90 AÑOS DE LA PUBLICACIÓN DE LOS “7 ENSAYOS” / Simposio

octubre 25, 2018 en 9:50 pm | Publicado en Artículos sobre Literatura, Comentarios diversos, Comunicación y Cultura, Documentos, Noticias y demás... | Deja un comentario
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Con motivo de recordarse los 90 años de la publicación de los 7 Ensayos de Interpretación de la Realidad Peruana de José Carlos Mariátegui, la Casa Museo –con auspicio del Ministerio de Cultura y el apoyo de la “Asociación Amigos de Mariátegui”, ha programado  un Simposio, que tiene  lugar en Lima entre el 24 y el 26 de octubre. En la circunstancia, destacadas personalidades de la vida peruana abordan los mismos temas abordados en este libro emblemático de la cultura nacional, para reflexionar en torno a ellos y diseñar el pensamiento contemporáneo, procurando actualizar el objetivo del autor.

El simposio fue inaugurado el miércoles 24 del presente mes en el edificio Juan Santos Atahualpa, del Congreso de la República; y se viene desarrollando días JUEVES 25 y VIERNES 26 del mismo mes entre las 10 de la mañana y las 6 de la tarde.

7 Mesas de trabajo analizan cada uno de los Ensayos de la obra del Amauta, y en ellas tres expositores sustentarán sus puntos de vista. Antes de concluir, una Octava Mesa abordará el sentido general de la obra, promoviendo su lectura actualizada. De este modo, 23 intelectuales peruanos aportarán en el empeño de mantener vivas las enseñanzas de José Carlos Mariátegui, y proyectar su obra.

Personalmente, participaré el viernes 26, a las 3:00 p.m.,  en la Mesa dedicada a “El Proceso de la Literatura”. Local: Casa Museo José Carlos Mariátegui. Jr. Washington 1946, Lima

Están invitados, el ingreso es libre.

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HOY EN LIMA, UN OTOÑO AZUL, fruto de la labor de promoción cultural de GLORIA MENDOZA BORDA en la Alianza Francesa de Arequipa.

agosto 29, 2018 en 12:14 am | Publicado en Artículos sobre Literatura, Comentarios diversos, Comunicación y Cultura, Documentos, Noticias y demás... | Deja un comentario
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La poeta Gloria Mendoza Borda convirtió los martes en día dedicado a la literatura. Fue en Arequipa, ciudad de adopción de esta escritora puneña, donde desde hace diez año tuvo esa feliz iniciativa e ininterrumpido esfuerzo. Así lo reconoce en el proemio de libro Un otoño azul, fruto de esa actividad, el presidente del directorio de la Alianza Francesa de Arequipa, Juan Alfonso Vignes, quien señala “Ella  de manera muy silenciosa pero efectiva, ha sido ‘un faro en nuestra ciudad”.

Luego relata “Cada martes con su fructífera actividad literaria, ha iluminado de cultura y sabiduría  nuestra hermosa Arequipa; lo cual ha permitido enriquecer el espíritu de nuestros conciudadanos y de manera generosa y sin egoísmo, ha dado oportunidad para que muchos nuevos talentos puedan expresar su obra , y de igual forma, muchas personas comunes y corrientes accedan a disfrutar la belleza de la literatura en todas sus formas y expresiones”.

Resalta también algo que todos los que conocemos y queremos a Gloria lo sabemos desde siempre al reconocer “su personalidad fuerte e indoblegable para superar todos los obstáculos que se le presentaban cada día…logrando los objetivos que se proponía”.

En palabras de Florente Voiret, director de la Alianza Francesa de Arequipa,  “Martes Literario” no solo congregó a poetas sino escritores en general, artistas plásticos, músicos, teatristas, fue democrático tanto como versátil.” Y agrega “Por nuestro auditorio y biblioteca desfilaron artistas de diferentes agrupaciones, colectivos poéticos y procedencias lejanas…”

En torno al contenido múltiple de la obra que hoy miércoles se presenta en Lima, la escritora Maigualida Pérez precisa: “Esta antología nace como expresión y coordinación de esta insigne poeta y de la voluntad múltiple de numerosas individualidades. Aquí, en este libro, encontramos una rica y espléndida trayectoria de las letras arequipeñas y de los invitados que acudían a la Alianza Francesa para disfrutar la narrativa, la poesía y la prosa ensayística y documental”.

Un otoño azul  publicación de la Alianza Francesa de Arequipa es una selección de textos en los géneros de poesía, narrativa, testimonio y otros, realizada por la  querida poeta peruana Gloria Mendoza Borda, resultado de la actividad  “Martes literario”, iniciada en el año  2006. Noventa autores reunidos en un una cuidada edición de Cuervo editores y que lleva notas de dos escritores peruanos radicados en el exterior,  Walter Lingán y Porfirio Mamani.

La presentación en Lima se lleva a cabo  hoy miércoles  29 de agosto de 2018 a las 7:00 p.m. en el auditorio provisional del IRPB ubicado en Av. Ricardo Palma 341 Miraflores. Participan en los comentarios Doris Moromisato, Gloria Mendoza Borda, Eliana Vásquez Colichón y Ricardo González Vigil.

Giovanna Minardi, Sonia Luz Carrillo Mauriz y Gloria Mendoza Borda,  Plaza Mayor de Lima. 2018

Gloria Mendoza Borda y Sonia Luz Carrillo.Local histórico de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, Lima, junio 2018

De Gloria solo me resta decir que mantenemos una amistad sin fisuras a lo largo del tiempo, cariño recíproco y aprecio mutuo por nuestro trabajo literario. Es autora, entre otros, de los siguientes títulos:
Los grillos tomaron tu cimbre (Cuzco: Casa de la Cultura, 1971); Lugares que tus ojos ignoran (San Antonio, Texas: M&A Editions, 1985); Legendario lobo (Lima, 1995, Ed. Facultad de Medicina); La danza de las balsas (Lima: Editorial Horizonte, 1998); Dulce naranja dulce luna (Lima: Arteidea Editores, 2001; Qantati deshojando margaritas (Lima: Arteidea Editores, 2006); No digas que no sé atrapar el viento (Lima: Arteidea Editores, 2011); Desde la montaña grito tu nombre (Lima: Lluvia Editores, 2013); Amtasiña (Puno: UNA, 2013); Mariposa Blanca /Mariposa Negra (Arequipa, Editorial Lemos 2017).
Gracias, Gloria querida, por la incorporación de un texto de mi autoría.

Acerca de Gloria Mendoza y algunos poemas, ver:

LA POESÍA DE GLORIA MENDOZA BORDA, bálsamo en la retama

https://hablasonialuz.wordpress.com/2010/08/02/la-poesia-de-gloria-mendoza-borda-balsamo-en-la-retama/

LA HISTORIA DE LA FACULTAD DE LETRAS DE SAN MARCOS EN UN MURAL. Sus símbolos y detalles de su producción.

agosto 11, 2018 en 2:30 am | Publicado en Algunas fotos, Comentarios diversos, Comunicación y Cultura, Documentos, Miscelánea, Noticias y demás... | Deja un comentario
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Terminaba la década de los años 90’ y la pared de la entrada, a la derecha del ingreso a la Facultad de Letras y Ciencias Humanas  era un espacio en el que se colocaban anuncios de todo tipo y debía ser recuperada. Para ello, el decano de aquel entonces, doctor Gilberto Bustamante, convocó al profesor de la facultad, Mg. Ricardo Falla Barreda, estudioso de la historia de la Decana de América,  quien ya había anteriormente colaborado en la gestión del rector Wilson Reátegui en la recuperación y posterior creación del Mural de la Plaza Cívica de la Ciudad Universitaria.

Se trataba de convertir la pared del ingreso en un gran lienzo que relatara la historia de la Facultad más antigua de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, en consecuencia, la más antigua en la que se hubiera llevado estudios universitarios  en América.

Luego del estudio correspondiente, se comisionó al pintor muralista Mauro Rodríguez Cárdenas, quien había sido colega del maestro Falla Barreda en la antigua Escuela de Bellas Artes de Lima. Juntos empezaron el diseño eligiendo iconos representativos de cada época de más de 400 años de la Facultad. Así elaboraron un boceto, borrador de trabajo, ciñéndose a personajes,  atuendos  y otros elementos de cada época, minuciosamente basados por los estudios del profesor Falla Barreda.

Se previó, por ejemplo, la ubicación de personajes y otros elementos característicos como el Salón Capitular de Convento de Santo Domingo, lugar donde se dictó la primera clase universitaria del continente; luego se hizo presente  a personajes ilustres de siglos pasados como Diego de León Pinelo, Pedro Peralta y Barnuevo, siglo XVII; José Baquíjano y Carrillo, siglo XVIII; elementos característicos de la Casona de San Marcos, siglo XIX.

Entre los elementos que caracterizan al siglo XX y su proyección al XXI, quedaron representadas las Escuelas Académico Profesionales de Arte, Bibliotecología, Comunicación Social, Filosofía, Lingüística, Literatura. Mundo urbano y culturas originarias; instrumentos antiguos y artefactos tecnológicos propios de la modernidad, representan la totalidad que sintetiza la visión y vocación sanmarquina.

