EL ÁRBOL DE LAS FIEBRES un relato del poeta Jorge Nájar

octubre 8, 2020 a las 9:10 pm | Publicado en Artículos sobre Literatura, Comentarios diversos, Comunicación y Cultura, Miscelánea | 1 comentario
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Dicen que los árboles se  comunican entre ellos desde mucho antes que los hombres. Dicen que han tejido redes subterráneas para la recepción y envío de mensajes. “Tierras nuevas, bichos nuevos, sus armas avanzan hacia la luz donde he fundado mi ley.” Tal vez. No estoy muy seguro. Creo en cambio que desde el gusano nutriéndose en el interior de una palmera hasta el escarabajo o los pájaros, los roedores, las serpientes, los batracios en las sombras haciendo el amor con los ojos brillantes de placer, las olas que bañan las raíces, la naturaleza en su conjunto nos dice algo constantemente por encima o bajo tierra, utilizando sonidos, olores, señales y vibraciones. “Montes, planicies, árboles gigantes enraizados en los siglos, pájaros cantores, palmeras de siglos a cuya sombra vuelvo a nacer: heme aquí infinitamente nuevo.” Yo he crecido a orillas de los ríos, a la sombra de los campamentos madereros, y cada vez que estoy ante un árbol en el que presumo algo misterioso, acumulación de tiempo y de experiencias, lo abrazo agradecido. “Me vale este día indescriptible. Me vale tu presencia. Yo canto en la oscuridad. Y tú avanzas, monstruo, con la motosierra en los brazos.” No abrazo a cualquier árbol; antes he de sentir si necesita de mi gesto, por su estado, por su color, por las arrugas de su corteza, por los aromas que despide. Por su sombra. Algo profundo y ligero a la vez. Por el aire que canta en su follaje. Algo que me incite a darle el abrazo, tal vez porque vivo necesitado de su sabiduría. “Cantabas por la mañana: ya viene el día, ponte el alma. Canta ahora en la oscuridad: ya viene el amanecer; enciéndete, cuerpo.” He abrazado muchos árboles en cada uno de los parajes del mundo en los que puse los pies. Talvez por eso mismo sé lo que significa abrazar un pisonay andino, de ramas espinosas y muchas flores rojo anaranjadas. Abrazo un palo rosa del bosque húmedo tropical para sentir la fragancia ya no solo de sus flores y frutos, sino de todo el árbol preñado de aromas. Abrazo las acacias de la península ibérica y saboreo sus flores fragantes, blancas, agrupadas en racimos. Abrazar un caobo y contemplar la lluvia de sus flores pequeñas, verdosas amarillentas, de semillas aladas muy amargas, astringentes, extremadamente livianas para que el viento las disperse a cierta distancia, es como asistir a un espectáculo de generación de nueva vida. “En medio de tanta fragancia, ¿dónde el sol?, ¿dónde el poder? Todo es sombra. Todo es inmensidad.” Así y todo, el árbol que más he abrazado a lo largo de mi existencia es el Cedro del Líbano del Jardín Botánico de París ubicado en el quinto distrito de la ciudad, entre la Gran Mezquita, el Campus Universitario de Jussieu y el río Sena. ¿Cómo se explica eso? Gran parte de mi vida me gané la existencia dictando cursos de español para extranjeros en una escuelita de las cercanías. Lo adopté en cuanto descubrí su ubicación y cada vez que he tenido un poco de tiempo he ido hasta ahí, a leer y abrazarlo. O tan solo para contemplar su ramaje y hablarle sin esperar respuesta. Hablarle. Hablarme. “No llamaré a nadie. No encenderé ilusiones. Arderé y me quedaré a tu sombra para nutrir tus raíces.” Lo abracé y lloré a su sombra cuando me enteré que fallecía el jefe de la tribu y que yo no podía volar hasta su lecho para darle un último abrazo. Pero abrazando al cedro descubrí la existencia de una voz silenciosa que dentro de su cuerpo trataba de decirme algo. Al principio no supe descifrar lo que me decía. Ahora sí ya lo tengo claro.

Mi padre me habla desde el meollo de ese árbol.

 

Yo –me dice–, Octavio Fernández De la Cruz, he trabajado toda mi vida como maderero. Sé lo que son los árboles y los montes. El placer y la felicidad que te invade al descubrir una concentración de grandes proporciones de esta o de otra especie en el corazón del bosque. Un manchal de cedros. Un manchal de caobas. Felicidad y desgracia porque en los bosques del trópico húmedo, desgraciadamente, los paisajes idílicos están ligados a la sangre derramada desde hace mucho tiempo. La exterminación de la quina, el árbol de las fiebres, por ejemplo, infelizmente es una historia llena de esas usurpaciones. Tal el caso también de las exportaciones de la goma a niveles descomunales en un momento de la historia para pasar en cuestión de pocos años a la depresión más inmediata; historia negra, historia de esclavitud que derivó en el primer genocidio del siglo XX engendrado por la explotación del caucho.

El cielo es testigo –me dice esa voz­– y también el infierno. Si me das a escoger mi testigo principal, debo confesar que me quedaría con el infierno porque no engendra ninguna ilusión. Tengo todo el cuerpo marcado por los pueblos y los placeres de las orillas del Ucayali, del Urubamba, del Tambo, del Pachitea y de todos los ríos de la cuenca. ¿Así fue mi padre? Me lo he preguntado tantas veces. Yo, Octavio Fernández y sus demás hierbas, no lo conocí personalmente porque recién nacido el bicho nos jugó a mí, mis hermanas y mi madre en una partida de póker: cancelar sus deudas a cambio de nosotros, a cambio de la perla de Contamana y sus crías. Un ser maldito. En cuanto a mi vida y mi ser, en cuanto a mí mismo, pocos son los que me pueden maldecir, tal vez dos o tres pelagatos, y todo porque los hijos de perros sarnosos también existen. Él, en cambio, era el receptáculo de todas las maldiciones que salían de la boca de mi madre, la perla. Para ella, él fue la encarnación viva de la maldición: un larguirucho amante de la fiesta, la guitarra y las congas.

