“TODAVÍA ME FELICITO POR HABERME INTERESADO MÁS QUE EN LAS AVENTURAS, EN EL LENGUAJE EN QUE ME ERAN CONTADAS”. Ida Vitale, al recibir el Premio Cervantes 2018

abril 26, 2019 en 12:57 am | Publicado en Artículos sobre Literatura, Comentarios diversos, Comunicación y Cultura, Documentos, Miscelánea, Noticias y demás... | Deja un comentario
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Ida Vitale Foto: Diario El País. España

El Paraninfo de la Universidad de Alcalá fue el escenario en el que la poeta uruguaya Ida Vitale, recibió  el Premio Cervantes de manos del Rey de España, Felipe VI, quien dijo de ella “ha visto crecer una obra, exacta y mágica a la vez, que se ha impuesto por sí misma, persuadiendo a todos”, para luego  resaltar la universalidad de la  lengua española: “Esa universalidad nos acoge como miembros de una gran familia y se manifiesta en toda su plenitud en la lengua literaria desde hace siglos, en la fraternidad de los diversos y cambiantes estilos que vinculan a Juana Inés de la Cruz o Teresa de Jesús con Gabriela Mistral o María Zambrano”.

Aquí el texto completo del Discurso de   Ida Vitale, bello ejemplo de sabiduría, erudición y sencillez en la magistral exposición acerca del mundo cervantino y el impacto en su vocación:

 

“Majestades, autoridades, señores y señoras del jurado, señores míos en general que con su presencia me aceptan y agasajan.

Debí pensar y escribir lo requerido para una ocasión que habiéndome llegado tarde, realmente me sorprendió: pudieron sobrar oportunidades de imaginarla, pero muchas cosas obvias y muy poco concebibles requisitos me hubieran llamado a un sensato equilibrio.

Pero lo inconcebible llegó en un momento en el que la opacidad del descenso imprime en mi vida una geometría ilógica e imprevistos recaudos. Acepto que el azar o un orden regido por una mágica fusión de benévolos caprichos me han señalado, como en una época, aceptábamos algún suceso generoso, con alguien muy querido que ya no está a mi lado, suponiéndolo —así decíamos— manifestación de un eón bien dispuesto.

Ahora seres benévolos y palpables movieron las piezas de un superior ajedrez, situándolas en posición favorable y acá estoy, agradecida, emocionada. Recuerdo mis inquietudes en un camino de montaña alto y estrecho por el que me llevaban en auto a una velocidad que pensaba inadecuada. No era un sueño. Esto, claro, tampoco lo es. Por eso mismo, prefiero ser consciente y agradecer, claro, en español, cosa que, además, es un valor añadido a la felicidad de este instante.

Vitale recibe el Premio Cervantes de manos del Rey Felipe VI    Foto: Diario El País. España

 

Busco una más cómoda aceptación interior de lo nada esperado, ya que suelo ser escéptica o descreo con familiaridad de tantas cosas, pero a la vez tengo una fabulada confianza, sin duda de origen infantil, en los pequeños desajustes con lo racionalmente ordenado, en las coincidencias, sin siquiera razonarlo mucho. Estos días, casual y repentinamente me tocó oír dos veces Pompa y circunstancia, pese a que Elgar no es un músico que integre mi parnaso musical establecido, frecuentado. También, ya de regreso definitivo a Montevideo, ordenando y reordenando la biblioteca, no dejé de detenerme en la sección cervantina, en las diversas ediciones repetidas de Don Quijote, conservadas por distintos motivos todas, cuando las reiteraciones de otros autores suelen ser rápidamente corregidas, siempre en busca del espacio que tanta falta me hace.

Pero este tema de las coincidencias, casualidades o registros orientados u obsesivos, integran el capitulito poco analizado y compartido, en general reservado, de las manías personales.

