COMO MECANISMO DE CONTROL, a cargo  de Jorge  Baca- Álvarez Marroquín, director  ejecutivo  de  la  Sociedad Nacional  de  Radio y Televisión – SNRTV.

 PANELISTAS:   Alfredo Kato (Colegio de Periodistas-Lima), Sonia Luz Carrillo (UNMSM), Teresa Machado (Colegio Nacional de Psicólogos), Patricia Salinas (Revista Caretas) , Maritza Espinoza (Diario La República),  Fernando Vivas (Diario El Comercio)

INGRESO LIBRE

TRADICIÓN, RUPTURA Y MODERNIDAD EN LA POESÍA DE CARLOS GERMÁN BELLI. CONGRESO INTERNACIONAL

abril 26, 2015 en 10:55 pm | Publicado en Artículos sobre Literatura, Comentarios diversos, Comunicación y Cultura, Miscelánea, Noticias y demás... | Deja un comentario

Copia de Triptico

La Academia Peruana de la Lengua ha organizado el Congreso Internacional  Tradición, ruptura y modernidad en la poesía de Carlos Gemán Belli, el que se realizará en el local del Instituto Raúl Porras Barrenechea de la UNMSM, jr. Colina 398, Miraflores ,  los día 27, 28 y 29 de abril.

Triptico

 PROGRAMA

 

Lunes 27 de abril

7:00 p. m.

Inauguración a cargo de Ricardo Silva-Santisteban, presidente de la Academia Peruana de la Lengua.

Conferencia:

«El hada genética de Carlos Germán Belli»

Ricardo González Vigil (Academia Peruana de la Lengua)

Mesa 1

  1. «Novedad de los contenidos de mundo en la poesía de Carlos Germán Belli»

Pedro Lastra (Academia Chilena de la Lengua)

  1. «La retórica neobarroca y la construcción del discurso erótico en la poesía de Carlos Germán Belli»

Alejandro G. Mautino Guillén (Universidad Nacional Santiago Antúnez de Mayolo)

Martes 28 de abril

Mesa 2

4:00 p.m.

  1. «Carlos Germán Belli como crítico de la vanguardia: el caso de Carlos Oquendo de Amat»

Américo Mudarra Montoya (UNMSM)

  1. «Dos poetas conversan: una lectura de la tesis de Belli sobre Oquendo»

Edmundo de la Sota Díaz (UNMSM) 

  1. «Aspectos clásicos y vanguardistas en Dentro & fuera (1960), de Carlos Germán Belli»

Rita Sheila Rodríguez (UNMSM)

 Mesa 3

5:00 p.m.

  1. «La creación del silencio: el ocaso simbólico en la poesía de Carlos Germán Belli»

Kent Oré de la Cruz (UNMSM)

  1. «Reivindicación del rol femenino en la poesía de Carlos Germán Belli»

Rubí Huamán Durand (UNMSM)

  1. «Alocución a la canción: Belli y los caminos de la poesía»

Miguel Ángel Carhuaricra Anco (UNMSM)

Mesa 4

6:00 p.m.

  1. «La arqueología de la palabra y su dimensión política en la poesía de Carlos Germán Belli»

Liz Fiorella León Mango (UNMSM)

  1. «Carlos Germán Belli – su vida y su obra a través de su Biobibliografía»

Richard Cacchione Amendola (Instituto Bibliográfico del Perú)

  1. «Erotismo y amor cortés en el poema ¿Cuándo, señora mía? De Carlos Germán Belli»

Jim Anchante (UNALM / USIL)

 

 Mesa 5

7:00 p.m.

  1. «Los espacios nonatos en Oh, hada cibernética de Carlos Germán Belli»

Cecilia Podestá (UNMSM)

  1. «La cercanía de las cosas: una constante estilística en la poesía de Carlos Germán Belli»

Renato Guizado (PUCP)

  1. «Constantes y tendencias métricas: el ritmo en Poemas (1958) de Carlos Germán Belli»

Eduardo Lino Salvador (UNMSM / UARM)

  1. «El mal involuntario. Una lectura de Cavilaciones del caminante»

Sonia Luz Carrillo Mauriz (UNMSM)

Miércoles 29 de abril

Mesa 6

7:00 p.m.

  1. «Belli frente a Eielson. Un ensayo de retórica comparada»

Camilo Fernández Cozman (Academia Peruana de la Lengua)

Conferencia:

«Carlos Germán Belli y sus dioses familiares»

Marco Martos Carrera (Academia Peruana de la Lengua)

8:00 p.m.

  • Presentación del libro Canciones del perito en nada, a cargo de Inmaculada Lergo, miembro correspondiente de la Academia Peruana de la Lengua.
  • Intervención de Carlos Germán Belli.
  • Clausura del congreso a cargo de Ricardo Silva-Santisteban, presidente de la Academia Peruana de la Lengua. 

Academia  Peruana  de  la  Lengua

Palacio de Osambela

Dirección: Conde de Superunda 298, Lima

Telefax: 428-2884

Correo electrónico: academiaperuanadelalengua.apl@gmail.com

Página web: http://www.academiaperuanadelalengua.org.pe

Instituto  Raúl  Porras  Barrenechea

Dirección: Colina 398, Miraflores

Teléfono: 619-7000 anexo 6102

ACTUALIZACIÓN: Las personas que requieran certificación, deberán abonar el monto en soles de acuerdo con su categoría, también deberán enviar el comprobante de pago escaneado donde se solicite la “Inscripción y Certificado Congreso Carlos Germán Belli”, al siguiente correo electrónico:

academiaperuanadelalengua.apl@gmail.com

Estudiantes y Público en general:          S/. 30.00 nuevos soles.

Participantes peruanos y extranjeros:    S/. 50.00 nuevos soles.

El pago para la certificación deberá realizarse en el Banco de Crédito del Perú

Cuenta corriente en soles: 194-1448763-0-68, Academia Peruana de la Lengua.

NOS VEMOS EL MARTES 28  A  LAS 7:00 p.m.

Tags:  Congreso Internacional Poesía Belli , Carlos Germán Belli, Academia Peruana de la Lengua , Instituto Raúl Porras Barrenechea

FLORA TRISTÁN, NUESTRA COMPATRIOTA Y AMIGA y su CARTA A LOS PERUANOS

abril 7, 2015 en 11:20 pm | Publicado en Artículos sobre Literatura, Comentarios diversos, Comunicación y Cultura, Documentos, Miscelánea, Noticias y demás... | Deja un comentario
FLORA TRISTÁN 07 de abril de 1803- 14 de noviembre de 1844

FLORA TRISTÁN
07 de abril de 1803- 14 de noviembre de 1844

Peruanos

He creído que de mi relato podría resultar algún beneficio para vosotros. Por eso os lo dedico. Sin dudo os sorprenderá que una persona que emplea tan escasos epítetos laudatorios al hablar de vosotros haya pensado en ofreceros su obra. Hay pueblos que se asemejan a ciertos individuos: mientras menos avanzados están, más susceptible es su amor propio. Aquellos de vosotros que lean mi relación sentirán primera animosidad contra mí y sólo después de un esfuerzo de filosofía algunos me harán justicia. La falsa censura es cosa vana. Fundada, irrita y, por consiguiente, es una de las más grandes pruebas de amistad. He recibido entre vosotros una acogida tan benévola que sería necesario que yo fuese un monstruo de ingratitud para alimentar contra el Perú sentimientos hostiles. Nadie hay quien desee más sinceramente que yo vuestra prosperidad actual y vuestros progresos en el porvenir. Ese voto de mi corazón domina mi pensamiento, y al ver que andáis errados y que no pensáis, ante todo, en armonizar vuestras costumbres con la organización política que habéis adoptado, he tenido el valor de decirlo, con riesgo de ofender vuestro orgullo nacional.

He dicho, después de haberlo comprobado, que en el Perú la clase alta está profundamente corrompida y que su egoísmo la lleva, para satisfacer su afán de lucro, su amor al poder y sus otras pasiones, a las tentativas más antisociales. He dicho también que el embrutecimiento del pueblo es extremo en todas las razas que lo componen. Esas dos situaciones se han enfrentado siempre una a otra en todos los países. El embrutecimiento de un pueblo hace nacer la inmoralidad en las clases altas y esta inmoralidad se propaga y llega, con toda la potencia adquirida durante su carrera, a los últimos peldaños de la jerarquía social.

Cuando la totalidad de los individuos sepa leer y escribir, cuando los periódicos penetren hasta la choza del indio, entonces, encontrando en el pueblo jueces, cuya censura habréis de temer y cuyos sufragios debéis buscar, adquiriréis las virtudes que os faltan.

Entonces el clero, para conservar su influencia sobre ese pueblo, reconocerá que los medios que emplea en la actualidad no pueden ya servirle. Las procesiones burlescas y todos los oropeles del paganismo serán remplazados por prédicas instructivas, porque después de que la imprenta haya despertado la razón de las masas, será a esa nueva facultad a que habrá de dirigirse, si se quiere ser escuchado.

Instruid, pues, al pueblo; es por allí donde debéis empezar para entrar a la vía de la prosperidad. Estableced escuelas hasta en las aldeas más humildes: esto es lo urgente en la actualidad. Emplead en ella vuestros recursos.

Consagrad a esto los bienes de los conventos, pues no podríais darles destino más religioso. Tomad medidas para facilitar el aprendizaje. El hombre que tiene un oficio no es un proletario. A menos que le hieran calamidades públicas, no tiene ya independencia de carácter tan necesaria de que se desarrolle en un pueblo libre. El porvenir es de América. Los prejuicios no pueden adherirse a ella como en nuestra vieja Europa. Las poblaciones no son lo bastante homogéneas como para que este obstáculo retarde el progreso.

Hasta que el trabajo cese de ser considerado como patrimonio del esclavo y de las clases ínfimas de la población, todos harán mérito de él algún día y la ociosidad, lejos de ser un título a la consideración, no será ya mirada sino como un delito de la escoria de la sociedad.

En toda América, el Perú era el país de civilización más avanzada a raíz de su descubrimiento por los españoles. Esta circunstancia hace presumir favorablemente acerca de las disposiciones ingénitas de sus habitantes y de los recursos que ofrece. ¡Que un gobierno progresista llame en su ayuda a las artes de Asia y de Europa y pueda hacer que los peruanos ocupen aquel rango entre las naciones del Nuevo Mundo! Éste es el deseo muy sincera que me anima.

Vuestra compatriota y amiga,

Flora Tristán

París, agosto de 1836

En: Flora Tristán. Peregrinaciones de una paria.
Prólogo de Mario Vargas Llosa. Palabras liminares de Virginia Vargas y Estudio introductorio de Francesca Denegri. Lima, Centro de la Mujer Peruana, Flora Tristán/ Fondo editorial de la UNMSM. Primera reimpresión, 2006, pp 71-72

Tags:  Flora Tristán ,  Flora Tristán, carta a los peruanos ,  Peregrinaciones  de una paria , Fondo Editorial UNMSM 

EL ESTILO ENSAYÍSTICO EN DOS OBRAS DE ESCRITORAS PERUANAS DEL SIGLO XX: ASÍ HICIERON LAS MUJERES EL PERÚ DE JUDITH PRIETO Y CINTURÓN DE DE CASTIDAD. LA MUJER DE CLASE MEDIA EN EL PERÚ DE MARUJA BARRIG

marzo 9, 2015 en 12:45 pm | Publicado en Artículos sobre Literatura, Comentarios diversos, Comunicación y Cultura | Deja un comentario

El presente artículo es fruto de una investigación realizada  para el Instituto de Investigaciones Humanísticas de la Facultad de  Letras de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Fue publicado en la Revista Letras, Nº 118, Vol. 83 , 2012
http://letras.unmsm.edu.pe/rl/index.php/le/article/view/19/19

En el Perú existe una apreciable tradición ensayística tanto en su vertiente literaria, política, filosófica, socio cultural, así  como en otros ámbitos.  En anterior investigación, acerca del sujeto femenino y su doble relación con el ejercicio de la palabra escrita  y la discursividad política, hallé textos de naturaleza ensayística de  escritoras mujeres que exponen posturas frente a hechos sociales y culturales a través de una prosa breve que sin pertenecer a la narrativa ni a la poesía ostentan nítidamente su  naturaleza creativa.  Considerando que,  hasta donde alcanza mi información, este aporte no había sido puesto de relieve, el estudio se propuso la observación de  textos de estilo ensayístico  producidos por  escritoras peruanas centrándose en esta ocasión en las obras Así hicieron las mujeres el Perú, de  Judith Prieto (1965)  y Cinturón de  de castidad, la mujer de clase media en el Perú, de Maruja Barrig (1979).

Libro de Prieto

libro  barrig

INTRODUCCIÓN

Definido como “Escrito, generalmente breve constituidos por pensamientos del autor sobre un tema, sin el aparato ni la extensión que requiere un tratado completo sobre la misma materia” (RAE), lo que interesa para el presente estudio es  observar el ensayo en su carácter de género híbrido capaz de combinar hechos observados con la exposición desde una  perspectiva personal de la autora u autor; su voluntad de generar, a partir de variados recursos, el diálogo o la provocación a un lector o lectora implícitos no especializados, en este caso, en temas de ‘genero’ , entendido este ‘género’ en tanto discurso acerca de los  atributos socio culturales que caractirizan o definen a  hombres y mujeres.

En torno al género ensayo, se ha señalado su  capacidad de armonizar textos. Al analizar un  conjunto de ensayos de Bárbara Jacobs, Concepción Bados-Ciria (200: 314) dirá  “(por un lado) el ensayo le permite incidir en una encrucijada de géneros que mezclan la crónica, la experimentación con el lenguaje y las memorias; por el otro, este género propicia una reflexión intimista y personalizada emparentada con la ironía más sutil”.

En cuanto a los temas, la libertad rige la labor del ensayista, sin embargo, una vez determinado el tema el ensayista demarca  con claridad los límites entre el texto imaginativo artístico del texto argumentativo basado en la fidelidad a los datos de la realidad. La expresión cuidada y sugerente se coloca al servicio de la verdad  ya sea en el campo de la ciencia o de las humanidades o las observaciones  prolijas a hechos de la cotidianidad.

Los cambios en la percepción de la mujer y de su ubicación en el mundo social, al par que un nuevo tipo de relación establecido entre hombres y mujeres que ahora se percibe, tienen una larga gestación que ha tenido en la palabra escrita un innegable soporte. Estos cambios sociales y culturales que algunos observan como una de las transformaciones más importantes del siglo XX  se han ido expresando, en  distintos  momentos a través del  ensayo, género que concita un renovado interés por su capacidad de producir intercambio de textualidades.