Yo, en cambio, para la casi totalidad de los ribereños he sido como agua bendita. Yo, maderero viejo, he sido el padre, el tío, el abuelo, el hermano de la plebe infecta de estas orillas. He sido el paño de lágrimas de las mujeres abandonadas. He sido el curador de las miserias que engendra la pobreza. No niego que he mandado tumbar los árboles más hermosos de estas orillas, los más fragantes, los más nítidos y los más misteriosos, a golpe de hacha, día a día, con la violencia de las motosierras, uno tras otro. No lo niego. Lo asumo.  ¿Qué es una quinilla ante el dolor humano? ¿Qué es un shihuahuco ante la vida agonizante a su sombra? ¿Qué son esos árboles frente a nuestra propia supervivencia? Yo he salvado de la muerte a centenas, a miles de hombres, y ya ni siquiera pretendo hablar de mis hijos. Mi agonía los ha salvado a todos ellos. Desde las buscadísimas caobas y los fragantes palo rosa; desde la misteriosa copaiba hasta la renombrada quina-quina, a todos, una vez troceados en el corazón del monte, los he trasladado de churampa en churampa hasta los puertos, con palancas, con molinetes, con la fuerza de las bestias, con la sangre de los hombres, con la violencia de los triples y de los tractores. A todos, por mí y la famélica legión, los he arrastrado uno a uno. En balsas, en chatas, empujadas por los remolcadores los he llevado, por ríos y por montes, hasta los aserraderos. Y allí, saboreando aguajes, chupando guarapo con los camioneros, los he mandado descuartizar como a las viejas vacas destinadas al mercado, como a los toros inútiles. No he sido el único, Dios me guarde. Una legión hubo detrás. Otra legión hay por delante. Legiones por todas partes. Legionarios para escapar del hambre y morir en el combate, o para sobrevivir como yo en el rincón de la casa que nunca terminé de construir. A la sombra de otros, de mi mujer, de mis hijos, de mis nietos.

Aunque durante el boom cauchero la mayoría de las víctimas fueron los indios, la verdad es que todos caímos en esa hoguera. Los hijos de los conversos refugiados desde el siglo XVI en los poblados de la vertiente oriental de los Andes, bajaron como hormigas cuando se enteraron que uno de sus paisanos se había convertido en el Rey del Caucho a fines del siglo XIX. Venían siguiendo la ruta de los tambos y galpones construidos por los curas a lo largo del varadero que enlaza la cuenca del Huallaga con la cuenca del Ucayali. Por allí llegaron los primeros inmigrantes de San Martín que poblaron Contamana, Catalina, Sarayaco, Tierra Blanca, San Jerónimo. Venía la juventud miserable de esas tierras siguiendo la ruta del más intrépido de ellos: Julio César Arana del Aguila, paisano de mi abuelo, senador de la república. Yo –dice mi padre– soy el hijo de ese gastavidas (“Levántate Flor del valle,  sal a tu balcón, / que ahí vienen los Sapos,  con el cabezón. / Déjalos que vengan,  déjalos venir / que al igual que vienen,  se tendrán que ir.”) venido desde Rioja hasta Contamana con una guitarra y el canto para seducir a la hija de otro patroncito protagonista de la masacre de los indios. Con la más fina flor del paraje, enloquecida por su canto (“Tú que me decías, que el Chulla chaqui no salía más (bis) / El Chullachaqui está en la calle, con su último detalle y su ritmo sin igual. / Va, va, va, Chullachaqui ya salió. / Y en la sombra esperándote está”), enfiló hacia Iquitos, la capital del caucho peruano. Allí, entre una tonada y otra, entre juerga y juerga, el sujeto le endilgó dos niñas a la perla de Contamana. Todo eso antes de descubrir que el verdadero escenario de la fiesta era Manaos. Y hacia la fiesta partieron todos. Dicho así todo es sencillo. La vida es mucho más compleja. El rey de la farándula había conseguido en Iquitos ganarse la confianza de una empresa gomera. Y en representación de esta agencia, al trasladarse de Iquitos a Manaos llevaba una pequeña fortuna en su maleta y la misión de establecerse en esa ciudad. Así lo hizo. Los delirios de grandeza eran incontrolables en la cabeza del riojano. Y en una noche de farra jugó y perdió todo lo que sus patrones le habían confiado para instalar la agencia de recaudación de caucho. En la desesperación el tipo no vaciló en poner en juego y perder a su mujer y sus hijos. Ella, la flor de Contamana, pretendió arrojarse del barco sobre un banco de pirañas. Pero algo más fuerte, la supervivencia de su progenie, la contuvo. Se aguantó. Allí nací yo, a mediados de diciembre de 1917 justo cuando el negocio del caucho se estaba yendo a la mismísima mierda en el mercado mundial. ¿Tenía que haberme quedado para siempre en el Brasil? El que se quedó fue él. Mi padre, el vago, el sinverguenza, el gastavidas. Mi madre trenzó pactos y anudó complicidades con quien fuese para escapar y recuperar su libertad. Sólo así pudo emprender el retorno a Iquitos, convertida desde entonces en padre y madre de sus hijos.

El árbol del Jardín Botánico me habla.

¿La historia de la extinción del bosque en la Amazonía? –Es un río de desangre y muerte de millones de hombre, mujeres y niños. Sus autores ahora son nadie, peor que nadie. El caucho engendró la más grande matanza de indios amazónicos para fabricar neumáticos. ¿Es alguien el principal accionista de Peruvian Amazon Rubber Company? Nadie. Nada. El rey de ignominia.

¿La quina? –Ya te dije, su cascarilla comenzó curando las fiebres de los indios, las tercianas de la administración colonial, de reyes y papas hasta convertirse en la salvadora de los ejércitos coloniales de todo el mundo. Existió incluso el Estanco de Quina. Y quien dice estanco dice poder, no lo olvides. Pero ahora todos los poderosos de antaño son nadie.

¿El palo rosa? –El más hermoso árbol en vías de extinción y todo para sacarle su aceite, ingrediente básico en perfumería. Cuando lo abrazo siento los aromas de las quiceañeras y también el de las putas tristes.

¿La caoba? –La mejor madera para los muebles del palacio de los grandes del planeta, resistente a la putrefacción, apreciada por el tono que confiere a los instrumentos musicales.

¿El cedro? –Es un árbol sagrado, en sus entrañas duermen todas las voces. Los que se enriquecieron decapitando manchales, ¿qué son ahora? Nada. Nadie.

¿El tornillo? –Padre y madre de los enchapados.

¿La lupuna? –Los antiguos siempre han considerado que dentro del vientre de ese árbol vive la madre o el espíritu de la selva. Algunos la consideran una bruja, pues se cuenta que muchas familias han perdido algún pariente que no ha respetado el nombre del árbol, sobre todo si alguien se ha acercado y ha hecho sus necesidades a su sombra.

¿El shihuahuaco? ­–Es el más viejo de todos los árboles del estos bosques, el más resistente; todo un mundo vive bajo su sombra, pero dicen que por la presión del mercado asiático la especie está viviendo sus últimos días. Acabarán con los últimos ejemplares y sus exterminadores se convertirán en nadie. Te juro.