Domina el mural en la parte central, la representación de Atenea, la diosa de la sabiduría, haciendo alusión al apelativo de San marcos  en siglos anteriores como “Atenea Indiana”.  También está presente la columna celeste que caracteriza a la Facultad de Letras. En la representación del siglo XX, además de personajes caracterizando a docentes y alumnos, se reproduce la placa que se halla en el local del Parque Universitario dando testimonio de la Reconstrucción que en aquel momento de fines de los 90’ se realizaba con el patrocinio del Gobierno de España.

Como gesto de generosidad y gratitud, el maestro Mauro Rodríguez Cárdenas, incluyó  la imagen del profesor Mg. Ricardo Falla Barreda ( y también la mía) en la parte media- inferior derecha.


Desde la fecha de  su inauguración, me atrevo a asegurar,  no ha habido una promoción que no haya guardado una foto en su mural ni un visitante que no se haya detenido a contemplarlo.

El Mural de la Facultad de Letras y Ciencias Humanas, es síntesis de Historia y vocación  profundamente humanista. Espíritu del que somos herederos y deudores y que ansiamos proyectar  al futuro. El espíritu de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, Patrimonio de la Nación.

GRAVES PROBLEMAS OCASIONA DESFILE Y PARADA MILITAR EN LA AVENIDA DEL BRASIL EN LIMA

julio 17, 2018 en 12:52 am | Publicado en Algunas fotos, Comentarios diversos, Documentos, Miscelánea, Noticias y demás... | 1 comentario
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Celebrar las Fiestas Patrias con un Desfile y Parada Militar en la Avenida del Brasil en Lima se constituye en un  acto irracional que trae multitud de problemas a los vecinos de, por lo menos, cinco  distritos de la capital densamente poblados y en constante crecimiento demográfico debido a que muchas casas unifamiliares son ahora elevados edificios con gran cantidad de nuevos  habitantes. Cifras conservadoras indican aproximadamente unos  300,000 vecinos. A lo que se suma la población flotante que acude a los distintos servicios de esta importante vía.

16 de julio.Andamios en el Óvalo de la Av. Brasil que une a las avenidas Vivanco de Pueblo Libre y San Felipe de Jesús María.

Quienes mantienen la tradición de perturbar el tránsito de personas y vehículos desde el día 16 de julio hasta , por lo menos una semana de agosto ¿han considerado las enormes dificultades  y peligros a los que nos someten a los vecinos de esta importante arteria?

16 de julio. 13:30. Vista desde el vehículo en el que yo viajaba antes de decidirme a caminar luego de 15 minutos de que el vehículo permaneciera detenido.

La Avenida Brasil  es una de las más importantes vías de la capital  por la que transitan una gran cantidad de vehículos  públicos y particulares. Se inicia en la Plaza Bolognesi, culmina en el Malecón de Magdalena y une a los distritos de Lima Cercado,  Breña, Jesús María, Pueblo Libre y Magdalena del Mar. Importantes intercepciones  como la Avenida Javier  Pardo  sirven de paso a San Miguel y el Callao; la avenida 28 de julio que conduce a Jesús María, Lima Cercado, Santa Beatriz; al igual que al final, la avenida del Ejército conduce a Miraflores. La cruzan también Avenida La Mar, Avenida La Marina, etc.

Tal es la perturbación que las obras por el desfile ocasiona que durante las tres semanas en las que se complica hasta un punto inadmisible el tránsito,  los taxistas se niegan a realizar su servicio en esta avenida y  en las calles aledañas  gravemente congestionadas.

Las vistas que he tomado ayer lunes 16 de julio de 2018, pueden dar una leve idea de la situación:

 

Pasajeros abandonan los vehículos públicos. Prefieren caminar.

Vía central . Larga fila de autobuses  detenidos.

Vías auxiliares bloqueadas.

Altos edificios. Peatones entre vehículos.

Las vías secundarias tomadas por las galerías para que el público observe UNAS POCAS HORAS EL DESFILE Y PARADA MILITAR EL 29 DE JULIO, ocasionan  POR TRES SEMANAS EMBOTELLAMIENTO DE GRANDES PROPORCIONES; se constituyen en las noches en callejones  muy peligrosos; en caso de una emergencia bomberos y vehículos de emergencia como ambulancias que conduzcan heridos o enfermos a los hospitales son impedidos de avanzar a tiempo y si el siniestro se produjera en las casas con el frontis bloqueado sería una verdadera tragedia. De otro lado, ni siquiera las unidades de baja policía pueden efectuar el recojo eficiente de los deshechos por lo que se estos se acumulan en   las esquinas.

Viviendas y vecinos sitiados. Jesús María.

Viviendas y vecinos sitiados. Rumbo a Magdalena del Mar.

 

Para colmo de irracionalidad, terminada la actividad, el recojo de las instalaciones y la basura frecuentemente se  extiende por varios días atentando contra la salud de los vecinos.

Calles aledañas congestionadas.

Es momento de que las autoridades civiles y militares piensen en el USO DE OTRO ESPACIO  PARA LA CELEBRACIÓN DE ESTA ACTIVIDAD. Rendir homenaje a nuestra patria tiene que ser motivo y demostración del  respeto a los peruanos.

POESÍA ABIERTA. POEMAS REUNIDOS DE RICARDO FALLA BARREDA

julio 15, 2018 en 2:01 am | Publicado en Artículos sobre Literatura, Comentarios diversos, Comunicación y Cultura, Documentos, Miscelánea, Noticias y demás... | 1 comentario
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Ricardo Falla Barreda. Recital Casa Museo José Carlos Mariátegui, Lima, abril, 2018

Evidencia de un ininterrumpido trabajo en poesía, Ricardo Falla Barreda, publicó en el mes de setiembre del año 2017, su obra poética reunida en una edición del  Fondo Editorial de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos.
Recientemente, la Revista LETRAS, en su número de enero – junio 2018, Volumen 89, N° 129, ha publicado esta reseña de mi autoría que transcribo en toda su extensión.

 

Pequeña historia de conciencia (1971) se encuentra entre los libros de poemas que abren una década de reconocida importancia  por traer al quehacer literario peruano la presencia y voz de nuevos sujetos y distintas poéticas. Con él, Ricardo Falla Barreda inicia un camino de poesía ininterrumpido a lo largo de décadas y hasta el presente.

Testimonio de este continuado trabajo en el que se registran y se expanden algunos temas y van surgiendo nuevos motivos, son los libros Contra viento y marea (1973), Mi capital (1979), Poesía abierta (1982), Interludios (2006), Escrito en Tierra (2016)  y ahora esta reunión de textos que incluye Otros poemas (2017), muestra de una personal, definida  poética de cerca de 300 páginas.

Más que compendio un amplio panorama en el que queda explícita una poética de variada tesitura y elaborada formulación que le hace decir al poeta Alejandro Romualdo, autor del prólogo  a Mi capital:

  “Es una poesía culta, de espectro ambicioso, que le permite plantar rosales en el pecho lacerado de la historia contemporánea…Sus poemas son dominios subversivos del símbolo y la metonimia…Es la vida misma, pero escrita con experiencia fantástica, es decir, no descrita ni ilustrada…entre cuyas páginas reposa el ramo encantado de la inteligencia poética, signo de su esplendor imaginativo, imagen de su claridad conceptual” (Romualdo 1979)

Textos que subvierten la realidad  directamente observada tanto por la naturaleza de las motivaciones como por la intervención de los recursos formales puestos al servicio de la exposición poética. Estos méritos son señalados por el poeta y maestro universitario Manuel Velásquez Rojas, quien en la Presentación de Interludios califica a los libros que lo antecedieron, Mi capital y Poesía abierta, como libros de madurez.

Con agudeza, el maestro Velásquez Rojas, advierte que “de un primer registro de manifestaciones formales de la poética del 70, Ricardo Falla conserva el coloquialismo” y luego distingue “pero no es la conversación que en una tradicional calle de Lima se puede escuchar. No. Ahora es un diálogo con los íconos preferidos…Coloquio que recrea un espacio cultural para el ícono y su trascendencia”.

Este rasgo distintivo es muy importante de resaltarse por ser clara manifestación de la diversidad de motivaciones que animan al creador y su  capacidad de dialogar con íconos de múltiples etapas históricas y espacios culturales.

(POESÍA QUE DIALOGA con Amarilis, Mariátegui, Señor de Sipán, Cervantes, Kafka, Bizet, Picasso, John Lennon)

Así, por ejemplo, lo observamos  en coloquio con personajes  tales como la autora de la “Epístola a Belardo”, la poetisa Amarilis del siglo XVII, en el poema “Epístola a Amarilis” (“Te veo Amarilis/ porque eres una surtidora de poemas/ porque eres una surtidora/… Te leo Amarilis/ en estos años que transito al irremediable/ destino de la soledad en piedra/ y te vuelvo a imaginar escribiendo/ sobre las tensiones entre el morir y el nacer/ entre el orto y el cenit/ la claridad del alma y la palidez del rostro/ porque en los resplandores matinales/ te alojaste/ enramada/ como ave dejando una estela ardiente”) ; con un personaje homérico como en el poema “Bajo el viento de Ulises”; con el pensador peruano José Carlos Mariátegui, en “Escena contemporánea” (“Matriz de mi tiempo/ cuídate de los que te aman/ para que el hombre no sea polvo de otro hombre/ ni piedra adscrita a cementerio alguno”) ; o el poema dedicado al Señor de Sipán en “Variaciones ante un mundo de bronce”; dialogar con el personaje cervantino en “En el espacio Quijotal”. También registrar la desesperación del detenido o desaparecido injustamente en “Ante los ojos de Joseph K.”, alusión al absurdo kafkiano. O encontrar relaciones entre la pintura y la poesía en el poema “Picasso” y entre la poesía y otras manifestaciones artísticas como en “A Carmen de Bizet”. Y también íconos de la cultura popular contemporánea como el compositor, músico  y cantante John Lennon en “La hora de John”, entre otros referentes.