En torno a la especificidad del ensayo se ha señalado que es “un tipo de texto que no se deja definir” (Hernández González: 2005: 7), un texto fruto de la osadía en la defensa de una posición no exenta de belleza – ‘el principio del placer’ en un  texto (Wolf  1984:211) – y apelación a través de metáforas, frases figurativas usadas para la persuación (Ricoeur 2006:61). Con frecuencia, el ensayo adopta el tono de afirmaciones aforística (Sontag 2008:389) en la presentación de temas abiertos a la polémica, mientras las  apostillas y citas permiten avisorar las lecturas y la comunidad de intereses que animan a su autora u autor. Y es que el ensayo es una forma de escritura   “comprometida con la época de su creación, determinada por una situación cultural y de la comunidad para la que surge puesto que ambos elementos dan ojos al ensayista y contribuyen a cambiar las formas de pensamiento”. (Hernández 2005: 9)

En el Perú existe una apreciable tradición ensayística tanto en su vertiente literaria, política, filosófica, socio cultural, así  como en otros ámbitos. En anterior investigación, acerca del sujeto femenino y su doble relación con el ejercicio de la palabra escrita  y la discursividad política, hallé textos de naturaleza ensayística de  escritoras mujeres que exponían sus observaciones ante diferentes temas través de una prosa breve que sin pertenecer a la narrativa ni a la poesía ostentan nítidamente su  naturaleza creativa.  Por esta razón, el estudio partió  de la Hipótesis: A pesar de constituir un género que cuenta en el país con una apreciable tradición,  hasta el momento no se cuenta con un estudio acerca de los ensayos  producidos por   mujeres ni se ha   registrado e interpretado  sus aportes estilísticos.

Fueron objetivos específicos del estudio la ubicación y registro de un conjunto de ensayos con perspectiva de género  difundidos en diversos medios impresos peruanos,  producidos y difundidos entre las décadas 60’ y 70’, a fin de identificar sus rasgos generales  e interpretar su intereacción con el contexto en el que surgieron.

El método  y los hallazgos

Para el presente estudio la opción metodológica fue la investigación documental, consulta y lectura crítica de documentos y materiales bibliográficos, pertinentes al tema propuesto.

El trabajo ha permitido ubicar las caracterísitcas más importantes de un tipo de escritura de corte argumentativo que, elaborado con gran libertad temática y la armonización intertextual,  logra un discurso de notable eficacia comunicativa en el abordaje individual, muchas veces subjetivo – pero diferenciado del texto artístico – de un aspecto de la vida social o cultural en un determinado contexto socio cultural.

En este caso, el estudio se centró en la perspectiva de ‘género’ en tanto la presentación de los  atributos socio culturales que caracterizan o definen a  hombres y mujeres. Por ello, luego de consultar un corpus variado, teniendo en consideración que se tratara de obras del siglo XX;  se determinó la elección de dos obras de autoras peruanas: Así hicieron las mujeres el Perú, de Judith Prieto de Zegarra (1965)  y Cinturón de castidad, la mujer de clase media en el Perú , de Maruja Barrig (1979)

 

Análisis, Sistematización

I  El género ensayo. Conceptos  generales   y su expresión en el Perú (siglo XX)

  1. 1 El estilo del género ensayo

El ensayo, “escrito breve constituido por pensamientos del autor sobre un tema, sin el aparato de la extensión que requiere un tratado completo sobre la misma materia” (RAE) es para Díaz Plaja citado por C. E. Zavaleta (1977:67) un excelente fruto del humanismo europeo   porque “desde Montaigne acá, tiene la rigurosa condición de aproximar  los temas en que se ocupa, no solo porque los relaciona con nuestro tiempo, sino porque los polariza en el yo pensante del escritor”. Un tipo de escritura que señala un punto de madurez cultural en la medida que surge en momentos en que “de adquisición de noticias se da paso a la elaboración personal de ellas”.

En el origen del género, es célebre el pasaje de Michel de Montaigne, en sus Essais de 1580, citado por John Skirus ( (2006: 9) :

“Esto es puramente el ensayo de mis facultades naturales, y no, en absoluto de las adquiridas; y quienquiera que me sorprenda en ignorancia nada ha de hacer contra mì, pues difícilmente sería  yo responsable por mis ideas frente a los demás, yo que no soy responsable ni estoy satisfechos por ellas ante mí mismo. A quienquiera que busque el conocimiento , séale permitido pescarlo donde éste habite; no hay nada  que yo profese menos.. Estas son mis fantasías por las cuales intento dar un conocimiento no de las cosas, sino de mí mismo”

Desde la Ilustración, quedó más o menos establecida la denominación de ensayo para los  textos de tipo argumentativo en los que se presentan opiniones, teorías, hipótesis, etc., mediante una actividad analítica y crítica; textos que  exponen una interpretación personal y subjetiva de un tema con una finalidad divulgativa.  La temática variada así como las posibilidades textuales combinatorias acogen materias de naturaleza  histórica, filosófica, científica, literarios, estéticos, de observación de la vida cotidiana, de aspectos socio culturales, etc.

Existe por tanto

“una amplísima gama de lo que podemos denominar géneros ensayísticos (que) viene a constituir la mitad de la Literatura, una mitad de los discursos no prácticos ni estándares,  esto es de las producciones textuales altamente elaboradas, la mitad no estrictamente artística. El hecho de que esa ‘mitad’ o parte  haya recibido muy poca aplicación crítica y, en consecuencia escasos resultados de categorización, cabe interpretarse no solo  como una mera deficiencia o dejadez  sino también de una realidad compleja que es justamente en la época contemporánea cuando adquiere una dimensión inocultable” (Aullón 2005: 14)

De la observación del estilo en  los textos calificados como ensayo, se desprende que es un tipo de escritura en la que diversos tipos de texto se  combinan para crear un todo caracterizado por su  eficacia para comunicar un tema elegido en plena libertad. En el ensayo, quien escribe expone  su particular posición frente a un tema o conjunto de temas, de manera subjetiva y original. En muchos excelentes ensayos se toman prestadas técnicas de distintos géneros literarios, se recurre al relato, acepta la irrupción de diálogos,  formas epistolares o de testimonios  orales.  A partir de esta consideración  es posible indicar – con la cautela del caso- algunas de sus características generales:

El punto de vista personal y la organización sugerente, su capacidad de reflexión autónoma, su capacidad de brindar un aporte nuevo, una mirada  enriquecedora a un tema o ámbito de la realidad.es lo que hace interesante o importante un texto ensayístico. Por otro  lado,  aunque imaginativo,  no deja de lado el conocimiento profundo y meditado que permite el paso de la mera información a la interpretación madura y con posibilidades de influir en los cambios de pensamiento. No hay tema vedado para el ensayo,  sin embargo, la  exposición cumple los requisitos de claridad, propiedad, precisión y concisión.

Acerca de la extensión del ensayo no existen reglas. En algunos casos el tema  o la intencionalidad del autor deriva en un texto escueto,  en otros pueden ser un conjunto de textos relacionados a un tema.  Existen también excelentes ejemplos de la reunión de un conjunto de temas diversos agrupados en libro con un título que los unifique. En el caso peruano podemos citar los Siete ensayos de Interpretación de la realidad peruana de José Carlos Mariátegui. 

1.2  El ensayo en Hispanoamérica

Según Delia Barreiro Pérez (1996) el ensayo en Hispanoamérica se remonta a la época colonial, pero solo a raíz de la Independencia se perfila como género literario. Para la autora, son dos las corrientes fundamentales del ensayo: la sociológica y la literaria. En lo que respecta al ensayo sociológico, señala que este tiene “su origen en la necesidad de definir el concepto de nacionalidad, en la interpretación del pasado, el mestizaje, el problema del indio, el imperialismo económico, etc. Ilustrando al respecto, Barreiro cita  un conjunto de autores  que representan una “corriente al servicio de las ideas sociales, políticas, económicas y culturales de los pueblos del continente… o a la búsqueda posterior de la propia identidad.”

“al argentino Domingo Faustino Sarmiento (1811-1888) y al uruguayo José Enrique Rodo (1871-1917). Destaca fundamentalmente el mexicano José Vasconcelos (1881-1959), que escribe sobre filosofía, estética, historia, pero sus aciertos más notables los logra cuando escribe sobre el tema americano. Tal vez el más conocido de sus ensayos sea “La raza cósmica”, donde postula que el futuro de los pueblos estará en manos de una raza arraigada en el trópico americano, … El dominicano Pedro Henríquez Ureña (1884-1946) trata en su obra de comprender las esencias del americanismo. El argentino Ricardo Rojas (1882-1857) sintetiza en sus escritos el alma de su país e intenta definir el concepto de argentinidad. “

Más adelante, menciona a los escritores peruanos  Manuel Gonzales Prada y sus Páginas Libres y a José Carlos Mariátegui (1895-1930). De este último  indica destaca la atención a los aspectos económicos, sociológicos y políticos.

Y continúa la referencia a escritores de Hispanoamérica:

“El novelista argentino Eduardo Mallea es el mejor intérprete del sentir argentino; su novela participa de la temática de sus ensayos. El mexicano Leopoldo Zea analiza los problemas generales de Latinoamérica y los específicos de la realidad de su país. El escritor cubano José Antonio Portuondo se adentra en la especulación sobre la sociología de la cultura y de la literatura. Las venas abiertas de América Latina es un ensayo del escritor uruguayo Eduardo Galeano publicado en 1971. (…) el poeta y ensayista Octavio Paz analiza la idiosincrasia del mexicano en “El laberinto de la soledad”, y  en ” El arco y la lira”, la teoría de la expresión poética. Sus libros “Las peras del olmo” y “Cuadrivio” son colecciones igualmente de ensayos literarios.”

Por su parte, para Skirius (2006: 17)

“Confesarse, persuadir, crear arte, informar: d estos cuatro impulsos básicos del ensayo hispanoamericano del siglo XX, el último – el informativo – ha producido una serie de radiografías acerca de varias cultura nacionales… la metáfora médica implica una objetividad científica, pero a menudo la interpretación presupone más bien valores subjetivos”.

Entre los ensayistas que “intentan una interpretación   total de sus naciones” ubica a José Carlos Mariátegui con los Siete ensayos…  y al mexicano Octavio Paz con El laberinto de la soledad.  Más adelante, establece también un paralelo entre Paz y Sebastián Salazar Bondy  con su ensayo Lima, la horrible.

“En su ensayo neobarroco Lima la horrible Sebastián Salazar Bondy ha tratado de hacer, con la ciudad capital del Perú, llena de tradición colonial española, lo que Paz hizo con México en su conjunto El laberinto de la soledad. Salazar Bondy añade también la tesis de Mariátegui, acerca del carácter opresivo de la clase dirigente colonial; recrea así un tono de J’accuse, reminiscente de las diatribas de González Prada” (Skirius  2006: 18-19)

El ensayo en América hispana del siglo XX tiene en el escritor argentino  Ernesto Sábato uno de sus más notables cultores: Heterodoxia  (1953), Apologías y Rechazos (1979); La resistencia (2000), Antes del fin, su obra de  1998, o España en los diarios de mi vejez de 2005.

En el caso de las mujeres, la escritora argentina directora de la emblemática revista Sur,  Victoria Ocampo,  realiza en su obra La mujer y su expresión (1936) una de las reflexiones más agudas acerca de la marginación de las mujeres en el contexto patriarcal y sobre su dificultosa relación con la cultura moderna, las dificultades que supone configurar una expresión propia desde las mujeres. (Citada por Alicia Salomone 2006: 69). El género ensayístico se encuentra además en Lawrence de Arabia y otros ensayos (1951), Virginia Woolf en su diario (1954), Habla el algarrobo (Luz y sonido) (1959) y Tagore en las barrancas de San Isidro (1961), entre otras obras.

Notable escritora, poeta,  narradora y ensayista es también la mexicana Rosario Castellanos, obras como Sobre cultura femenina (1950), La novela mexicana contemporánea y su valor testimonial (1966), La corrupción (1970), Mujer que sabe latín (1973), El uso de la palabra (1974) y El mar y sus pescaditos (1975) exponen a la vez que su sólida formación intelectual  el vigor de su pensamiento original.

  1. El ensayo o el estilo ensayístico en el Perú

El ensayo como género de escritura no ha tenido en el Perú hasta el momento una atención específica  salvo el artículo, ya mencionado,  de Carlos Eduardo Zavaleta (1977), que analiza la presencia del ensayo en texto entre 1950 y 1975. En este trabajo Zavaleta trae a colación  las dificultades para categorizar los textos como ensayos. Se apoya en la aseveración de Díaz-Plaja   en tanto este sería un paso de la adquisición de noticias a la elaboración personal.

“a la hora de preguntar por nuestros ensayistas solemos recordar con orgullo a autores de tesis doctorales y monografías universitarias (donde lo único personal se da en la página final de ‘conclusiones’), o de cultores de discursos académicos, a los que somos tan proclives, y aun de artículos periodísticos,  forma que originalmente han tomado no pocos de nuestros  ‘ensayos’. Así, ¿a quién va a extrañarle que yo mencione páginas adelante a varios ensayistas inauténticos pero valiosos en la historia intelectual del país?” (Zavaleta 1977: 68)

El notable narrador y maestro sanmarquino afirma categórico que en el Perú “de modo firme y directo el ensayo se conecta con la historia de las ideas”.  El periodo que abarca su observación se inicia  con la etapa de la postguerra, etapa que  permitió “que se abriesen ventanas políticas y culturales en el país”  así como nuevas ideas y nuevos libros “con las últimas corrientes filosóficas, científicas y artísticas de Europa y Estados Unidos”.

En ese contexto señala el impacto de la tendencia ideológica existencialista, menciona a Francisco Miro Quesada   hablando sobre Sartre y a Alberto Wagner Reyna escribiendo sobre Heidegger. También a historiadores que vuelcan su mirada al país en un certamen peruanista celebrado con ocasión del IV Centenario de la fundación de la Universidad de San Marcos,  con la participación de Raúl Porras Barrenechea, Jorge Basadre, Luis E. Valcárcel, entre otros. Dirá el maestro, “Nunca antes los alumnos universitarios de entonces habíamos visto tal despliegue de historiadores, filósofos, sociólogos, y arqueólogos, si bien, por desgracia, faltaban en la lista literatos y artistas” (1977: 69)

Entre los textos de corte ensayístico  de los primeros años de la década de los 50’ menciona Tempestad en los Andes, de Valcárcel, Mito, tradición e historia del Perú de Raúl Porras. Dedica  luego una larga remembranza de hechos históricos y de distintos personajes que tuvieron protagonismo en ellos.

El maestro Zavaleta descubre dos perfiles atendiendo al tema “por debajo de la progresiva revelación del punto de vista del autor”: Una línea peruanista  y otra  de tema libre.

