VII FESTIVAL INTERNACIONAL ‘PRIMAVERA POÉTICA’ PERÚ 2019 se inaugura hoy en Lima

septiembre 16, 2019 de 12:27 am | Publicado en Artículos sobre Literatura, Comentarios diversos, Comunicación y Cultura, Miscelánea, Noticias y demás... | Deja un comentario
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La ciudad de Lima es la sede este año del VII FESTIVAL INTERNACIONAL ‘PRIMAVERA POÉTICA’ 2019, que se inaugura hoy lunes 16 en la Municipalidad Metropolitana de Lima, Salón de los espejos, Pasaje Olaya 129, en el corazón de la capital peruana.
El Festival cuenta con la participación de más de cincuenta poetas,  más de una decena venidos de distintos países y muchos otros que proceden de diversas  localidades del país. El Festival se prolonga hasta el viernes 20 de setiembre.

Poetas homenajeados en esta edición 2019

SETIEMBRE ES POESÍA
Como en otras oportunidades, un conjunto de poetas recibirán un homenaje por su trayectoria y verán sus libros publicados por la organización que preside el poeta Harold Alva Viale.  Con gratitud, informo que me encuentro este año entre los cinco peruanos que recibiremos esta distinción.

Parte de la actividad es un homenaje a los Cien años de la publicación del libro Los Heraldos negros de César Vallejo. Los recitales se llevarán a cabo de diversos escenarios que iré anunciando.

Los esperamos.

 

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VALLEJO por SÉRVULO GUTIÉRREZ

agosto 26, 2019 de 11:36 pm | Publicado en Algunas fotos, Artículos sobre Literatura, Comentarios diversos, Comunicación y Cultura, Documentos, JARDIN DE DELICIAS, Miscelánea, Noticias y demás... | Deja un comentario
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César Vallejo en apunte de Sérvulo Gutiérrez. Portada de la Revista Garcilaso de la ANEA.

En Garcilaso, órgano de la Asociación Nacional de Escritores y Artistas , ANEA, n° 6, de agosto de 1961, se rinde homenaje al extraordinario pintor Sérvulo Gutiérrez (Ica, 1914- Lima, 1961).  La edición que lleva diversos materiales, incluyendo un poema a Sérvulo  de Raquel Jodorowsky,  tiene como portada este estupendo  apunte que el pintor iqueño había realizado de César Vallejo.

Revista Garcilaso de la ANEA, N° 6, agosto 1961

Revisando papeles de nuestro “increíble” (según algunos amigos) archivo familiar, encontré este ejemplar  con todos los agravios del tiempo. El apunte, se señala en el Sumario, era propiedad del doctor Manuel J. Chávez Laso. La edición estuvo a cargo del reconocido intelectual peruano, Jorge Falcón

Bella imagen del poeta que me complace compartir.

En caso de usar la información se ruega citar la fuente.
Sonia Luz Carrillo Mauriz

I PREMIO REY DAVID DE POESÍA BÍBLICA IBEROAMERICANA

junio 29, 2019 de 1:49 am | Publicado en Artículos sobre Literatura, Comentarios diversos, Comunicación y Cultura, Documentos, Miscelánea, Noticias y demás... | Deja un comentario
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TIBERÍADES, Red Iberoamericana de Poetas y Críticos Literarios Cristianos, Sociedad Bíblica de España (SB) y Fundación RZ para el diálogo entre Fe y Cultura convocaron a inicios del presente año,   el I Premio Rey David de Poesía Bíblica Iberoamericana desde la ciudad de Salamanca, España.

La invitación fue realizada a poetas nacidos en cualquier país del mundo, para que  enviaran sus obras escritas en castellano o portugués, con el requisito de ser rigurosamente inéditas y no estar pendientes de fallo en otro premio. La temática podía estar situada desde la vertiente amatoria – siguiendo el Cantar de los Cantares-  hasta la dramática -con el Libro de Job-; desde el lirismo de los Salmos a la poesía aforística de los Proverbios, entre otros aspectos bíblicos.

España, Argentina, Cuba, Colombia, Venezuela, Ecuador y México son los países con mayor número de participantes, seguidos por Chile, Brasil, Perú, Panamá, Uruguay, El Salvador, Portugal, Honduras, Costa Rica, Paraguay, Nicaragua, Bolivia, Estados Unidos, Italia, Israel, Francia, Bulgaria y Líbano,  que han concurrido al premio dotado con 1.500 euros (mil quinientos euros), a cargo de Fundación RZ para el diálogo entre Fe y Cultura, y la edición del libro premiado, a cargo de la Sociedad Bíblica de España.

El ganador se compromete a recibirlo personalmente el 16 de octubre de 2019, durante el XXII Encuentro de Poetas Iberoamericanos que estará dedicado a San Juan de la Cruz y que se celebrará en Salamanca. Además, recibirá una pintura original con tema alusivo al premio, obra del reconocido artista Miguel Elías, profesor de la Universidad de Salamanca.

El poeta premiado tendrá la invitación al prestigioso Encuentro de Poetas Iberoamericanos, invitación que comprenderá la incorporación de una muestra antológica del ganador en la Antología general del Encuentro y su estancia en Salamanca, junto con la traducción al portugués o español del libro ganador. Esta traducción será incluida en la obra publicada.

PARTICIPAMOS COMO JURADO DEL PREMIO, para esta primera edición representantes del ámbito de la poesía y la crítica literaria iberoamericana, así como de las entidades organizadoras.

Jurado del I Premio Rey David de Poesía Bíblica Iberoamericana

 

 Alfredo Pérez Alencart

(Perú-España: poeta y profesor de la Universidad de Salamanca. Director de TIBERÍADES)

Antonio Colinas

(España: Poeta, Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana)

Carlos Nejar

(Brasil: Poeta, Premio Jorge de Lima de la Unión Brasileña de Escritores  y miembro de la Academia Brasileña de Letras)

António Salvado

(Portugal: Poeta, Medalla al Mérito Cultural del Gobierno Portugués)

Sonia Luz Carrillo Mauriz

(Perú: Poeta y catedrática de la Universidad de San Marcos de Lima)

Hugo Mujica

(Argentina: Poeta, Premio Casa de América de Poesía)

Juan Antonio Massone

(Chile: Poeta, catedrático y miembro de la Academia Chilena de la Lengua)

Francisca Noguerol

(España: Catedrática de Literatura Hispanoamericana de la Universidad de Salamanca)

Luis Rivera-Pagán

(Puerto Rico: Profesor emérito del Seminario Teológico de Princeton y autor de numerosos ensayos sobre literatura y Biblia)

Ana Cecilia Blum

(Ecuador: Poeta, ensayista y editora, residente en EE.UU.

Pablo Martínez

(España: Escritor, conferenciante y presidente de la Fundación RZ)

Luis Fajardo

(España: Director general de la Sociedad Bíblica de España)

Juan Carlos Martín Cobano

(España: Filólogo, poeta y traductor. Secretario general de TIBERÍADES)

Isabel Pavón

(España: Poeta, articulista e integrante del consejo directivo de TIBERÍADES, quien actuará como Secretaria del Premio y tendrá derecho a voto).

GRAN RESPUESTA

La convocatoria ha tenido una amplia acogida con nada menos que 214 poemarios enviados desde 25 países, lo que confirma que el  Premio Rey David de Poesía Bíblica  está llamado a ser un referente en la lírica internacional de inspiración o anclajes cristianos.

Como declarara el director de Tiberíades,  el poeta y profesor universitario, Alfredo Pérez Alencart, “este éxito de participantes para un concurso con temática bíblica confirma que se ha reabierto una vertiente poética bastante segregada en las últimas décadas, donde la poesía a lo divino o de anclaje sagrado se excluía deliberadamente en la inmensa mayoría de premios literarios”, quien resalta, con justicia,  la alta calidad poética de los textos enviados.

El pasado 1 de junio finalizó el plazo de admisión y el fallo se  conocerá el próximo  2 de julio en Salamanca, España.

LEY DE REFORMA AGRARIA EN EL PERÚ. 50 AÑOS DE DISTANCIA

junio 24, 2019 de 12:56 am | Publicado en Comentarios diversos, Comunicación y Cultura, Documentos, Miscelánea, Noticias y demás... | 1 comentario
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HOY SE CUMPLEN CINCUENTA AÑOS DE LA LEY DE REFORMA AGRARIA, proclamada en el Perú por el Gobierno del General Juan Velasco Alvarado. El 24 de junio en 1969 dejó de llamarse el Día del Indio para convertirse en el Día del Campesino. Es historia. Aquí el texto:

Mensaje a la Nación con motivo de la promulgación de la Ley de la Reforma Agraria

 

Lima, 24 de junio de 1969

Compatriotas:

Este es un día histórico. Y bien vale que todos seamos plenamente conscientes de su significado más profundo. Hoy día el Gobierno Revolucionario ha promulgado la Ley de la Reforma Agraria, y al hacerlo ha entregado al país el más vital instrumento de su transformación y desarrollo. La historia marcará este 24 de Junio como el comienzo de un proceso irreversible que sentará las bases de una grandeza nacional auténtica, es decir, de una grandeza cimentada en la justicia social y en la participación real del pueblo en la riqueza y en el destino de la patria.