Sin duda, otro de los incentivos de esta vasta poética se encuentra en la exasperada expresión  de un humano en permanente rebeldía contra la persistencia  de factores de deshumanización.   Los reclamos, entonces, no solo son sociales, en el sentido de enfrentar un sistema social. Hay de eso, es cierto. Pero van más allá. Es una intensa recusación ante todo tipo de mecanismos que flagelan a los más débiles, a los anónimos e ignorados de la historia. Poemas como “Área de salud”:

(“no respire/no se mueva/ salga/ un portero/ cierra la conjunción/ de la tristeza/ murmullo /de enigma/ en el silencio/ un grito/ recién nacido/ sopla/ identificado con las horas/ el día ha comenzado/ (la conciencia del país / está narcotizada)”)

o “Bandera de pueblo joven” (“Eres el privilegio de quien te mira…/Eres el brazo desnudo/ que oprime al aire/ Eres el incesante grito/ de los despedazados a navaja/ Eres la gota que cuenta la sed/ que nos devora”) son magníficas exposiciones poéticas de esta aseveración. La profesora universitaria Gissela Gonzáles Fernández, autora de la Introducción del libro que reseño, advierte en estas preocupaciones “La actitud de abierta polémica (otra característica recurrente) que halla pleno desarrollo en el compromiso social del yo poético…involucrado en todas las dimensiones de ser humano”  (Gonzáles 2017)

La historia del territorio en el que se afincan desasosiegos  y anhelos aparece reiteradamente. Por ejemplo, en el poema “Cronología extensa” , largo poema dedicado al jurista y amigo Alberto Ruiz Eldredge Rivera, se poetiza, a la manera de un recuento, hechos de la historia peruana y que concluye con versos que son apelación a una  indudable esperanza: ”Claridad con el día Claridad/ dentro de todos y para todos/ No digo/ que la consigna figure/ sino/ Avancemos/ a ritmo de paso humano./ El sol dispersa la canción de la alegría/ a puro brillo/ sobre la tierra.”

Este repertorio de dilatados registros, actualiza igualmente expresiones líricas que son respuestas del yo poético a las amenazas de cosificación de lo humano latentes en la tecnolatría avizoradas precozmente a inicios de los años 70. Por ejemplo, el poema “Basta paren” dedicado a un conjunto de trabajadores del área de informática de una entidad, en el que leemos:

“Basta/ paren/ central de procesamiento de datos electrónicos/ sistema I.B.M. made in USA/  Dentro de mí oigo el traqueteo/ de sus máquinas/ Fuera de mí el hombre es reemplazado/ Pasan conmigo uno a uno los dígitos/ Yo no soy el hombre que dirige/ (…) Un espacio de sonidos/ y código modular al nombre/ otro espacio de sonidos/ y computadoras 3/70 al cerebro/ traqueteo traqueteo traqueteo / se establecen análisis de sistemas/ no llega el sol a la cara…”.

Con justa razón Gissela Gonzáles advierte una tendencia reflexiva, producto de la aguda observación del entorno”.

Como han señalado muchos de los que se han acercado a la obra de Falla Barreda, sin dejar el uso del “lenguaje de todos los días” – característica formal de los poetas surgidos desde finales de los años  60’-  la madura reflexión sobre el acto de la escritura es presencia insistente  en los textos. El bello poema “Rosas” es una suerte de extensa arte poética celebrado en especial por el gran poeta peruano Xavier Abril:

“He tardado en volver a sus páginas, a sus poemas …la circulación de las rosas más intrépidas y militantes que me ha tocado la suerte conocer y admirar, a la inversa de las otras rosas circunstanciales que no dieron motivo de padecimiento al hombre, al creador de sí mismo, sino a los confiados en la divinidad, palabra esta que, si no fuese idiota sería de todas manera, el factor de escape de todas las minucias” (Abril, carta personal, publicada en la Revista Gleba literaria N° 12, Lima 1982)

En torno a esta capacidad  de pensar y repensar la escritura, la profesora Gonzáles anota la presencia de “hondas y desgarradas reflexiones sobre el acto de la creación”. Ilustra al respecto la forma que esta reflexión opera en el poema “Exposición emotiva”, y precisa que “si bien al comienzo se señala la importancia del referente, rápidamente se roma conciencia de la insuficiencia de la palabra para explicarlo”. Y cita:

“Y verso/ y verso/ en medio de la calle/ contemplando el invisible paso del llanto/ de un hombre con la cara al suelo/ que al mirar su sombra/ descubre la lengua de los que viven por gusto/ Y verso y verso/ con la palabra en la boca/ frente a un cartel de ortografía dudosa/ y me falta ánimo/ frente a los que cavan el aire/ y me falta verso/ y me falta llanto”.

El tema clásico del “yo soy otro” expresado por Rimbaud se actualiza en el poema “Centinela”, el ser social y el creador en contrapunto deja a este último “absorto por los sucesos de la voz”.  La poesía se constituye en un escudo que brinda cobertura, protege:

“…en mis dolientes y dispersos poemas/ se hace visible el centinela/ que mira sin límites el ímpetu de la esperanza/ que día a día/ me hace mejor/ ante el presente y las disoluciones del tiempo que lo habita/ …/ Mi casa tiene un centinela/ como todo lo minúsculo que el silencio guarda/ Sé quién es/ pero no sé de dónde vino/ ni por qué me cuida de los ruidos del mundo”.

Es necesario también anotar que en cada uno de los libros reunidos, el hablante lírico expone, a la manera de una composición musical, diversas variaciones en torno al tema amoroso  y de los afectos en general. Con frecuencia, como lo han advertido los que han abordado a lo largo del tiempo,  a esta poesía, el sentimiento toma forma de artes poéticas.

Poesía abierta. Poemas reunidos de Ricardo Falla Barreda, se constituye en un texto artístico literario que documenta una voz poética nacida en la segunda mitad del siglo XX que no ha dejado de expandirse y diversificarse dando cuenta de una fecunda labor. Fundador en 1965 del Grupo Gleba Literaria, director de la Revista Nueva Humanidad, activo miembro de la primera promoción de poetas que dieron forma a la poesía de los años 70’, Ricardo Falla Barreda es un autor indiscutible de la poesía peruana. Así lo patentiza este libro publicado por el Fondo editorial de la UNMSM.

Sonia Luz Carrillo Mauriz

Al usar la información, se ruega citar la fuente

Aquí la versión en línea de la Revista LETRAS  de la UNMSM
http://revista.letras.unmsm.edu.pe/index.php/le

RICARDO FALLA BARREDA, poeta integrante de la Generación de los años 70′, es reconocido como uno de los más fecundos autores desde dicha etapa hasta el presente. Además, en una larga trayectoria como profesor universitario,  Profesor Principal de la Facultad de Letras y Ciencias Humanas de San Marcos, ha sido reconocido por su tarea como investigador. Ha estudiado el  proceso cultural peruano, y publicado  numerosas libros especialmente dedicados al siglo XVII.  En el ámbito ensayístico, destaca su  Fondo de fuego: la generación del 70, donde muestra la génesis de una generación caracterizada por el espíritu  contestatario de quienes la integraron. Igualmente, es coautor de una de las más vastas, abarcadoras,  antologías de poesía peruana, Curso de realidad, Proceso Poético 1945-1980, (1988), que reunió la obra de más de cien poetas nacionales. Trabajo pionero en la muestra de la periodización de la poesía peruana del siglo XX.

 

TOM WOLFE:  NUEVA YORK, CALIFORNIA, dos ciudades para ser narradas

junio 9, 2018 en 1:10 am | Publicado en Artículos sobre Literatura, Comentarios diversos, Comunicación y Cultura, Documentos, Noticias y demás... | Deja un comentario
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Wolfe. Fuente: Internet

El 14 de mayo último  murió Tom Wolfe a los 87 años. Con él se va extinguiendo la promoción de  periodistas que renovó la crónica periodística al aplicar en el texto las técnicas de la narrativa literaria. Wolfe, había nacido en Virginia en 1931, estudió  Literatura Inglesa en Washington y más tarde, en 1959, se doctoró en Filosofía en la Universidad de Yale con una tesis    sobre la influencia del comunismo en los escritores norteamericanos. Su carrera periodística se inició en el diario La Unión de Massachusetts, y continuó en  el Esquire, The New York Herald Tribune y Washington Post.  Autor de novelas, como La hoguera de las vanidades, sus trabajos enmarcados en lo que dio en llamar El nuevo periodismo fueron publicados en el suplemento del New York Herald Tribune.

En el fragmento que sigue, Wolfe da cuenta del contexto en el que, ante la ausencia de narrativa literaria  que registrara los cambios urbanos que se venían produciendo en la sociedad estadounidense de los años 60’, a través de relatos de “no ficción”, se abren las posibilidad de renovar el texto periodístico.