Escucha bien. Todo se funde con la historia de la expansión de los imperios. Absolutamente todo, pero no por culpa sólo de ellos como muchos se complacen en gritar, no sólo por los europeos, los gringos o por los asiáticos. Ellos sin nuestra complicidad no fueran nada. Escúchame. Ningún maderero ha extraído todas estás especies al mismo tiempo. Cada uno trabajó una o dos especies en sus época siempre dependiendo del mercado, el mercado que se lo come todo y nos deja aquí todas las fiebres y toda su mierda. Hay complicidades heredadas de generación en generación.

Así me habla mi padre desde el meollo de los árboles que he abrazado a lo largo y ancho del planeta.

De pronto, en el Jardín Botánico de París, lo veo junto a su madre, la flor de Contamana jugada en una partida de póker en un casino de Manaos.

Mi abuela había fallecido cuando llegó la carta desde Manaos.

Veo a mi padre en la casa de Mayushín leyendo la carta del gastavidas pidiendo perdón por haberlos jugado y abandonado.

Mi padre se queda mudo. Se pone de pie y se va al fondo de la huerta donde crece el cedro que él mismo ha plantado hace ya tantos años.

–No hay perdón –dice y rompe la carta antes de echar los restos a la basura. Siempre a la sombra del árbol llama a su madre en silencio y llora a borbotones.

–De ella descendemos todos sus hijos –agrega– y poco importa ahora quién nos engendró.

Eso dijo o eso creí escuchar yo en París abrazado al cedro del Jardín Botánico.

Mi padre me hablaba desde el corazón del árbol: los hombres somos hijos de quienes nos crían o de la comunidad que nos acoge.

JORGE NÁJAR
Poeta, narrador y traductor peruano, nacido en Pucallpa en 1946,  de muy amplio registro creador del que estas páginas ha venido dando cuenta por los méritos de sus obras y el extenso afecto que compartimos. Una vasta producción que va desde su poemario Malas maneras, de 1973 hasta Finibus Terrae (poesía) y Vallejo, la vida bárbara (Narrativa) , ambos títulos de 2019.

QUINO ¡GRACIAS!

septiembre 30, 2020 a las 12:04 pm | Publicado en Artículos sobre Literatura, Comentarios diversos, Comunicación y Cultura, Miscelánea, Noticias y demás... | Deja un comentario
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SERES COMO QUINO , NO SE VAN. SE NOS INSTALAN EN EL CENTRO DEL CORAZÓN Y DESDE AHÍ LOS REPARTIMOS.

…ES EL CASO DE  JOAQUÍN SALVADOR LAVADO, ETERNAMENTE QUINO

“HABLA SONIA LUZ, REFLEXIÓN BLOGUERA” Videos en Letras digitales (1)

septiembre 28, 2020 a las 11:51 pm | Publicado en Artículos sobre Literatura, Blogroll, Comentarios diversos, Comunicación y Cultura, Creación, Documentos, Miscelánea, Noticias y demás... | Deja un comentario
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“Habla Sonia Luz”, cumplió el seis de setiembre 14 años de creado. Miles , no, dos millones y más de agradecimientos, a mis queridos lectores, algunos constantes visitantes que año a año me acompañan en esta presentación de asombros y uno que otro hallazgo.
Hoy quiero compartir una serie de breves videos en los que, invitada por el portal Letras Digitales,  reflexiono sobre algunos aspectos de mi actividad en este querido espacio.

MOTIVACIONES PARA LA CREACIÓN DE HABLA SONIA LUZ

EL CONTEXTO DE LA CREACIÓN DEL BLOG

EL USO DE LOS SOPORTES DIGITALES

MEDICINA VETERINARIA y cuidadosa atención en TERRA PETS, consultorio y más en el distrito de Magdalena

septiembre 16, 2020 a las 12:55 am | Publicado en Comentarios diversos, Curiosidades, Documentos, Miscelánea, Noticias y demás... | Deja un comentario
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Algo que con frecuencia se escucha en las personas que desarrollan un intenso afecto por sus mascotas, especialmente por sus perros  es “ellos no me juzgan, me aman tal como soy, son fieles en extremo”.   Es cierto, estos seres vivos y cálidos se  convierten  en un miembro muy querido dentro de las familias, fuente de gratificación emocional, alguien que acompaña y  protege.
Y esto desde los albores de la humanidad.
Un rápido repaso por la historia nos hace reconocer que cuando el ser humano se hace sedentario, dedicándose a la ganadería y la agricultura, empieza a “criar animales”, en primer lugar para procurarse alimentación, luego para hacerlos ayudantes en los transportes de cargas, el trabajo de la tierra  o medio de transporte. También medio de compañía y protección. Y, entre los más antiguos, evidentemente se encuentra el perro. Con una fidelidad indudable.

Estos seres afectuosos, como todo ser vivo domesticado, al compartir la vida en los hogares de la ciudad, requiere un conjunto de atenciones que necesitan del profesionalismo de personas especializadas, el o la MÉDICO VETERINARIO, profesional universitario formado para garantizar la salud y el adecuado cuidado de estos delicados seres, las mascotas.

Eso es lo que se encuentra en TERRA PETS, con la garantía de la experiencia y la cálida atención de la reconocida Médico Veterinaria y Cirujana TANIA RAMÍREZ CARRILLO.

 

PROFESIONALES AL CUIDADO DE LAS MASCOTAS

EN TERRA PETS, CONSULTORIO VETERINARIO, con total garantía, las mascotas son atendidas en cirugías, análisis clínicos, tratamientos especiales, desparasitaciones, aplicación de vacunas: evaluación y recomendaciones en nutrición. También baño y peluquería canina, agua temperada, shampoo medicado, limpieza de glándulas, limpieza de oídos. Además, Grooming Pet Shop y venta de alimentos balanceados de primera calidad.

 

 

 

 

TERRA PETS ESTÁ   en la AVENIDA ANTONIO JOSÉ DE SUCRE  N° 1105, DISTRITO DE MAGDALENA DEL MAR, LIMA, PERÚ.

LAS CITAS SE SEPARAN EN LOS TELÉFONOS:

3633609 (Fijo) y 983 034 316 (celular)

SE LES PUEDE SEGUIR EN: ig@terrapets.pe    y en la página de Facebook : https://www.facebook.com/terrapetsperu
SE  ACEPTAN TODAS LAS TARJETAS.

16 DE JULIO EN MI COLEGIO DEL CARMEN SEVILLA, en la Alameda de los Descalzos en el Rímac.

julio 16, 2020 a las 9:50 pm | Publicado en Artículos sobre Literatura, Comentarios diversos, Comunicación y Cultura, Documentos, Miscelánea, Noticias y demás... | Deja un comentario
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Colegio Sevilla. En el primer patio acompañada de mi madre (extremo derecho, mi profesora del 5to. de primaria y dos religiosas de Orden del Buen Pastor.