Hoy, en el Día del Indio, día del campesino, el Gobierno Revolucionario le rinde el mejor de todos los tributos al entregar a la nación entera una ley que pondrá fin para siempre a un injusto ordenamiento social que ha mantenido en la pobreza y en la iniquidad a los que labran una tierra siempre ajena y siempre negada a millones de campesinos. Lejos de las palabras de vanos homenajes, el Gobierno Revolucionario concreta en un instrumento de inapelable acción jurídica ese anhelo nacional de justicia por el que tanto se ha luchado en nuestra Patria. De hoy en adelante, el campesino del Perú no será más el paria ni el desheredado que vivió en la pobreza, de la cuna a la tumba, y que miró impotente un porvenir igualmente sombrío para sus hijos. A partir de este venturoso 24 de Junio, el campesino del Perú será en verdad un ciudadano libre a quien la patria, al fin, le reconoce el derecho a los frutos de la tierra que trabaja, y un lugar de justicia dentro de una sociedad de la cual ya nunca más será, como hasta hoy, ciudadano disminuido, hombre para ser explotado por otro hombre.

Al asumir el gobierno del país, la Fuerza Armada asumió también el solemne compromiso de realizar una vasta tarea de reconstrucción nacional. Nosotros siempre fuimos conscientes de la inmensa responsabilidad que contrajimos con la patria. Este no podía ser un gobierno más en el Perú. Insurgió con la vocación irrenunciable de ser el gobierno de la Revolución Nacional.

Más aún, nosotros declaramos que realizar la transformación de este país, constituye la justificación histórica del Gobierno de la Fuerza Armada. Vale decir, para la Fuerza Armada del Perú la tarea de gobernar no fue entendida nunca como banal ejercicio del poder, sin rumbo ni propósito; ni tampoco fue entendida jamás bajo este régimen como acción continuista encaminada a mantener un ordenamiento social básicamente injusto, dentro del cual la mayoríade nuestro pueblo siempre fue mayoría explotada, mayoría en miseria, mayoría desposeída. Nosotros no asumimos el poder político para hacer de él botín y negociado, ni instrumento perpetuador de la injusticia.

Todo lo contrario. Nosotros asumimos el poder político para hacer de él herramienta fecunda de la transformación de nuestra patria. No nos movió otro propósito. Quisimos darle al Perú un gobierno capaz de emprender con resolución y con coraje la tarea salvadora de su auténtico desarrollo nacional. Fuimos desde el primer momento conscientes de que una empresa así demandaría de todos los peruanos sacrificios y esfuerzo; porque sabíamos que en un país como el Perú, caracterizado por abismales desequilibrios sociales y económicos, la tarea del desarrollo tenía necesariamente que ser una tarea de transformación. Superar el subdesarrollo nacional significa, por eso, lograr un reordenamiento de la sociedad peruana por tanto, alterar las estructuras de poder, económico, político y social en nuestro país.

Emblemático afiche del artista Jesús Ruiz Durand

Por comprenderlo así, insurgimos como Gobierno Revolucionario; es decir, como régimen fundamentalmente orientado al logro de la transformación integral de nuestra patria. Sólo así el Perú podrá superar su estancamiento y su retraso, que son ambos responsabilidad histórica de quienes hasta hace diez meses detentaron el poder político en nuestro país. Fue por su inepcia y su complicidad que nuestro pueblo no pudo en el pasado encontrar el camino de su justicia, ni el Estado pudo emprender una acción vigorosa destinada a elevar al país del subdesarrollo en que lo sumieron sus malos gobernantes, sus políticos fariseos, sus grandes claudicantes.

Hoy todo eso ha quedado atrás para siempre. Hoy el Perú tiene un Gobierno decidido a conquistar el desarrollo del país, mediante la cancelación definitiva de viejas estructuras económicas y sociales que no pueden ya tener validez en nuestra época. Las reformas profundas por las que tantos compatriotas han luchado, están ya en marcha. Y dentro de ellas, la más alta prioridad corresponde, sin duda alguna, a la reforma de las estructuras agrarias. Por eso, fiel a la razón misma de su existencia, fiel a los compromisos asumidos ante el país y ante la historia, fiel a los postulados explícitos de la revolución, el Gobierno de la Fuerza Armada le entrega hoy a la Nación peruana una avanzada Ley de Reforma Agraria que marcará el comienzo de la verdadera liberación del campesinado nacional.

En favor de la reforma agraria se han pronunciado prácticamente todos los organismos técnicos nacionales e internacionales desde hace muchos años. Esta idea recibió el respaldo de los presidentes americanos en la reunión de Punta del Este, y desde entonces las oficinas especializadas de las Naciones Unidas han hecho hincapié en la necesidad de modificar radicalmente las estructuras agrarias de los países latinoamericanos. Y aquí en el Perú todos también han hablado de la necesidad de emprender una auténtica reforma agraria. Este fue el señuelo con el cual se lograron adhesiones y votos. Pero nada realmente profundo se hizo jamás para implantar una reforma que de veras atacara la raíz del problema y que de veras diera la tierra a quien la trabaja. Esto hace la nueva Ley. Y por venir de un Gobierno Revolucionario, es en todo sentido un instrumento de desarrollo, una herramienta de transformación; vale decir una ley auténticamente revolucionaria. Y como en el caso de la política nacionalista del petróleo ahora también la fuente final de nuestra inspiración, ha sido el pueblo; este pueblo al que nos debemos por entero; este pueblo tantas veces engañado; este pueblo que tanto ha sufrido y ha luchado en espera de una justicia que sus gobernantes nunca supieron darle; este pueblo que ahora recibe, no como una dádiva, sino como un derecho, una Ley de Reforma Agraria que abre y garantiza, al fin, el camino de la justicia social en el Perú.

En consecuencia, la ley se orienta a la cancelación de los sistemas de latifundio y minifundio en el agro peruano, planteando su sustitución un régimen justo de tenencia de la tierra que haga posible la difusión de la pequeña y mediana propiedad en todo el país. De otro lado, por ser una ley nacional que contempla todos los problemas del agro y que tiende a servir a quien trabaja la tierra, la Ley de Reforma Agraria se aplicará en todo el territorio del país, sin reconocer privilegios ni casos de excepción que favorezcan a determinados grupos o intereses. La ley, por tanto, comprende a todo el sistema agrario en su conjunto porque sólo de esta manera, será posible desarrollar una política agraria coherente y puesta al servicio del desarrollo nacional.

Al plantear la sustitución del minifundio y del latifundio y al estimular la difusión de la pequeña y mediana propiedad, la ley establece medidas que aseguran la no fragmentación de la gran propiedad como unidad de producción. Es el régimen de tenencia lo que la ley afecta, mas no el concepto de unidad de producción agrícola o pecuaria. Por eso, para el caso de las empresas agro-industriales, la ley contempla la cooperativización en favor de sus servidores, pero garantiza el funcionamiento de la nueva empresa como una sola unidad. En este sentido, la ley considera a la tierra y a las instalaciones como un todo indivisible de producción sujeto a la reforma agraria. La planta industrial de procesamiento primario de productos del campo está indisolublemente ligada a la tierra. Por tanto, es imposible afectar a ésta y dejar intocada a aquélla. Y así como en el caso del problema del petróleo el Estado expropió la totalidad del complejo, afectando los pozos y la refinería con todas sus instalaciones y servicios, así también en el caso de la gran propiedad agroindustrial, la Ley de Reforma Agraria tiene que afectar necesariamente la totalidad de la negociación. Esto no quiere decir que la gran propiedad será dividida y fragmentada, porque ello se traduciría en un perjudicial descenso de los rendimientos de la tierra. Por eso, la ley contempla el mantenimiento de la unidad de producción bajo un distinto y justo régimen de propiedad. Y dentro de la nueva empresa la ley garantiza la estabilidad de trabajo, los niveles de remuneración y todos los derechos sociales de la planta de dirección técnica y administrativa y de todos los actuales servidores, abriendo para ellos, además, el acceso a los beneficios y utilidades de la cooperativa que será la nueva propietaria del gran complejo agroindustrial que la reforma agraria afecte.

La inspiración social de la nueva ley es, pues, enteramente compatible con la necesidad de garantizar la continuidad de los altos niveles de rendimiento que la tecnología agraria ha hecho posible. Es por eso inexacto el cargo de que la reforma agraria entraña una merma de la producción del campo. Por el contrario, al racionalizar el uso y la propiedad de la tierra y al crear los incentivos derivados del más amplio acceso a esa propiedad, la reforma agraria tiende a formar más y mejores propietarios del agro, es decir, a impulsar una más pujante producción agropecuaria que beneficie, no a unos pocos, sino a la sociedad en su conjunto Un sector campesino cada vez más próspero, organizado y coherente, es la mejor garantía del desarrollo armónico y acelerado de la actividad agropecuaria del país, dentro de la totalidad del proceso nacional de desarrollo.

Velasco y sindicatos

Otra tendencia central de la ley, íntimamente vinculada a la naturaleza de las mayores necesidades del país en su conjunto, es el énfasis que ella pone en la reorientación de los recursos del capital hacia la industria, como parte del esfuerzo nacional destinado a colocar al Perú en condiciones ventajosas frente al reto que plantea el esfuerzo de industrialización dentro del sistema de la integración económica latinoamericana. Las nuevas responsabilidades que al Perú plantea la política de integración regional y subregional, demandan de nuestro país un vigoroso esfuerzo industrial y un decidido respaldo del Estado a una dinámica y garantizada política de industrialización, centralmente basada en el sector interno de nuestra economía. Por eso, esta ley es también una ley de impulso a la industria peruana, cuyo futuro depende decisivamente de la creación de un cada vez mayor mercado interno de alto consumo diversificado y también, del apoyo constructivo del Estado, consciente del inevitable destino industrial de nuestra patria.