“El primero de ellos equivaldría a la interpretación del élan histórico-social del país y sus esencias como finalidad mayor del texto (…) el tema peruanista o nacional predomina  en texto como Mito tradición e historia en el Perú (1951) y El paisaje peruano, de Garcilaso a Riva Agüero (1955) de Porras; Vocación y destino de Hispanoamérica (1954) de Wagner Reyna; El inca Garcilaso, clásico de América (1959) de José Durand; Lima la horrible (1956) de Sebastián Salazar Bondy; El Perú, retrato de un país adolescente (1963) de Luis Alberto Sánchez; La serpiente de oro o el río de la vida (1965) de Alberto Escobar; ¿Existe una filosofía en América Latina? (1968) de Augusto Salazar Bondy y el “Prólogo” a las Conversaciones Basadre-Macera (1974) de Pablo Macera. Tales textos, en efecto, son verdaderos ensayos en que la impronta personal domina los materiales adquiridos y en que hay una postulación final de país o mirador peruano   desde el cual se otea el horizonte latinoamericano y mundial” (Zavaleta 1977:72)

Entre los antecedentes de la línea  peruanista el autor cita a Elogio del inca Garcilaso (1916) de Riva Agüero; Siete ensayos de interpretación de la realidad peruana (1930) de Mariátegui; Perú, problema y posibilidad (1931) de Basadre; Vida y pasión de la cultura en América (1935) y ¡Existe América Latina’ (1945) de Sánchez; Tempestad en los Andes (1937) de Luis E. Valcárcel y El inca  Garcilaso de la Vega (1945)  de Porras.

En el segundo caso, que “depende de la elección y la sensibilidad del autor”,  las características se centran “en la armonía formal y el planteamiento intelectual, y quien lo firma no es otro que ‘el divagador arbitrario sobre un tema escogido”. En esta línea menciona a Primor y esencia del Persiles (1948) de Jiménez Borja; El hombre sin teoría (1959) de Francisco Miró Quesada; y La orgía perpetua (1975) de Mario Vargas Llosa, entre otros.

Pero el ensayo peruano no solo se ha divulgado en libros o revistas especializadas,  y por ello  Zavaleta dedica un párrafo a los textos difundidos en periódicos. “Queda una mención especial del ‘artículo’ aparecido en periódicos y revistas… El periodismo peruano es pródigo en artículos que ha sido meollo de fecundas meditaciones”, dirá. Y menciona “las plumas de Manuel Seoane, Francisco Miró Quesada, Hernando Aguirre Gamio, Carlos Delgado, Hugo Neira, Ismael Frías, entre los articulistas políticos. Entre los que se dedican al artículo  literario o cultural menciona a Sánchez, Luis Jaime Cisneros, José Jiménez Borja, Aurelio Miró Quesada, José Miguel Oviedo, José Durand. (Zavaleta 1977: 73)

No puedo dejar de anotar  que  en este extenso  recuento de escritores que han dado a sus textos la calidad o el estilo de ensayos, el maestro obvió  los nombres de mujeres escritoras, salvo una mención a Nelly Festini, en tanto educadora y a Martha Hildebrandt, como lingüista. No obstante, ahora reconocemos  la existencia y labor -desde el remoto antecedente de la franco-peruana Flora Tristán- de casos notables de narradoras y periodistas,  a la vez que autoras de  textos, considerados ‘ensayo’, según los mismos criterios usados  para el señalamiento de la obra de sus contemporáneos.

El ensayo en el Perú a lo largo de la segunda mitad del siglo XX  y hasta nuestros días, tiene en Mario Vargas Llosa uno de sus más altos exponentes. Imposible no citar, por ejemplo, su “Carta de batalla por Tirant lo Blanc” Prólogo a la novela de Joanot Martorell (1969); García Márquez: historia de un deicidio (1971); Historia secreta de una novela (1971); La orgía perpetua: Flaubert y Madame Bovary (1975); Entre Sartre y Camus, ensayos (1981); Contra viento y marea, tres volúmenes de 1983, 1986 y 1990. La suntuosa abundancia, ensayo sobre Fernando Botero (1984); La verdad de las mentiras: ensayos sobre la novela moderna (1990); Un hombre triste y feroz, ensayo sobre George Grosz (1992); Desafíos a la libertad (1994); El lenguaje de la pasión (2001); La tentación de lo imposible, ensayo sobre Los Miserables de Víctor Hugo (2004); El viaje a la ficción, ensayo sobre Juan Carlos Onetti (2008) e incluso El pez en el agua de 1993, en el que  reúne memoria, ensayo y autobiografía.

II   El estilo ensayístico en la escritura de mujeres. El caso de dos obras de escritoras peruanas del siglo XX: Así hicieron las mujeres el Perú de Judith Prieto y Cinturón de de castidad. La mujer de clase media en el Perú de Maruja Barrig

2.1     Ensayo en la escritura de mujeres y reivindicaciones  de ‘género’.  Pioneras

La consulta a estudios y antologías  que tratan del ensayo producido durante el siglo XX y aún de lo que va del presente siglo, rápidamente lleva a la constatación de la escasa o casi  inexistente presencia de nombres de mujeres. En el texto de Skirius El ensayo hispanoamericano del siglo XX – publicado en 1981 y con seis reimpresiones hasta el 2006 –  se consigna la obra de 33 autores hombres y cuatro mujeres. Ha ocurrido que los criterios canónicos han cumplido y aun en nuestros días cumplen una rutina de omisión persistente a pesar de un alto volumen de producción de textos ensayísticos fruto de la labor de las escritoras. Sin embargo, esta situación empieza a cuestionarse al relativizarse los criterios para el establecimiento de los cánones. Al respecto es interesante lo señalado por Mary Louise Pratt:

“La naturalización del canon se ha impugnado en trabajos empíricos de historiadores literarios que sostienen dos argumentos particularmente poderosos. Demuestran, en primer lugar, que los cánones son criterios inestables y cambiantes a través del tiempo, por más que puedan parecer eternos en un momento histórico dado. La obra maestra de hoy, ayer fue despreciada y probablemente lo volverá a ser mañana. En segundo lugar, al explorar las determinaciones sociales que pesan sobre los cánones y los procesos de canonización literaria, los investigadores encuentran líneas de determinación entre los cánones literarios y las jerarquías sociales”,(Esta última tesis se acepta aún desde un punto de vista tradicionalista. Algunos académicos conservadores reconocen que los cánones se construyen en torno a intereses e ideologías dominantes, de clase, género y raza, que ellos suscriben)

Por su parte, los académicos dedicados a relativizar el canon suelen distinguir dos dimensiones en su quehacer crítico: analizan los cánones, primero, como estructuras de exclusión y, segundo, cómo estructuras de valor. El primer paso de esta indagación crítica, y el más sencillo, consiste en identificar obras que satisfacen los criterios de inclusión en el canon, pero que están excluidas por razones extraliterarias.” (Pratt 2000)

Quién revise los trabajos sobre el ensayo, género reflexivo, puede inclinarse a la consideración de que esta área de la producción textual no ha sido abordada por las mujeres ya sea por innata incapacidad o por las razones de índole socio-cultural que la han afectado negativamente. Sucede además que, como señala Pratt, existen obras de mujeres que habiendo sido  leídas con profusión en determinado momento, luego son omitidas en las antologías, como son los casos de la argentina Juana María Gorrtti, Clorinda Mattos, Mercedes Cabello en el Perú y  Gabriela Mistral la poeta chilena reconocida con el Premio Nobel por su trabajo poético.

La autora señala las restricciones sociales que pesan sobre los procesos culturales, entre ellos el “poder de canonizar” corno el acceso a la alfabetización, a la escritura institucionalizada y a los circuitos de la cultura impresa;  poder que “está en manos de las instituciones académicas, que son de las más excluyentes que existen.” Sin embargo, recuerda que en el contexto de los cambios experimentados por la cultura occidental a partir de  fines de los años 60’ y  el desarrollo del feminismo y los movimientos estudiantiles, las estructuras canónicas han venido sintiendo el impacto de las batallas democratizadoras y nuevas perspectivas críticas.

La revisión que Pratt  realiza  de las antologías que “canonizan” a los autores de ensayo, es de gran importancia y amerita citarla en extenso:

“Las antologías, esos grandes espejos del canon, son, en el caso del ensayo latinoamericano, verdaderos monumentos a la intelectualidad masculina, regidos por una docena de nombres ampliamente conocidos y muy valiosos: Bello, Echeverría, Sarmiento, Montalvo, González Prada, Hostos, Martí, Rodó, Henríquez Ureña, Vasconcelos, Mariátegui, Martínez Estrada, Arciniegas, Reyes, Picón-Salas, Zea, Paz, Anderson, Imbert. Una breve revisión de las antologías de ensayo latinoamericano disponibles en la biblioteca de la Universidad de Stanford (Skirius, 1981; Earle et. al, 1973; Vitier, 1945; Rey; 1985; Ripoll, 1966; Urello, 1966; Guillén, 1971; Foster, 1983) reveló muy pocas excepciones al monopolio masculino. Sólo Gabriela Mistral aparece entre los veintiséis autores recogidos en una antología de ensayos del siglo XX (Skirius, 1981) mientras que la puertorriqueña Concha Meléndez es autora del fragmento más corto de una antología de ensayistas contemporáneos (Guillén, 1971). Una historia general del ensayo latinoamericano (Earle et al.) menciona brevemente a Meléndez, a su compatriota Margot Arce y a la argentina Victoria Ocampo.”

Más adelante, se detiene en el caso del crítico  estadounidense David W. Foster quien “plantea el tema de la ensayística de las mujeres en un breve capítulo final dedicado a los Testimonios de Victoria Ocampo, cuya principal característica -en opinión del crítico- es la evidente insignificancia de los temas abordados.”  Y con justicia destaca “Llama la atención que el crítico eligiera analizar los Testimonios, que son escritos autobiográficos, cuando Ocampo es autora de muchas páginas que, sin lugar a duda, son ensayos.”

¿Por qué estos textos no se han abordado en estudios críticos, ni en programas de cursos o en las antologías del ensayo latinoamericano? En uno de esos ensayos, escrito en tres partes y titulado La mujer y su expresión, 1936, Ocampo ofrece un posible diagnóstico de las causas de su propia exclusión:” Creo-escribe la argentina-que desde hace siglos toda conversación entre el hombre y la mujer, apenas entran en cierto terreno, empieza por un ‘no me interrumpas’ de parte del hombre. Hasta ahora el monólogo parece haber sido la manera predilecta de expresión adoptada por él.” (Pratt 2000)

A contrapelo de lo observado por Ocampo en 1936, Pratt advierte importantes antecedentes a fin de establecer “un corpus amplio, continuo y muy poco estudiado”:

“…es evidente que las mujeres intelectuales no sucumbieron a las resonancias del “No me interrumpas” de que Ocampo hablaba. … Las intelectuales criollas crearon un corpus textual que llamaremos el “ensayo de género”, una tradición de escritura que se desarrolló de manera paralela al ensayo de identidad. Es una literatura contestataria que se propone “interrumpir el monólogo masculino” -por decirlo en palabras de Victoria Ocampo- o al menos confrontar la pretensión masculina de monopolizar la cultura, la historia y la autoridad intelectual. Como sucede con el ensayo de identidad, el corpus completo del ensayo de género comprende cientos de libros y miles de páginas. A manera de ejemplo, podemos mencionar algunas obras de las escritoras más conocidas (ver Marting, 1987, 1990): “La mujer” (1860), de Gertrudis Gómez de Avellaneda, “Emancipación moral de la mujer” (1858), de Juana Manso, “Influencia de la mujer en la sociedad moderna” (1874), de Mercedes Cabello de Carbonera, “Las obreras del pensamiento en América Latina” (1895), de Clorinda Matto de Turner, La mujer en la sociedad moderna (1895), de Soledad Acosta de Samper, El feminismo y la evolución social (1911) y Socialismo y la mujer (1946) de Alicia Moreau de Justo, ¿A dónde va la mujer? (1934) de Amanda Labarca Hubertson, Influencia de la mujer en la formación del alma americana, (1930/ 1961) de Teresa de la Parra, La mujer y su expresión (1936) de Victoria Ocampo, Hacia la mujer nueva (1933) de Magda Portal, Sobre cultura femenina (1950) y Mujer que sabe latín (1973) de Rosario Castellanos. De ninguna manera propongo establecer un nuevo canon a partir de estas obras, tan sólo presento un corpus amplio, continuo y muy poco estudiado.”

Finalmente, concluye abogando por que el debate en torno al  género, “en el que participaron hombres y mujeres de las más diversas posiciones ideológicas” ingrese a la  historia intelectual de América Latina con el mismo peso del debate sobre la identidad y que se reconozca su “ importancia capital dentro del proceso de autocreación y autoconocimiento de las sociedades latinoamericanas.”

2.2     Estilo ensayístico en la obra  Así hicieron las mujeres el Perú de Judith Prieto. Un ensayo histórico.

Publicado en 1965, luego de haber merecido un premio en el Concurso Elvira García y García sobre la “Participación de la mujer en la gesta de la emancipación nacional”, organizado por el Consejo Nacional de Mujeres del Perú, en 1964, Así hicieron las mujeres el Perú de la doctora Judith Prieto de Zegarra, profesora universitaria de Historia y Educación, tiene  un conjunto de las características señaladas para la consideración de un texto en estilo ensayístico.

En el Prólogo, el historiador Carlos Daniel Valcárcel, sitúa el aporte de Prieto, en primer lugar como “Una investigación sobre la contribución de la mujer  peruana desde la precursora época borbónica – lapso decisivo para entender el Perú actual- “. En el siguiente párrafo, utiliza el término ensayo y, como veremos más adelante, es una categorización ajustada a  varios de los aspectos de la obra:

“Su ensayo susceptible de aumentar mediante futuras indagaciones sobre la contribución femenina en nuestra historia,  representa principalmente un examen de movimientos específicamente peruanos que propiciaron la secesión del Imperio colonial hispánico, la reivindicación independentista. Su tema se desarrollo concomitantemente a la gesta de nuestros próceres en diversos momentos y lugares del país desde la selva hasta la costa.” (Prieto 1965: 3)

La obra, que en un conjunto de breves apuntes nos descubre la vida y actitudes heroicas de muchas mujeres en la lucha independentista, lleva una Introducción donde advierte

“En la gran epopeya del suelo peruano, la mujer siente las mismas angustias del varón, sufre tormento al ver a los suyos sometidos a los crueles tratos de los amos de entonces y rebelándose contra ese sistema de vida, brinda la más decidida colaboración, la que se convierte en uno de los más poderosos determinantes del éxito de la empresa emancipadora” (Prieto 1965: 13)

Más adelante, en una brevísima nota, “La Participación de la mujer peruana en los levantamientos del siglo XVIII”, señala:“Los documentos históricos, los críticos, así como los historiógrafos dan poca importancia a la actitud del elemento femenino en muchas oportunidades”. Cita luego una opinión del director del Museo Histórico Regional de Ayacucho, César Prado:

“Los enfoques históricos resultan unilaterales e inconclusos cuando se olvida la contribución de la mujer en el proceso histórico, la cual es patente y fecunda. No se alcanza a comprender cómo se quiere varonizar la Historia, como si la mujer no tuviese capacidad de creación en el dolor y la esperanza del quehacer colectivo”

A rescatar del olvido a estas mujeres se orientan los textos de Prieto. Por ejemplo, iniciando la obra,  se presenta, bajo el título de “Ana de Tarma” (1748),  la figura de una mujer que participó en la rebelión de Juan Santos, en las zonas de Jauja, Tarma y Chanchamayo:

“Sobre Ana de Tarma sabemos poco, ya que hay solo menciones de ella que la presentan como capitana de un cuerpo de guerrilleros que actuaban al lado de sus familiares y bajo las órdenes generales de su caudillo. Estas guerrilleras de Ana de Tarma, según las versiones, dirigió a sus huestes femeninas en el combate del Río de la Sal, frente a las fuerzas del español Benito Troncoso, de igual manera en el combate de Nijandaris, que constituyó un desastre para las tropas realistas.