NUEVA YORK  Y CALIFORNIA por TOM WOLFE

Cuando llegué a Nueva York a principios de los años sesenta, no pude dar crédito al espectáculo que se abría ante mí. Nueva York era un pandemónium con una sonrisa burlona puesta. Para los tipos con dinero —y parecían multiplicarse como conejos— era la época más desatada, más insensata que se había conocido desde los años veinte… Un universo de gordinflones y gordinflonas peripuestos y melosos de-cuarenta-y-cinco-años con ojos como cáscaras de nuez que se les iban delante de los pasteles de menudillos, que llevaban fajas y minifaldas y pestañas Little Egypt y patillas y botas y campanitas y pulseras del amor, que bailaban el Watusi y el Funky Broadway y se agitaban y hacían muecas y sudaban y sudaban y hacían muecas y se agitaban hasta las primeras luces del alba o la completa deshidratación, lo que llegase primero… Era un carnaval abrumador. Pero lo que realmente me maravilló es que, como escritor, lo tenía prácticamente todo para mí. Tan deprisa como permitían mis posibilidades, yo iba fabricando artículos sobre este pasmoso espectáculo que yo veía burbujear y vociferar ante mis ojos maravillados —¡Nueva York!— y todo este tiempo yo sabía que algún novelista emprendedor no tardaría en aparecer para pintar toda esta maravillosa escena de un solo trazo gigantesco, atrevido, definitivo. Estaba tan preparado, tan maduro, como si hiciera señas… pero nunca llegó a ocurrir. Para mi gran asombro Nueva York permaneció sencillamente como la mina de oro del periodista. El caso es que los novelistas parecían retroceder ante la vida de las grandes ciudades en su totalidad. El pensamiento de tener que habérselas con semejante tema parecía aterrarles, confundirles, hacerles dudar de sus propias facultades. Y además, esto habría significado tener que medírselas con el realismo social, por añadidura.

Wolfe en Manhattan. 1968. Sam Falk. The New York Times

Para mi todavía mayor asombro, tuve la misma experiencia cuando descubrí la California de los años sesenta. Era la auténtica incubadora de los nuevos estilos de vivir, y esos estilos estaban justo allí para que todos los vieran, al alcance de cada globo ocular… y una vez más unos cuantos periodistas sorprendidos que cultivaban la nueva fórmula lo tenían todo para ellos, hasta el movimiento psicodélico, cuyas ondas se perciben aún en todos los confines del país, como el latido intergaláctico. Escribí The Electric Kool-Aid Test y aguardé luego las novelas que estaba convencido caerían de la experiencia psicodélica… pero tampoco llegaron nunca. Supe más tarde que los editores las habían estado esperando también. De hecho habían estado pidiendo a gritos novelas de los nuevos escritores que debían de andar por alguna parte, los nuevos escritores que harían las grandes novelas de la vida de los hippies o la vida en los campus o los movimientos radicales o la guerra del Vietnam o la droga o el sexo o los militantes negros o los grupos de encuentro o toda esa vorágine a la vez. Esperaron, pero todo lo que obtuvieron fue el Príncipe de la Alienación… haciéndose a la mar con rumbo a Isla de la Soledad en su buque Tarot vuelto de espaldas con su capa de Eternidad puesta, apestando a bolas de alcanfor.

Pasmoso, como ya digo. Ya que nada más se había hecho, esto quedaría. Los Nuevos Periodistas —Paraperiodistas— tenían todos los años sesenta locos de Norteamérica, obscenos, tumultuosos, maumau, empapados en droga, rezumantes de concupiscencia, para ellos solos.

Viejo ejemplar de El Nuevo periodismo.

Wolfe, Tom(1977) El nuevo periodismo. Sexta edición1994 .Traducción de José Luis Guarner. Barcelona, Anagrama p.p. 48-49

 

¿DIGERIR LA ALTERIDAD? MÁS ALLÁ DEL ÚLTIMO IKARO por Jorge Nájar

junio 3, 2018 en 2:10 am | Publicado en Comentarios diversos, Comunicación y Cultura, Documentos, Miscelánea, Noticias y demás... | 2 comentarios
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Acerca de la muerte de Olivia Arévalo Lomas (shipiba) y Sebastián Paul Woodroffe (canadiense) en Tushmo, Yarinacocha, cerca de Pucallpa, el  poeta y narrador Jorge Nájar peruano amazónico,  nacido en Pucallpa, me hace llegar este texto, testimonio y preocupada indagación, que reproduzco en extenso tanto por la información que contiene como por las interesantes interrogantes que abre.

Como ser imparcial es un imposible, comenzaré señalando que yo también soy shipibo. No es una disculpa sino una afirmación. No seré imparcial pero trataré de ser justo. ¿Ser justo o ser imparcial no significan lo mismo? Para comenzar, ellos somos nosotros. Pero, en su mayoría, ellos son mejores que muchos de nosotros; comenzando por la base, son bilingües, lo que significa un mejor entendimiento con el entorno, una mejor y más compleja relación con su espacio de predilección. En los años 50 del siglo pasado fuimos a la escuela juntos. Hemos crecido juntos en las calles de Pucallpa, el conglomerado urbano levantado en lo que fue uno de los espacios más importantes del universo shipibo -y eso hasta antes de la llegada de la carretera central a las orillas del río Ucayali. Hemos trabajado juntos en la shiringa y la extracción maderera. También pienso en los años de la Reforma de la Educación. Pienso en los años de Sinamos. Pienso en los años de la Reforma Agraria.

Si bien ahora vivo en Francia, el rostro de Ronin impera encima de uno de los muebles de mi casa en París. Es un pequeño ceramio con el rostro de ese dios en primera plana. En la misma sala de casa luce un cuadro pintado por el genio creador de Gino Ceccarelli: una abstracción de la cosmogonía shipiba. Ahí están el cántaro y la luna envueltos en una noche luminosa por la osatura de lo que podría ser la serpiente cósmica. Y sobre la mesa siempre están las telas adquiridas hace décadas en ‘Moroti Shobo’, Yarina Cocha. Y, para evitar más petulancias, no voy a entrar en los detalles sobre los libros relativos a ese mundo que habitan en mi biblioteca. Donde sea que haya residido y donde sea que me encuentre, el mundo shipibo ha estado conmigo. En esas condiciones, yo también soy ellos. En esas condiciones, imposible ser imparcial.

Me estoy refiriendo al doble asesinato ocurrido el 19 de abril de 2018 en la comunidad Victoria García. El 22 de abril leí en el diario La República de Lima una información sobre el asesinato de la curandera Olivia Arévalo Lomas (81 años) y linchamiento un ciudadano canadiense, Sebastián Paul Woodroffe (41 años), crímenes ocurridos en Tushmo, Yarinacocha, cerca de  Pucallpa. Y naturalmente se desató en mí la necesidad de conocer los detalles. El diario señalaba que el canadiense disparó al corazón de la anciana y la población se abalanzó sobre él aprovechando que la moto en la que llegó no arrancó. Lo cogieron y acabaron con su vida. La aparición del video en el que se ve a pobladores del asentamiento castigar y ahorcar a Woodroffe movilizó al personal de la Dirección de Investigación Criminal de la Policía Nacional, a miembros de la Región Policial de Ucayali y de la Oficina de Inteligencia Policial. También La República daba cuenta de un aviso firmado por Julián Arévalo: “Por favor, hermanos, ayuden a pasar esto por Facebook. Este es el hombre que asesinó a la maestra Olivia Arévalo después de hacerle cantar un icaro. Esto pasó en la colonia Victoria Gracia, Ucayali, Perú. Esperemos que lo encuentren. Se paga recompensa!” Se han visto muchos otros casos de violencia en el mundo amazónico pero nunca hasta ahora se había focalizado tanto la contradicción entre lo endógeno y lo exógeno.

Con el titular de “El último ikaro”, el diario Impetu del 23 de abril informó sobre el sepelio de Olivia Arévalo Lomas. Me dicen que la historia es la siguiente: el extranjero viene a Pucallpa en busca de un curandero para emprender un aprendizaje sobre las propiedades de las plantas medicinales amazónicas. Nadie explica en base a qué información llegó hasta la casa de la curandera. Se enlaza la amistad entre el canadiense y ella. El hijo de ella, Julián Vásquez Arévalo, le pide un préstamo de dinero. Tiempo después, Woodroffe comenzó a pedir la devolución del préstamo. Una y otra vez fue a buscar al deudor pero éste se volvió inubicable. Enfurecido por sentirse víctima de una estafa, Woodroffe terminó disparando tres balazos a la mujer, la única que daba cara a sus requerimientos. Acto seguido se produjo el linchamiento del canadiense. Y los asesinos se dieron a la fuga.