Los libros que integraron una biblioteca “mía”, forrada y presuntuosamente numerada, eran libros para niños, algunos pronto relegados. En virtud de un proyecto claramente pedagógico, me correspondía limpiar un pequeño librero abierto del escritorio los sábados por la mañana. Mucho de su contenido no estaba en español. Sobre la casa planeaba, no diré la sombra sino la luz de mi abuelo italiano, abogado y culto, que en su viaje desde el Palermo natal hasta el Uruguay había sido acompañado por Homero, en edición bilingüe grecolatina, junto con el espíritu garibaldino que un día yo sentiría presente en la familia, constituyéndose en un héroe casi doméstico  Es, pues, normal que entre mis primeros embelesos en el campo de los libros adultos aparezca Ariosto  —cuando ya la imborrable profesora de italiano, me hubiese permitido tantear, por mi cuenta, con abuso del diccionario, sus fantasías gratísimas. Le donne, il cavalier, l’armi, l’amore formabanese escenario, para mí novedoso, donde encontraría anillos con poderes, caballos alados, magas que evocan las sombras de futuros descendientes de Bradamante, aquí el hipogrifo, más allá una sirena, luego un mirto que habla y es en realidad Astolfo, paladín de Francia convertido en planta. En fin, que este mundo de transformaciones que a cada paso surgen, irreales, me encanta pero no me prepara ni siquiera para la Galatea.

Mi devoción cervantina carece de todo misterio. Mis lecturas del Quijote, con excepción de la determinada por los programas del liceo, fueron libres y tardías. En realidad, supe de él por una gran pileta que, sin duda regalo de España, lucía en el primer patio de mi escuela. Allí nos amontonábamos en el recreo en busca de agua, y día tras día, me familiarizaba con las relucientes baldositas que contaban, sobre inolvidables cielos azules, la policroma historia que, según supe luego, era la de aquellos desparejos jinetes. No faltan claro, los molinos, los muchos episodios en que don Quijote terminaba por los suelos. Ya adolescente, me regalarían el volumen ilustrado y muy cuidado, que todavía prefiero a la menos infantil edición de Clásicos Castellanos, cuyos ocho volúmenes son menos traslaticios.

El ambular del Quijote lleva consigo la convicción de que hay un mago enemigo que transforma “a la sin par Dulcinea en una aldeana fea y olorosa”, y está detrás de los numerosos percances que sus obsesiones le deparan al pobre don Quijote.

Pero, ¡qué discreción, qué respeto muestra Cervantes por su personaje! En vez de rodearlo de magia y hechizos auxiliares, deponer a su héroe a disposición de tortuosos espíritus malignos hace que, una y otra vez, todos sus tropiezos nazcan de él mismo, de esos deslices de sus nítidas construcciones mentales, del adquirido delirio causado por peligrosas lecturas, deslices, que tanto pasman, fascinan y encabritan a Sancho, y lo llevan a someterse una y otra vez a la voluntad de quien lo arrastra a aventuras del todo ajenas.

Se suele aceptar como buena la motivación dada por Cervantes para su Quijote, de desprestigiar las novelas de caballerías. Pero no hay que olvidar la cuna desdichada que su obra tuvo: “Argel, Sevilla, fantasía, desengaño” es decir preso, pobre, enfermo, sin la protección que dedicatorias a altos señores podrían haberle guardado, como José Echeverría singulariza el período de su escritura. La concepción de un personaje que va, libre, por el mundo, fraguando su vivir, aunque de error en error, (donde otro personaje, el Cautivo dice: “jamás me desamparó la esperanza de tener libertad”) debería ser un respiro, aunque al fin para él todo concluya en la verdad innegable: “Y al fin paráis en sombra, en humo, en sueño”, como concluye uno de los sonetos que cierran la primera parte. Pocos personajes han sido, como Quijote, habitados -más que obsedidos- por lo real. Porque aun lo que es astuta malquerencia vestida de supuestas precipitaciones mágicas, tiene detrás acciones de criaturas humanas, que pueden ser malignas y burlonas, pero siempre comprensibles, terrestres y sin inexplicables auxilios divinos.