En notas de campaña enviadas al virrey del Perú, el Marqués de Villagarcía, se da cuenta de lo siguiente:

‘En segundo avance las tropas del capitán General Troncoso, llegaron el 22 de octubre de 1747 a la hacienda de Oxabamba, ordenando fuera respetada del saqueo y el 23, tropas de reconocimiento informaron a Troncoso que de la confesión  arrancada a un chuncho, se daba a conocer de la existencia de una compañía de guerrilleras capitaneadas por una Ana de Tarma; en este grupo había cincuenta y dos mujeres, dos de ellas eran viudas y que además habían tomado parte en el asalto de Quimiri ()’  (Prieto 1965:16)

A pie de página, Prieto señala como fuente “Manuscritos”- Tomo 250, Fol. 303 y 332 – en- Biblioteca Nacional, Sección Investigaciones, Consignado “Juan Santos”, demostrando  el rigor documental en el uso de las fuentes.

En la nota dedicada a “Micaela Bastidas y Puyucagua”, la célebre heroína esposa de Túpac Amaru, el texto tiene de relato, cita de fuentes como el Archivo de Indias de Sevilla, Archivo General de Indias de   la Audiencia del Cuzco, manuscritos de la Biblioteca Nacional de Lima, etc., incluye, además, un fragmento de una versificación que ayuda a la descripción de la heroína.

“De su aspecto físico se sabe que era de mediana estatura, de cara algo redonda y según el escritor cuzqueño Juan de la Cruz Salas, ‘Tenía la frente alta y ancha con la serenidad del mar, los ojos negros como una noche serrana, nariz aguileña y caída sobre labios gruesos, la cabellera larga y negra extendida en la espalda…” y este mismo autor le dedica emocionado estos versos que me atrevo a insertar:

‘Mujer bella como ninguna / Y cual un ángel con mejillas de Luna; /Tiene la hondura azul del cielo en las pupilas/ La floración de una rosa en los labios; la blancura del granizo en los dientes / y en uñas manos la blancura de los lirios de Abril’

Luego presenta, junto a su espíritu patriótico, variadas aptitudes de Micaela Bastidas, su magnanimidad mostrada en los “Bandos”  a los que Prieto ha accedido. Su capacidad de organizadora y estratega también son señaladas con minuciosidad:

“Esta extraordinaria mujer formó parte del movimiento integrando el ‘Consejo de los cinco’ y sus opiniones valiosas demostraron su clara inteligencia, su sentido innato de la estrategia, su gran conocimiento de toda la zona que ella en épocas anteriores había recorrido, así como el conocimiento de las necesidades y sufrimientos de la masa indígena que veía en ella a un verdadero ángel tutelar, de igual manera, manifestó gran pericia en la solución de los problemas de abastecimiento, organizó con gran eficacia el servicio de propaganda y comunicaciones a través de veloces indios a manera de chasquis, así como puso en contacto a los caciques para la ayuda de refuerzos militares y el abastecimiento en general.”

El hecho histórico de que la Bastidas sabía leer y escribir en castellano, y que pese a su importante papel, su opinión de atacar el Cuzco  fue desoída en el momento crucial, es recordado en la nota:

“La correspondencia que sostuvo con su  esposo y sus hijos fue frondosa y sus cartas son expresiones de ternura y cariño familiar; nada había para ella más hondo e sus afectos que su amada Chepe, como le decía a su esposo y al é se dirigía reiteradamente para sugerirle sobre la urgencia de tomar la ciudad del Cuzco, después de la victoria de Sangarara, sin embargo, no se tomó en cuenta esta valiosa opinión y Túpac Amaru procedió con demasiada confianza ante los movimientos del enemigo”   (1965: 37)

Derrotada la rebelión, los vencidos son sometidos a severas penalidades  entregados a las tropas de “feroz visitador Arreche, el cual extremó los más refinados métodos de tortura… las sentencias aplicadas a estos patriotas constituyen una expresión de gran crueldad como otrora sufrieran por su fe los primitivos cristianos en el circo romano.” (1965: 37)

El texto histórico se carga de emotividad al relatar los momentos finales de la heroína, luego de transcribir la sentencia de José Antonio de Areche “pena de garrote, cortándosele antes la lengua y luego se le colgará en una horca y luego será descuartizado su cuerpo”:

“La crueldad refinada de sus verdugos la hicieron presenciar la muerte de su amado hijo Hipólito, y con el corazón traspasado de dolor al ver el descuartizamiento, presentó la boca al verdugo para que cumpliera la sentencia de cortarle la lengua, luego subió al garrote”; luego, cita una fuente histórica “pero por la delgadez de su cuello que dificultaba la maniobra del torniquete, fue muerta a patadas en el vientre y en el pecho, el cual fue reventado”.

El párrafo final se inicia “Al caer la tarde, los restos de Micaela eran expresiones sangrientas de la ferocidad de sus enemigos”.

Por el tema de exaltación de la identidad basada en el reconocimiento de más de un centenar de valerosas mujeres que contribuyeron a la emancipación del poder colonial y su conveniente ubicación en el cuadro general de los héroes; por la forma personal, por momentos emotiva, y la incorporación de textos diversos a fin de lograr un cambio de pensamiento;  por la exposición dinámica de los datos, Así hicieron las mujeres el Perú de Judith Prieto  puede ser identificado con todo mérito como un ensayo histórico.

Si, como indica Vicente Cervera (2005: 7), el ensayo es un texto “comprometido con la época de su creación, determinada por una situación cultural y para la comunidad para la que surge…y contribuye a cambiar las formas del pensamiento”, Así hicieron las mujeres el Perú de Judith Prieto, cumple con estos requisitos al ser publicado en 1965, en momentos en que se iniciaba la incorporación en mayor volumen de mujeres  a la instrucción universitaria (personalmente, fue el año de mi ingreso a la universidad) y en los años siguientes una de los combates cultuales más vigorosos fue el de la revaloración del papel de la mujer en la cultura, la sociedad, la Historia.

2.3     Estilo ensayístico en Cinturón de de castidad. La mujer de clase media en el Perú de Maruja Barrig. Ensayo sociológico

Concluía la década de los años setenta y en 1979, Maruja Barrig publica Cinturón de de castidad. La mujer de clase media en el Perú. En la contraportada del libro se lee, “Cinturón de castidad, título que alude al aherrojamiento mental impuesto a la mujer por la ideología dominante, es una radiografía y a la vez un desafío: vincular desde una perspectiva propia la condición femenina al conjunto de problemas que frustran la sociedad nacional. Maruja Barrig saca a la luz en este libro una problemática apenas reconocida en nuestro medio y le abre nuevas vías de esclarecimiento y reflexión”.

La obra se Barrig responde a un contexto internacional y nacional  del que es necesario mencionar alguno hechos relevantes. En el caso del Perú, desde octubre de 1968 se vivía una situación nueva para el país. Un gobierno militar desconcierta con medidas como la recuperación de los pozos petroleros en manos de una poderosa transnacional; al año siguiente, se  aplica la reforma agraria. Una serie de medidas como el inicio de relaciones con  los países – en aquel entonces – socialistas; el  ingreso del Perú al Movimiento de Países No Alineados; Reforma de la educación, etc., generaron una atmósfera propicia a profundos cambios culturales estimulados por la ampliación en la difusión de diversas corrientes de pensamiento, como la antes censurada marxista.

El discurso de los textos de variada naturaleza exponen las visiones de sujetos que conceptualizan la ciudad en tanto un tipo de civilización y  registran con irreverencia -y muchas veces provocadoramente- nuevas interacciones sociales, étnicas, de género etc. Responden a un “espíritu de ciudad”,  en el que predominan los frutos de la revolución tecnocientífica y las condiciones que el proceso de modernización entraña

Al  indagar por quiénes hablan en los textos producidos en los últimos años de los 60’ y durante la década de los 70’ nos encontramos con enunciadores urbanos de capas medias y bajas enfrentados con “lo establecido”, viajeros que vienen y van de una a otra ciudad,  mujeres buscando forjar nuestra propia voz. Y, en casi todos, ira por las precarias circunstancias heredadas, malestar, desenfado en la expresión y la ardorosa vocación de cambiar el mundo.

El libro de Maruja Barrig está constituido   por una Introducción y cuatro partes a la manera de capítulos. En los primeros tres, una prosa ágil  y en muchos casos de tono irreverente, enjuicia mordaz los atavismos en torno a la situación de la mujer en general y de su sexualidad en particular. Los subtítulos son expresivos  en su connotación. El en capítulo Uno, por ejemplo, se lee: “De la costilla de Adán, a la esposa sumisa”, “¿De qué sirve ser mujer?”; “Ocupación: su casa”; “La casada, en libertad condicional”; “La exclusión como política”; “La inmundicia moral del divorcio”.  En el capítulo Dos: “Función política de la continencia”; “Un himen con status”;  entre otros similares.

El tono personal está fuertemente marcado en los tres primeros capítulos en los que informaciones académicas se entretejen con reflexiones particulares. Expresivo del estilo ensayístico son los primeros párrafos en los que la autora relata un hecho autobiográfico.

Expone sus críticas al papel de la iglesia que “transmitió un código estricto de comportamiento sexual que impuso penas más severa a medida que éste se alejara del paradigma de la Virgen María”, Así, Barrig realiza una relectura de textos bíblicos:

“La inferioridad de la mujer fue evidente desde su creación: para ella bastó la costilla del hombre; su vanidad y su desobediencia al caer en la trampa que le tendió la serpiente condicionarían su futura fama de torpeza, escasa previsión y agente del demonio”  (Barrig 1979:16)

La distinta valoración entre hombres y mujeres se resalta en textos en los que la voluntad femenina es simplemente obviada:

“manso recurso a las necesidades de bíblicos personajes. Como Abraham, quien antes de nacer Isaac, a llevó a Sara a Egipto escapando  de una mala situación  económica y le sugirió que se hiciera pasar por su hermana, ya que por ser ella hermosa, sus vidas no correrían peligro y ganarían los favores del Faraón. Fue cierto. El Faraón, atraído por los encantos de Sara  la llevó a su casa y estuvo con ella… o Lot, que  visitado por los ángeles quiere aplacar con sus propias hijas los apetitos de los sodomitas y les dice ‘He aquí que tengo dos hijas que no han conocido varón (es decir que son vírgenes); os las sacaré afuera si os place y haréis con ellas cuanto bien os pareciere pero no le hagan nada a estos varones’ (Génesis:20) (Barrig 1979:17)

A través de los tres primeros capítulos, temas como la escasa o nula o deficiente educación impartida a las mujeres, la carencia de medios para la realización personal, las dificultades que enfrentan las mujeres talentosas en los diferentes ámbitos en los  que había empezado tímidamente a incursionar  y las fuertes represiones que la auto saboteaban, son presentados  con una prosa  notable por su humor y causticidad. Pero el tema  recurrente es el de la sexualidad reprimida e insatisfactoria:

“Una vez que la mujer de la pequeña burguesía aseguraba su porvenir mediante el matrimonio, la represión de su sexualidad impuesta desde la infancia, su desconocimiento  de las más mínimas reglas de la relación sexual y su temor al desamparo económico la resignaban a sus frustraciones sexuales, y a lo que Engels  llamó ‘aburrimiento mortal sufrido en común y que se llama felicidad doméstica’. Para las esposas de hace dos décadas, la relación sexual dentro de la vida conyugal se convirtió en una obligación tediosa que le acarreaba el peligro de una nueva concepción y que, privándola de un placer, intuido pero desconocido, la transformó solo en un ente reproductor” (1979: 55-56)

Casi no hay un estereotipo sobre lo femenino tradicional  que no haya sido abordado por este importante libro al que se reconoce como una obra   que contiene la “historia de la las ideas de dominación de la mujer en el Perú” (Silva 2004). Inclusive los relatos infantiles pasan por la mirada escrutadora de Barrig, como es el caso de sus relectura del cuento infantil de la Cucarachita Martina.

La parte final del libro, o capítulo Cuatro, se encarga de reproducir  los testimonios de tres mujeres. La autora explica los criterios para ser convocadas: “Mi intención fue buscar a mujeres que promediaran los treinta años, aquellas que fueron niñas en el ambiente conservador del gobierno del General Odría pero maduraron en el marco del reformismo militar de Velasco. Mujeres de ciudad. Solo dos fueron los requisitos necesarios para seguir sus historias: voluntad confesional y una cierta lucidez y capacidad de reflexión sobre sí mismas.”  (1979: 84)

En el párrafo final del capítulo que antecede a los Testimonios, la autora advierte:

“Al editar he limado la versión oral de la secuencia del relato, eliminando historias y detalles que consideré innecesarios, pero he respetado las contradicciones  y fluctuantes estados de ánimo de las entrevistadas… esto no significa una alteración en lo fundamental de sus vivencias y reflexiones; antes bien, las modificaciones contribuyeron al desarrollo de la historia, al superse el temor a la identificación personal. Después de todo, si la pequeña burguesía  no tiene historia, por qué las pequeño burguesas han de tener autobiografía.”

CONCLUSIONES

La realización del estudio permite arribar a las siguientes conclusiones:

De la observación del estilo en  los textos calificados como ensayo, se desprende que es un tipo de escritura capaz de combinar diversos elementos creando un todo armónico caracterizado por su  eficacia para comunicar un tema elegido en plena libertad. No obstante la diversidad temática, la exposición del  punto de vista personal y la organización sugerente, original, es lo que- en líneas generales – caracteriza al  texto ensayístico.

La expresión artística de lo ideológico a la par que el insistente tema de la identidad marca  notoriamente el ensayo  hispanoamericano y peruano.  En la lucha ideológica por la independencia  y  la posterior búsqueda de la propia identidad, los y las escritores(as)  intentan una interpretación  total de sus naciones   y sus culturas.

El ensayo en el Perú ha seguido con frecuencia una línea temática  que puede denominarse peruanista  y otra  orientada a muy diversos temas culturales, sociales y artísticos.  El estilo ensayístico con su gran flexibilidad y variedad, permite su exposición a través de diferentes medios, por ello los textos han encontrado su vía de divulgación en libros, revistas de variada naturaleza y el periodismo escrito.

La presencia de las mujeres ensayistas, de larga data y notables frutos no  recibió hasta hace algunos años suficiente atención en medios canónicos, sin embargo, la  situación  ha empezado a cambiar  al revisarse los criterios de selección y valoración de las obras y por la labor, fundamentalmente, de las mismas escritoras mujeres.

El estilo ensayístico se encuentra  presente en Así hicieron las mujeres el Perú  y Cinturón de castidad, la mujer de clase media en el Perú, en ambos casos  por la armonización de datos históricos – especialmente en el trabajo de Prieto –  y sociológicos – tal es el caso de Barrig- perfectamente documentados, unidos a  la visión personal de las autoras  que en muchos momentos otorga a la presentación de los mismos el aporte de la expresión de su emotividad frente a los asuntos tratados.