El 30 de abril leí en El País un informe sobre el caso. Llevaba un título revelador: “La maldición de la ayahuasca”, firmado por Jacqueline Fowks. Daba cuenta de lo que había sostenido el presidente de la Junta de Fiscales de Ucayali, Ricardo Jiménez. De acuerdo a los resultados de una prueba de absorción atómica realizada a las prendas del canadiense Sebastian Woodroffe, “hay una alta probabilidad de que sea el autor del crimen”. En el informe también se puede leer las declaraciones de Robert Guimaraes, presidente de la Federación de Comunidades Nativas del río Ucayali y Afluentes (Feconau): “Este ciudadano quería que le trataran con el ayahuasca de día, pero ésta solo se toma en la noche. Hay una falta de entendimiento de enfoques en los extranjeros o de cualquiera que tiene una mirada distinta sobre esta medicina. Los indígenas ven en la medicina tradicional un componente espiritual y sagrado, hay una diferencia de concepción”. El canadiense había afirmado que pretendía aprender el secreto de las plantas medicinales para tratamientos contra la adicción. El 27 de abril, prosigue la periodista, tras el asesinato de Woodroffe las autoridades canadienses actualizaron su alerta de viajes hacia Perú, y recomendaron a sus connacionales “un alto nivel de precaución debido a un delito grave”, así como por conflictos sociales y huelgas que pueden ocurrir en el país.

Se había encendido la alarma en todas las trincheras. Desde el paternalismo más rancio, pasando por el victimismo y los defensores de la sacralidad de los saberes ancestrales, se denunció la responsabilidad de usureros, de los taladores ilegales, del negocio ayahuasquero a nivel internacional así como del avance de las plantaciones de palma aceitera y de los narcotraficantes que han hecho de Ucayali una tierra de nadie después de las secuelas de la guerra interna que sacudió al país. En la información quedaban sin explicación dos conceptos nada nuevos para la sociedad amazónica: meraya e icaro. El primero califica ahora a la persona poseedora del “secreto” de las plantas, al guía durante las alucinaciones y otros efectos del ayahuasca. Se trata de un concepto que ha aflorado en los últimos tiempos para remplazar al calificativo ayahuasquero que no distinguía entre el maestro de ceremonia y el consumidor del brebaje. El segundo, icaro, también ha evolucionado. En mi adolescencia, icarar servía para designar el acto de entonar melodías “curativas”. Era prácticamente el sinónimo de embrujar. Ahora un icaro es un conjuro curanderil, una incantación con la que el curandero (meraya) acompaña al que se ha sometido a los efectos del ayahuasca. Un canto “sagrado”, dicen.

El 2 de mayo, con el titular de “Dos profesores ahorcaron a canadiense asesino” el diario Extra dio a conocer esta noticia: “Dos profesores fueron quienes quitaron la vida al turista canadiense Sebastián Woodroffe, ahorcándolo con una soga, luego que el extranjero fuera golpeado violentamente con objetos contundentes (…) Ellos fueron identificados como José Ramírez Rodríguez y Nicolás Mori Guimaraes, quienes infructuosamente vienen siendo buscados en la región de Ucayali, reveló una fuente PNP de crédito.

La maestra curandera Shipibo-Conibo Shetebo, Olivia Arévalo Lomas, murió al salir en defensa de su hijo, Julián Vásquez Arévalo, a quien el extranjero le exigía el pago de 15 mil dólares que le había prestado para construir un albergue en esa comunidad. El extranjero en un arrebato de ira y cólera, la atacó a balazos, mientras  que el deudor Julián Vásquez Arévalo, se dio a la fuga y hasta ahora permanece inubicable.”

La información no sólo precisaba el monto de la estafa, también sacaba a luz otro de nuestros más profundos problemas: la educación. Nos habíamos pasado la vida luchando para dignificar el trabajo de los actores de la enseñanza y ahora estábamos ante una monstruosidad. ¿Cómo era posible que ese tipo de personas ejercieran de profesores? Pero en vez de iniciar una reflexión sobre este asunto y sugerir medidas para evitar la repetición en futuro, inmediatamente después del doble asesinato, salieron a flote los recursos más manidos en nuestra sociedad: el victimismo y el paternalismo. La Federación de Comunidades Nativas de Ucayali y Afluentes como el Consejo Shipibo Konibo Xetebo (Coshikox) lanzaron un llamado al Estado peruano para que proteja a los pueblos indígenas que enfrentan amenazas y hostigamientos. Exigieron asimismo que la justicia del país tenga rostro indígena. Algo incomprensible cuando se es realista pues en el Perú, todos somos “indígenas” aunque muchos no lo sepan o se nieguen a aceptarlo. También se convocó a la comunidad internacional a sumarse a este llamado, en especial a los que tienen representación en el Foro Permanente de Naciones Unidas para Pueblos Indígenas. Y agradecieron las muestras de solidaridad que estaban recibiendo “para continuar con la promoción y defensa de nuestros derechos que son los de la Madre Tierra”. Por su parte la Confederación Nacional Agraria (CNA) lamentó que el Estado no implementase un mecanismo de protección para los defensores de los derechos indígenas, quienes continúan expuestos a la violencia de aquellos que pretenden despojarlos de sus territorios ancestrales. En cuanto al problema educativo y a lo ocurrido con el canadiense, mutis. Sólo mutis o alguna imprecación.

Asombrado por la cobertura periodística tanto a nivel nacional como internacional, entré en contacto con un amigo de Pucallpa. Y pregunté sobre el asesinato de la anciana curandera.

-¿Cuál es la realidad?

-Por el momento todo es especulación -dijo. Agregó que algunos medios sostenían que ella y su hijo debían dinero a unos prestamistas colombianos, que en realidad son “lavanderos” del dinero sucio proveniente de la droga. Como no había manera de recuperar el préstamo éstos le metieron tres balazos. “Y murió ahí nomás, a unos metros de su casa.”

Inmediatamente le transmití el resumen de algunos connotados opinólogos: “El asesinato revelaba la situación criminal de las empresas madereras y petroleras que operan en la selva. No es un crimen cualquiera. Es también un etnocidio el silenciamiento de la memoria y la voz de una cultura viva. Es el Perú de hoy, tan parecido al de ayer y al de siempre.” Y añadí, los nihilistas de siempre recurrían a la resurrección de un viejo fantasma.

Mi interlocutor me dijo que él también había visto esas opiniones por varios sitios. “Es la posición de los ONGeros. Olivia Arévalo Lomas es de la CCNN Paoyán, en el bajo Ucayali; radicaba ya en Pucallpa desde joven. Veo ligereza en inmiscuir al sector forestal por este caso. Pero hay algo que todos están pasando por alto: entre los miembros y dirigentes de las CCNN hay una pugna desmedida por el poder, y se dan casos fatales porque hay dinero de por medio.”

Se sumaban nuevos elementos: prestamistas lavanderos del dinero proveniente del tráfico de la cocaína y los conflictos entre las diferentes tendencias aspirantes al control de las organizaciones de las Comunidades nativas,

Unos días más tarde un comunicador de la localidad me dijo que si no moría un gringo en el Perú, el mundo no volcaba la mirada hacia el mismo Pucallpa. Y lo que ocurre cuando se observa nuestra sociedad es que no sólo salta la pus sino que estamos ante una llaga abierta:

– Aquí abundan prestamistas de dinero, producto del blanqueo del narcotráfico. La mayoría de ellos provienen de Colombia. La rutina consiste en prestar dinero a quienes tienen una bodeguita o negocio pequeño con el 20% de interés mensual; si no pagan le dan un plazo y si no cumplen el plazo matan al deudor, así de simple, por eso la confusión en el caso de la meraya, de quien se creía que había sido victima de los colombianos por una deuda  de su hijo.

– Aquí hay muchas pugnas entre gente venida de fuera con la gente ribereña local. Los recién llegados se han hecho de grandes extensiones de tierras en las riberas de los ríos, vertientes y quebradas. Lo hacen con dos fines: o para revenderlas a las transnacionales que siembran palma aceitera a buen precio, o bien para sembrío de arroz. Pero detrás de ellos está el lavado de dinero proveniente del narcotráfico ya que para hacer producir un mínimo rentable en ese cultivo es necesario contar con 10 ha. Se necesita 60 mil soles para mecanizar la tierra con tractor oruga, motobombeo del agua para el arroz, jornal del personal entre otros. Pero el verdadero problema en todo esto es el tráfico de tierras; aquí entran a tallar una serie de complicidades, comenzando por algunos inescrupulosos trabajadores del Ministerio de Agricultura, pasando por los compradores de tierras y la gente que habita en dichas tierras. Estos muchas veces son vendidos con la tierra; son como una yapa. A la hora de posicionarse vienen los problemas de pugnas y disputas que, la mayoría de veces, termina en la desocupación de los ribereños naturales del lugar desalojados por los nuevos propietarios. Esos ribereños expulsados son lo que vienen a la ciudad, los más pobres entre todos los pobres.

Teniendo en cuenta los datos precedentes es posible pensar que el doble crimen está inscrito en una doble ingenuidad. La ingenuidad de los curanderos y su entorno que piensan que a los extranjeros les sale el dinero de las narices. La ingenuidad de los extranjeros que suponen que aquí se halla la tierra sin mal. Pero el problema de los ribereños, shipibos o mestizos, se enmarca sobre todo dentro de la espiral de violencia en la que se halla sumida la ciudad de Pucallpa y sus aledaños desde los años de la guerra interna. La avalancha migratoria vertida sobre la región Ucayali hace años que ha entrado en contradicción con los usos y costumbres de la población ribereña. Hay por el lado más desarrollado de la nueva población campesina venida de todo el país, un sentido de la propiedad de las parcelas cultivadas que se debate contra la idea de los cultivos itinerantes de los nativos amazónicos. Y todo eso en la carencia de títulos de propiedad por uno y otro lado. A ello viene a sumarse la explosión del turismo étnico y del curanderismo a la caza de consumidores internacionales del ayahuasca. Y, claro que sí, no hay que olvidar las aspiraciones al control de CCNN.