Desde este punto de vista, es muy importante que el capital nacional comprenda cabalmente la significación de la Ley de Reforma Agraria, como instrumento estimulador del proceso de industrialización en nuestro país. La ley, en efecto, abre muy grandes perspectivas a la inversión industrial a través del incentivo que significan nuevas empresas forjadoras de riqueza y creadoras de trabajo. Estas nuevas y amplias perspectivas de desarrollo económico, plantean un reto a la capacidad empresarial y al dinamismo de la joven industria peruana, cuyo futuro será, en gran parte, el resultado del esfuerzo tesonero de quienes a ella dediquen toda su energía y su talento. La industrialización es un aspecto central del proceso de desarrollo económico de nuestro país, y el esfuerzo industrial puede formar parte de la tarea de transformación de las estructuras tradicionales del Perú, Luchar por la industrialización es, por eso, luchar por el porvenir de la nación. Y por ello, el impulso a la industria constituye uno de los principales objetivos de la política de transformación del Gobierno Revolucionario. A este fin coadyuva la Ley de Reforma Agraria, al estimular el dinamismo del sector industrial mediante la reorientación de los recursos hacia fines de promoción de la industria nacional.

No se trata, pues, de destruir, sino de racionalizar el empleo de los recursos nacionales en función de las necesidades principales de toda la sociedad peruana. El Gobierno hace una invocación para que, al margen de posibles temores infundados, se aprecie con claridad las enormes posibilidades que la ley abre al desarrollo económico del Perú. Los empresarios nacionales deben tener la certeza de que el Gobierno Revolucionario no tiene otro propósito que el de afianzar una política industrial que no puede tener éxito sin la ampliación de un mercado interno de consumo, como el que creará la aplicación de la reforma agraria. La convertibilidad de los bonos de la deuda agraria en acciones de empresas industriales necesarias para el desarrollo del país, representa un enorme paso en el proceso de industrialización al cual el Gobierno Revolucionario brindará todas las garantías que él requiera.

La nueva Ley de Reforma Agraria, por otra parte, limita el derecho a la propiedad de la tierra para garantizar que ésta cumpla su función social dentro de un ordenamiento de justicia. En este sentido, la ley contempla límites de inafectabilidad que salvaguardan el principio normativo de que la tierra debe ser para quien la trabaja, y no para quien derive de ella renta sin labrarla. La tierra debe ser para el campesino, para el pequeño y mediano propietario; para el hombre que hunde en ella sus manos y crea riqueza para todos; para el hombre, en fin, que lucha y enraíza su propio destino en los surcos fecundos, forjadores de vida.

Por eso, en un país de limitados recursos como el nuestro, la propiedad también tiene que tener un límite. Es esencialmente injusto un sistema en el cual la inmensa mayoría de la tierra –y de la tierra mejor– esté en muy pocas manos, como ha ocurrido hasta ayer mismo en nuestro país. Esta desequilibrada e injusta situación toca a su fin con la Ley de Reforma Agraria que el Gobierno Revolucionario acaba de promulgar. La propiedad está garantizada, pero dentro de los límites que la hagan compatible con la irrenunciable función social que ella debe cumplir. Esta no es, por tanto, una ley de despojo, sino una ley de justicia. Y sí por cierto, habrá quienes se sientan afectados en sus intereses, éstos, por respetables que sean, no pueden prevalecer ante los intereses y las necesidades de millones de peruanos quienes, al fin, van a tener un pedazo de tierra para ellos y sus hijos en el suelo que los vio nacer.

Es necesario indicar a la ciudadanía que es por completo inexacta la versión según la cual en la preparación de la ley no se han recibido los puntos de vista de instituciones y personas cuyas actividades se vinculan al agro. El Ministerio de Agricultura recibió los puntos de vista de la Sociedad Nacional Agraria y de numerosas personas calificadas. Sin embargo, huelga decir que los aspectos técnicos del problema agrario de nuestro país son suficientemente conocidos, y la legislación comparada en materia de reforma agraria es, ciertamente, voluminosa. Por eso, los aspectos debatibles del problema se refieren a las opciones de carácter político implícitas en los diversos enfoques dados en todas partes del problema agrario. Y es, precisamente, donde surgen explicables diferencias de perspectiva. Por tanto, tomar un camino en vez de otro, no quiere decir de ningún modo que no se hayan escuchado distintas opiniones, significa, simplemente, que las decisiones tomadas responden a distintas concepciones generales de lo que debe ser la parte medular de una auténtica reforma agraria.

Los que vean reducida su propiedad por la aplicación de la ley recibirán compensación justipreciada por parte del Estado. Pero en conciencia, habrán de reconocer que la reforma agraria es para nuestro país un inaplazable imperativo de justicia. Y, si bien es cierto que éste es un gobierno para todos los peruanos, no es menos cierto que él debe y tiene que ser, por encima de todo, un gobierno para los más y también para los más necesitados. El Gobierno Revolucionario confía en que quienes se sientan adversamente afectados por la Ley de Reforma Agraria comprendan, por encima de sus, acaso explicables egoísmos, la profunda justicia que reinvidica y hace realidad. Nosotros actuaremos con equidad al aplicar la ley, y seremos respetuosos de los derechos legítimos de aquellos a quienes la ley se aplique. Pero seremos también inflexibles en exigir la absoluta aplicación de la reforma agraria, parte esencial de la política transformadora del gobierno de la revolución y aspecto fundamental de una responsabilidad que hemos jurado cumplir, sin desviaciones ni temores, por el bien sagrado de la patria.

Por eso, por responder al clamor de justicia y al derecho de los más necesitados, es que la Ley de Reforma Agraria ha dado su respaldo a esa gran masa de campesinos que forman las comunidades indígenas que, a partir de hoy –abandonando un calificativo de resabios racistas y de prejuicio inaceptable– se llamarán Comunidades Campesinas. Los cientos de miles de hombres del campo que las forman, tendrán desde ahora el respaldo efectivo del Estado para lograr los créditos la ayuda técnica que indispensablemente se requiere a fin de convertirlas en dinámicas unidades de producción cooperativa.

Creemos cumplir así un verdadero deber de reparación para todos aquellos campesinos olvidados del Perú, hombres que centenariamente han sufrido el castigo de todas expoliaciones y de todas las injusticias. Con esta ley se inicia el camino de su verdadera redención social. Ya nunca más serán las víctimas indefensas del flagelo gamonalista. A partir de hoy, con el respaldo del Estado, serán partícipes en la responsabilidad de su propio desarrollo. Así, verdaderamente al cabo de los siglos, las comunidades campesinas, el ayllu antiguo, símbolo de un milenario ideal de justicia que nunca fue totalmente abatido, verán renacidos su fuerza y su vigor para ser, otra vez, dinámicos elementos de progreso como fueron antaño en la antigua y grandiosa civilización de nuestros antepasados.

Estas son las características centrales de la Ley de Reforma Agraria que pronto todos conocerán a lo largo y ancho del territorio de nuestra patria. Los hombres del gobierno tenemos lúcida conciencia de que con ella comienza la verdadera revolución social y económica del Perú. Como en todo proceso de veras trascendente, habrá vicisitudes y habrá tropiezos. También de ello somos conscientes. No nos arredran las inevitables dificultades del proceso revolucionario que hoy comienza en nuestro país. Con el apoyo del pueblo sabremos sortear todos los peligros y todos los escollos. Más nos pesaría no tener la decisión de cumplir un compromiso que sabemos salvador para la patria. El Gobierno tiene fe en nuestra patria, confianza en nuestro pueblo.

La lucha nos hermanará a todos los peruanos que, por encima de distingos secundarios, hemos unido nuestra suerte en la defensa común de un ideal revolucionario que sólo persigue la grandeza de la Nación. Hoy como en otros momentos de trascendentales decisiones, el Gobierno Revolucionario apela al pueblo en demanda de solidaridad para emprender una dura pero inevitable empresa salvadora. Aquí, donde tantas promesas quedaron incumplidas, donde se abandonaron tantos ideales, nosotros hemos querido retomar el sentido profundo de un esfuerzo trunco hasta hoy: el de reivindicar al humilde campesino de nuestra Patria, respondiendo a una demanda cuya raíz honda se afinca en nuestra historia y cuya imagen de justicia surge de nuestro propio e inmemorial pasado de pueblo americano.

Sabemos muy bien que la Ley de Reforma Agraria tendrá adversarios y detractores. Ellos vendrán de los grupos privilegiados que hicieron del monopolio económico y del poder político la verdadera razón de su existencia. Esa es la oligarquía tradicional que verá en peligro su antipatriótica posición de dominio en el Perú. No le tememos. A esa oligarquía le decimos que estamos decididos a usar toda la energía necesaria para aplastar cualquier sabotaje a la nueva ley y cualquier intento de subvertir el orden público.

Ya se advierten indicios de una política de rumores con la que se trata de engañar y sorprender a los propios campesinos que serán los beneficiarios directos e inmediatos de la reforma agraria, porque ella les dará tierra. El Gobierno no tolerará la política de quienes traten de entorpecer la reforma agraria en perjuicio de los intereses del campesinado y de la sociedad. En esto seremos inflexibles y bien vale que todos lo entiendan claramente. La prepotencia de los intereses y de los privilegios tiene ya un límite en el Perú.