Finalmente, debe señalarse que se impone la necesidad de continuar la indagación en torno al ejercicio de los géneros ensayísticos y su papel en la producción de textos en el país y su aporte al cambio de las ideas  y a las transformaciones de la sociedad y la cultura nacional.

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Prieto de Zegarra, Judith.  (1965) Así hicieron las mujeres el Perú. Lima, Consejo Nacional de Mujeres del Perú.

Real Academia Española. (1992). Diccionario de la lengua española (21era. ed.). Madrid, Espasa Calpe

Salomone, Alicia. (2006) “Virginia Woolf en los testimonios de Victoria Ocampo: tensiones entre feminismo y colonialismo”. En: Revista Chilena de Literatura, Nº 69 Santiago, Universidad de Chile, pp  69-87 http://www.scielo.cl/scielo.php?pid=S0718-22952006000200004&script=sci_arttext   (12.09.11)

Silva Santisteban, Rocío. (2004) “Cinturón de castidad: 25 años después” En: La Insignia. 21 diciembre. Revista La insignia. En línea: http://www.lainsignia.org/2004/diciembre/cul_043.htm (15.07.11)

Skirius, John. Compilador. (2006) El ensayo hispanoamericano del siglo XX. México, Fondo de Cultura Económica.

Zavaleta, Carlos Eduardo. (1977) “El ensayo en el Perú”, 1950-1975. Separata Reunión de Málaga, Servicio de Publicaciones Diputación Provincial de Málaga, pp 67 -74

Tags: Ensayo , Mujeres ensayistas , Escritoras peruanas,  Maruja Barrig , Judith Prieto de Zegarra , Así hicieron las mujeres el Perú , Cinturón de castidad

MI VOCACIÓN COMUNICADORA, a propósito de un reconocimiento por el Día Internacional de la Mujer

marzo 7, 2015 en 2:11 am | Publicado en Comentarios diversos, Comunicación y Cultura, Documentos, Miscelánea, Noticias y demás... | 6 comentarios
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Con motivo de conmemorarse el Día Internacional de la Mujer, el Colegio de Periodistas de Lima me  ha  hecho   llegar  una  invitación a la “ceremonia de homenaje a las mujeres periodistas Ilustres en mérito a sus destacadas y ejemplares  trayectorias profesionales.”  En ella se precisa que formo parte de las profesionales homenajeadas: “En ese sentido tenemos el alto honor de informarle que hemos decidido reconocerla con el Premio Mujer de nuestra Orden” La ceremonia que se llevará a cabo el día lunes 9 de marzo en el  local institucional,  Av. General Canevaro 1474 – Lince, a las 7 pm.  Desde  ya  mi agradecimiento por la deferencia.

Reconocimiento

 

Esta ocasión me invita a reflexionar  acerca de  mi camino como comunicadora, definitivamente junto a la literatura, una de mis grandes pasiones. Debo mencionar, por ejemplo, que desde muy joven he trabajado en diversos diarios y revistas de Lima. Como periodista  profesional  en 1990, fui Directora de la Agencia de Noticias Aliadas. He ejercido  el  periodismo  internacional colaborando, entre otros, en medios como Prensa Latina, Interpress Service, y revistas como New Internationalist  de Oxford  y Mundo Negro de Madrid, además de múltiples publicaciones en medios académicos internacionales. Además, he representado al Perú en Congresos Internacionales de Comunicadores.

Profesora Principal de la Facultad de Letras y Ciencias Humanas de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, pertenezco al Departamento de Comunicación Social y desde el 2012,  coordino  los Estudios de Comunicación a nivel del Posgrado sanmarquino.

Con estudios de Doctorado y Magíster en Literatura Peruana y Latinoamericana, sin embargo, mi actividad como investigadora da cuenta del permanente interés por los temas de Comunicación y Cultura. Aquí algunos de mis libros sobre temas de Comunicación.

Lima, Concytec, 1990

Lima, Concytec, 1990

 

Lima, UNMSM, 1994

Lima, UNMSM, 1994

 

Lima, Editorial San Marcos, 1999

Lima, Editorial San Marcos, 1999

 

Lima, Editorial San Marcos, 2000

Lima, Editorial San Marcos, 2000

Libros  sobre Comunicaciones

Diálogo entre los pueblos. Nuevo Orden Internacional de la Información (1985 y 1990); Curso de realidad. Proceso poético 1945 – 1980 (coautora, 1987);  Las profesionales de la comunicación. Estudio centrado en el sujeto emisor directo (1994) y Literatura y Periodismo. El relato periodístico y la narrativa literaria. (1999); Juegos  de verdad y mentira. Publicidad y adolescentes en la TV limeña (2000).

La  oportunidad también  me  parece  propicia  para mencionar algunos  de  mis  artículos, fruto de investigaciones  acerca de Comunicación y Cultura, y  que  han  sido publicados en los últimos años. Una  breve  muestra:

“Presencia de Teología de la Liberación de Gustavo Gutiérrez(1971) en la producción intelectual peruana.  Un abordaje intertextual.” Comunicación  Revista del Departamento de Comunicación Socia, l UNMSM,  2014        Vol. XII Nº 9 y 10 pp 36-51

“Hablar de Dios  desde la Literatura. Encuentros y desafíos” En: Revista Páginas Vol. XXXV Nº 229, Lima,  Marzo, 2013 Centro de Estudios y publicaciones CEP.

“Sociedad de la  Comunicación y crisis de sentido”, Revista Tesis, Revista de Investigación de  la  Unidad de Posgrado de la Facultad  de  Letras  y CCHH. Diciembre, 2012

“Ensayos en dos obras de escritoras peruanas del XX: Así hicieron las mujeres el Perú, ensayo histórico de Judith Prieto y Cinturón de castidad. La mujer de clase media en el Perú, ensayo sociológico de Maruja Barrig.” Revista  Letras Nº  83, Agosto, 2012

“La danza clara”  En: José María Eguren, Antología comentada. Lima, Academia   Peruana de la Lengua, 2012

“Formas  de la representación mediática del malestar social y el suicidio”, En: Comunicación. Revista de la E.A.P. de Comunicación Social. Facultad de Letras y CCHH de la UNMSM, 2011

“El Inca Garcilaso de la Vega, hijo de Isabel Chimpu Ocllo y su mundo” En: Actas del Congreso Internacional “Las palabras de Garcilaso”, Lima, Academia Peruana de la Lengua / Organización de Estados Iberoamericanos. 2010

“Cuatro décadas de Poesía en el Perú” En: Revista Páginas . Vol. XXXV Nº 218, Lima,  Centro de Estudios y publicaciones CEP, 2010

“Las Humanidades en la Sociedad del Conocimiento” En: Docentia et Investigatio, Revista Jurídica. Lima, Facultad de Derecho UNMSM, 2009, pp. 95- 101

Durante el año 2009 publiqué  y  registré los siguientes estudios:  Dolor, Cuerpo y esperanza en Vallejo. Capítulo: “Sentido y estilo del humor en César Vallejo”. Fondo Editorial del Congreso del Perú;  en un libro de Ensayos sobre Carlos Eduardo Zavaleta,  publiqué  el Capítulo: “Los Ingar, poética y tragedia en la obra de Carlos Eduardo Zavaleta”; en la Revista Jurídica Docentia  et Investigatio N° 1 Vol. 10. “¿Derecho a la Información o Exacerbación del malestar social?”. En la Revista Letras N° 113, Facultad de Letras, UNMSM. “José Arnaldo Márquez y la Generación Romántica” y Revista de Comunicación Comunifé. N° 6. UNIFE. “Manuel Jesús Orbegozo y el periodismo como práctica de seres sensibles”

Entre los trabajos de años anteriores,  puedo mencionar:
“Espacios de comunicación, Etnicidad y Discurso en el Perú de los años 70”. Revista Comunicación  Lima: Departamento de Comunicación, UNMSM, 2006

“El rostro y la voz de lo diverso” Revista  Páginas N° 195. Octubre,  Lima: CEP, 2005

“Información Internacional en la Prensa peruana. Presencia de lo global           en medios locales”  Boletín del Consejo Superior de Investigaciones N° 55 enero marzo. Lima: UNMSM, 2005

“Actuación Política de los medios de comunicación peruanos. Elecciones Generales del 2000 y 2001” En: Razón y Palabra. Revista especializada en tópicos de Comunicación . N° Abril – Mayo 2002 ISSN 1605-4806  (Especial “Aportes y perspectivas en los estudios de Comunicación) Versión digital en http://www.cem.itesm.mx/dacs/publicaciones/logos/anteriores/n26/sluz.html

“El cine y su cómplice ilustrada” (Cine y Literatura) En: Butaca Sanmarquina  Año 4, N° 11, abril 2002 pp. 17-19

“Escenificación de lo público en informaciones en la TV local” En: Comunicación Revista del Departamento de Comunicación Social UNMSM,  Enero – junio, 2001 pp. 26- 35

“ ¿Realidad hecha trizas? Riesgos del periodismo televisivo” En: Comunicación Revista del Departamento de Comunicación Social UNMSM, julio -diciembre, 2001 pp. 33- 39

Miembro del Colegio de Periodistas,  Registro Oficial de la Orden N°  1872  de fecha 30 de setiembre 1985  y  registrada como  Miembro de la Federación de periodistas del Perú. N° 0364, desde mayo de 1973

carnés periodista

Un  largo camino  como periodista, luego docente en la línea de Comunicaciones en la Universidad de San Marcos, en la Universidad Particular San Martín de Porres, en la Universidad de Lima, en la Universidad Jaime Bausate y Mesa (ex Instituto). Investigadora en  permanente reflexión sobre los temas de Comunicación, como consta también  en  los diversos posts de  este  blog que mantengo desde setiembre de 2006.

 

Tags: Día  Internacional de la Mujer  , Homenaje Colegio de Periodistas, Sonia Luz Carrillo ,Comunicadora  Sonia Luz Carrillo, Investigadora  Sonia  Luz Carrillo.

POESÍA ESCRITA POR MUJERES EN EL PERÚ. TESTIMONIO Y POESÍA

febrero 19, 2015 en 1:04 pm | Publicado en Artículos sobre Literatura, Comentarios diversos, Comunicación y Cultura, Miscelánea, Noticias y demás... | Deja un comentario

Recital  Mujeres

La  Academia Peruana de la Lengua  presentará, a  lo largo de cuatro días,  la  poesía de   veinte  escritoras peruanas.  Recitales  acompañados  del testimonio de las autoras  acerca de su  creación artística.   El lugar elegido es el Instituto Raúl Porras Barrenechea  de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos,   Calle  Colina N.º 398, en Miraflores, y se llevará a cabo los día  24, 25, 26 y 27  de febrero  a  las  7:00  p.m.
Por mi parte,  agradezco al Dr. Ricardo Silva Santisteban , Presidente de la Academia  Peruana de la Lengua, la gentil invitación  y al Instituto Porras Barrenechea la siempre cordial acogida.
Ahí estaré  el  27  de  febrero.

 

PROGRAMA

24 de febrero:

Elvira Ordóñez
Rosina Valcárcel
Ana María Gazzolo
Denisse Vega Farfán

25 de febrero:
May Rivas
Jeamel Flores
Rosario Valdivia
Yamili Yunis

26 de febrero:
Rosella di Paolo
Giovanna Pollarollo
Victoria Guerrero
Alessandra Tenorio

27 de febrero:
Rocío Silva Santisteban
Carmen Ollé
Marita Troiano
Sonia Luz Carrillo

ORGANIZA ACADEMIA PERUANA DE LA LENGUA
Hora: 7.00 p.m.
Lugar: Instituto Raúl Porras Barrenechea (Colina N.º 398, Miraflores)

 

Tags: Poesía escrita  por mujeres , Poetas peruanas , Academia Peruana de la Lengua , Instituto Porras Barrenechea

MAESTRIA EN COMUNICACIONES 2015 UNIVERSIDAD NACIONAL MAYOR DE SAN MARCOS

febrero 11, 2015 en 12:39 pm | Publicado en Comentarios diversos, Comunicación y Cultura, Documentos, Miscelánea, Noticias y demás... | Deja un comentario

SM1

La Unidad de Posgrado de la Facultad de Letras y Ciencias Humanas de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM) ofrece su  Maestría en Comunicaciones. Estudio   a nivel de  posgrado diseñado de acuerdo a las exigencias  del país  y la sociedad  global contemporánea  y  que  reafirma a la universidad como el espacio adecuado para el análisis creativo de las potencialidades y contradicciones de las sociedades en materia de comunicaciones.
SM 2

Al concluir la Maestría en Comunicaciones – que  tiene una duración de cuatro semestres académicos- el egresado estará en capacidad de:

Formular, diseñar y evaluar proyectos de investigación que estudien los diversos ámbitos del proceso de comunicación en una realidad multicultural  y  desde  una  perspectiva interdisciplinaria.

Intervenir con solvencia y creatividad en la formulación, diseño y ejecución  de procesos de comunicación teniendo en consideración los avances de la ciencia y la tecnología.

Participar en equipos multidisciplinarios  que propicien  y orienten estrategias de comunicación a fin de coadyuvar al logro de objetivos nacionales.

SM 3

A  la Maestría en Comunicaciones que ofrece la Universidad Decana de América, universidad  de extendido prestigio internacional;  y  la  Facultad de Letras y Ciencias Humanas, la primera  que ostenta  un Premio Nobel,  pueden  postular bachilleres en la amplia gama de la Humanidades, tanto egresados  de Comunicación,  Arte, Literatura, Publicidad, etc. como de Ciencias Sociales, Derecho y Ciencias Políticas, entre otras especialidades.

Entre los temas que suscitan interés entre los participantes a  los  seminarios se encuentran: Comunicación, Mediaciones y Audiencias, Innovaciones tecnológicas (Redes sociales, etc.) y los cambios  que suscita en la cultura y la sociedad; Análisis de la oferta en comunicaciones; Comunicación Internacional; Comunicación, identidad y construcción del espacio público; Comunicación, cultura y nuevas narrativas; Ética en la comunicación; Comunicación en las organizaciones, Gestión de marcas (Branding) , Publicidad y Propaganda, etc.

Para los egresados de San Marcos la Universidad  tiene una  escala de pagos especial
S M 4

INSCRIPCIONES  Y  REQUISITOS:

Las inscripciones para el  proceso de admisión del 2015  están abiertas hasta el  27 de marzo.