En la década de los años 50,  cuando hice la escuela primaria, la celebración de la VIRGEN DEL CARMEN , el 16 de julio , tuvo siempre un sabor y significación muy especial. ERA EL DÍA DEL COLEGIO,  la fecha para la cual las madres de la Orden del Buen Pastor que conducían esta escuela religiosa , INSTITUTO DEL CARMEN SEVILLA, situado en la Alameda de los Descalzos, en el tradicional Distrito del Rímac, nos preparaban con toda anticipación y esmero. Ahí  se me incentivó el gusto por la poesía y la representaciones de comedias, también el baile;  ahí conocí un piano, un salón de actos, un escenario, amplias aulas; el recogimiento de una capilla en silencio.

GRATITUD

Décadas después, ante la gruta de la Virgen. En este caso, la Virgen de Fátima.

Patio con la Imagen del Sagrado Corazón de Jesús, frente a la Capilla del Colegio de Sevilla

Con cuánta gratitud recuerdo mi colegio, mi madre Margarita, los patios, el huerto, la pérgola en al que bordábamos y orábamos en las tardes. Con esa emocionada gratitud, pude visitar esos espacios ahora recortados. Ha disminuido el número de patios, ya no existe la enorme huerta. Las facilidades me las dió el amigo y narrador peruano Pedro Novoa quien el año 2016 trabajaba en en ese local. Una inolvidable visita acompañados del poeta Jorge Nájar.

 

 

 

 

En una anterior visita a la Alameda de los Descalzos, en la puerta del Instituto Sevilla.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El benefactor, el fundador, Don José del Carmen Sevilla.

¿POR QUÉ EL NOMBRE DEL INSTITUTO?

Muchos años después, encuentro que su fundador, un acaudalado señor de nombre JOSÉ DEL CARMEN SEVILLA, en el contexto de la post guerra de fines del siglo XIX, donó el hermoso y amplio local con un propósito loable:

“estaba convencido que la educación era la clave para el progreso de la nación. Consciente de la situación que atravesaba el país dispuso en su testamento que parte de su fortuna sea cedida a la Beneficencia Pública de Lima, con la finalidad de que se creara un colegio para niñas pobres en la ciudad de Lima.

En sus inicios, el instituto comenzó a presentar problemas económicos por una mala administración. Debido a esta situación, en 1890 la Beneficencia de Lima firma un contrato con los Salesianos y las Hijas de María Auxiliadora por el cual estas congregaciones se hicieron cargo del instituto entre 1891 y 1898.
En diciembre de 1891 se inauguró el Instituto Sevilla. A dicha ceremonia acudieron miembros de la Sociedad de Beneficencia y personas de la más selecta sociedad limeña. Al año siguiente se aprueba el prospecto de reglamento formulado por la Sociedad de Beneficencia para el Instituto Sevilla. Los requisitos para la admisión era ser pobre, tener entre 10 a 14 años de edad y no adolecer de enfermedades crónicas o contagiosas.
Hacia 1898 las Hijas de María Auxiliadora entregaron la obra la Congregación de las Religiosas de Nuestra Señora de la Caridad del Buen Pastor. Cuando las religiosas dejaron la administración el instituto pasa a convertirse en externado.”

Fuente: EL INSTITUTO SEVILLA
En, Cultura para Lima
4 de octubre 2018
Ver en Medium.com

AHÍ ESTUDIÉ DESDE “TRANSICIÓN”, que así se llamaba la etapa pre escolar hasta el término de la Educación Primaria, desde los 4 hasta los 10 años. Inolvidables años que decidieron el curso de mi vida.

MUJERES Y DESAFÍOS DE CARA AL BICENTENARIO DE LA INDEPENDENCIA EN EL PERÚ

marzo 3, 2020 a las 12:32 am | Publicado en Comentarios diversos, Comunicación y Cultura, Miscelánea, Noticias y demás... | Deja un comentario
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¿Tiene acaso desafíos particulares la mujer peruana ante la proximidad de conmemorarse la proclamación de la Independencia del país el año 2021?
Por el título de la actividad parece que así lo consideran los directivos del Colegio Nacional de Periodistas de Lima que ha decidido convocarnos a tres profesionales con ocasión de celebrarse el Día Internacional de la Mujer.
Linda Lema, socióloga; Maritza Espinoza, periodista y la suscrita, Mag. Sonia Luz Carrillo, poeta y profesora universitaria, expondremos nuestras visiones al respecto el jueves 05 de marzo.
La cita es en el local del Colegio Nacional de Periodistas, Av. Canevaro 1447 en el distrito limeño de Lince, a las 7:00 p.m.

LOS TÚPAC MARU (1572-1827) DE OMAR ARAMAYO en la lectura de JORGE NÁJAR

febrero 12, 2020 a las 5:02 pm | Publicado en Artículos sobre Literatura, Comentarios diversos, Comunicación y Cultura, Miscelánea, Noticias y demás... | 2 comentarios
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Con enorme satisfacción acojo en este sitio el texto que la lectura de la magnífica obra de nuestro común amigo, el poeta y narrador Omar Aramayo, Los Túpac Amaru (1572-1827) ha motivado en el poeta Jorge Nájar, quien gentilmente lo cede para su difusión.  Literatura de calidad de uno y otro autor con quienes me une una larga amistad que me enorgullece. 

 

LA ÉPICA AMERICANA:

LOS TÚPAC MARU (1572-1827) DE OMAR ARAMAYO

 

“Detrás de cada soldado está una mujer”

Edgar Lee Masters.

Nunca hasta ahora había leído un libro tan poderoso sobre la lucha por la libertad a lo largo de todo lo que fue el Perú y el Alto Perú. La crónica, la sinfonía, la ópera, el poema épico de Omar Aramayo nos ha permitido hundirnos no sólo en la historia de pueblos quechuas, aymaras, que perseveran en la resistencia, también, incluso, en las raíces de un problema que perdura: las luchas clánicas, los abusos socio-económicos, imperio de los dogmas a punta de sanciones.

He aquí una de las escenas clave. El 21 de setiembre de 1572, José Gabriel Condorcanqui Noguera, Túpac Amaru, cautivo, ingresa al Cusco halado con una cadena de oro. “Hurtado Arvieto le exige se despoje de la borla de oro que sobre su frente pende, la mascaypacha, símbolo del Inca, para saludar a Francisco de Toledo, virrey del Perú. Túpac Amaru le responde, me pides un  imposible, yo no saludo a los yanacunas, a los sirvientes. ¿No sabes quién soy? Soy dueño de mi destino, te lo había dicho, soldado, no has podido comprenderlo. Hurtado Arvieto, en su impotencia, le marca el rostro con una sófera bofetada, para que aprendas. No soldado, hay cosas que son y no comprendes.” De inmediato lo recluyen en el palacio del Colcampata a la espera del momento.