Una verdadera dinamita. Hay que estar atentos.

Al mismo tiempo me enteré que la viceministra de interculturalidad del Ministerio de Cultura había estado dos días en Pucallpa y la conclusión a la que llegó junto al Ministerio Público es que el canadiense había prestado dinero a la familia de la curandera para la ampliación de un albergue destinado a la toma de ayahuasca, pero que los familiares se negaban a reconocer el compromiso. Sin embargo, desde mi punto de vista también había que averigua ¿cómo llegó a convertirse en curandera esta señora oriunda de la comunidad nativa de Paoyan? ¿Desde cuándo se había instalado en Tushmo y cómo conseguía clientes? Era fácil suponer la existencia de toda una red. ¿Quiénes de esa red estaban implicados en el asesinato del canadiense? Hay infinidad de interrogantes. Es de esperar que las autoridades den con los responsables y que se explique con claridad el hecho. Es la única manera de evitar la proliferación de leyendas sobre “plantas sagradas”.

Despaché mis interrogaciones al amigo que me dijo haber conocido a la curandera cuando era joven, en Paoyán. La respuesta fue contundente:

– No creo que ella haya aprendido a ser curandera en su pueblo; no lo creo porque los nativos, desde siempre, le han tenido pánico a los brujos y a los pishtacos. Y eso hasta la actualidad entre los que  todavía viven en su lugar de origen. Por eso mismo todo indica que fue en Pucallpa donde ella, apretada por la necesidad, desarrolló esa actividad, seguramente orientada por alguna lideresa que ya existía en Yarina. Me acuerdo de una mujer de apellido Cumapa que incluso se metió en política, formó su grupo y con la ayuda de ellos se adueñó del local  de la cooperativa ‘Maroti Shobo’. Ella orientó a las mujeres shipibas a desarrollar diversas actividades. Y es muy posible que Olivia Arévalo Lomas, en esas circunstancias, optara por la curandería, negocio redondo dentro del marco del turismo étnico, es decir convidar ayahuasca a los gringos. Así, uno de sus hijos al ver que a su mamá no le faltaba el curiqui, el dinero, también entró en el negocio y trabajaban los dos en la misma actividad. Pero como la madre ya era una anciana, éste pendejo de hijo le metió cabeza al canadiense. Eso era lo último que había informado la prensa.

-Alejandro, es muy interesante todo lo que señalas. ¿Has conocido a la curandera? ¿Has conocido a sus hijos? ¿Sabes quién es el padre?

-Te he dicho todo lo que sé, pero quien sí debe saber mucho más es el que le dio el dinero a la profesora que filmó el ajusticiamiento. Te informo también que mañana martes debe estar llegando a Pucallpa un grupo de especialistas a tratar el tema.

El 8 de mayo leí el artículo de uno de dichos especialistas. Me quedé asombrado. Nada nuevo. Demasiada prudencia. Paternalismo. Victimismo. Se lo dije al amigo periodista de Pucallpa y su respuesta fue precisa.

-Los que vivimos en Pucallpa somos testigos de que los shipibos están viviendo un acelerado proceso de aculturación. Tú como nativo de esta localidad también lo sabes. Hay que reconocer, mal que nos pese, que algunos de sus elementos integradores han entrado en un proceso de descomposición.

-¿Tienes alguna prueba concreta?

-Hay 18 shipibos presos en el penal de Pucallpa por violación de niñas entre 12 y 14 años y otros 6 más por peculado cuando ocuparon responsabilidades políticas como regidores y alcaldes distritales.

-¿Así está la cosa?

-Es mucho más grave de lo que imaginas. Se dice que el hijo de la curandera integra una banda dedicada al hurto y a las violaciones. Y lo peor, se sostiene que él promovió el linchamiento del canadiense y después victimó a la meraya.

-¿El hijo mató a su madre? ¿Eso es lo que sostienes?

-Alguien me ha dicho eso. En todo caso, él organizó la persecución y masacre del canadiense.

-Pero esa versión del asesinato no tiene fundamento -arremetí-. La Policía encontró el arma propiedad del canadiense, incluso encontró los casquillos de las balas disparadas por el arma. En la camisa del cadáver del canadiense había pruebas suficientes para sostener que él quien mató a la curandera.

-El caso es truculento y los defensores de los nativos no quieren reconocer el hecho sino justificarlo con un paternalismo pseudo antropológico.

Permanecí mudo. Recordé que el crecimiento de Pucallpa había absorbido a los caseríos periféricos donde se habían concentrado las familias de ribereños huidos de la violencia interna. Los más pobres entre los pobres. Así se explica que no pocos de ellos estén inmersos, como víctimas, en la vorágine del salvaje capitalismo nacional. Esa realidad había obligado a muchas familias shipibas a trasladarse a Lima, a Cantagallo, donde fueron quemadas sus viviendas. La gran mayoría de mis paisanos, los shipibos, sobreviven tanto en Pucallpa como en Lima, entre la precaria venta de artesanías, la mendicidad y la delincuencia.

El jueves 18 de mayo recibí en mi casillero postal el siguiente mensaje: “Jorge, esto salió hoy día en el diario Ímpetu. Te lo envío porque corrobora el comentario que te hice anteriormente, en el caso de los nativos y las ONGs, manipuladoras.”

Se trataba de la columna “Shushupe político” (shushupe, serpiente que al morder mata a su víctima). Transcribo lo referente al caso.

“PROMOCIONAL: Sería conocido en el Ministerio Público que el fiscal a cargo de la investigación del asesinato del canadiense en la comunidad Victoria García sería promocional de Cecilio Soria, conocido dirigente shipibo, y que al parecer es por Soria que los dos implicados, habrían sido advertidos para darse a la fuga (…)

MARCHA: La bronca que se armó por un dinero que habría recibido el shipibo Roberto Guimaraes de ONGs como IDI, KNE, OXFAM, entre otros, para realizar una marcha. Es harto conocido que desde hace buen tiempo muchos dirigentes viven de jugosos aportes del extranjero de estas organizaciones y éstas mismas utilizan a sus dirigentes para sus fines. Sucede que a Guimaraes, ex regidor vacado de Yarinacocha, le han puesto en la mira sus propios paisanos para ver su capacidad de convocatoria a la movilización programada para mañana 19 de mayo.”

-Rocambolesco -respondí-. Tanto el uno y el otro forman parte de la élite shipiba.

Lo que incomodaba era el anonimato del Shushupe (la serpiente que al morder mata a su víctima). En el anonimato se ocultan todos los venenos. Y en este caso, los prejuicios. Ya dije inicialmente que no iba a ser imparcial. Y lo señalo nuevamente porque se me hace que detrás de la denuncia al “promocional” y a la élite, se oculta el rechazo y la negación de la alteridad.

El 19 de mayo me enteré que a medida que avanzaban las investigaciones iba quedando en claro la existencia de bandas integradas por “mestizos y shipibos” gangrenados por la situación social y económica en la que viven.

-¿Son shipibos?

-¿Cómo saberlo? Son en realidad mestizos como tú y yo. Se sostiene ahora que una de esas bandas se organizó para eliminar al canadiense; al parecer lo mataron antes del asesinato de Olivia Arévalo Lomas porque el cuerpo del linchado fue enterrado a 500 metros del lugar donde murió la curandera, pero con la peculiaridad de que su estado de descomposición denotaba más días que el de su declarada muerte.

-Es de miedo. Casi diría inadmisible. Sería saludable la existencia de un documento público al respecto.

Hasta aquí queda claro que se han tejido diversas versiones y cada una responde a diversos intereses:

-Intereses de los ONGeros.

-Intereses de los representantes shipibos.

-Intereses de las autoridades locales y nacionales, del ministro, del Ministerio Público y de la PNP.

-Y claro de los propios Shipibos.

Lo cierto también es que en el desbarajuste actual de Pucallpa resulta difícil saber de qué viven los shipibos urbanos. La mayoría de ellos no tienen ningún oficio y se dedican a delinquir de diversas maneras:

-Manejando motokar, ya que en la actualidad es una herramienta que ellos utilizan para asaltar a cualquier ciudadano que anda distraído o a algún incauto.

-A la estafa con cualquier cuento, sea por la venta de tierras, o la sanación (es el nuevo nombre que los ayahuasqueros mestizos utilizan para atraer víctimas, ellos mismos se hacen llamar “sanadores”). Hay incluso “sanadores” mestizos, pero la mayoría de gringos quieren ayahuasqueros shipibos, para curarse de sus enfermedades, la mayoría terminales o su adicción a las drogas.

– Los shipibos o los mestizos estafadores con el cuento de la madera ya casi no existen (se quedaron en los 90’ e inicios del 2000). Tendrían que ser muy incautas las víctimas pues con la ley de consulta previa los nativos no necesitan hacerlo ya que negocian el porcentaje directamente, y hasta se dan el lujo de escoger, si quieren o no, a tal o cual maderero.