Pero la Ley de Reforma Agraria también tendrá sus defensores y sus amigos. Ellos serán los que comprendan patrióticamente la decisiva importancia que esta ley tiene para el desarrollo nacional: serán los hombres del pueblo, los campesinos, los obreros, los estudiantes, es decir, todos los que siempre han luchado por hacer prevalecer la justicia social en el Perú. Ellos comprenderán que al fin empiezan a realizarse sus ideales. Nada importa que unos seamos militares y otros civiles. La patria es una sola y es de todos. Lo que importa es que se cumpla la transformación social y económica de nuestro país para hacer de él una nación libre, justa y soberana. Desde este punto de vista, se debe recordar la posición de los hombres de la Iglesia. En una reciente declaración de los Sacerdotes de ONIS, se señala la imperativa urgencia de una genuina reforma agraria en el Perú y se sostiene que “en una concepción cristiana del hombre y del mundo, los bienes de la tierra se ordenan a todos los hombres, para permitirles la realización de su vocación y destino”.

No estamos solos. En la obra de la reforma agraria tendremos a nuestro lado a los campesinos, a los obreros, a los estudiantes, a la inmensa mayoría de los intelectuales, sacerdotes, industriales y profesionales del Perú. Y esto es lo que cuenta, porque ellos son el pueblo auténtico de nuestra patria, al lado del cual está la Fuerza Armada que surge de ese pueblo, y que a su causa brinda el respaldo de su decisión inquebrantable. Quiero, por eso, hacer una sincera invocación a la juventud del Perú para la que queremos forjar una patria mejor. Quienes vivimos hoy los años de la adultez, recibimos un mundo lleno de imperfecciones y de injusticias. Para quienes vengan después de nosotros queremos el legado de una sociedad libre y justa, la herencia de una nación donde no tengan cabida las clamorosas desigualdades y el oprobio del mundo que nos tocó vivir. Este es nuestro más grande anhelo: Labrar para nuestro pueblo y para su juventud un ordenamiento social donde el hombre viva con dignidad, sabiendo que vive en una tierra que es suya y en una nación que es dueña de su destino.

Así, mediante una política revolucionaria de inspiración verdaderamente peruana, profundamente nacionalista y, por tanto, exenta de influencias foráneas de cualquier índole, el gobierno del pueblo y de la Fuerza Armada pone hoy en movimiento un vigoroso e irreversible proceso de transformación nacional, evitando el caótico surgimiento de violencia social y dando autónoma solución a los seculares problemas del Perú. Esta es la mejor garantía de una verdadera y justa paz social en el futuro de nuestra Patria.

Compatriotas:

Este es, repito, un día histórico cuya trascendencia se acrecentará con el paso de los años. Hoy el Gobierno Revolucionario siente la emoción profunda de una misión y de un deber cumplidos. Hoy, en el Día del Campesino, miramos a la ciudadanía con fe, orgullo y esperanza; y le decimos al Perú entero que a su pueblo debemos la inspiración de nuestros actos y que a él hoy le entregamos una ley forjadora de grandeza y justicia en su destino.

Al hombre de la tierra ahora le podemos decir en la voz inmortal y libertaria de Túpac Amaru:

“¡Campesino, el patrón ya no comerá más de tu pobreza!”.

General de División Juan Velasco Alvarado,

Presidente del Gobierno Revolucionario de las Fuerzas Armadas

VER:

Reforma Agraria (1969) Documento de la Biblioteca Nacional del Perú

PERSONAJES FEMENINOS EN LA LITERATURA, Actividad de la Academia Peruana de la Lengua, 28.05.19

mayo 27, 2019 de 3:23 pm | Publicado en Artículos sobre Literatura, Comentarios diversos, Comunicación y Cultura, Documentos, Miscelánea, Noticias y demás... | Deja un comentario
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Con la organización de la Academia Peruana de la Lengua, el martes 28 de mayo cinco especialistas analizaremos la presencia de los personajes femeninos en las obras literarias.
La cita es a las 7:00 p. m. en el Centro Cultural Brasil-Perú , Calle Atahualpa 390, Miraflores.
El ingreso es libre. Se entregan certificados digitales previa inscripción.

Ahí estaré presentando “Una joven de color modesto”, análisis en torno al personaje de  un cuento del narrador peruano Julio Ramón Ribeyro.

MI POESÍA Y EL MES DE MAYO. RECITALES: ACADEMIA Y POESÍA Y LA POESÍA , TIERRA DE TODOS

mayo 20, 2019 de 10:49 pm | Publicado en Artículos sobre Literatura, Comentarios diversos, Comunicación y Cultura, Documentos, MIS POEMAS, Miscelánea, Noticias y demás... | Deja un comentario
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En un mes  especialmente activo en materia de recitales, presentaciones y conferencias,  mañana ,  martes 21 de mayo,  participaré, junto a destacado grupo de creadores,  en un Recital de poesía organizado por la Academia Peruana de la Lengua, titulado precisamente, La Academia y la poesía.
El local, la Galería de Arte del Centro Cultural CCori Wasi de la Universidad Ricardo Palma, Av. Arequipa 5198, Miraflores, Lima  La hora 7:00 p.m.

 

Y no quiero dejar más días sin agradecer a la Casa Museo de José Carlos Mariátegui por la gentil invitación que dio lugar a una hermosa oportunidad de leer mis poemas ante un nutrido y cálido auditorio el día 14  de mayo.

La poesía, Tierra de todos, fue el título de mi presentación.
¡Muy agradecida!

“TODAVÍA ME FELICITO POR HABERME INTERESADO MÁS QUE EN LAS AVENTURAS, EN EL LENGUAJE EN QUE ME ERAN CONTADAS”. Ida Vitale, al recibir el Premio Cervantes 2018

abril 26, 2019 de 12:57 am | Publicado en Artículos sobre Literatura, Comentarios diversos, Comunicación y Cultura, Documentos, Miscelánea, Noticias y demás... | Deja un comentario
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Ida Vitale Foto: Diario El País. España

El Paraninfo de la Universidad de Alcalá fue el escenario en el que la poeta uruguaya Ida Vitale, recibió  el Premio Cervantes de manos del Rey de España, Felipe VI, quien dijo de ella “ha visto crecer una obra, exacta y mágica a la vez, que se ha impuesto por sí misma, persuadiendo a todos”, para luego  resaltar la universalidad de la  lengua española: “Esa universalidad nos acoge como miembros de una gran familia y se manifiesta en toda su plenitud en la lengua literaria desde hace siglos, en la fraternidad de los diversos y cambiantes estilos que vinculan a Juana Inés de la Cruz o Teresa de Jesús con Gabriela Mistral o María Zambrano”.

Aquí el texto completo del Discurso de   Ida Vitale, bello ejemplo de sabiduría, erudición y sencillez en la magistral exposición acerca del mundo cervantino y el impacto en su vocación:

 

“Majestades, autoridades, señores y señoras del jurado, señores míos en general que con su presencia me aceptan y agasajan.

Debí pensar y escribir lo requerido para una ocasión que habiéndome llegado tarde, realmente me sorprendió: pudieron sobrar oportunidades de imaginarla, pero muchas cosas obvias y muy poco concebibles requisitos me hubieran llamado a un sensato equilibrio.

Pero lo inconcebible llegó en un momento en el que la opacidad del descenso imprime en mi vida una geometría ilógica e imprevistos recaudos. Acepto que el azar o un orden regido por una mágica fusión de benévolos caprichos me han señalado, como en una época, aceptábamos algún suceso generoso, con alguien muy querido que ya no está a mi lado, suponiéndolo —así decíamos— manifestación de un eón bien dispuesto.

Ahora seres benévolos y palpables movieron las piezas de un superior ajedrez, situándolas en posición favorable y acá estoy, agradecida, emocionada. Recuerdo mis inquietudes en un camino de montaña alto y estrecho por el que me llevaban en auto a una velocidad que pensaba inadecuada. No era un sueño. Esto, claro, tampoco lo es. Por eso mismo, prefiero ser consciente y agradecer, claro, en español, cosa que, además, es un valor añadido a la felicidad de este instante.

Vitale recibe el Premio Cervantes de manos del Rey Felipe VI    Foto: Diario El País. España

 

Busco una más cómoda aceptación interior de lo nada esperado, ya que suelo ser escéptica o descreo con familiaridad de tantas cosas, pero a la vez tengo una fabulada confianza, sin duda de origen infantil, en los pequeños desajustes con lo racionalmente ordenado, en las coincidencias, sin siquiera razonarlo mucho. Estos días, casual y repentinamente me tocó oír dos veces Pompa y circunstancia, pese a que Elgar no es un músico que integre mi parnaso musical establecido, frecuentado. También, ya de regreso definitivo a Montevideo, ordenando y reordenando la biblioteca, no dejé de detenerme en la sección cervantina, en las diversas ediciones repetidas de Don Quijote, conservadas por distintos motivos todas, cuando las reiteraciones de otros autores suelen ser rápidamente corregidas, siempre en busca del espacio que tanta falta me hace.

Pero este tema de las coincidencias, casualidades o registros orientados u obsesivos, integran el capitulito poco analizado y compartido, en general reservado, de las manías personales.