Para comprender la escena habrá que hundirse en la locura de una época sin equivalente en la historia del Perú, Bolivia y Argentina, cuando todo el mundo andino era una hoguera. Hacia ese incendio, hacia ese diluvio, nos conduce esta novela coral, plena de voces indias, de voces mestizas, de chapetones, héroes y traidores. Pero sobre todo plena de voces de mujeres.

La crónica se extiende desde el suplicio del primer Túpac Amaru en 1572, hasta la muerte del rebelde Juan Bautista, en Argentina en 1825. El motor de toda la epopeya es desentrañar las raíces de la independencia de América Latina. Quien se sumerja en sus páginas ingresará en la gran epopeya de la libertad del Perú y del continente: desde el grito libertario de los Túpac Amaru que concluye en el sueño americano de San Martín y Bolívar. Detrás de la rebelión de José Gabriel Condorcanqui,  detrás de la de Diego Cristóbal y de Julián Túpac Katary, detrás de las tragedias de sus mujeres, amantes e hijos, detrás de sus trágicos antecedentes hasta sus terribles consecuencias, late el pulso de todo un pueblo que persiste en sus anhelos de libertad.

En una polifonía magistral en la que resuenan las voces de los jesuitas, de los oidores, de los dirigentes de la rebelión, se alza la voz de Clara Rojas, de Úrsula Josefa, de Bartolina, de Gregoria y otras. Cada una encarna un universo en sí. Nunca había leído una novela con tantas voces de mujeres protagonistas. No se trata de mujeres convencionales, esposas de sus maridos recluidas en la vida doméstica. Son verdaderas fuera de serie. Heroínas inmersas en la conquista de la libertad. La destreza del narrador que nos conduce hacia ese mundo de caos, es convertir en seres de carne y hueso a todos y cada uno de los héroes y tiranos, cobardes, mentirosos, traidores, animales que hablan con los hombres de buena voluntad, montañas que cantan y anuncian porvenires. Y mujeres, muchísimas mujeres, compañeras de los héroes, amantes de los traidores, madres de quienes luchan por la supervivencia de un mundo en combustión. No son vencidos, como quisieran algunos. Son más bien resistentes. Luchadores y soñadores. Hombres y mujeres que piensan que luchar por la libertad es el exacto sinónimo que luchar por la vida.

La prosa de Omar Aramayo consigue así retratar una sociedad feudal y colonial que pese a los siglos y los cambios políticos persiste soterrada en nuestras sociedades. Con otros andares, con otras maneras, pero ahí está, soterrada. Sin embargo, gracias a sus estrategias narrativas  el lector puede llegar a tener la impresión de estar ante un mundo virginal no obstante los siglos transcurridos.

Ha sido necesario todo el brío y la generosidad de un cronista de excepción, de un compositor de una verdadera sinfonía, de un  poeta y narrador fuera de serie para conseguir poner ante nuestros ojos todas las pasiones andinas, todas las pasiones humanas, el odio y el amor. Ha sido necesario el despliegue toda una sabiduría de la historia, de la geografía, la botánica y la zoología para aprehender la grandeza y la decadencia de un pueblo masacrado por las circunstancias. Quechuas y aymaras, mestizos y españoles. En estas páginas brillan grandes secretos de familia, grandes personajes, la potencia del relato, giros, sorpresas, vaivenes, el tono y los escenarios unas veces burlesco y al mismo tiempo trágico.

Me tinca que Omar Aramayo no dejó nunca de interrogarse por el sentido unitario de la historia y, a la vez, si existe realmente algo parecido al “progreso humano” más allá de los trajes, de los oropeles, de las apariencias. El talento del autor se expresa aquí desde las cimas más elevadas de la poesía.

Respecto al tiempo en el que transcurre esta epopeya, la caravana de la muerte, la extinción de la estirpe maldita, el autor nos deja entender que la preocupación más acuciante es la cuestión de los indios y de los campesinos en general obligados a abandonar sus tierras para hundirlos en una vida de onerosos trabajos cuya única finalidad es sobrevivir para, un día tras otro, volver a trabajar dura y crudamente. En paralelo a la intranquilidad y el desasosiego frente a la desvinculación del ser humano de la naturaleza, se vuelve visible la desesperación de las mujeres violadas que se resisten a ser madres. Ellas son las más radicales porque viven en sus propios cuerpos el mal desastroso, quizá insalvable: la violación y el aborto, el mal del desarraigo en el propio ser. Seguro que este narrador, este poeta, este filósofo está habitado por la idea de que la unilateralidad es la causa principal de la infelicidad humana.

Consciente de que cada época tiene su propia aflicción, ya no el narrador, me parece incluso que el propio autor, padece esos dolores y afronta los espantos de sus personajes como un verdadero guerrero en medio de la fronda. Ese conocimiento ha terminado cuajando en esta sinfonía: Voces que cantan. Voces que narran. Hombre y mujeres que cuentan sus dramas. Lloran y gritan. Maldicen y ruegan. Y por encima de todos ellos, el dios creador de ese canto coral. En su entramado se concentra genialidad y talento innegables. Estamos ante una obra totalizadora, ante un discurrir épico escrita con la incorporación de un castellano andino rico en representaciones, plena de imágenes y broncas metáforas utilizadas según las necesidades de la historia. El discurso es denso y la estructura no es lineal porque Omar Aramayo utiliza vasos comunicantes que ligan historias hundidas en los pliegues más profundos del mundo andino, fracciones de la historia en general.

Lo digo sin ninguna duda. No sólo estamos ante la prosa de uno de los narradores más brillantes y profundos de nuestra historia de las letras, sino también ante un hondo pensador cuyas ideas, estoy seguro, fueron formándose al calor de sus plurales y muy diversas experiencias vitales en los escenarios de este magnífico fresco del mundo andino. La poesía y la metafísica, el impulso hacia la creación y hacia el conocimiento sistemático, son como respuestas alternas e inseparables a las presiones de la experiencia.

JORGE NÁJAR

París, febrero del 2020.

SIGILOSO RESPLANDOR , MI POESÍA SEGÚN CARMEN LUZ GORRITI el sábado 23 de noviembre

noviembre 15, 2019 a las 10:29 pm | Publicado en Artículos sobre Literatura, Comentarios diversos, Comunicación y Cultura, MI POESÍA SEGÚN ..., MIS POEMAS, Noticias y demás... | Deja un comentario
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CON MUCHA GRATITUD, COMPARTO ESTA INFORMACIÓN.
El sábado 23 de noviembre se realizará la 5° y última fecha del ciclo “Sigiloso resplandor” dedicado a visibilizar y difundir el quehacer literario de las poetas peruanas. Una de las ponencias a desarrollar será sobre la poeta  SONIA LUZ CARRILLO  que será presentada por la escritora Carmen Luz Gorriti a quien desde ya agradecemos su valiosa participación. A continuación, comparto un breve resumen de su trayectoria literaria y los invito a acompañarnos en este encuentro.