– Con el tema del petróleo e hidrocarburos tampoco tienen posibilidad de estafar ya que PeruPetro negocia desde Lima los lotes petroleros y en la actualidad no es rentable esa actividad por el bajo costo del barril del crudo a nivel internacional; y cuando el barril estaba a más de 100 dólares, hasta el año 2014, ellos preferían trabajar para las petroleras o logísticos petroleros como mano de obra porque pagaban bien.

Todo eso ha agudizado la crisis del mundo shipibo debido a que no hay trabajo en petróleo y hay menos madereros que les dejen porcentajes. Ante esa situación abandonan las riberas de los ríos y se trasladan a la ciudad. En Pucallpa cada vez hay más desempleo y más delincuencia. Muy pocos son los que consiguen trabajo en algún organismo público o en alguna ONG. La Universidad Nacional Interétnica de la Amazonía pese a que está desempeñando un papel muy importante para la formación profesional de la población joven, no podrá hacerlo todo. La mayoría de los que estudian en ahí son nativos muy jóvenes, de 16 a 23 años, que tienen incluso vivienda universitaria y comedor universitario. Ellos son de los pocos que encuentran oficios o se están generando oficios dignos para sobrevivir. El problema mayor sigue siendo el de los nativos adultos con familia y el de hijos menores. Igualmente,  el de los jóvenes que no acceden a la formación.

Ya dije que yo también soy shipibo. Y lo soy más todavía en medio de esta crisis que está destapando el doble asesinato cometido en la comunidad Victoria García. Lo soy en la medida en que somos lo que somos por el ambiente cultural en el que nos hacemos a la vida. Nací y me eduqué en Pucallpa, el núcleo central de este pueblo en las orillas del Ucayali. Mi padre que había aprendido la lengua shipiba, en numerosas oportunidades me rogó que yo también lo hiciera. Nunca invertí la fuerza de voluntad necesaria para conseguirlo pese a que crecí rodeado de muchos de ellos, no sólo en la escuela, también en los diferentes campamentos madereros en los que coincidimos durante largas temporadas. En numerosas oportunidades he estado en Paoyan, de donde era oriunda la señora Olivia Arévalo Lomas y su familia. He vivido en Roaboya y en Tiruntán, localidades todas que antaño fueron verdaderos núcleos de la población shipiba, inmersas ahora en el larguísimo proceso de etnogénesis.

¿Digerir la alteridad? Muchos de ellos si no están ahora trabajando en la enseñanza, en la policía, en el servicio médico o en los diferentes estamentos de la administración pública, son extractores o comerciantes de los productos regionales. Diré más, creo que el pueblo shipibo ha sido el que mejor ha sabido adaptarse ya no sólo a las condiciones medioambientales de la llanura amazónica, también a las sociopolíticas. Ahora todo ese mundo se halla en medio del Apocalipsis. Es el Apocalipsis en el que se encuentran todos los pobres. En la carencia de políticas estructurantes de la sociedad amazónica, muchos han caído en el bandolerismo. Pero ellos no son otros, como muchos pretenden. Ellos son nosotros mismos. Nosotros y nuestra pobreza.

Aquí suspendo este apunte. Quedan muchas cosas por esclarecer. Aquí lo suspendo a la espera de los esclarecimientos oficiales. Y sobre todo, a la espera de las decisiones políticas. Sería de la más alta irresponsabilidad dejar que todo siga pudriéndose.

Jorge Nájar

París, 1° de junio de 2018

Jorge Nájar, París, febrero 2018. Foto: Sonia Luz Carrillo

JORGE NÁJAR. Poeta, novelista y traductor, estudió en Lima Educación y Ciencias Humanas en la Universidad Nacional Federico Villarreal. En 1984 obtuvo el Primer Premio de la Bienal del Poesía del Perú, Premio Copé de Oro, con su poemario Finibus Terrae y en 2001 el Premio Juan Rulfo de Poesía convocado por Radio France Internationale. El Fondo Editorial de la UNFV publicó en 2013 su Poesía Reunida. En francés ha publicado Toile Écrite (La Différence, 1992); Gravures sur maté (Folle Avoine, 1999); Figure de proue (Folle Avoine, 2006). Hotel universo. Oráculos, fue publicado por Editorial Summa y el  IV Festival Internacional de Poesía Primavera Poética 2016. Autor de varias novelas, como El Alucinado,  de las que hemos dado cuenta en este blog. Como traductor ha organizado y traducido una Antología de Poesía contemporánea de expresión francesa publicada por la Unesco -2002- y la Universidad Católica de Lima, El Manantial Oculto, 2003. Ha organizado y traducido una antología de la poesía de Claude Michel Cluny, Ulises y su perro, Bogotá, Común Presencia, 2005 ; así como uno de sus libros de relatos, Pastoral Hotel, México DF, Verdehalago & Universidad Autónoma de Puebla, 1998). De Paul Claudel ha traducido Conocimiento del Este, Pontificia Universidad Católica del Perú, El Manantial Oculto, 2008. De Claude Coufon ha traducido A la sombra de este cuerpo, Arequipa, Universidad Nacional de San Agustín, 1988; Ventana a la noche, París, Librairie Espagnole, 1996; Tarde o temprano, México D.F., ed. Linajes editores, 2002.  Reside en París desde 1977.
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SARA MARÍA LARRABURE por DALÍ Y NUEVOS HALLAZGOS EN LA INVESTIGACIÓN DEL DOCTOR ROBERTO FLORES GUEVARA

mayo 4, 2018 en 1:10 am | Publicado en Artículos sobre Literatura, Comentarios diversos, Comunicación y Cultura, Documentos, Miscelánea, Noticias y demás... | Deja un comentario
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Sin duda un privilegio contar con la amistad de personas tan rigurosas como sensibles, tal es el caso de un dilecto amigo, el doctor Roberto Flores Guevara, médico sanmarquino investigador del Instituto Nacional de la Salud y la Investigación Médica de Francia, especialista en el estudio del desarrollo neuropsicológico del niño y el  recién nacido en la Unidad de Reanimación Neonatal del Hospital de Port-Royal, de París.  Humanista, también abierto a los temas artísticos y culturales como queda expresado en las líneas que siguen.

¿Qué relación tiene  este connotado científico con la narradora peruana Sara María Larrabure?

Explico: Con ocasión de mi presentación en el Café Literario realizado en París por el CECUPE, en los primeros días de febrero del presente año, en algún momento, refiriéndome a la narrativa peruana mencioné el nombre de esta escritora y algunas circunstancias de mi acercamiento a su obra. Ahí se encontraba este amigo y quedó impresionado por lo expuesto. Meses después me ha hecho llegar sus indagaciones a la manera de dos comentarios (fechados 25 y 30 de abril)  que por su importancia y el  interés que revisten, por alcanzar datos biográficos hasta hoy inéditos,  ahora trascribo literalmente con un profundo agradecimiento por la acuciosidad desplegada y la gentileza de su entrega.

Retrato de Sara María Larrabure. Salvador Dalí (1904-1989)
http://www.christies.com/lotfinder/LotDetailsPrintable.aspx?intObjectID=5580473

COMUNICACIÓN FECHADA EL  25 DE ABRIL DE 2018

Sonia Luz,
Tal como conversáramos durante tu visita a Paris, aquí te envío el producto de mis investigaciones sobre el cuadro que figura en el artículo “Sara María Larrabure, narradora peruana de los años 50′ ” (https://hablasonialuz.wordpress.com/2007/03/06/sara-maria-larrabure-narradora-peruana-de-los-anos-50/) de tu blog.
En el Catálogo Razonado de Pinturas de Salvador Dalí figura el “Retrato de Sara María Larrabure” con el número 1153 (https://www.salvador-dali.org/es/obra/catalogo-razonado/1952-1964/1153/retrato-de-sara-maria-larrabure). Allí se indica que es un óleo sobre tela, de 85.4 x 60 cm, pintado en 1963.

Lo más interesante es que se indica que después de haber pertenecido a Ramón Aspíllaga, pasó a sus herederos y que luego fue subastado una primera vez en la casa Sotheby’s, de New York, el 6 de Mayo del 2010. Habiendo ingresado en una colección privada europea, fue subastado una segunda vez por la Casa Christie’s de Londres el 21 de Junio del 2012.

Hasta allí, la información proporcionada por el Catálogo de las obras de Dalí.
Esto quiere decir que el retrato habría sido pintado a partir de una foto, probablemente a pedido de uno de sus familiares, puesto que Sara María Larrabure falleció en 1961?  Ramón Aspíllaga fue su esposo.
Deseando saber algo más, seguí las huellas del cuadro en los portales de Internet que se ocupan de las subastas artísticas. Así encontré, en el portal Artvalue.com, los datos siguientes:

– El “Retrato de Sara María Larrabure” fue “subastado en Sotheby’s” con un precio de base estimado entre 250 000 USD – 350 000 USD. ((http://www.artvalue.fr/auctionresult–dali-salvador-1904-1989-espagn-portrait-of-sara-maria-larrabu-2629937.htm)
– Apenas dos años después, el 21 de junio del 2012, cuando fue subastado en la casa Christie’s, el cuadro ya valía entre 200 000 GBP – 300 000 GBP, es decir entre 276 000 USD – 415 000 USD. (http://www.artvalue.fr/auctionresult–dali-salvador-1904-1989-espagn-portrait-de-sara-maria-larrabu-3340732.htm)

Es indudable que el coleccionista europeo que lo compró en Nueva York no era un amante de las artes ni un admirador de Dalí, sino un vulgar inversionista que invirtió en ese cuadro esperando ganar un poco de plata.
Desgraciadamente, no he logrado saber el precio exacto que fue pagado por ese cuadro en ambas subastas.
Lo que sí está claro es que el “patriotismo” de los Aspíllaga no daba para tanto y que en lugar de cederlo o depositarlo en el Museo de Arte de Lima, prefirieron venderlo en Nueva York. Seguramente que estaban pasando por un momento “difícil”, pero no creo que haya sido tan difícil como los momentos que los Aspíllaga hacían pasar a sus obreros de los fundos azucareros que durante tanto tiempo explotaron.
Es lamentable que este retrato de Sara María Larrabure, una escritora cuyo trabajo está en plena revaluación, termine lejos de su país.
Dr Roberto FLORES GUEVARA, 25 abril 2018.