Los libros que integraron una biblioteca “mía”, forrada y presuntuosamente numerada, eran libros para niños, algunos pronto relegados. En virtud de un proyecto claramente pedagógico, me correspondía limpiar un pequeño librero abierto del escritorio los sábados por la mañana. Mucho de su contenido no estaba en español. Sobre la casa planeaba, no diré la sombra sino la luz de mi abuelo italiano, abogado y culto, que en su viaje desde el Palermo natal hasta el Uruguay había sido acompañado por Homero, en edición bilingüe grecolatina, junto con el espíritu garibaldino que un día yo sentiría presente en la familia, constituyéndose en un héroe casi doméstico  Es, pues, normal que entre mis primeros embelesos en el campo de los libros adultos aparezca Ariosto  —cuando ya la imborrable profesora de italiano, me hubiese permitido tantear, por mi cuenta, con abuso del diccionario, sus fantasías gratísimas. Le donne, il cavalier, l’armi, l’amore formabanese escenario, para mí novedoso, donde encontraría anillos con poderes, caballos alados, magas que evocan las sombras de futuros descendientes de Bradamante, aquí el hipogrifo, más allá una sirena, luego un mirto que habla y es en realidad Astolfo, paladín de Francia convertido en planta. En fin, que este mundo de transformaciones que a cada paso surgen, irreales, me encanta pero no me prepara ni siquiera para la Galatea.

Mi devoción cervantina carece de todo misterio. Mis lecturas del Quijote, con excepción de la determinada por los programas del liceo, fueron libres y tardías. En realidad, supe de él por una gran pileta que, sin duda regalo de España, lucía en el primer patio de mi escuela. Allí nos amontonábamos en el recreo en busca de agua, y día tras día, me familiarizaba con las relucientes baldositas que contaban, sobre inolvidables cielos azules, la policroma historia que, según supe luego, era la de aquellos desparejos jinetes. No faltan claro, los molinos, los muchos episodios en que don Quijote terminaba por los suelos. Ya adolescente, me regalarían el volumen ilustrado y muy cuidado, que todavía prefiero a la menos infantil edición de Clásicos Castellanos, cuyos ocho volúmenes son menos traslaticios.

El ambular del Quijote lleva consigo la convicción de que hay un mago enemigo que transforma “a la sin par Dulcinea en una aldeana fea y olorosa”, y está detrás de los numerosos percances que sus obsesiones le deparan al pobre don Quijote.

Pero, ¡qué discreción, qué respeto muestra Cervantes por su personaje! En vez de rodearlo de magia y hechizos auxiliares, deponer a su héroe a disposición de tortuosos espíritus malignos hace que, una y otra vez, todos sus tropiezos nazcan de él mismo, de esos deslices de sus nítidas construcciones mentales, del adquirido delirio causado por peligrosas lecturas, deslices, que tanto pasman, fascinan y encabritan a Sancho, y lo llevan a someterse una y otra vez a la voluntad de quien lo arrastra a aventuras del todo ajenas.

Se suele aceptar como buena la motivación dada por Cervantes para su Quijote, de desprestigiar las novelas de caballerías. Pero no hay que olvidar la cuna desdichada que su obra tuvo: “Argel, Sevilla, fantasía, desengaño” es decir preso, pobre, enfermo, sin la protección que dedicatorias a altos señores podrían haberle guardado, como José Echeverría singulariza el período de su escritura. La concepción de un personaje que va, libre, por el mundo, fraguando su vivir, aunque de error en error, (donde otro personaje, el Cautivo dice: “jamás me desamparó la esperanza de tener libertad”) debería ser un respiro, aunque al fin para él todo concluya en la verdad innegable: “Y al fin paráis en sombra, en humo, en sueño”, como concluye uno de los sonetos que cierran la primera parte. Pocos personajes han sido, como Quijote, habitados -más que obsedidos- por lo real. Porque aun lo que es astuta malquerencia vestida de supuestas precipitaciones mágicas, tiene detrás acciones de criaturas humanas, que pueden ser malignas y burlonas, pero siempre comprensibles, terrestres y sin inexplicables auxilios divinos.

Muchas veces lo que llamamos locura del Quijote, podría ser visto como irrupción de un frenesí poético, no subrayado como tal por Cervantes, un novelista que tuvo a la poesía por su principal respeto. Pero podríamos poner en la boca del por lo general descalabrado personaje, unos versos muy posteriores de Baudelaire: “J’ai gardé la forme et l’essence divine de mes amours décomposés”.

Cervantes, como precisa José Miguel Marinas, es “el primer alegorista de la ética moderna” y va sobreviviendo a las menguantes transformaciones de ésta.

Mis lecturas del Quijote, con excepción de la primera, dispuesta por lo programado por la enseñanza o, bien pudiera ser, por el paciente tío Pericles, al que recuerdo bien dispuesto a traducirme Goldoni y soportar mis protestas cuando demoraba algún pasaje por surgirle alguna duda lexical o por estar organizando cómo sortear un pasaje considerado “no apto” para mi edad. Pero no me gustaba que se me leyera, cosa a la que me veía reducida porque muchos de los libros de los que podía disponer no estaban en español. Crecí a, no diré la sombra sino la luz de mi abuelo italiano, al que no llegué a conocer, abogado, culto, que había acompañado su viaje al Uruguay desde el Palermo natal con Homero en edición bilingüe grecolatina. Mis primeros embelesos los debí a Ariosto. Más tarde llegaría un Dante ya obligatorio, cuyo humor, para mí inexistente, se reducía al “Pape Satán, Pape Satán, alepe”, además incomprensible. Ya entenderán mi entusiasmo, mi devoción total cuando intimé con aquella pareja española tan tiernamente compatible, entre sí y con una lectora inocente y deseosa de amistades literarias a su alcance, ese Quijote y ese Sancho que hablaban de “otra” manera, que acepté de inmediato, como un lenguaje que me integraba a un mundo en el que, sola, me sentía acompañada, capaz de manejarme en él como si fuese el mío propio.

En el Persiles y Sigismunda dirá Periandro: “La salsa de los cuentos es la propiedad del lenguaje en cualquier cosa que se diga”. Todavía me felicito por haberme interesado más que en las aventuras, en el lenguaje en que me eran contadas.

Virtud siempre lograda de Cervantes ha sido no echar mano de milagros de los usuales en las novelas que no se privaban de gigantes y monstruos, cuando un argumento descontrolado las requería. Uno de los pasajes de Persiles y Sigismunda trae “una mujer voladora” que aparece bajando del cielo. Pero enseguida se aclara “que era una mujer hermosísima, que habiendo sido arrojada desde lo alto de una torre, le sirvieron de campana y de alas sus mismos vestidos”. “Cosa posible sin ser milagro”.

“Los encantadores pueden quitarme la aventura, pero el entusiasmo y el valor nunca”. Había dejado dicho Garcilaso: “No me podrán quitar el dolorido sentir. Lo que se ha llamado perspectivismo lingüístico alude al hecho de que cada personaje sea visto a través de su lenguaje, por el que está pintado, completado, dentro del acabado empaste que fluye por una obra de pasmosa unidad.

Toda la gracia proviene  de que el Quijote haga de las suyas “cuando ya no se usan los caballeros andantes”. Radica en ello su razón de ser, el más sutil de los méritos de la obra. Nos reclama la inacabable virtud del libro: exigirnos la fidelidad atemporal a lo que, lector tras lector y época tras época, se ha ido consagrando, como un venerable sostén de la herencia humana.

Luego de las primeras lecturas del Quijote, las hubo reiteradas, más difíciles de determinar porque, parciales, se aplicaban, aquí y allá en el texto, con una determinación vagamente Zen o simplemente mágica: la elección del capítulo podía deberse al azar o a un vago recuerdo que podría suponer que allí encontraría una aprovechable aplicación a un tema importante en ese momento para mí, en busca de alguna iluminación necesaria o por recordar con suma precisión la felicidad de primer encuentro con aquellas páginas. No sé por qué atribuí a ese libro la capacidad de precipitar hacia mí la buena voluntad del azar. Quizás simplemente buscaba una ocasión de dicha dispersiva, de claridad sin reserva, cuando el disfrute viene sin proponérselo a veces, acompañado de una sensación de penuria de gracias en la vida diaria y necesidad degusto satisfecho, que depararán siempre las aventuras por las que ando tan a gusto cuando me reintegro al maravilloso mundo cervantino.

Pero considerarlo maravilloso me obliga a hacer distingos. Cervantes, que en la Galatea buscó someterse o simplemente aceptar la novela pastoril –que implicó tantas veces unir realidad e irrealidad o fantasía- se movía con castiza normalidad en lo real. “Ellos fueron santos y pelearon a lo divino y yo soy pecador y peleo a lo humano”dice don Quijote, que tantas veces se acepta perseguido o gobernado por malignos poderes, pero sin nunca encumbrarse ni claudicar.