Muchas veces lo que llamamos locura del Quijote, podría ser visto como irrupción de un frenesí poético, no subrayado como tal por Cervantes, un novelista que tuvo a la poesía por su principal respeto. Pero podríamos poner en la boca del por lo general descalabrado personaje, unos versos muy posteriores de Baudelaire: “J’ai gardé la forme et l’essence divine de mes amours décomposés”.

Cervantes, como precisa José Miguel Marinas, es “el primer alegorista de la ética moderna” y va sobreviviendo a las menguantes transformaciones de ésta.

Mis lecturas del Quijote, con excepción de la primera, dispuesta por lo programado por la enseñanza o, bien pudiera ser, por el paciente tío Pericles, al que recuerdo bien dispuesto a traducirme Goldoni y soportar mis protestas cuando demoraba algún pasaje por surgirle alguna duda lexical o por estar organizando cómo sortear un pasaje considerado “no apto” para mi edad. Pero no me gustaba que se me leyera, cosa a la que me veía reducida porque muchos de los libros de los que podía disponer no estaban en español. Crecí a, no diré la sombra sino la luz de mi abuelo italiano, al que no llegué a conocer, abogado, culto, que había acompañado su viaje al Uruguay desde el Palermo natal con Homero en edición bilingüe grecolatina. Mis primeros embelesos los debí a Ariosto. Más tarde llegaría un Dante ya obligatorio, cuyo humor, para mí inexistente, se reducía al “Pape Satán, Pape Satán, alepe”, además incomprensible. Ya entenderán mi entusiasmo, mi devoción total cuando intimé con aquella pareja española tan tiernamente compatible, entre sí y con una lectora inocente y deseosa de amistades literarias a su alcance, ese Quijote y ese Sancho que hablaban de “otra” manera, que acepté de inmediato, como un lenguaje que me integraba a un mundo en el que, sola, me sentía acompañada, capaz de manejarme en él como si fuese el mío propio.

En el Persiles y Sigismunda dirá Periandro: “La salsa de los cuentos es la propiedad del lenguaje en cualquier cosa que se diga”. Todavía me felicito por haberme interesado más que en las aventuras, en el lenguaje en que me eran contadas.

Virtud siempre lograda de Cervantes ha sido no echar mano de milagros de los usuales en las novelas que no se privaban de gigantes y monstruos, cuando un argumento descontrolado las requería. Uno de los pasajes de Persiles y Sigismunda trae “una mujer voladora” que aparece bajando del cielo. Pero enseguida se aclara “que era una mujer hermosísima, que habiendo sido arrojada desde lo alto de una torre, le sirvieron de campana y de alas sus mismos vestidos”. “Cosa posible sin ser milagro”.

“Los encantadores pueden quitarme la aventura, pero el entusiasmo y el valor nunca”. Había dejado dicho Garcilaso: “No me podrán quitar el dolorido sentir. Lo que se ha llamado perspectivismo lingüístico alude al hecho de que cada personaje sea visto a través de su lenguaje, por el que está pintado, completado, dentro del acabado empaste que fluye por una obra de pasmosa unidad.

Toda la gracia proviene  de que el Quijote haga de las suyas “cuando ya no se usan los caballeros andantes”. Radica en ello su razón de ser, el más sutil de los méritos de la obra. Nos reclama la inacabable virtud del libro: exigirnos la fidelidad atemporal a lo que, lector tras lector y época tras época, se ha ido consagrando, como un venerable sostén de la herencia humana.

Luego de las primeras lecturas del Quijote, las hubo reiteradas, más difíciles de determinar porque, parciales, se aplicaban, aquí y allá en el texto, con una determinación vagamente Zen o simplemente mágica: la elección del capítulo podía deberse al azar o a un vago recuerdo que podría suponer que allí encontraría una aprovechable aplicación a un tema importante en ese momento para mí, en busca de alguna iluminación necesaria o por recordar con suma precisión la felicidad de primer encuentro con aquellas páginas. No sé por qué atribuí a ese libro la capacidad de precipitar hacia mí la buena voluntad del azar. Quizás simplemente buscaba una ocasión de dicha dispersiva, de claridad sin reserva, cuando el disfrute viene sin proponérselo a veces, acompañado de una sensación de penuria de gracias en la vida diaria y necesidad degusto satisfecho, que depararán siempre las aventuras por las que ando tan a gusto cuando me reintegro al maravilloso mundo cervantino.