COMUNICACIÓN FECHADA EL 30 DE ABRIL DE 2018

Hola Sonia Luz,
Tu paso por Paris, me ha llevado a interesarme por la vida de Sara María Larrabure (SML), una escritora que yo no conocía antes del Café Literario en el que participaste aquí en Febrero pasado.
Hace unos días descubrí que SML nació en Paris el 17 de Febrero de 1921! He confirmado este punto indagando en los archivos del Registro Civil parisino. En su Partida de nacimiento se dice que nació en el número 19 de la Avenida Kleber, Paris-16; que fue inscrita como “Sara, María, Julia, Eugenia, LARRABURE”, y que fue hija “de Luis LARRABURE, de 38 años, diplomático; y de Sara LOREDO, de 26 años, sin profesión, su esposa”.

En varios portales de genealogía he encontrado información contradictoria. El año de su muerte a veces es 1961, otras veces 1962… incluso he visto una vez que se dice que falleció a los 44 años!
Se dice que se casó el 17 de Febrero de 1939 – día en el que cumplía 18 años – con un tal Enrique Montero Muelle, con el cual tuvo dos hijas (otro portal habla de un descendiente sin dar el nombre).
Finalmente, más allá se dice que estuvo casada, “entre 1942 y 1953”, con Ramón Aspíllaga, nacido en 1897.
Es todo lo que he podido obtener por el momento. Pienso que la mayor parte de la información biográfica podría ser obtenida en el Perú.
Un abrazo.
RFG

MIL GRACIAS, AMIGO, por estas informaciones que ayudarán a los lectores de una gran narradora peruana que merece mucha más atención.

Doctores Roberto Flores Guevara e Yram La Torre Ascencios con Sonia Luz Carrillo y Ricardo Falla Barreda. París, febrero 2018

Hace un tiempo, en el año 2007, publiqué esta nota acerca de la autora, cuya obra presenté en un Congreso realizado en Lima en el  2006:

SARA MARÍA LARRABURE,  ESCRITURA DE MUJER EN
LA NARRATIVA DE LOS AÑOS 50′

En la narrativa peruana de los años cincuenta la obra de Sara María Larrabure (Lima 1921- 1961) destella por el equilibrio de la exposición de un perturbador mundo interior y el conocimiento precoz, para la prosa de aquellos días,  de las técnicas de narrar que  revolucionaron el cuento y la novela.

Coetánea de Carlos Eduardo Zavaleta, Julio Ramón Ribeyro, Eleodoro Vargas Vicuña, Enrique Congrais y Mario Vargas Llosa, en 1947  ganó con un ensayo un premio en los Juegos Florales Sanmarquinos.

En 1949 publicó su única novela Rioancho y en 1957 su colección de cuentos La escoba en el escotillón.   En las líneas que siguen abordo diversos aspectos del cuento  “Peligro”, texto que pone de manifiesto su diestra manera de narrar  capaz de crear atmósferas tensas y sugestivas.

Personalmente, llegué a Sara María Larrabure durante una clase de literatura en la que el narrador Carlos Eduardo Zavaleta exponía  la narrativa de los años 50’ y ante mi pregunta  si no había alguna mujer. Respondió. “Sí, había una, muy buena: Sara María Larrabure”.  Recordó luego su belleza física.

Lo mismo ocurrió cuando  pedí información a un poeta  que la había conocido. Coincidieron narrador y poeta  Poco  después, en un artículo  el narrador la describe “Mujer delgada, culta y elegante, de altas piernas, rostro pálido y pelo rubio injustamente extranjero”  y añade “en verdad una de las figuras iniciales de esa generación” (Zavaleta 1997).

En un breve párrafo de un Diccionario (Milla Batres t. VI, 1994: 60) encontré luego que había nacido en Lima en 1921, fundado la revista Centauro y que su obra narrativa se caracterizó “por la flexibilidad del estilo y una veracidad poco común en el ambiente limeño de su época”.
https://hablasonialuz.wordpress.com/2007/02/28/mujeres-que-escriben-en-america-latina/

También ver:
https://hablasonialuz.wordpress.com/2008/09/17/sara-maria-larrabure-el-rostro-de-una-gran-narradora-peruana/

https://hablasonialuz.wordpress.com/2007/03/06/sara-maria-larrabure-narradora-peruana-de-los-anos-50/

 

JOAN MIRÓ EN LIMA. Una experiencia, la de mirar… y pensar

marzo 30, 2018 en 2:08 am | Publicado en Comentarios diversos, Comunicación y Cultura, Miscelánea, Noticias y demás... | Deja un comentario
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Joan Miró. Captura de video que acompaña la muestra

Pinturas, dibujos y esculturas del gran Joan Miró, correspondientes al Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía de Madrid , pueden verse en estos días y hasta el 24 de junio,  en el MALI, Museo de Arte de Lima del Paseo Colón.

Mujeres, pájaros, ojos y paisajes interiores de enorme intensidad por la parquedad poética,  inquietante,  de sus elementos, nos conducen a través de su obra , especialmente de las últimas décadas de su vida.

‘Mujer en un cementerio . 1981’

 

En la nota del Museo se lee

«Lo que manda en mí, es el hecho plástico y poético; son las asociaciones de formas y de ideas: una forma me da una idea, esa idea me da otra forma y el conjunto desemboca en unos personajes, en animales, en no-sé-qué que no había previsto», refería Miró sobre su producción en 1974.

Y la muestra en Lima, acompañada de un video,  que ha contado con la curaduría de Carmen Fernández Aparicio y Belén Galán Martín, y de la dirección de Manuel Borja-Villel y Rosario Peiró, director y jefa del área de colecciones –respectivamente- del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía de Madrid, lo confirman.

Una experiencia magnífica, la de mirar… y pensar es la que ofrece  la obra de este artista inclasificable nacido al calor del surrealismo, una experiencia que no se debe perder.

La dirección del Museo: Paseo Colón 125, Parque de la Exposición, Lima 1, Perú.
Central telefónica: (+51-1) 2040000

Puede visitarse de Martes a Domingo de 10:00 a 19:00 , los sábados hasta las 17:00

Pájaro y estrella. Homenaje a Picasso 2008

Mujer pájaro y estrella. Homenaje a Picasso 2008

‘Cabeza de pájaro’ 1977

Expectadores

“PALABRAS DEL DISCÍPULO”. HOMENAJE A LUIS LOAYZA , maestro de la prosa en el Perú

marzo 13, 2018 en 2:04 am | Publicado en Artículos sobre Literatura, Comentarios diversos, Comunicación y Cultura, JARDIN DE DELICIAS, Noticias y demás... | Deja un comentario
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El avaro y otros textos. Instituto Nacional de Cultura, Lima, 1974. Nota preliminar de Abelardo Oquendo.

EL MAESTRO me enseñó todo lo que sé anudando con la habilidad de un tejedor silogismos inolvidables. Yo anotaba cada una de sus palabras con espesa tinta negra sobre grandes papeles que al final del año cosía. Ved, pues, mis volúmenes. Todo lo que está escrito en ellos lo recuerdo: cada frase, cada refutación perfecta de los falsos sistemas. No soy sino una bóveda que guarda su sonido. Si esto os parece poco, no lo conocíais . Pero hay algo que pienso siempre: mi maestro me dijo que en mí, su devoto discípulo, en mí, nacido para escucharle, su lección sería efímera.

De “El avaro”

MISTERIO Pálida criatura rodeada de libros y murciélagos ¡Oh miserable! Caminas por los cuartos nochecidos, vistes de azul, te llamas generosamente el solitario ¿pero qué encuentras sino tu triste imagen en el espejo, sino tu imagen? Las palabras de los hombres no te alcanzan, pero cuando ellos entren a tus salones y oigas sus recias pisadas, y te llamen, irás y obedecerás como un perro.

De “Vocabulario”

LUIS LOAYZA (Lima, 1934 – París, 12 de marzo 2018)

VER:
LUIS LOAYZA , EL ESCRITOR QUE HA LEÍDO TODOS LOS LIBROS.
Diario El País, España. 05 de febrero 2018

Luis Loayza junto a las librerías de la ribera del Sena, en París, en 2004. ARCHIVO ABELARDO OQUENDO. Reproducida por El País.

https://elpais.com/cultura/2018/02/01/babelia/1517502006_474483.html

 

 

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