Con todo lo que las afirmaciones de don Quijote, prudente y aun sabio, me reclaman de acatamiento, para terminar debo disculparle una afirmación que como suya, podría ser aceptada sin más “que no hay poeta que no sea arrogante y piense de sí que es el mayor poeta del mundo”. No es mi caso, puedo asegurarlo. Sin duda, don Quijote no imaginó jamás que ese género femenino al que se consideraba por oficio llamado a honrar y defender, pudiera caer en tan osada pretensión. Y en eso, estoy segura que acertó. ”

IDA VITALE
Universidad de Alcalá.  23 de abril, 2019.

https://elpais.com/cultura/2019/04/23/actualidad/1556020824_948756.html

MENSAJE DEL NUEVO ARZOBISPO DE LIMA, MONSEÑOR CARLOS CASTILLO. NUEVOS TIEMPOS, NUEVA TAREA Y EXIGENCIAS

marzo 3, 2019 de 5:02 pm | Publicado en Comentarios diversos, Comunicación y Cultura, Documentos, Miscelánea, Noticias y demás... | Deja un comentario
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Lima tiene un nuevo arzobispo, Monseñor Carlos Castillo. Reproduzco aquí su importante mensaje del 02 de marzo.  Anuncio y desafíos a la Iglesia y sociedad peruanas.

https://arzobispadodelima.org/wp-content/uploads/2019/03/Mensaje-de-Monse%C3%B1or-Carlos-Castillo_Arzobispo-de-Lima.pdf

  1. El camino desde San Lázaro y su sentido

  • Hemos llegado a esta Catedral desde San Lázaro por el Jirón Trujillo, el camino de los desamparados, y hemos pasado a la otra orilla, como lo hizo Toribio de Mogrovejo, y cargando sus santos restos.

 

Lo hemos hecho recordando, en el sentido literal de esta palabra, es decir, volviendo a poner en el corazón, lo que somos desde nuestros orígenes: somos el pueblo limeño, pueblo creyente que sólo puede existir como tal si emprende todo, se enraíza y se funda siempre en Jesús, que se hizo pobre, y que en los pobres de la Lima del siglo XVI y XVII, en especial las poblaciones Amancaes, los indios camaroneros, y los leprosos del barrio de San Lázaro, tuvo su principal punto de referencia.

 

Siempre la frivolidad de nuestra rica ciudad, centro del Virreinato y exportadora del mineral de Potosí, Cerro de Pasco y Quives, fue tentada de vivir indiferente y ufanarse de su riqueza ante el sufrimiento humano. Toribio optó no solo por entrar en ella desde los pobres, sino también por salir de ella hacia las periferias pobres y dejar la capital para convertir la periferia en el centro de su sede. Lo recordó nuestro querido, Papa Francisco: Toribio actuó siempre “mirando hacia la otra orilla”, no a su escritorio, sino desde la “oreja arzobispal”.

Luego de Toribio la tradición se mantuvo. El 23 de abril 1758, en la reinauguración del templo de San Lázaro, después del terremoto de 1746, ante el valeroso Conde de Superunda y de la alta aristocracia limeña, el padre jesuita, Juan Sánchez, pasando por encima de las presiones y pretensiones que algunos tenían de separar dicha iglesia del leprosorio, por buscar un “culto más puro”, manifestó con toda autoridad:

 

“Si, alma santa, Cristo te convida al Hospital, para recibir entre los enfermos las pruebas más eficaces de tu fineza; porque no necesitando en su Persona de los cultos que se le consagran en el templo, necesita en sus miembros de los socorros que se le hacen en el Hospital. Pues si en el templo ocupa la majestad de un solio, en el Hospital es un Dios doliente, que yace en los desaliños de un lecho. Si en el templo es un Dios cercado de gloria, en el Hospital es un Dios penetrado de angustias. Si en el templo es un Dios que recibe adoraciones, en el Hospital es un Dios que padece tormentos. Si en el templo es un Dios que reparte mercedes, en el Hospital… es un Dios que mendiga limosnas. ¡Oh Dios, mendigo en los hospitales! Ya no me admira, quieras ser más hallado en el Hospital, que en el templo… pues esa necesidad que padeces en el Hospital, y no padeces en el templo, te obliga a desear más los socorros que se hacen en el Hospital, que las ofrendas que se consagran en el templo”.

 

Estas palabras llegan hoy a nosotros, que, caminando con el pueblo, hemos venido a esta ordenación para salir de aquí hacia esos millones de hospitales, que son los intentos callejeros de nuestro pueblo por sobrevivir allí, en las calles de Lima, en las casas maltrechas de nuestro pobres barrios, en el peligro de sus plazas, y en las esperanzas de sus puestos de vendedores ambulantes y canillitas, en las camas de cartón de los huéspedes nocturnos de nuestras veredas, en las latas pateadas por miles de jóvenes sin trabajo y sin estudios, en las nuevas poblaciones amazónicas que habitan nuestra ciudad, y tantos y tantas otros maltratados y marginados, desconocidos para muchos. Allí están los Cristos sufrientes que creen y luchan, que nos llaman a construir con ellos esa Iglesia “hospital de campaña”, que es capaz de alentar y acompañar su camino de superación, y nos hace participar a todos en la curación de sus heridas, en el enjugar sus lágrimas, alegrarnos con sus alegrías y danzas, participar de sus conversaciones nocturnas, porque quiere ser en verdad, aquí en Lima, una Iglesia cercana y amiga.

 

Esta es la iglesia que el papa Francisco nos encargó forjar en el corazón de la ciudad, cuando nos dijo: “Jesús camina en la ciudad con sus discípulos y comienza a ver, a escuchar, a prestar atención a aquellos que habían sucumbido bajo el manto de la indiferencia, lapidados por el grave pecado de la corrupción … Llama a sus discípulos y los invita a ir con Él a caminar la ciudad, pero les cambia el ritmo, les enseña a mirar lo que hasta ahora pasaban por alto. Conviértanse, les dice, el Reino de los cielos es encontrar en Jesús a Dios, que se mezcla vitalmente con su pueblo (cf. Mc 1,15.21 y ss.). Jesús sigue caminando por nuestras calles, sigue al igual que ayer golpeando puertas, golpeando corazones para volver a encender la esperanza y los anhelos: que la degradación sea superada por la fraternidad, la injusticia vencida por la solidaridad y la violencia callada con las armas de la paz. … El Reino de los cielos está entre ustedes —nos dice— está allí donde nos animemos a tener un poco de ternura y compasión, donde no tengamos miedo a generar espacios para que los ciegos vean, los paralíticos caminen, los leprosos sean purificados y los sordos oigan (cf. Lc 7,22). ¿Cómo encenderemos la esperanza si faltan profetas? ¿Cómo encararemos el futuro si nos falta unidad? ¿Cómo llegará Jesús a tantos rincones, si faltan audaces y valientes testigos? Hoy el Señor te invita a caminar con Él la ciudad, tu ciudad. Te invita a que seas su discípulo misionero”.

Nuevo Arzobispo Carlos Castillo acompañado del padre de la Teología de la Liberación, admirable padre Gustavo Gutiérrez.

2. Nuestra arquidiócesis en el sueño de Francisco

En Lima intentaremos realizar el sueño de Francisco, ese sueño nacido en Medellín, y transmitido en su inolvidable visita al Perú, y cuyas palabras deben resonar en este templo:

a) La iglesia de Lima: iglesia pobre para los pobres “¡Quiero una Iglesia pobre para los pobres! Ellos tienen mucho que enseñarnos. Además de participar del sensus fidei, en sus propios dolores conocen al Cristo sufriente. Es necesario que todos nos dejemos evangelizar por ellos,…reconocer la fuerza salvífica de sus vidas…ponerlos en el centro…descubrir a Cristo en ellos,… prestarles nuestra voz en sus causas…ser sus amigos, escucharlos, interpretarlos y recoger la sabiduría que Dios quiere comunicarnos a través de ellos”.

 

b) La iglesia de Lima: realización del sueño de una iglesia misionera “Sueño con una opción misionera capaz de transformarlo todo –nos  dijo Francisco–, para que las costumbres, los estilos, los horarios, el lenguaje y toda estructura eclesial se convierta más en un cauce adecuado para la evangelización que para la autopreservación. La reforma de estructuras, que exige la conversión pastoral, sólo puede entenderse en este sentido: procurar que todas ellas se vuelvan más misioneras, que la pastoral en todas sus instancias sea más expansiva y abierta…en constante actitud de salida”.

c) Una iglesia de Lima sinodal que acompaña el caminar de nuestro pueblo

-Donde caminamos juntos, conversamos con hondura, y aprendemos unos de otros, especialmente de los que  no son de nuestro círculo;

-donde apreciamos lo bueno de cada aporte, de cada modo de ser y vivir la  fe;

-donde todos participamos teniendo en cuenta el valor de nuestras  diversidades.

 

d) Una iglesia de Lima que contempla a su Señor

-escuchando la Palabra del Señor,

-reuniéndose en comunidad para celebrarlo en la Eucaristía y salir a       anunciarlo en toda circunstancia,

-rastreando su presencia en la historia de los limeños, en sus avatares y            problemas, en sus búsquedas y alegrías.

e) Una iglesia de Lima que dinamiza la espiritualidad profunda de la religiosidad popular

– potenciando sus huellas evangelizadoras,

-discerniendo las costumbres agregadas con los tiempos.

 

f) Una iglesia de Lima signo de credibilidad

-que actúa con transparencia,

-que afronta los problemas y no los esconde,

-que reconoce sus errores, pecados y hasta delitos, si existen, y los  enfrenta con toda justicia y verdad.

g) Una iglesia de Lima abierta a la sociedad civil, sus búsquedas y puntos de vista laicales

-explicando con claridad, pedagogía y respeto sus puntos de vista desde la  fe,

-respetando la legitima autonomía de la sociedad civil, sin recurrir a ningún elemento manipulador, ni                        interés  de parte, sino atendiendo únicamente al bien común.