Pero considerarlo maravilloso me obliga a hacer distingos. Cervantes, que en la Galatea buscó someterse o simplemente aceptar la novela pastoril –que implicó tantas veces unir realidad e irrealidad o fantasía- se movía con castiza normalidad en lo real. “Ellos fueron santos y pelearon a lo divino y yo soy pecador y peleo a lo humano”dice don Quijote, que tantas veces se acepta perseguido o gobernado por malignos poderes, pero sin nunca encumbrarse ni claudicar.

Con todo lo que las afirmaciones de don Quijote, prudente y aun sabio, me reclaman de acatamiento, para terminar debo disculparle una afirmación que como suya, podría ser aceptada sin más “que no hay poeta que no sea arrogante y piense de sí que es el mayor poeta del mundo”. No es mi caso, puedo asegurarlo. Sin duda, don Quijote no imaginó jamás que ese género femenino al que se consideraba por oficio llamado a honrar y defender, pudiera caer en tan osada pretensión. Y en eso, estoy segura que acertó. ”

IDA VITALE
Universidad de Alcalá.  23 de abril, 2019.

https://elpais.com/cultura/2019/04/23/actualidad/1556020824_948756.html

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MENSAJE DEL NUEVO ARZOBISPO DE LIMA, MONSEÑOR CARLOS CASTILLO. NUEVOS TIEMPOS, NUEVA TAREA Y EXIGENCIAS

marzo 3, 2019 en 5:02 pm | Publicado en Comentarios diversos, Comunicación y Cultura, Documentos, Miscelánea, Noticias y demás... | Deja un comentario
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Lima tiene un nuevo arzobispo, Monseñor Carlos Castillo. Reproduzco aquí su importante mensaje del 02 de marzo.  Anuncio y desafíos a la Iglesia y sociedad peruanas.

https://arzobispadodelima.org/wp-content/uploads/2019/03/Mensaje-de-Monse%C3%B1or-Carlos-Castillo_Arzobispo-de-Lima.pdf

  1. El camino desde San Lázaro y su sentido

  • Hemos llegado a esta Catedral desde San Lázaro por el Jirón Trujillo, el camino de los desamparados, y hemos pasado a la otra orilla, como lo hizo Toribio de Mogrovejo, y cargando sus santos restos.

 

Lo hemos hecho recordando, en el sentido literal de esta palabra, es decir, volviendo a poner en el corazón, lo que somos desde nuestros orígenes: somos el pueblo limeño, pueblo creyente que sólo puede existir como tal si emprende todo, se enraíza y se funda siempre en Jesús, que se hizo pobre, y que en los pobres de la Lima del siglo XVI y XVII, en especial las poblaciones Amancaes, los indios camaroneros, y los leprosos del barrio de San Lázaro, tuvo su principal punto de referencia.

 

Siempre la frivolidad de nuestra rica ciudad, centro del Virreinato y exportadora del mineral de Potosí, Cerro de Pasco y Quives, fue tentada de vivir indiferente y ufanarse de su riqueza ante el sufrimiento humano. Toribio optó no solo por entrar en ella desde los pobres, sino también por salir de ella hacia las periferias pobres y dejar la capital para convertir la periferia en el centro de su sede. Lo recordó nuestro querido, Papa Francisco: Toribio actuó siempre “mirando hacia la otra orilla”, no a su escritorio, sino desde la “oreja arzobispal”.