Requisitos  en  esta  dirección:
http://letras.unmsm.edu.pe/index.php/admision-posgrado/requisitos-maestria

MAYOR INFORMACIÓN

Unidad de Posgrado de Letras

Facultad de Letras y Ciencias Humanas – UNMSM

Calle Germán Amezaga N.° 375, Lima 1 – Ciudad Universitaria (puerta N.° 3)

Teléfonos: 452 4641 anexo 41 – 619 7000 anexos 2821 y 2834

Telefax: 452 1166

Correo electrónico: upglet@unmsm.edu.pe;   mcubillasm_af@unmsm.edu.pe

Tags:  Maestria en Comunicaciones , UNMSM Maestría en Comunicaciones , Concurso Admisión Posgrado  UNMSM , Facultad de Letras UNMSM

HABLA SONIA LUZ. Los números de 2014. EL INFORME ANUAL DE WORDPRESS.COM

diciembre 29, 2014 en 11:09 pm | Publicado en Artículos sobre Literatura, Comentarios diversos, Comunicación y Cultura, Documentos, Miscelánea, Noticias y demás... | Deja un comentario

Los duendes de las estadísticas de WordPress.com prepararon un informe sobre el año 2014 de este blog.

MILES  DE  GRACIAS,  QUERIDOS  LECTORES Y LECTORAS!  HASTA  EL DÍA DE HOY  EL BLOG  HA  TENIDO  1.325.593   DE VISITAS!
Aquí  un extracto  del Informe  2014:

“El Museo del Louvre tiene 8.5 millones de visitantes por año. Este blog fue visto cerca de 100.000 veces en 2014. Si fuese una exposición en el Museo del Louvre, se precisarían alrededor de 4 días para que toda esa gente la visitase.
Hubo 79 imágenes subidas, ocupando un total de 13 MB. Eso es cerca de 2 imágenes por semana.

El día más movido del año fue abril 22nd con1.202 visitas. El artículo más popular del día fue DÍA DEL IDIOMA, CERVANTES Y EL QUIJOTE A TIEMPO Y A DESTIEMPO.”

 

Atracciones en 2014

Estas son las entradas que RECIBIERON MÁS VISITAS EN 2014.  VER:

https://wordpress.com/stats/year/posts/hablasonialuz.wordpress.com?startDate=2014-12-31

  • LAS CAMPANAS DOBLAN POR TI. POEMA DE JOHN DONNE . 15,296 VISITAS. 42 COMENTARIOS .  

  • LA LEYENDA DE LA BIKINA. 8,219  VISITAS.  13 COMENTARIOS  

  • 3  DÍA DEL IDIOMA, CERVANTES Y EL QUIJOTE A TIEMPO Y A DESTIEMPO. 50109  VISITAS. 30 COMENTARIOS 

  • JOSÉ OLAYA BALANDRA, PESCADOR DE LUZ.  3,596  VISITAS.  24 COMENTARIOS 

  • 5  POEMAS DE CÉSAR CALVO, EN ANTOLOGÍA, EN SU VOZ, Y EN EL FESTIVAL DE CINE DE LIMA PUCP EL Martes 13 de Agosto en la Sala Azul  2,119  VISITAS.  6 COMENTARIOS 

  • 6 DANTE A BEATRIZ. DOS  SONETOS. 2,092 VISITAS

  • 7 JORGE LUIS BORGES.POEMA DE  LOS  DONES. 1,610 VISITAS

  • 8 POEMAS DE ALBERTO HIDALGO…SI AL RECUERDO SOLO LO CURA LA PRESENCIA. 1,312 VISITAS

Algunas de tus entradas más populares se escribieron antes del 2014. ¡Lo que escribes tiene aguante! Considera la posibilidad de escribir de nuevo acerca de estos temas.

¿De dónde vinieron?

¡Eso es un total de 110 países!
Países principales: Perú, México, and EE. UU.

Tags:  Habla Sonia Luz Informe Anual , Sonia Luz Carrillo blog 

PRESENCIA DE TEOLOGÍA DE LA LIBERACIÓN DE GUSTAVO GUTIÉRREZ (1971) EN LA PRODUCCIÓN INTELECTUAL PERUANA

noviembre 26, 2014 en 12:49 am | Publicado en Artículos sobre Literatura, Comentarios diversos, Comunicación y Cultura, Documentos, Miscelánea, Noticias y demás... | Deja un comentario

Presencia  de  Teología de la Liberación de Gustavo Gutiérrez (1971)  en  la producción intelectual peruana. Un abordaje  intertextual,  es  un estudio que realicé durante el año 2013  para el Instituto de Investigaciones Humanísticas de la Facultad de Letras y Ciencias Humanas  de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Ha sido publicado recientemente en  la Revista Comunicación del Departamento Académico de Comunicación Social, Nº 9-10 , 2014. 

Teologia

 

 La  primera  edición de Teología de la Liberación. Perspectivas, obra de Gustavo Gutiérrez, uno de los intelectuales más brillantes y fecundos de nuestro país, se publicó en  diciembre de 1971. Obra que sintetizó un conjunto de preocupaciones ante la realidad de América Latina logrando integrar la reflexión teológica con la reflexión humanista a la que continúa  enriqueciendo. En 2003, al otorgarse al autor, junto al periodista polaco Ryszard Kapuscinski, el Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades, se resaltó su “coincidente preocupación por los sectores más desfavorecidos y por ser modelos éticos y admirables de tolerancia y de profundidad humanística”.

El presente estudio registra el diálogo intertextual  entre la obra Teología de la Liberación. Perspectivas  (1971) de Gustavo Gutiérrez, y la producción intelectual en el Perú del siglo XX y hasta nuestros días; investigación documental que identifica citas, referencias, juicios etc., acerca de la obra de otros autores al interior del texto, así como el análisis de su aporte a diversas disciplinas y permite constatar la influencia del pensamiento de Gustavo Gutiérrez.

Mag. Sonia Luz Carrillo Mauriz

Introducción.

Siguiendo la línea trazada por el Concilio Vaticano II (1960) y la reunión de Medellín (agosto 1968) que abrieron el contacto entre la teología y el análisis social, se publicó en diciembre de 1971 la primera edición de Teología de la Liberación. Perspectivas, obra de Gustavo Gutiérrez, Premio Príncipe de Asturias en Comunicación y Cultura, Premio Nacional de Cultura 2012, doctor Honoris Causa de multitud de universidades del mundo, miembro de la Academia Peruana de la Lengua desde 1995, y uno de los teólogos más influyentes del siglo XX y lo que va del XXI. Teología de la Liberación  es una reflexión basada en la experiencia  y  la práctica concreta  por lo que no solo  ha recibido los aportes de las ciencias  humanas en su más dilatada expresión sino que ha iluminado con su reflexión  a  distintas disciplinas. Por ello, la teología “tiene un lugar en la Universidad”, en tanto “diálogo con el pensamiento, con otras disciplinas y también con el arte, con la poesía”.

El presente trabajo partió de la necesidad de estudiar la presencia  y el diálogo intertextual  entre la obra y la producción intelectual en el Perú a  partir de su publicación. En  este sentido se entiende la intertextualidad como la posibilidad dialógica de elementos de la tradición cultural en la generación de nuevos discursos.  El  estudio  se realizó  para el  Instituto de Investigaciones Humanísticas  FLCH, durante el año 2013,  estudio  130303221, contando con la colaboración de los alumnos, Bryan Alexander Paredes Anticona y Milton Antonio López Tarabochia; asimismo de participación Rina Kelly Torres Anampa y Talía Cristina Del Pino Gonzáles.

COMUNICACIÓN. Revista del Departamento de Comunicación Social UNMSM

COMUNICACIÓN. Revista del Departamento de Comunicación Social UNMSM

Teología de la liberación, reflexión filosófica   y  los saberes humanísticos

Como se ha referido anteriormente, Gustavo Gutiérrez ha enfatizado  en  el carácter humanista universitario de su trabajo teológico  al señalar que la teología “tiene un lugar en la Universidad”, en tanto es un “diálogo con el pensamiento, con otras disciplinas entre las que ubica al arte y la poesía. No es una metafísica religiosa sino una reflexión sobre el comportamiento de las personas” (Gutiérrez 2010). Como señala Mantero (1996) se trata de “una aproximación (que) pone de relieve el hecho que existen otras sociedades, otros países, cuya situación puede entenderse mejor a través de algunas de las ideas principales de tal pensamiento: el tratamiento de la pobreza, la relación entre opresor y oprimido y el significado del término “Reino de Dios”, junto con tendencias más actuales, como teología de la liberación feminista (Ivone Gebara, María Pilar Aquino) y teología de la liberación ecológica (Leonardo Boff).”

En la Introducción de la obra,  acerca  del  concepto Liberación, el padre Gustavo Gutiérrez advertía:

“Preguntarse  por la significación teológica del proceso de liberación del hombre en el curso de la historia  exige, metodológicamente,  que se precisen los términos  en cuestión…Este  estudio nos permitirá indicar las razones por las cuales, a lo largo de estas páginas, tendremos en cuenta en forma especial  la función crítica de la teología respecto de la presencia  y  actuar del hombre en la historia. (…) Consideramos que el término “desarrollo” no expresa bien esas aspiraciones profundas; “liberación” parece, en cambio, significarlas mejor. Pero además, en una segunda aproximación, la noción de liberación resulta más exacta y englobante: ella hace notar que el hombre se transforma conquistando su libertad a lo largo de su existencia y de la historia.” (Gutiérrez 1971: 16)

Con Teología de la Liberación se  pone de manifiesto un giro conceptual,  como enfatiza  Raúl Zegarra al citar a Gustavo Gutiérrez:

“La teología es, en efecto,  inherente a una vida de fe que busque ser auténtica y plena (…) Es sobre esa base, y solo gracias a ella, que puede levantarse el edificio de la teología  en el sentido preciso y técnico del término.  No es únicamente un punto de partida. Es el suelo en el que la reflexión teológica hunde tenaz y permanentemente sus raíces y extrae su vigor”  (Gutiérrez  2003, citado por Zegarra 2011:51)

Esta cita lleva a Zegarra a señalar que “ofrece una mirada que considero podría echar algunas luces sobre la reflexión pragmatista en torno a la religión y a su vez sobre el valor de la aproximación metodológica”  de la obra.  Y luego  argumenta:

“…sin ser Gutiérrez un pragmatista clásico, su intuición teológica lo ha llevado muy cerca de posturas como las de William James y John Dewey respecto de la reflexión filosófica. No estoy diciendo que se trate de proyectos iguales, pero sí que identifico algunos rasgos estructurales semejantes que vale  la pena rescatar. Si uno afina la mirada, por ejemplo, podría  ya haber notado que la última parte de la cita de Gutiérrez recuerda el énfasis jamisiano  sobre el rol de la experiencia  en la constitución de  todo entramado teórico. Se trata de lo que Gregory Pappas llama la  metafilosofía de los pragmatismos clásicos” (Zegarra 2011: 52)

Luego de analizar distintos aspectos de este giro conceptual, Zegarra  señala  la capacidad de la propuesta de Gutiérrez  para  una amplia convocatoria:

“Gutiérrez logra plantear un proyecto finamente articulado que le permite convocar en torno a su discurso teológico  a actores que, sin compartir la revelación cristiana, sí comparten la problemática que la teología de la liberación  pone de manifiesto: la injustificada miseria del pobre. De esta manera, el pensador peruano logra mantener un significativo equilibrio  que le permite, dentro de la ortodoxia católica maximalista, tener también una matriz minimalista que  le da a su proyecto una envidiable apertura y capacidad de convocatoria” (Zegarra 2011: 62)

Por nuestra parte precisamos que para el abordaje intertextual  se considera que “Todo texto se construye como un mosaico de citas, todo texto es absorción y transformación de otro texto” (Kristeva 1969). Igualmente, se hace funcional al estudio los conceptos de Wolfgang  Iser (1987, citado por Jauss (2000) que usa un término muy útil para el estudio de la intertextualidad: el de “repertorio”, es decir, la realidad extra estética que proporciona previamente al lector un saber determinado: las convenciones, normas, tradiciones, contexto socio-cultural, valores de la época y hábitos de percepción que permiten la descodificación del texto.”. (Iser 1987, en Jauss 2000: 137-193). 

El objeto  de estudio

El objeto de estudio es la obra Teología de la liberación. Perspectivas, publicado en Lima en 1971. En esta ocasión se utiliza la edición de la Editorial Sígueme, publicada en Salamanca, el año 1980. El libro está dedicado al narrador peruano José María Arguedas y al sacerdote y profesor de Sociología, Henrique Pereira Neto,  de la Universidad de Pernambuco, Brasil, asesinado a los 28 años. Pereira Neto había sido cercano colaborador de Don Helder Cámara, arzobispo de Recife.

El contexto en el que surge la obra

Al abordar la densidad del mensaje de Gutiérrez en Teología de la Liberación, es  importante  señalar  el contexto  en el que nace la obra. Un trabajo de Javier Iguíñez Echevarría precisa:

“Una visión de América Latina como parte de la realidad mundial, la constatación  de la debilidad y dependencia económica y política del continente y la existencia de pobreza, desigualdades y conflictos en nuestros países (…) El surgimiento de la teología de la liberación coincide con la época denominada la “edad de oro” de la economía mundial, y para muchos también de América Latina. Muchos historiadores notables destacan el carácter excepcional del crecimiento durante la década de los años sesenta. ¿Se justificaba entonces y se justificaría hoy una mirada crítica de la economía mundial y de la relación entre nuestro continente y los países ricos como la que surgió desde América Latina?” (Iguíñez 2011: 30-31)

Acerca del clima en el que se gesta el libro, en una obra de 1978, el sacerdote jesuita Romeo Luna Victoria, señala las características en las  que se produce  el movimiento de las Fuerzas Armadas  que llevó al poder a una Junta de Gobierno presidida  por el General Juan Velazco Alvarado  en octubre de 1968, y  explica  “Es evidente que el fenómeno de las guerrillas de 1965 también colaboró a remecer la sensibilizada conciencia castrense en cuanto a la urgencia de cambios estructurales, sobre todo en los jóvenes jefes  y oficiales  que intervinieron en combatirlas y que tuvieron ocasión de dialogar con los intelectuales y universitarios hechos prisioneros”. Líneas más adelante, Luna Victoria  precisa  lo que considera el influjo del Cristianismo al  proceso iniciado por  las fuerzas armadas en el Perú:

“Las encíclicas Sociales, los documentos de Vaticano II, del Congreso de Medellín, así como frecuentes reuniones, conferencias y cursillos correspondientes, llevaron a muchos militares a la siguientes conclusiones: a) el “orden constitucional”  del Perú era, en realidad, un desorden basado en la “violencia institucionalizada” (Medellín); b) que era un deber de todo cristiano auténtico luchar, en la medida de sus concretas posibilidades, por destruir ese desorden  cambiando las estructuras de la violencia; c) que eso era perfectamente posible hacerlo  utilizando únicamente las ideas socio-políticas de la iglesia.  Esas ideas se enfocaron principalmente sobre la propiedad (además de la familia, la educación, el trabajo y la autoridad).