 

h) Una iglesia de Lima que acompaña el sufrimiento de su pueblo con su acción social de servicio solidario y comprometido

-hacia los sectores más pobres, canalizando hacia ellos sus esfuerzos  en todos los ámbitos eclesiales de                        base,

-procurando siempre el fortalecimiento de la dignidad humana y acompañando y defendiendo a quienes sufren injusticias: la mujer, los niños, los jóvenes, los adultos mayores. De manera especial, la acción de la                   Iglesia ha de ejercerse en la defensa y la toma de partido en favor de las víctimas, sobre todo menores, y en contra de los abusadores del clero y de sus encubridores. ¡Nunca la iglesia, y menos aún la jerarquía eclesial, puede ser cómplice de los abusadores y de los abusos! ¡Sin transparencia, la Iglesia no poder ser creíble! Por eso debe adelantarse a denunciar y exponer los hechos graves y escandalosos.

i) Una Iglesia que, desde una coherente pastoral urbana, responda a las exigencias del cuidado de la casa común con una ecología integral  que proteja a la naturaleza y a las comunidades, sobre todo a las más   (con las que nos sentimos solidarios en estos trágicos días  huaicos)

– Esto nos ha de mantener atentos a las necesidades de los barrios y  localidades, que se han hecho insalubres para vivir por el crecimiento  desordenado, la contaminación tóxica, el caos urbano, los problemas de transporte y la contaminación visual y acústica (Cf. Laudato sì, 44).

j) Una Iglesia que promueve al laicado sensible, serio, responsable y alegre

-que participa de las búsquedas más hondas y se hace instrumento de las  aspiraciones justas de toda la ciudadanía,

-que no permanece indiferente, sino que fortalece todo lo bueno noble y justo de la causa social y política.

g) Una iglesia que organiza su economía al servicio de la acción pastoral y de la promoción y defensa de la dignidad humana

-más cercana a la mentalidad de servicio,

-más lejana a una mentalidad comercial, rediticia o de eficiencia   empresarial.

3) Un obispo toribiano en el hoy de nuestra historia

¿Esta iglesia, qué obispo requiere? ¿Cómo nos quiere hoy a los obispos peruanos, en especial en nuestra arquidiócesis primada? Francisco nos dio las líneas maestras para ser obispos renovados, y ese es el desafío de mi misión para ustedes y para el pueblo de Lima: asumir el estilo misionero de Toribio.

-Estoy llamado a ser un obispo que mire a “la otra orilla” y que quiera, decida y busque siempre pasar hacia ella sin temor.

-Esto me exige conversión espiritual y pastoral para una decisión libre, que ante todo reconozca y aprecie el valor de esa “otra orilla”, y del pueblo que allí vive y lucha, esa realidad “otra” que muchas veces desconocemos. A esa realidad “otra”, de tantos y tantas hermanas y hermanos nuestros he de anunciar el evangelio. Pero no sin antes comprender su realidad, dialogando con ella, para solo así, responder creativamente y en profundidad a sus necesidades. He de ir con el evangelio, pero sabiendo claramente que Jesús ya mora en el otro, incluso en aquel que no cree explícitamente, o cree a su manera –¡por algo será!–, y procurando primero comprenderlo. La evangelización no impone, dialoga con el Cristo presente en todas las realidades humanas con las que entramos en relación.

-Buscar la otra orilla de los lejanos y dispersos exige estar dispuesto a “callejear” o “jironear” como Toribio, y “gastar suelas”. He de acostumbrarme a caminar hacia todos y todas, sin excluir a nadie, buscando a los más recónditos, lejanos y diseminados. En esto debe estar unida esta sede metropolitana a las diócesis sufragáneas, como una sola provincia eclesiástica dinámica al servicio de nuestros pueblos del Callao, Carabayllo, Chosica, Huacho, Ica, Lurín, Yauyos y Cañete.

-Buscar la otra orilla de las culturas y lenguas de nuestros pueblos, con su extraordinaria diversidad de experiencia y sabiduría, que debe renovar lo que ya sabemos y consideramos verdadero. El papa Francisco nos recordó que Toribio no hizo una evangelización superficial, sino que, conociendo su cultura y su lengua, penetró en sus niveles más hondos. Él nos sigue enviando hoy a aprender las lenguas y los lenguajes del siglo XX, el de los jóvenes, el de las familias, el de los niños, el de las comunidades de migrantes, internos y externos. Así, pasar a la otra orilla no consiste en ir a conquistar territorios ni personas, sino a comprenderlos para suscitar y despertar procesos en sus vidas, de modo que la fe arraigue en ellas de forma duradera. Para ello es preciso volvernos hacia aquellas experiencias humanas y sociales donde se gestan los nuevos relatos y paradigmas, especialmente las experiencias de las jóvenes generaciones, para poder alcanzar con la Palabra de Jesús los núcleos más profundos del alma de nuestras ciudades y pueblos. Es allí donde se generan, desde las condiciones más difíciles, las alternativas resilientes y esperanzadoras, los nuevos relatos de la humanidad peruana, que  darán origen a la actualización de los principios y valores necesarios para construir el nuevo Perú y la nueva iglesia peruana. Naturalmente, esto es tarea sutil y amorosa de todos en la iglesia, pero sobre todo de los pastores, para suscitar una iglesia pastora.

-Ante la otra orilla de la misericordia y la justicia para con los más vulnerables, Francisco nos dijo que todo obispo toribiano no puede  estar lejos de la caridad unida a la práctica de la justicia, pues de lo contrario no seríamos de Dios (1 Jn. 3,10). Por ello es mi principal  desafío aprender a constatar dónde están los abusos y excesos que  sufren muchos hoy por el sistema de corrupción y tener claridad y firmeza contra ello. Sé que, como a Toribio, esto nos podrá acarrear  ciertas enemistades, pero es mejor que dejar sin corrección aquello  que la requiera. Pidamos la prudencia y a la vez la contundencia para   no errar y para acertar con la palabra adecuada y justa, en favor de los hombres y mujeres maltratados injustamente. No podemos separar el  bien espiritual del bien material, sobre todo cuando se pone en riesgo la integridad y dignidad de las personas.

-Esto exige que, como obispo, unido a nuestros hermanos Obispos de la Conferencia Episcopal, ejerzamos la profecía episcopal, que no teme denunciar las injusticias y anunciar la esperanza alentando a  todos los que promueven lo justo y lo bueno. Sin duda hemos de agradecer la profecía viva de nuestro pueblo que sale a las calles a clamar por la vida de las mujeres, la de los periodistas que han denunciado con claridad los horrores de la pedofilia y de la corrupción,  y la de los ciudadanos que expresan sus justas protestas por dignificar  la política. Ellos nos enseñan también a decir nuestra palabra desde Dios sin integrismo, pero con claridad profética. Voy a estar alerta, sin embargo, como indicó el Papa Francisco a cualquier “tipo de coqueteo mundano que nos ata las manos por algunas migajas”, en pos de la libertad del Evangelio.

Ante la otra orilla de la formación sacerdotal toribiana, debemos insistir  en la importancia de su enraizamiento en la realidad para que cada palabra y cada gesto de nuestros pastores locales, diocesanos y religiosos, sean significativos y eleven la vida de nuestra gente.  Nuestro Seminario Conciliar de Santo Toribio está llamado a seguir “engendrando a sus pastores locales” para hacer de nuestra iglesia  “madre fecunda”, que suscita la santidad desde la diversidad cultural que nos caracteriza a los limeños y peruanos de todas las sangres. Cambios importantes en la formación deben ocurrir con el cumplimiento de las normativas que Francisco ha establecido en sus  recientes documentos y que nos dejó en las líneas maestras de sus orientaciones en Trujillo y Lima. No hemos de limitar la formación solamente al estudio en el seminario, sino seguir el ejemplo de Toribio,  que “en las continuas visitas que realizaba, estaba cerca de sus curas, viendo directamente su estado y preocupándose por ellos, hasta el punto de compartir sus bienes”. Para ello he de esforzarme en conocer a mis sacerdotes, procurar acompañarlos, estimularlos, amonestarlos para que sean pastores y no comerciantes, y puedan así cuidar y defender a los peruanos como a hijos e hijas. Debo impulsarlos a acercarse y a no quedarse en «el escritorio», para que conozcan a sus ovejas y ellas reconozcan su voz de Buen Pastor.

Por último, ante la otra orilla de la unidad, he de contribuir desde esta sede primada a que fortalezcamos la unidad en el Espíritu de Jesús, que procuró siempre la diversidad de carismas y estilos, e hizo crecer  la unidad dentro de la diversidad, sin uniformismos rigoristas ni homologadores. La verdad es una, pero es el amor gratuito de Dios el que admite a todos y los lleva a la verdad plena. Para ello quiero proponerles entrar en un proceso sinodal permanente, que a todos nos reúna en distintos espacios interpersonales, a fin de conversar y dejarnos iluminar por la palabra de la verdad e irla encontrado juntos y poco a poco. Así como Toribio desarrolló de manera admirable y profética la promoción, formación e integración de espacios de  comunión y participación, en medio de grandes tensiones y conflictos cuya existencia no negó, así también debemos aprender juntos, a  mirar nuestros problemas de frente y buscar resolverlos en unidad, diálogo honesto y sincero, cuidando de no caer en tentación de ignorar  lo sucedido o quedar sin horizontes ni caminos hacia la unidad.