Luego de Toribio la tradición se mantuvo. El 23 de abril 1758, en la reinauguración del templo de San Lázaro, después del terremoto de 1746, ante el valeroso Conde de Superunda y de la alta aristocracia limeña, el padre jesuita, Juan Sánchez, pasando por encima de las presiones y pretensiones que algunos tenían de separar dicha iglesia del leprosorio, por buscar un “culto más puro”, manifestó con toda autoridad:

 

“Si, alma santa, Cristo te convida al Hospital, para recibir entre los enfermos las pruebas más eficaces de tu fineza; porque no necesitando en su Persona de los cultos que se le consagran en el templo, necesita en sus miembros de los socorros que se le hacen en el Hospital. Pues si en el templo ocupa la majestad de un solio, en el Hospital es un Dios doliente, que yace en los desaliños de un lecho. Si en el templo es un Dios cercado de gloria, en el Hospital es un Dios penetrado de angustias. Si en el templo es un Dios que recibe adoraciones, en el Hospital es un Dios que padece tormentos. Si en el templo es un Dios que reparte mercedes, en el Hospital… es un Dios que mendiga limosnas. ¡Oh Dios, mendigo en los hospitales! Ya no me admira, quieras ser más hallado en el Hospital, que en el templo… pues esa necesidad que padeces en el Hospital, y no padeces en el templo, te obliga a desear más los socorros que se hacen en el Hospital, que las ofrendas que se consagran en el templo”.

 

Estas palabras llegan hoy a nosotros, que, caminando con el pueblo, hemos venido a esta ordenación para salir de aquí hacia esos millones de hospitales, que son los intentos callejeros de nuestro pueblo por sobrevivir allí, en las calles de Lima, en las casas maltrechas de nuestro pobres barrios, en el peligro de sus plazas, y en las esperanzas de sus puestos de vendedores ambulantes y canillitas, en las camas de cartón de los huéspedes nocturnos de nuestras veredas, en las latas pateadas por miles de jóvenes sin trabajo y sin estudios, en las nuevas poblaciones amazónicas que habitan nuestra ciudad, y tantos y tantas otros maltratados y marginados, desconocidos para muchos. Allí están los Cristos sufrientes que creen y luchan, que nos llaman a construir con ellos esa Iglesia “hospital de campaña”, que es capaz de alentar y acompañar su camino de superación, y nos hace participar a todos en la curación de sus heridas, en el enjugar sus lágrimas, alegrarnos con sus alegrías y danzas, participar de sus conversaciones nocturnas, porque quiere ser en verdad, aquí en Lima, una Iglesia cercana y amiga.

 

Esta es la iglesia que el papa Francisco nos encargó forjar en el corazón de la ciudad, cuando nos dijo: “Jesús camina en la ciudad con sus discípulos y comienza a ver, a escuchar, a prestar atención a aquellos que habían sucumbido bajo el manto de la indiferencia, lapidados por el grave pecado de la corrupción … Llama a sus discípulos y los invita a ir con Él a caminar la ciudad, pero les cambia el ritmo, les enseña a mirar lo que hasta ahora pasaban por alto. Conviértanse, les dice, el Reino de los cielos es encontrar en Jesús a Dios, que se mezcla vitalmente con su pueblo (cf. Mc 1,15.21 y ss.). Jesús sigue caminando por nuestras calles, sigue al igual que ayer golpeando puertas, golpeando corazones para volver a encender la esperanza y los anhelos: que la degradación sea superada por la fraternidad, la injusticia vencida por la solidaridad y la violencia callada con las armas de la paz. … El Reino de los cielos está entre ustedes —nos dice— está allí donde nos animemos a tener un poco de ternura y compasión, donde no tengamos miedo a generar espacios para que los ciegos vean, los paralíticos caminen, los leprosos sean purificados y los sordos oigan (cf. Lc 7,22). ¿Cómo encenderemos la esperanza si faltan profetas? ¿Cómo encararemos el futuro si nos falta unidad? ¿Cómo llegará Jesús a tantos rincones, si faltan audaces y valientes testigos? Hoy el Señor te invita a caminar con Él la ciudad, tu ciudad. Te invita a que seas su discípulo misionero”.