Acerca de la propiedad se vio su eminente carácter social y el destino de los bienes naturales “para todos” (“el uso de los bienes naturales debe ser común” llega a decir Santo Tomás en la Summa Teológica). Se vio, asimismo, que los bienes naturales (tierra, Reforma Agraria) no solo se podían – en determinadas condiciones – expropiar sino confiscar (Levítico cap. 25). También descubrieron que había que ir cambiando el contrato de trabajo por el “contrato de sociedad”, transformando las empresas en “comunidades de producción” (Comunidad Laboral). La doctrina sobre el carácter especial de los medios naturales de producción (tierras, minas, petróleos) junto con otras influencias, condujo a la idea de Propiedad Social.” (Luna Victoria 1978: 13)

Hecho fundamental es la temprana participación de Gustavo Gutiérrez en el movimiento sacerdotal cristiano en las contiendas sociales de América Latina a finales de los años 60’, a través del Movimiento sacerdotal ONIS  y el papel de las comunidades de base:

“El primero en usar esta denominación fue el sacerdote peruano Gustavo Gutiérrez, a la que se refirió en una charla pronunciada en julio de 1968 sobre Teología del desarrollo en el Encuentro Nacional del Movimiento Sacerdotal ONIS, realizado en Chimbote (Perú). Posteriormente, en 1971 publicó la primera edición de su libro Teología de la Liberación, perspectivas. Sin embargo, este no es el arranque inicial de la Teología de la Liberación, pues ella comienza a gestarse en las comunidades eclesiales de base —paralelamente al Concilio Vaticano II— las que realizan una acción teologal espontánea, partiendo de una confrontación entre la doctrina de Cristo y la realidad económico-social latinoamericana. El hecho de que esta reflexión teológica haya surgido en Latinoamérica, no la circunscribe a este subcontinente, ni excluye de sus alcances a otros pueblos del Tercer Mundo, ni aún a quienes en las naciones desarrolladas asumen como propio el compromiso de la liberación integral del hombre. Esto es así porque toda teología pretende un alcance universal, ya que como dice Gustavo Gutiérrez “… es un intento de hablar de Dios” y, por supuesto, de todo lo que se relaciona con él.” (De la Vega 1992: 354-370)

“Un libro revelador y profético”, titula Luiz Alberto Gómez de Souza, doctor en sociología  por la Universidad de París, actual director del Programa de Estudios Avanzados en Ciencia y Religión de la Universidad Cándido Mendes de Brasil, en un artículo sobre el momento en el que nace la obra.

“Hay libros determinantes en ciertos momentos de la historia y que señalan un doble movimiento. Por una parte, expresan realidades, intuiciones y reflexiones que van surgiendo, a veces aún incipientes y no del todo visibles. Al mismo tiempo, actúan sobre esas nuevas dimensiones, ensanchándolas y haciéndolas madurar. Es lo que ocurrió con el libro Teología de la liberación de Gustavo Gutiérrez.” (Gómez de Souza 2011:94)

Gómez de Souza, destaca el papel protagónico del padre Gutiérrez en las reflexiones y posteriores enunciados de importantes cónclaves como  el de Medellín y Puebla:

“En los pasillos del Concilio surgió el tema de la Iglesia de los pobres. D.Hélder Câmara y el P. Gauthier, entre otros, lo desarrollaban y resultó en “el pacto de las catacumbas”, cuando un número significativo de obispos propuso una Iglesia libre de la opulencia constantiniana, fiel a un estilo despojado y con fidelidad a los pobres de la tierra. (…) Ya en 1964, en pleno tiempo conciliar, en Petrópolis, Brasil, al momento mismo del golpe militar en ese país, en un encuentro de teólogos, Gustavo Gutiérrez señalaba la necesidad de ir adelante, en una reflexión más profunda y radical, acorde con los graves problemas de la región. En mayo de 1968, hablando a sacerdotes en Chimbote, pocos meses antes de Medellín, presentaba sus apuntes pioneros para una teología de la liberación. Medellín acogió esa intuición, presentando al pobre como actor decisivo en el proceso social y eclesial, y la liberación como horizonte y meta. Gustavo Gutiérrez se propuso profundizar esos temas. Quiso poner de lado una teología del desarrollo, que surgió años antes en una reunión de obispos en Mar del Plata y que no llevaba en cuenta las estructuras de dominación y las hondas desigualdades. Indicó un camino más amplio y certero de liberación en los varios niveles de la vida, para superar un “pecado social” en la misma realidad. Para él, una de las primeras señales de ese proceso apareció en las acciones de universitarios católicos en Brasil, a principios de la década de los sesenta. Por esa razón, a mitad de la elaboración de su obra, vino a Brasil para entrevistar a militantes de aquella época. Eran entonces los tiempos de plomo de la dictadura brasileña, que pasaron a una etapa más feroz después de diciembre del 1968. En ese momento asesinaron en Recife, con extrema crueldad, al padre Henrique Pereira Neto, que trabajaba con jóvenes bajo la orientación de Dom Hélder. (…) En América Latina empezaban tiempos difíciles en el marco político donde, por otra parte, en la base de la sociedad y de la Iglesia, se hacían experimentos de vida y de creatividad.” (Gómez de Souza 2011:94-95)

Sobre el impacto que produjo la obra el autor brinda  un importante testimonio:

“El libro, para todos los que lo hemos visto surgir, y que lo recibimos con enorme alegría e interés, sería la inauguración de una nueva manera de hacer teología. (…) Por esa razón se transformó en un libro revelador de nuevas experiencias y, al mismo tiempo, profético, abierto a otros tiempos y proponiendo otras presencias transformadoras en la realidad social y eclesial.” (Gómez de Souza 2011:95)

Coincidiendo, Francisco Chamberlain, recuerda: “La teología de la liberación comenzó antes de la publicación del libro en 1971. Data de la ponencia de Gustavo en Chimbote, en 1968, y sobre todo del documento de Medellín, donde Gustavo tuvo un papel como asesor de primerísima importancia.” (Chamberlain 2011:92). Más adelante, Chamberlain destaca el  carácter amplio  de la propuesta que nace  en América Latina y expande luego  su  influencia  a  otras latitudes: “No sé con exactitud cuándo Gustavo vio la luz de una Iglesia de los pobres, al estilo de Juan XXIII y obispos amigos: el chileno Manuel Larraín, el brasileño Helder Cámara y otros. Tengo la idea que fue en los tiempos del Vaticano II. Una luz que posteriormente brotó en Medellín para toda América Latina y, poco a poco, para todo el mundo.” (Chamberlain 2011:92).  Importante también la mención  que hace   acerca  de  la  vigencia de la propuesta de la Teología de la liberación: “Recuerdo una frase dicha, si mi memoria no me falla, por Javier Iguíñiz, que decía que Gustavo no apunta sólo al momento actual, sino a 500 años por delante. Juega una lucha de largo aliento por una Iglesia de los pobres. La frase es certera.” (Chamberlain 2011:93).

Diálogo y reinvención de la Historia 

El influjo de Teología de la Liberación en diversas disciplinas queda expresado en múltiples trabajos. Por ejemplo, el doctor Sinesio López Jiménez en un ensayo destinado a resaltar la producción bibliográfica “más relevante e innovadora en el campo de la sociología, la antropología, la política y la historia”  a partir de la década de los 80’, destaca entre los entre los textos en los que “las clases populares jugaban un papel protagónico”, y “la historia  comienza a ser mirada y construida desde los de abajo, revirtiendo el sentido elitista de la historia oficial”, los libros de Aníbal Quijano, La emergencia del grupo cholo en la sociedad peruana (1967)  y  Teología de la Liberación de Gustavo Gutiérrez (1971)” (López 2010: 48-49). Más adelante, dedicará una extensa reflexión sobre la  manera en la que la obra ha colaborado en lo que llama la reinvención de la historia:

“Gustavo Gutiérrez es uno de los pocos intelectuales universales del Perú actual. Y con razón su obra es leída, estudiada, comentada y criticada no solo por los teólogos de la Iglesia Católica sino por los académicos de las principales universidades del mundo. Su obra más conocida, Teología de la Liberación, Perspectivas (1971), lleva ya varias ediciones y reproducciones en español y ha sido traducida a varios idiomas.” (López 2010:54)

Acerca de la vastedad de registros presentes  en   el pensamiento  y obra de nuestro autor, el sociólogo precisa:

“Gustavo Gutiérrez no es sólo un teólogo sino un destacado intelectual que administra varios registros a la vez: Se mueve con facilidad en el terreno de la filosofía, trata con erudición los temas de la sicología y del sicoanálisis, está al día en los grandes debates de las ciencias sociales, especialmente de la sociología, la política y la cultura, se desplaza con fruición en el vasto campo de la literatura. Lo que quiero decir es que Gustavo Gutiérrez es un humanista, uno de los pocos con que cuenta el Perú de hoy. Y como todo humanista, Gutiérrez es lo que Isaiah Berlin llamaba un intelectual erizo, un pensador con mirada de águila que ama la síntesis y que sube sobre los hombros de los intelectuales zorros para desarrollar una perspectiva de largo aliento.” (López 2010:54)

Respecto al aporte del pensamiento de la iglesia  en el contexto de los cambios culturales producidos en las décadas 60’  y  70’ y el papel desempeñado por el padre Gutiérrez,  Sinesio López expone:

“Su pensamiento y su obra acompañan el aggiornamento de la iglesia católica en el mundo y el tránsito  de la iglesia conservadora a la iglesia reformista de los 60 y los 70 en el Perú. Es la época de profundas transformaciones económicas, sociales, políticas y culturales y de grandes movimientos sociales que cambiaron, en gran medida, la historia del Perú del siglo XX: el Estado oligárquico se quebró, la economía se modernizó, la sociedad se reestructuró dando origen a nuevas clases sociales, la educación de todos los niveles se masificó, la esfera pública y la sociedad civil se ensancharon y la ciudadanía irrumpió en el mundo oligárquico cerrado, despedazándolo. El clima cultural cambió y alentó la emergencia de nuevos intelectuales en diversos campos de la ciencia, del arte y la literatura. Gutiérrez es uno de los adelantados de esas nuevas generaciones intelectuales. Su obra toda está en permanente diálogo con esos cambios y esas nuevas realidades.” (López 2010:55)

Autonomía intelectual y originalidad son destacados en esta obra que impulsa el mirar el mundo social desde los pobres como contribución a la cultura y política: “El rasgo más saliente de su pensamiento es la gran autonomía intelectual que él revela no sólo en la selección de los temas de reflexión y en la forma crítica y creativa de tratarlos sino también en la originalidad radical de sus apuestas.” (López 2010:55)

El  diálogo de Teología de la liberación con otras disciplinas y la concepción de la historia como un proceso de liberación humana, es  puesto de manifiesto:

“La teología de la liberación está en un permanente diálogo con los discursos que provienen de las disciplinas de las ciencias sociales. En el segundo capítulo del libro, Gutiérrez examina los diversos enfoques que han elaborado las ciencias sociales sobre el desarrollo, analiza sus limitaciones y discute sus alternativas críticas (la revolución social) para formular luego una propuesta de liberación humana: “Liberación, expresa, en primer lugar, las aspiraciones de los pueblos, clases y sectores sociales oprimidos, y subraya el aspecto conflictual del proceso económico, social y político que los opone a los pueblos opulentos y grupos poderosos. Frente a esto, el término desarrollo y, sobre todo, la política llamada desarrollista, parecen algo escépticos y, por consiguiente, falseando una realidad trágica y conflictual. La cuestión del desarrollo encuentra, en efecto, su verdadero lugar en la perspectiva, más global, más honda y más radical, de la liberación; (…) La concepción de la historia como un proceso de liberación humana, en la que el hombre asume su propio destino, ensancha el horizonte de los cambios que se desean.(…) La teología de la liberación de Gutiérrez es una perspectiva radical del saeculum, pero que no deja de ser, por eso, una parte de la historia de Dios y no llega a ser una historia propiamente humana. La teología de la liberación de Gutiérrez forma parte de un diálogo tenso entre la razón crítica y la autoridad de la fe. Este tema es discutido en profundidad en el capitulo IX, que trata justamente de la relación entre liberación y salvación.” (López 2010:58)

Diálogo con las ciencias humanas

Para el doctor Gonzalo Portocarrero, sociólogo: “La figura del padre Gustavo Gutiérrez representa –ejemplarmente– valores y logros que nos sentimos orgullosos de reconocer, pues son el fundamento mismo de la comunidad universitaria. Su obra es una fuente de inspiración, una muestra de lo que puede el esfuerzo y la tenacidad cuando están acompañados por la reflexión y la elevación moral.” (Portocarrero 2011:107)

Resalta en la obra Teología  de  la  liberación, la exigencia a un pensamiento propio,  un pensar el país “desde nuestras propias circunstancias y con nuestra propia cabeza”. La apuesta por la creación de un pensamiento original y enraizado en las circunstancias nacionales  que “Implica salirse de la repetición, abandonar los convencionalismos tan entretejidos en el sentido común, para hacer dialogar la experiencia con el saber, en una empresa que sólo puede ser nutrida por la esperanza.” Una vivencia de fe alimentada por las concretas condiciones de la sociedad peruana y latinoamericana, marcadas por la experiencia del sufrimiento y la desigualdad social es lo que encuentra el sociólogo:

“Si la teología es, como dice Gustavo, una inteligencia de la fe, entonces el pensamiento teológico no puede ser un saber descontextualizado y definitivo. Es siempre un intento por responder a los desafíos (…) En el caso peruano, como también del resto de América Latina, se trata de la pobreza y la opresión social.  De un orden marginador e injusto que ha sido, sin embargo, avalado por la invención de ese ídolo que es el Dios inquisidor imaginado por los poderosos. Gracias a la exaltación del sufrimiento como camino de la salvación, el cristianismo colonial validó la injusticia. Claro, que hubo resistencias a esta imposición. En este sentido la obra de Gustavo representa la maduración de una vivencia de la fe que tiene raíces hondas en la sociedad peruana. Hace poco escuché a Gustavo declararse ateo del dios inquisidor, ese dios que castiga y subyuga. Creo que en el cuento de la tradición oral quechua, El sueño del pongo, recogido por José María Arguedas, se encuentra ya en germen la perspectiva  de un Dios liberador que busca encontrarse con sus criaturas. Lo decisivo del cuento es que el pongo advierte al gran patrón que, para salvar su alma, necesita renunciar a la injusticia.