CARMEN LUZ GORRITI
(Lima, 1951)
Socióloga, escritora y terapeuta psicocorporal. Ha publicado el poemario “Música Terrena” (Lima 1990) y cuentos en las antologías del colectivo literario Anillo de Moebius. Cuentos y poemas suyos aparecen publicados en revistas y periódicos de Perú, EE.UU. y Paraguay. Artículos de crítica en las revistas virtuales “Sol Negro” y “Con la A” (2016-2017). Cursó la Maestría de Escritura Creativa en la UNMSM y actualmente dirige el “Club de Pequeños Escritores” grupo que promueve la escritura entre niños y adolescentes.

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#PoesíaEnLaCiudad

FINISBUS TERRAE, EXILIO Y RETORNOS EN LA POESÍA DE JORGE NÁJAR

octubre 31, 2019 a las 1:36 am | Publicado en Artículos sobre Literatura, Comentarios diversos, Comunicación y Cultura, Creación, Documentos, Miscelánea, Noticias y demás... | 2 comentarios
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Finibus terrae & otros poemas, 2da, edición, Tierra Nueva, 2019 Cubierta: Shapshico de Gino Ccecarelli; diseño, Rodolfo Loyola; cuidado de la edición, Jaime Vásquez Valcárcel.

 

El martes 22 de octubre, me cupo la satisfacción de, nuevamente,  presentar un libro de un poeta y amigo querido, Jorge Nájar, en el bello local de la Academia Peruana de la Lengua, al lado del poeta y maestro Marco Martos, presidente de la Academia Peruana de la Lengua. La ocasión la brindó Finibus Terrae y la presencia de Jorge en Lima.

Hace algunos meses, Jorge Nájar, compañero generacional con el que mantengo hermosa amistad e ininterrumpido diálogo en poesía a través de décadas, me invito a acompañar con una nota los poemas de Finibus Terrae. Con inocultable  satisfacción ante una poesía  cuyo cultivado esmero captura cada día más atención, aquí la reproduzco:

“Una vez más, la gentil  invitación de Jorge Nájar  me lleva a inquirir sobre algunos aspectos de una poética fascinante por el mundo  que expone a nuestra mirada y el desafío que nos presenta su concreción formal.

En la actual colección, convergen poemas de  Finisbus terrae, poemario que obtuvo el Cope de Oro en 1984, organizado por Petro Perú; Canto ciego, ganador del Premio Juan Rulfo de Poesía, en el año 2001, convocado por Radio Francia Internacional y la Maison de l’Amerique Latine, París. Completa el conjunto Habitarás otro mundo, que hasta el momento se hallaba inédito.

Acerca del título  es útil recordar que desde siglos atrás Finisbus terrae  fue concebido como un lugar, un topus (en el sentido platónico),  el extremo de mundo conocido al que se desplazan los otros, en cierta manera lo invaden. No es casualidad que en el poema “Acta de fundación” que abre el primer apartado, leamos:

“Tal rabo de salamandra desgajado del cuerpo

y en nombre de todos / del apasionado furor

de la banda de borrachos     mitómanos     drogadictos

que invadieron Lutecia alumbrando bombardas

en el corazón de la pobre gente…”

Se trata de la mirada del que llega a un territorio ajeno como “rabo de salamandra desgajado del cuerpo” y percibe la hostil otredad. Y eso nos hace preguntarnos  ¿Dónde inscribir esta poética?  ¿Es intimista? ¿Se le puede considerar dentro de lo que se ha dado en llamar poesía identitaria?

Las primeras claves nos las empieza a dar en el citado poema “Acta de fundación”.

“…a la gloria de los fantasmas

que pueblan mi endiablado paraíso

temblando / a la deriva…

…en homenaje a quienes alegres y vigorosos

danzaron     amaron     reventándose el cerebro

inyectándose litros / barriles de vida

para volar sobre los techos de la ciudad

quemándolo todo / huyendo de lo perfecto

—vistoso plumífero que gorjea y gorjea

erguido en la ventana del castillo—

yo

mi cuerpo y su vacío

mi ángel de vida deslumbrante y su engaño

que con paciencia examinó el asiento

las entrañas de la urbe donde florece en silencio

el amor / el odio

y donde ya nadie baila ni cumbia ni ukelele

para no molestar     para dejarlos en paz

me dejo llevar por el gordo río hacia no sé dónde

cansado de armar el circo cada mañana

para agradar y divertir a estos gentiles

tan nobles   tan difíciles   tan serios…”

¿Qué encontramos? Desplazamiento físico, ajenidad frente a una nueva realidad  y su huella en temas y  percepciones: “nadie baila ni cumbia ni ukelele /para no molestar para dejarlos en paz”. Persistencia  del  uso  del  español en poemas abiertamente narrativos, conversacionales, con la inclusión de vocablos venidos del lugar de origen. Y una constante configuración de identidad  que registra una voz poética  marcada por la movilidad  tanto territorial como temporal,  lo que le impone un permanente  cambio de recursos lingüísticos para la exposición de temas  y de expresión de la subjetividad  del hablante.

“…y

habiendo considerado todo

la belleza / el fondo

las elegantes ancas / las elegantes crines

de mis niñas / de mis dueñas

pardas     negras     amarillas

los caballitos de papel que arrojan al aire

cuando paso volando por encima de este río

—Saint Michel—

la conciencia invadida de anfetaminas

mi pobre corazón endurecido por el desdén

declara estar aquí

en sus luces pero arrinconado y tembleque

en una esquina de la calle de l’Ancienne Comedie

frente a la estatua de Danton que ordena

cordura y prudencia en sus golpes

a los girondinos / a los tombos

a los ignorantes / al cultísimo pueblo

que pesa y mide diferencias  entre quimeras

del amor / de la renta

mientras se abre el banquete y sin fastos

te levanto mi niña rodando en el aire

en el pasto del mediodía

libérame sin embargo de tantas visiones

y vence mi angustiada cabeza con el sueño

antes que me embarque y deje a los señores

confirmar lo hecho por este soldado

capitán de la corona / domador de quimeras

que con no humilde coturno canta esta romanza

como canta el perico en su ramita de guayaba

sacado del original

por el suscrito

París 18 de brumario”

Los referentes históricos, Danton, 18 brumario; culturales,  Saint Michel, l’Ancienne Comedie, se entrelazan con términos del castellano latinoamericano, guayaba, así como el peruanismo tombo (policía, gendarme), para exponer esta percepción de lo diferente, en “la angustiada cabeza” de un habitante de la periferia en la gran urbe que se ve a sí mismo como un “vistoso plumífero que gorjea y gorjea /erguido en la ventana del castillo— /   yo/  mi cuerpo y su vacío”. El llegado de otras tierras, “mi pobre corazón endurecido por el desdén/ declara estar aquí /en sus luces pero arrinconado y tembleque / en una esquina de la calle de l’Ancienne Comedie/”.