Nuevo Arzobispo Carlos Castillo acompañado del padre de la Teología de la Liberación, admirable padre Gustavo Gutiérrez.

2. Nuestra arquidiócesis en el sueño de Francisco

En Lima intentaremos realizar el sueño de Francisco, ese sueño nacido en Medellín, y transmitido en su inolvidable visita al Perú, y cuyas palabras deben resonar en este templo:

a) La iglesia de Lima: iglesia pobre para los pobres “¡Quiero una Iglesia pobre para los pobres! Ellos tienen mucho que enseñarnos. Además de participar del sensus fidei, en sus propios dolores conocen al Cristo sufriente. Es necesario que todos nos dejemos evangelizar por ellos,…reconocer la fuerza salvífica de sus vidas…ponerlos en el centro…descubrir a Cristo en ellos,… prestarles nuestra voz en sus causas…ser sus amigos, escucharlos, interpretarlos y recoger la sabiduría que Dios quiere comunicarnos a través de ellos”.

 

b) La iglesia de Lima: realización del sueño de una iglesia misionera “Sueño con una opción misionera capaz de transformarlo todo –nos  dijo Francisco–, para que las costumbres, los estilos, los horarios, el lenguaje y toda estructura eclesial se convierta más en un cauce adecuado para la evangelización que para la autopreservación. La reforma de estructuras, que exige la conversión pastoral, sólo puede entenderse en este sentido: procurar que todas ellas se vuelvan más misioneras, que la pastoral en todas sus instancias sea más expansiva y abierta…en constante actitud de salida”.

c) Una iglesia de Lima sinodal que acompaña el caminar de nuestro pueblo

-Donde caminamos juntos, conversamos con hondura, y aprendemos unos de otros, especialmente de los que  no son de nuestro círculo;

-donde apreciamos lo bueno de cada aporte, de cada modo de ser y vivir la  fe;

-donde todos participamos teniendo en cuenta el valor de nuestras  diversidades.

 

d) Una iglesia de Lima que contempla a su Señor

-escuchando la Palabra del Señor,

-reuniéndose en comunidad para celebrarlo en la Eucaristía y salir a       anunciarlo en toda circunstancia,

-rastreando su presencia en la historia de los limeños, en sus avatares y            problemas, en sus búsquedas y alegrías.

e) Una iglesia de Lima que dinamiza la espiritualidad profunda de la religiosidad popular

– potenciando sus huellas evangelizadoras,

-discerniendo las costumbres agregadas con los tiempos.

 

f) Una iglesia de Lima signo de credibilidad

-que actúa con transparencia,

-que afronta los problemas y no los esconde,

-que reconoce sus errores, pecados y hasta delitos, si existen, y los  enfrenta con toda justicia y verdad.

g) Una iglesia de Lima abierta a la sociedad civil, sus búsquedas y puntos de vista laicales

-explicando con claridad, pedagogía y respeto sus puntos de vista desde la  fe,

-respetando la legitima autonomía de la sociedad civil, sin recurrir a ningún elemento manipulador, ni                        interés  de parte, sino atendiendo únicamente al bien común.

 

h) Una iglesia de Lima que acompaña el sufrimiento de su pueblo con su acción social de servicio solidario y comprometido

-hacia los sectores más pobres, canalizando hacia ellos sus esfuerzos  en todos los ámbitos eclesiales de                        base,

-procurando siempre el fortalecimiento de la dignidad humana y acompañando y defendiendo a quienes sufren injusticias: la mujer, los niños, los jóvenes, los adultos mayores. De manera especial, la acción de la                   Iglesia ha de ejercerse en la defensa y la toma de partido en favor de las víctimas, sobre todo menores, y en contra de los abusadores del clero y de sus encubridores. ¡Nunca la iglesia, y menos aún la jerarquía eclesial, puede ser cómplice de los abusadores y de los abusos! ¡Sin transparencia, la Iglesia no poder ser creíble! Por eso debe adelantarse a denunciar y exponer los hechos graves y escandalosos.