Entonces no es casual que desde América Latina haya surgido un pensamiento teológico como el de Gustavo. Enraizado en un mundo social marcado por la injusticia, pero también desarrollado en diálogo con el pensamiento contemporáneo.” (Portocarrero 2011:108)

Portocarrero señala también la vigencia de la  Teología de la liberación:”Junto con la originalidad, el pensamiento de Gustavo se distingue por su apertura a razonar, desde la fe, el mundo de hoy. En este sentido, los grandes retos de la fe son, en la actualidad, el escepticismo postmoderno, la persistencia de la pobreza y, finalmente, el diálogo con otras religiones.” (Portocarrero 2011:108)

Diálogo con el pensamiento y la cultura 

En la relación al diálogo de Teología de la Liberación con la Filosofía Cecilia Tovar analiza dos conceptos fundamentales: Liberación y reconocimiento. Luego de precisar que el concepto de reconocimiento, desarrollado por Hegel “renace con fuerza en los planteamientos de Axel  Hoonneth (1997)”, recordará el concepto de Liberación en la obra de Gutiérrez:

“(…) una profunda y vasta aspiración a la liberación anima hoy la historia humana. Liberación de todo aquello que limita o impide a hombres y mujeres la realización de ellos mismos, de todo aquello que traba el acceso a – o el ejercicio de – su libertad (…) Lo que está en cuestión, en efecto, tanto en el sur como en el norte, al oeste como en el este, en la periferia como en el centro, son las posibilidades de llevar una existencia humana auténtica: una vida libre, de una libertad que es proceso y conquista histórica” (Gutiérrez 1971: 98-99)

Honneth  desarrolla en 1997 este concepto de liberación como tendencia de crecimiento de la autonomía  de la persona lo que diferencia a una sociedad primitiva  de una civilizada. “(…) Gutiérrez afirma que ‘los hombres y mujeres de hoy no aspiran solo a  liberarse de aquello que viniendo de lo exterior, les impide realizarse en tanto que miembros de una clase social, de un país o una sociedad determinada. Buscan igualmente una liberación interior, en una dimensión individual e íntima. Una liberación en un plano no solo social sino también psicológico” (Gutiérrez  citado  por Tovar 2010: 214). Luego de recordar que en la Teología de la liberación se plantea tres niveles de significación que se interpenetran recíprocamente, Tovar precisa respecto al primer nivel de significación:

“Gutiérrez entra en un fecundo diálogo con las ciencias sociales  pero en su campo específico,  que es el análisis de la realidad; (…) no duda en incorporar nuevos conceptos científicos y abrirse a nuevas disciplinas. Así, reconociendo el aporte de la llamada teoría de la dependencia, surgida en América Latina en los años en los que se elaboraba la teología de la liberación, considera que hoy  para comprender la pobreza como condición humana compleja, ella resulta corta y hay que recurrir a otras perspectivas de las ciencias humanas como la psicología, la etnología o la antropología.” (Tovar 2010:215)

El segundo nivel de significación, sería “un proceso integral que no se reduce  a lo económico, social o político”  sino que se amplía  a  toda dimensión de realización de la persona.  Respecto al tercer nivel, precisa  que es el del entendimiento de la liberación “desde la significación de la fe” enfatizando que “es tanto más vigente cuanto  más constituye su núcleo más profundo y trascendente” (Tovar 2010: 215)

 Desarrollo, libertad  y liberación. Temas cruciales no solo en Economía

“Es la teología un ‘más o un ‘menos’  en los estudios sobre la realidad de nuestro mundo?”  se pregunta el economista Javier Iguíñez en la parte introductoria de un libro sobre los planteamientos de Amartya Sen y Gustavo Gutiérrez en el que, señala, se propone “establecer la existencia de un terreno común, aparentemente sólido, para un profundo diálogo entre una perspectiva donde el aspecto teológico es principal, pero en la que también hay planteamientos recogidos de las ciencias sociales, la del teólogo peruano Gustavo Gutiérrez, y otra enteramente secular como es la del Premio Nobel de Economía en 1998, Amartys K. Sen”. (Iguíñez 2009: 10-11)

Destaca, en primer lugar, la amplia concepción de desarrollo con el que Gutiérrez se desmarca de las concepciones “desarrollistas” imperantes al momento de formular  su teología de la liberación:

“El grado de desarrollo de un país se mediría, por ejemplo, comparando su producto real o su renta percápita con los de un país considerado como  habiendo logrado un alto nivel de desarrollo. Se puede afinar y hacer al mismo tiempo más compleja esta medida, pero el esquema de fondo sería el mismo: el desarrollo es ante todo un aumento de la riqueza, o a lo sumo una elevación de los niveles de bienestar” (Gutiérrez 1971: 39)

Iguíñez resalta, por ello, los matices introducidos por una visión más amplia, pluridimensional que recibiera  los aportes de las diferentes disciplinas como la antropología  y la sociología. Para el economista, Teología de la Liberación  expone  la necesidad de este enfoque amplio, en palabras del padre  padre Gutiérrez: “La cuestión del desarrollo encuentra, en efecto,    su verdadero lugar en la perspectiva más global, más honda y más radical, de la liberación; solo en ese marco, el desarrollo adquiere su verdadero sentido y halla posibilidades de plasmación” (Gutiérrez 1971: 58)

Para Amartya Sen, nos ilustra  Iguíñez, la idea de desarrollo – propuesta décadas después de Gutiérrez –  está ligada a la de libertad. Una libertad obtenida y que contiene las nociones de “justicia, paz y otras aspiraciones humanas”. Incluye  además el concepto de libertad de necesidades. Para Sen, el desarrollo se puede definir como “aumento de las capacidades”: “En ese sentido puede ser leída como un reflejo de la libertad sustantiva.  En la medida en que los desempeños son constitutivos del bienestar,  las capacidades representan la libertad de una persona para lograr el bienestar” (Sen 1992: 49 citado por Iguíñez 2009: 22)

La reflexión sobre la  economía  desde una perspectiva humanista con el apoyo en otras ciencias humanas, presente tanto en la obra del peruano Gustavo Gutiérrez  como del Premio Nobel en Ciencias Económicas, Amartya Sen nacido en la ciudad india de Santiniketan en la Bengala Occidental,  denuncia las condiciones que significan estrechamiento de la vida de muchas personas porque “se ven privadas de importantes libertades para vivir y se les niega la oportunidad de participar en decisiones cruciales sobre asuntos públicos…” (Sen, citado por Iguíñez 2009: 71)

Ambos  autores coinciden en la necesidad de abrir cauces nuevos a individuos y sociedades. “En el caso de Gutiérrez, su crítica al economicismo presente en el concepto de desarrollo, es persistente. Ya afirmaba hace tres décadas que ‘la liberación debe ser puesta  en un contexto más amplio’ que el económico y social” (Iguíñez 2009: 45).

Hablar de Dios  desde la literatura 

Los  siguientes párrafos sintetizan una conferencia que, sobre el diálogo entre teología y literatura, persistente en toda la obra de Gustavo Gutiérrez, dicté en la Universidad Antonio Ruiz de Montoya, en abril del 2012, invitada por el programa de Humanidades de esa casa de estudios. En aquella oportunidad, empecé mencionando la amistad que Gustavo Gutiérrez, fino escritor, a la par que teólogo, cultiva con los artistas, los poetas, narradores y ensayistas. No se trata solo del lector sensitivo y atento sino que su lectura de las obras se ha visto enriquecida por la cercanía, las vivencias compartidas  y el intercambio de ideas. Desde muy joven amigo cercano de Juan Gonzalo Rose–compañeros de clase en el colegio Claretiano-; posteriormente de Alejandro Romualdo, Washington Delgado  y de muchos  otros poetas; lector acucioso y profundo de   César Vallejo; amigo cercano de José María Arguedas; lector  fecundo de José Carlos Mariátegui.  Amigo de Alberto Escobar, Antonio Cornejo Polar, Carlos Iván Degregori,  y de tantos otros.

Importante recordar, por ejemplo, que Juan Gonzalo Rose  es autor de poemas como “Epístola a Bartolomé de las Casas” del año 1968 (¡Ah miliciano del amor cristiano! / En nombre de mi pueblo te bautizo: / Fray hombre,/ Fray amigo, /Fray hermano”)  y de “La pregunta” de 1954, poema con el que Gutiérrez abre, en 1986,  su Hablar de Dios desde el sufrimiento del Inocente: Una reflexión sobre el libro de Job. En “La pregunta”, precursoramente se encuentran las nociones del Dios castigador y el Dios amor, desarrolladas en la Teología de la liberación.

Con el Padre Gustavo Gutiérrez,  en la Universidad Antonio Ruiz de Montoya, en abril del 2012. Actividad organizada por  el Programa de Humanidades de esa casa de estudios

Con el Padre Gustavo Gutiérrez, en la Universidad Antonio Ruiz de Montoya, en abril del 2012. Actividad organizada por el Programa de Humanidades de esa casa de estudios

De  la cercanía a Alejandro Romualdo puedo dar fe. En la obra del autor de La torre de los alucinados (1949), los estudiosos advierten no solo la presencia de Rilke  sino temas de connotaciones religiosas. En el año 1951, Romualdo escribe: “Dios en su temporal, pálido espejo/ humano se revela, está tan hondo/ tan brutal, amarrado a mi reflejo/ ¡Animal humanísimo en el fondo! (“Fondo común” En: Mar de fondo, 1951). En 1974,  En la extensión de la palabra de 1974, aludirá a una religiosidad sin Dios. Tres años después, al lado de Gustavo Gutiérrez, el poeta afirmó que Arguedas “no solo logró trazar un sentido de las letras y el pensamiento humano, sino lanzar y tatuar una visión del Perú contemporáneo” (Romualdo 1977:33). 

Gutiérrez lector de Vallejo 

En la poesía de César Vallejo,  Gutiérrez encuentra la fuente para  frecuentes citas  y le dedicará, en 1993,  un minucioso estudio  en el que dirá: “La  poesía es un lenguaje privilegiado para hablar de Dios. … no es posible hablar de aquel que la Biblia considera el Amor y la Vida, si no con belleza. Diría que  hay un segundo aspecto, y es el que no hay nada más cuestionador que la poesía. Creo que Vallejo  hace eso con su poesía: una interpelación permanente al vivir humano, a la relación con Dios, a la sociedad a la que pertenece” (Gutiérrez 1993:117)

Gutiérrez advierte que no toda referencia bíblica  puede denotar  una dimensión religiosa: “Todos sabemos que hay en Vallejo numerosas referencias bíblicas, muchas más de las que los estudios nos recuerdan, porque las más de las veces son implícitas. Sin embargo, me parece que estas referencias bíblicas no adquieren sentido religioso si no vamos a lo que me he permitido llamar el núcleo central. Por ello no llamaría dimensión religiosa a una mención bíblica si ella no está sostenida por una actitud del autor ante Dios” (118). Con estos presupuestos, analiza la universalidad de Vallejo a partir de la experiencia humana del dolor. Y citando el poema “Los nueve monstruos” dirá: “Se trata de un dolor que no solamente es personal, sino que abarca la humanidad entera”. (119)

En este punto, el teólogo distingue entre sufrimiento y tristeza. De esta última dice que “trae cerrazón, amargura”.  Y luego llama nuestra atención  sobre el poema que habla del crecimiento del dolor y sin embargo repite “Hay hermanos muchísimo que hacer” en muestra inequívoca de una voz que se abre a la solidaridad. Desde esta  propuesta  liberadora es leída  la poesía de César Vallejo. “Si tú hubieras sido hombre, hoy supieras ser Dios”.  Ya en Teología de la liberación, (1972: 262) Gutiérrez había relacionado estos versos, “doloroso reclamo” los llama, al tema de la obra cinematográfica de Buñuel, Nazarín. Su lectura de  este verso, que pudiera ser considerado una blasfemia, es sumamente esclarecedora: “Hay aquí, en Vallejo, aunque aparentemente en negativo, una intuición muy  profunda”. Es  necesario remarcar el respeto con el que Gutiérrez  se acerca a las obras literarias  y a sus creadores, como lo advierte al inicio del trabajo sobre la concepción religiosa de Vallejo: “quisiera decir que intento entrar  en el asunto con un gran respeto por las convicciones personales de este hombre. Creo que a ese nivel, el de las convicciones personales, hay umbrales que a nadie, salvo al interesado, le está permitido atravesar”. (Gutiérrez 1993:118). Algo parecido responde al ser preguntado en 1977 acerca del suicidio de José María Arguedas: “Ni condeno ni justifico. ¿Quién soy yo para justificar o condenar un acto muy difícil de explicar que se mueve a niveles de profundidad muy grandes? A esto aludía hace un momento cuando dije que hay umbrales que no podemos atravesar y este, para mí, es uno de ellos”.  (Gutiérrez 1977:69)

Gutiérrez  y Arguedas 

José María Arguedas es, sin lugar a dudas, el autor  literario más citado por Gustavo  Gutiérrez. Como se recuerda, Teología de la Liberación. Perspectivas (1971) se inicia con una larga cita de Todas las sangres (1964). Más adelante, refiriéndose a la solidaridad concreta, el teólogo dirá: “La predicación de la palabra  sería vacía y ahistórica si pretendiera escamotear esta dimensión,  no sería el mensaje de Dios que libera, de aquel que se reintegra, como diría José María Arguedas” (Gutiérrez 1972: 348). Frases estas últimas tomadas del Último diario de El zorro de arriba y el zorro de abajo (1969).

El teólogo indica explícitamente que “En Arguedas hay un proyecto de liberación, buscado a través de tanteos, pero con honda convicción y amor. Los años en que forjó su obra son particularmente efervescentes.  La búsqueda fue atormentada, porque fue hondamente vivida en la encrucijada de marchas y contramarchas históricas de un pueblo” (Gutiérrez 1990: 11). La sintonía entre el narrador y el teólogo  es referida por el propio Arguedas en la carta que le dirige a Gustavo el 25 de agosto del 69, cinco días después del primer borrador de ¿Último diario?,  como refiere  Gutiérrez  en su ensayo sobre el narrador:

Querido Gustavo: …Tu tarjeta me llegó un día singularmente oportuno. Tuve días duros, muy duros…Tu visita me hizo mucho bien. Con tus palabras que leí en Chimbote y más con el trato directo contigo, se fortaleció mi fe en el porvenir que jamás me falló ¡Qué bien nos entendemos y vemos, juntos, regocijadamente la luz que nadie apagará! Saludos a César (Arróspide) Un abrazo, José María” (Gutiérrez  1990:24)

Muchas son las frases de Gustavo Gutiérrez, en su ensayo Entre las calandrias, que van han centro del mensaje arguediano. Elijo  esta por considerarla plena de sugerencia: “Arguedas escribe a partir de una estirpe capaz, tal vez, de darle unidad e identidad a un país dislocado y desgarrado, estableciendo en él una fraternidad de los miserables” (1990:3-4)

calandria

Sobre la vinculación de los textos creativos con la teología, encontramos que la propuesta de Teología de la Liberación, coincide con la postura estético ética de los creadores en defensa de la vida, la adhesión a los más desfavorecidos, a los humildes y ofendidos.

 Comentarios finales 

El estudio permitió identificar la importancia y el alcance de los aportes de la obra Teología de la Liberación de Gustavo Gutiérrez en el ámbito de la Humanidades y demostró su calidad intertextual en variados ámbitos del quehacer intelectual. Cualidad que  abre un horizonte de interpretación y comprensión tanto del contexto en que fue elaborada como de otras obras del mismo entorno histórico y literario.  Asimismo, se confirma la valía y vigencia del aporte de Teología de la Liberación. Perspectivas, y  posteriores obras del autor, en la reflexión y las obras de otros autores peruanos y extranjeros.

Los textos consultados y reseñados permiten señalar la importancia de la reflexión del padre Gutiérrez en el pensamiento peruano del siglo XX y su impacto en la reflexión universitaria y la necesidad de recomendar una lectura persistente de la obra de este pensador peruano en los ámbitos de las humanidades.

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Tags: Gustavo Gutiérrez , Teología de la Liberación , Revista COMUNICACIÓN. UNMSM , Sonia Luz Carrillo

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