Estamos, insisto, ante una poesía de exilio, mirada y pathos ya no de viajero trashumante sino del sujeto  aposentado en una realidad distinta a la originaria  en permanente interacción y contraste de su identidad con otras también en continuo movimiento. Y la idea del imposible  regreso a lo dejado atrás. Destierro y conciencia de lo ido, a la par de la imprecisión  del futuro.  Veamos el poema “Por las autopistas”:

“…años de años repitiendo trucos      malabares

cincelando palabras que la prisa extravió

en un mismo charco de petróleo quemado

y ahí vi a unos gitanos que venían del Perú

a quienes detuve diciendo quiero ir a casa

llévenme / no me dejen aquí

a lo que respondieron gritando

inmensos calzones  / provinciano

¿quieres volver a tu casa?

tu casa está allí donde te lavas los dientes

allí donde fríes un par de huevos al amanecer

y si crees que la has perdido

te has perdido tú mismo pájaro multicolor

medio blanco / medio negro

tan vulnerable y flexible como tallo de amapola

“¡ya basta, basta, infelices, desertores!”

así dije tal gallo cascado y envejecido

pero no me dejen morir en este delirio

que el día venga y pueda irme

aunque nunca sepa hacia dónde soplan los vientos…”

Ante Finibus terrae no podríamos llamar identitaria una poesía ajena a la exaltación de una relación armónica e idealizada de los seres humanos y la naturaleza, no hay un canto que idealice a la tierra, las aves o los vegetales. Se encuentra desazón por el bien perdido en medio de la desolación que produce el reconocer que el regreso no asegura la satisfacción ni la felicidad. En Canto ciego, la segunda parte del libro, leemos estos versos:

“…Y tras una vida apagando incendios

hoy te cabe la sospecha de un monstruo

inflado de vanidad en la niebla

que impide distinguir quién habla

cuando canta hinchado de silencio.

Deseas que esa verdad arda en tu cuerpo,

que eso humee de ti cuando la hora sea.

Y que ese humo resuma la esencia

de tu propia historia, amores, goces

e intrigas por un poco de felicidad.

Deseas sólo eso cuando la hora sea

de bajar por las laderas cantando mulizas,

pasacalles, huaynos al borde de los precipicios

en pos de nada, encontrando nada.

Volar en pos de alivio y sólo hallar el grito…”

En la actual entrega, como venimos viendo, es reiterado el tema del viaje. El ir y venir, las expectativas y las observaciones son el eje de este poemario que, por lo demás, comparte con casi toda la obra de Nájar.  Viajes que no son solo desplazamiento por territorios físicos sino indagaciones por el propio ser y estar del hablante en poesía que va probando su capacidad de resistencia y adquisición de nuevos bienes. “Si resistes el mundo puede ser tuyo” dirá en el poema “En estos campos”:

“…visto desde las ventanillas del tren

que cruza el corazón de la vieja Flandes

Escribo en mi memoria

Si resistes el mundo puede ser tuyo

No te quiebres

¿Y en ese bullir vives avanzando hacia la muerte

como la hormiga en el fruto o el picaflor en el campo

sacándole polen y dulzuras a la flor de los breñales? “

En la tercera parte del libro Habitarás otro mundo, fechado en el año 2018, el hablante poético se muestra reconciliado con la existencia. Los referentes se ubican en el territorio al que se ha regresado en distintas ocasiones.  El tono y los temas son de aceptación serena de lo vivido.  El tono autobiográfico se intensifica.  La creación  poética justifica los desplazamientos. A ella se le encarga la tarea de dejar “viejos sedimentos”  para poder llegar “hacia el fondo de uno mismo”.

“…Sea eso el poema

masa incandescente     manjar para nutrir volcanes

Sea eso el arte de iluminar la materia oscura

Volver a comenzar día y noche

Y una vez limpios de viejos sedimentos

avanzar por el luminoso desierto hacia el fondo de uno mismo

Oh alma mía agota toda la extensión de lo posible”

Es hermoso y eficaz el poema “Estatua de aire” que expone la convicción del poder de la creación, la serenidad con la que el hablante lírico asume su  individualidad creadora.

“…Así comenzó a abrirse camino dentro de mí

frente al mar y en medio de un silencio lleno de estruendos

un monstruo totalmente consciente de algo muy oscuro

Construir una estatua del futuro llena de silencios

Construirla sólo con palabras y voces

Construirla con un ser vivo llamado tiempo

Agitándose dentro de ella un sueño        un desafío

La inmensidad”

Con poemas de este tema y tono, la voz poética  en continua reformulación, desmitifica la retórica nostálgica  o denunciante de la migración. Asistimos a una producción cuya clave reside en la convicción del poder de la palabra; el destino del sujeto es la inmensidad.

El ir y volver de una realidad a otra, ha proporcionado al poeta – sin disimulada tristeza- la convicción de que los rasgos de origen son importantes, indelebles ,  y el sujeto que vive en exilio enriquece con ellos su mirada, no exenta de extrañamiento a toda otra realidad. En todo caso, ya no es el mismo que partió y se expresó con la exasperación de los primeros textos. Lo percibimos en el poema “Tótem”.

“…pasión de lejanías arde en sus ojos

y en las cenizas brillan adioses

silencios       algún suspiro      siluetas

que hacen cabriolas a la tristeza

eso es todo lo que perdura

el resto es agregado

coleóptero de oro

que muerde para sobrevivir.”

También lo encontramos en “Música antigua”:

“Un amor        cualquier amor

que se va dejando sus rasguños

y luego un suspiro

un ángel curvado en la demencia

antes de empezar

nueva fuga hacia lo eterno

buscando arder en otro incendio

Así han sido los viajes de estos años”

El recuerdo trae imágenes tanto urbanas, como esta de la ciudad de Lima:

“Lima despatarrada y seductora

Nadie se queda en ti

Nadie se va de ti

Nadie vuelve a ti

Sano y salvo”

Como rurales, no exentas de mordaz crítica, en el poema “Pájaros”.

“…En los valles de la lúcuma todos cantan

con pantalones o polleras multicolores

valsecitos / yaravíes / tonderos / huaynos

En las sombras de la corrupción o en la luz

bailan con los bolsillos llenos

si no de oro o de sangre

sí repletos de amargura..”