i) Una Iglesia que, desde una coherente pastoral urbana, responda a las exigencias del cuidado de la casa común con una ecología integral  que proteja a la naturaleza y a las comunidades, sobre todo a las más   (con las que nos sentimos solidarios en estos trágicos días  huaicos)

– Esto nos ha de mantener atentos a las necesidades de los barrios y  localidades, que se han hecho insalubres para vivir por el crecimiento  desordenado, la contaminación tóxica, el caos urbano, los problemas de transporte y la contaminación visual y acústica (Cf. Laudato sì, 44).

j) Una Iglesia que promueve al laicado sensible, serio, responsable y alegre

-que participa de las búsquedas más hondas y se hace instrumento de las  aspiraciones justas de toda la ciudadanía,

-que no permanece indiferente, sino que fortalece todo lo bueno noble y justo de la causa social y política.

g) Una iglesia que organiza su economía al servicio de la acción pastoral y de la promoción y defensa de la dignidad humana

-más cercana a la mentalidad de servicio,

-más lejana a una mentalidad comercial, rediticia o de eficiencia   empresarial.

3) Un obispo toribiano en el hoy de nuestra historia

¿Esta iglesia, qué obispo requiere? ¿Cómo nos quiere hoy a los obispos peruanos, en especial en nuestra arquidiócesis primada? Francisco nos dio las líneas maestras para ser obispos renovados, y ese es el desafío de mi misión para ustedes y para el pueblo de Lima: asumir el estilo misionero de Toribio.

-Estoy llamado a ser un obispo que mire a “la otra orilla” y que quiera, decida y busque siempre pasar hacia ella sin temor.

-Esto me exige conversión espiritual y pastoral para una decisión libre, que ante todo reconozca y aprecie el valor de esa “otra orilla”, y del pueblo que allí vive y lucha, esa realidad “otra” que muchas veces desconocemos. A esa realidad “otra”, de tantos y tantas hermanas y hermanos nuestros he de anunciar el evangelio. Pero no sin antes comprender su realidad, dialogando con ella, para solo así, responder creativamente y en profundidad a sus necesidades. He de ir con el evangelio, pero sabiendo claramente que Jesús ya mora en el otro, incluso en aquel que no cree explícitamente, o cree a su manera –¡por algo será!–, y procurando primero comprenderlo. La evangelización no impone, dialoga con el Cristo presente en todas las realidades humanas con las que entramos en relación.

-Buscar la otra orilla de los lejanos y dispersos exige estar dispuesto a “callejear” o “jironear” como Toribio, y “gastar suelas”. He de acostumbrarme a caminar hacia todos y todas, sin excluir a nadie, buscando a los más recónditos, lejanos y diseminados. En esto debe estar unida esta sede metropolitana a las diócesis sufragáneas, como una sola provincia eclesiástica dinámica al servicio de nuestros pueblos del Callao, Carabayllo, Chosica, Huacho, Ica, Lurín, Yauyos y Cañete.

-Buscar la otra orilla de las culturas y lenguas de nuestros pueblos, con su extraordinaria diversidad de experiencia y sabiduría, que debe renovar lo que ya sabemos y consideramos verdadero. El papa Francisco nos recordó que Toribio no hizo una evangelización superficial, sino que, conociendo su cultura y su lengua, penetró en sus niveles más hondos. Él nos sigue enviando hoy a aprender las lenguas y los lenguajes del siglo XX, el de los jóvenes, el de las familias, el de los niños, el de las comunidades de migrantes, internos y externos. Así, pasar a la otra orilla no consiste en ir a conquistar territorios ni personas, sino a comprenderlos para suscitar y despertar procesos en sus vidas, de modo que la fe arraigue en ellas de forma duradera. Para ello es preciso volvernos hacia aquellas experiencias humanas y sociales donde se gestan los nuevos relatos y paradigmas, especialmente las experiencias de las jóvenes generaciones, para poder alcanzar con la Palabra de Jesús los núcleos más profundos del alma de nuestras ciudades y pueblos. Es allí donde se generan, desde las condiciones más difíciles, las alternativas resilientes y esperanzadoras, los nuevos relatos de la humanidad peruana, que  darán origen a la actualización de los principios y valores necesarios para construir el nuevo Perú y la nueva iglesia peruana. Naturalmente, esto es tarea sutil y amorosa de todos en la iglesia, pero sobre todo de los pastores, para suscitar una iglesia pastora.