Esforcémonos, pues, porque la unidad prevalezca sobre el conflicto,  porque si nos debemos a Jesucristo, lo que no une no viene de Dios. Y si apreciamos todo lo que viene de Dios, nos podemos unir en ello.

Que el pueblo peruano diga de nosotros “miren cómo se aman”. Al final de estas palabras y en el atardecer de mi vida, pido pues que cuando tenga que pasar a la otra orilla, la definitiva, también me dé el Señor la gracia de pasar hacia Él, por el camino de los desamparados, que Toribio atravesó dejando su vida en Zaña. Mientras llega ese día, nos queda muchísimo por abrir, vivir, levantar y amar.

Conclusión:

 Quiero en esta ocasión dejarles mis primeras preguntas simples y  directas para que comencemos nuestra misión juntos desde hoy,  dialogando. Francisco dice que las preguntas nos dinamizan, mientras las respuestas nos estancan. Por ello como Obispo debo hacer la pastoral de la oreja. Y por eso quiero escuchar. Para dinamizar  espiritualmente a nuestra iglesia de Lima se las dejo, son las primeras tres y les consulto:

1) ¿Qué sientes en lo más profundo de tu ser que se debe mejorar en nuestra iglesia de Lima?

2)¿Qué periferias principales hemos de atender?

3) ¿Qué formas debe tomar nuestra iglesia misionera en Lima para ser signo de esperanza?

 

Discútanlas en grupos y comunidades, congregaciones y movimientos, reunámonos entre curas, párrocos, amigos y amigas. Debatan y envíenme sus resúmenes. Pero no solo los católicos; pueden  ayudarnos también los que pertenecen a otros grupos religiosos si lo desean, y sin duda los que no creen, que a veces sienten más los problemas que los creyentes explícitos.

Quisiera así volver a sembrar la semilla del Reino que produce fruto sin que el campesino lo note. Estas preguntas apuntan a una iglesia abierta en la que todos tienen lugar y todos podemos ayudar. Retomamos así también lo que nuestro Iglesia Latinoamericana en Medellín sembró hace 50 anos, el proyecto de una Iglesia, “pobre, misionera y pascual”, como he querido representar en mi escudo.

Si esto lo comenzamos hoy, quizás veamos los frutos mucho tiempo después, pero sabremos que el Reino está cerca, no lejos. Dios habita en Lima y preguntando lo encontraremos. Percibámoslo en nuestras vidas y en las de la gente sencilla. Se abrirá así el año de la gracia del Señor, porque el Señor ha ungido a su pueblo para a anunciar el evangelio a los pobres y a los cautivos la libertad, o para decirlo con el  mayor poeta peruano, al que cito dada la cercanía al Bicentenario de nuestra independencia:

 

¡Entrelazándose hablarán los mudos, los tullidos andarán!

¡Verán, ya de regreso, los ciegos

y palpitando escucharán los sordos!

¡Sabrán los ignorantes, ignorarán los sabios!

¡Serán dados los besos que no pudisteis dar!

¡Sólo la muerte morirá! ¡La hormiga

traerá pedacitos de pan al elefante encadenado

a su brutal delicadeza; volverán

los niños abortados a nacer perfectos, espaciales

y trabajarán todos los hombres,

engendrarán todos los hombres,

comprenderán todos los hombres!

César Vallejo

 

 

Mons. Carlos Gustavo Castillo Mattasoglio

Arzobispo de Lima y Primado del Perú

Lima, 02 de marzo, 2019

Fotos: p. Raúl  Pariamachi , Agencia Andina, diario Perú 21

ANA GISPERT Y EDUARDO BORRELL, EL LUJO DE SU AMISTAD

febrero 14, 2019 de 2:03 am | Publicado en Comentarios diversos, Comunicación y Cultura, Documentos, Miscelánea, Noticias y demás... | Deja un comentario
Ana Gispert-Sauch y Eduardo Borrell

Ana Gispert-Sauch y Eduardo Borrell

La vida nos regala algunos encuentros que son fundamentales. Conocer y luego gozar a través de décadas de la amistad de dos seres extraordinarios, Ana María Gispert-Sauch y Eduardo Borrell Castro, es uno de  esos regalos.

Recuerdo con nitidez el momento en el que conocí a Ana. Había acudido yo a la oficina en la que ella trabajaba con la esperanza de lograr apoyo para la publicación de un estudio voluminoso (dos tomos) acerca de la poesía en el Perú que habíamos realizado Ricardo y yo. Corría el año 1985, la situación del país era extremadamente difícil y la entidad a la que me refiero no estaba en condiciones de apoyarnos. Sin embargo, la compensación mayor fue encontrarme con la afable sonrisa de esta catalana acogedora que al saber que vivíamos en el mismo distrito se apresuró a invitarme a llevarme a casa si esperábamos a su esposo.
Fue así que el segundo regalo se dio en el más corto plazo: Conocer a este madrileño igual de afectuoso. Rápidamente hicimos amistad y se sucedieron las visitas de una a otra casa. Empezamos a gozar de una maravillosa amistad que se prolonga hasta hoy y que las dos familias sabemos inquebrantable. A poco de conocernos vino la invitación a asistir a una serie de actividades de comunicadores católicos y un día, por invitación de Carmen Lora y mis amigos, mi esposo, mi hermana y yo, tuvimos la dicha de vivir otro momento crucial:  Asistir a una misa y conocer de cerca al padre Gustavo Gutiérrez, el padre de la Teología de la Liberación. Otra aventura espiritual e intelectual que se iniciaba y marcaría mi vida hasta el presente.  Qué lujo!

Pero ahora quiero hablar de Ana, Eduardo y los dos hijos peruanos nacidos y crecidos de su generoso corazón. Hace unos años, en un cumpleaños de   Eduardo , Ana y sus hijos recogieron escritos de Eduardo, bajo el título Así lo he sentido. 

Libro.Eduardo

Justo título pues los textos son sentires sobre la vida en comunión. La edición de Ana, el diseño de carátula de María Gracia y un hermosa nota introductoria de Félix.
Sentires en los que la vida en sus diferentes matices, los innumerables amigos y circunstancias son observadas con la serena mirada de los más sencillos sabios. La nota que abre el libro tiene unas palabras de Eduardo:

“Anita ha querido hacer un regalo a mi autoestima de octogenario. Lo hace recogiendo con su escoba de mujer -tierna, amorosa, espiritual- las tonterías y sentimientos que he ido desperdigando durante bastante tiempo”

La Presentación a cargo de Félix Borrell, el hijo mayor, no pudo ser  más amorosa y precisa, él y María Gracia han crecido en el amor:

“Han transcurrido casi diez años desde la última recopilación de poemas que publicamos, Cantares y sentires. Fue precisamente el día en que mis padres cumplieron veinticinco años de casados. Mamá fue la principal responsable de que aquel poemario viera la luz. Hoy no podía ser de otra manera, lo ha sido también para este (qué sería de nosotros sin mamá…)

Pero esta vez, papá, queremos celebrarte la vida, una vez (y muchas veces más). Queremos compartir el fruto de aquellas imágenes que se adhieren a tus ojos y que necesariamente tienes que verterlas al papel.

Así logras desahogar tanta belleza y tanta tragedia que nos rodea y que muchas veces no sabemos reconocer. Transmitir es lo que te brota. Lo que desesperadamente necesitas cuando, como tú bien dices, “ya es mucho”.

Nos enseñas, Haces patria, haces familia, haces amigos.

Tanto amor no se presenta, se siente.

Te amamos.

Felix

90 AÑOS DE LA PUBLICACIÓN DE LOS “7 ENSAYOS” / Simposio

octubre 25, 2018 de 9:50 pm | Publicado en Artículos sobre Literatura, Comentarios diversos, Comunicación y Cultura, Documentos, Noticias y demás... | Deja un comentario
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Con motivo de recordarse los 90 años de la publicación de los 7 Ensayos de Interpretación de la Realidad Peruana de José Carlos Mariátegui, la Casa Museo –con auspicio del Ministerio de Cultura y el apoyo de la “Asociación Amigos de Mariátegui”, ha programado  un Simposio, que tiene  lugar en Lima entre el 24 y el 26 de octubre. En la circunstancia, destacadas personalidades de la vida peruana abordan los mismos temas abordados en este libro emblemático de la cultura nacional, para reflexionar en torno a ellos y diseñar el pensamiento contemporáneo, procurando actualizar el objetivo del autor.

El simposio fue inaugurado el miércoles 24 del presente mes en el edificio Juan Santos Atahualpa, del Congreso de la República; y se viene desarrollando días JUEVES 25 y VIERNES 26 del mismo mes entre las 10 de la mañana y las 6 de la tarde.

7 Mesas de trabajo analizan cada uno de los Ensayos de la obra del Amauta, y en ellas tres expositores sustentarán sus puntos de vista. Antes de concluir, una Octava Mesa abordará el sentido general de la obra, promoviendo su lectura actualizada. De este modo, 23 intelectuales peruanos aportarán en el empeño de mantener vivas las enseñanzas de José Carlos Mariátegui, y proyectar su obra.

Personalmente, participaré el viernes 26, a las 3:00 p.m.,  en la Mesa dedicada a “El Proceso de la Literatura”. Local: Casa Museo José Carlos Mariátegui. Jr. Washington 1946, Lima

Están invitados, el ingreso es libre.

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