Presente también la referencia histórica y cultural. Tal el poema “Manuscrito de Huarochirí (2)”

“En la oscuridad las madres abrazan a sus niños

atadas a las cuerdas de los puentes rotos

Y en coro gritan balanceándose en el abismo

Taita / Padrecito / Dios Amaru

¿Quién cuidará de nuestros huahuitos?

¿Quién de nuestras gallinitas y cuyecitos?

¿Quién salvará de las trampas a la pobre calandria?

En el día del Juicio desapareceremos todos

los practicantes de cariños y contemplaciones

Todos los pajarillos arderemos

con nuestros picos radiantes en la claridad del día

cantando / cantando /

y cavando una tumba en el aire…”

Lo mismo en el poema “Planta sagrada”, referencia a la nativa  hoja de coca así llamada.

“Ya tengo sobre la mesa los vinos

y los manjares para la próxima fiesta

Solo espero que tú llegues sagrada planta

y así permanecer encendido cuando la noche

Alumbre aún más tu presencia”

En este Finisbus terrae de 2019, se cierra un ciclo iniciado en  1984. La angustia y las obsesiones iniciales han dado paso a la calma mirada, por momentos marcadamente escéptica,  a la existencia posible. En “Sobrevivir”, el poeta asume  una realidad defectuosa donde quiera que se mire:

“Arde el aire por doquier  / Arden el mar y la tierra

y ya ni hablar de las cavernas

donde bulle la desintegración de los átomos

Pero la consigna es sobrevivir como sea

En cualquier rincón de la barbarie”

En este punto del ir y venir la apuesta es un realista disfrute de lo concreto, sin embargo, también la confianza en la solidez de la poesía, “diamante oscuro”. En el poema  “Skipper”  se lee:

“A lo largo del viaje he soñado con otros mundos

pero ya estoy harto de esas extravagancias

Ahora mismo salgo a buscar lo que es real y permanente

El ron de las viejas barricas de roble

Estoy seguro que en esas aguas otra vez ganará

la vibración que salva el mundo

La poesía como un diamante oscuro”

El poema que cierra el libro “El estrecho de los bárbaros” es una suerte de exposición de motivos del transitar hasta el fin, hasta el extremo, del finisbus terrae. Revisa motivaciones  del exilio. “Había que irse”, “largarse por el río” con la esperanza de la salvación aunque en este mundo imaginado persista el hedor del acabamiento, la recurrencia a lo extinto, “los dinosaurios”.  No hay certezas más allá de la palabra poética, ese “diamante oscuro” mencionado en el anterior texto, lo que hay y se registra es “el desierto”  y su viento amarillo pero también los “iluminados acantilados”

“…Y me hundí en el burbujeante mundo

de la descomposición molecular.

Cruzando el estrecho de los bárbaros

todavía siento el hedor de los dinosaurios.

El viento amarillo del desierto

y los iluminados acantilados.”

Este es el territorio frágil y cierto  recorrido a través de décadas por Jorge Nájar y su exigente poesía, registrada en Finisbus terrae.  Poesía que, una vez más, me brinda la satisfacción  de dejar mis impresiones al lado de sus huellas, en un extenso diálogo y caminar.

Sonia Luz Carrillo Mauriz

Lima,  2019

TESTIMONIO GRÁFICO DE AFECTO Y CELEBRACIÓN

Jorge Nájar, Sonia Luz Carrillo, Marco Martos y Ricardo Falla Barreda. Academia Peruana de la Lengua, octubre 2019

Jorge Nájar y Sonia Luz Carrillo, Jr. de la Unión, Centro histórico de Lima, octubre 2019

Ricardo Falla Barreda y Jorge Nájar

JACARANDOSA , ALEGRE Y JARANERA. MÁS DE 100 PAREJAS COMPITIERON EN CONCURSO DE MARINERA LIMEÑA

octubre 28, 2019 a las 11:57 am | Publicado en Comentarios diversos, Comunicación y Cultura, Miscelánea, Noticias y demás... | Deja un comentario
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Este domingo 27 de octubre, más de 100 parejas de baile, en siete categorías distintas,  se presentaron  en el anfiteatro Nicomedes Santa Cruz del Parque de la Exposición de la Ciudad de Lima, a competir  por el primer puesto del XIV Concurso Nacional de Marinera Limeña.

La intensa jornada se desarrolló  desde las 9 de la mañana hasta las 8 de la noche, con la participacion de niños, jóvenes, adultos y adultos mayores. Las parejas se disputaron premios que van desde los S/ 500 hasta los S/ 5,000, además de escapularios, bandas, trofeos y diplomas de honor.

 

También se presentó una categoría especial llamada Campeón de Campeones, en la que participaron todos los campeones de los concursos de Marinera Limeña realizados por la Municipalidad de Lima. Además se premió a la mejor barra que alentó a lo largo de la competencia.

Los ganadores de esta edición fueron:

INFANTIL

Campeón: Thiago Peralta Chumpitaz y Angela Clavijo Cavalcanti

2° puesto: Oscar Solís Paredes y Luiciana Wong Espinoza

3° puesto: Piero Bazán Curi y Georgina Saavedra Morales

 

PRE JUVENIL

Campeón: Julio Delgado Cercado y Génesis Navarro Paz

2° puesto: Diego Pinedo Llamoca y Sofía Yana Condori

3° puesto: David Gil Ayme y Fabiana García Trelles

 

JUVENIL

Campeón: David López Franco y Camila Mariño Bartra

2° puesto: Yamil Fernández Alva y Alisson Salas García

3° puesto: Pedro Manuel Quispe Sáenz y Valeria Alquizar Paredes

 

ADULTO

Campeón: Harold Cano Nuñez y Rosalyn Pérez Arenas

2° puesto: Jonathan Lazo Riquelme y Angie Obando Avalos

3° puesto: Alfredo Espinoza Barreto y Vanessa Quiroz Sernaque

PRE MAYORES

Campeón: Harry Cano Núñez y María Isabel Soria Muratta

2° puesto: Luis Pimentel Arriola y Erika Akatsuka Miyagawa

3° puesto: Juan Manuel Zapata Desposorio y Olga Gallardo Aban de Cabrera

 

MAYORES

Campeón: Ricardo Esparza Bermudez y Sara Vilchez Pimentel

2° puesto: Marco Antonio Pérez Huaral y Rosa María Murgueytio Gonzales

3° puesto: Oscar Torres Kaiser y Gay Córtez Paz

 

CAMPEÓN DE CAMPEONES

Campeón: Sara Ángulo Pacheco y Jorge Luis Talaviña Agapito

Contacto de prensa:

Augusto Carhuayo 990 118 716

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