-Ante la otra orilla de la misericordia y la justicia para con los más vulnerables, Francisco nos dijo que todo obispo toribiano no puede  estar lejos de la caridad unida a la práctica de la justicia, pues de lo contrario no seríamos de Dios (1 Jn. 3,10). Por ello es mi principal  desafío aprender a constatar dónde están los abusos y excesos que  sufren muchos hoy por el sistema de corrupción y tener claridad y firmeza contra ello. Sé que, como a Toribio, esto nos podrá acarrear  ciertas enemistades, pero es mejor que dejar sin corrección aquello  que la requiera. Pidamos la prudencia y a la vez la contundencia para   no errar y para acertar con la palabra adecuada y justa, en favor de los hombres y mujeres maltratados injustamente. No podemos separar el  bien espiritual del bien material, sobre todo cuando se pone en riesgo la integridad y dignidad de las personas.

-Esto exige que, como obispo, unido a nuestros hermanos Obispos de la Conferencia Episcopal, ejerzamos la profecía episcopal, que no teme denunciar las injusticias y anunciar la esperanza alentando a  todos los que promueven lo justo y lo bueno. Sin duda hemos de agradecer la profecía viva de nuestro pueblo que sale a las calles a clamar por la vida de las mujeres, la de los periodistas que han denunciado con claridad los horrores de la pedofilia y de la corrupción,  y la de los ciudadanos que expresan sus justas protestas por dignificar  la política. Ellos nos enseñan también a decir nuestra palabra desde Dios sin integrismo, pero con claridad profética. Voy a estar alerta, sin embargo, como indicó el Papa Francisco a cualquier “tipo de coqueteo mundano que nos ata las manos por algunas migajas”, en pos de la libertad del Evangelio.

Ante la otra orilla de la formación sacerdotal toribiana, debemos insistir  en la importancia de su enraizamiento en la realidad para que cada palabra y cada gesto de nuestros pastores locales, diocesanos y religiosos, sean significativos y eleven la vida de nuestra gente.  Nuestro Seminario Conciliar de Santo Toribio está llamado a seguir “engendrando a sus pastores locales” para hacer de nuestra iglesia  “madre fecunda”, que suscita la santidad desde la diversidad cultural que nos caracteriza a los limeños y peruanos de todas las sangres. Cambios importantes en la formación deben ocurrir con el cumplimiento de las normativas que Francisco ha establecido en sus  recientes documentos y que nos dejó en las líneas maestras de sus orientaciones en Trujillo y Lima. No hemos de limitar la formación solamente al estudio en el seminario, sino seguir el ejemplo de Toribio,  que “en las continuas visitas que realizaba, estaba cerca de sus curas, viendo directamente su estado y preocupándose por ellos, hasta el punto de compartir sus bienes”. Para ello he de esforzarme en conocer a mis sacerdotes, procurar acompañarlos, estimularlos, amonestarlos para que sean pastores y no comerciantes, y puedan así cuidar y defender a los peruanos como a hijos e hijas. Debo impulsarlos a acercarse y a no quedarse en «el escritorio», para que conozcan a sus ovejas y ellas reconozcan su voz de Buen Pastor.

Por último, ante la otra orilla de la unidad, he de contribuir desde esta sede primada a que fortalezcamos la unidad en el Espíritu de Jesús, que procuró siempre la diversidad de carismas y estilos, e hizo crecer  la unidad dentro de la diversidad, sin uniformismos rigoristas ni homologadores. La verdad es una, pero es el amor gratuito de Dios el que admite a todos y los lleva a la verdad plena. Para ello quiero proponerles entrar en un proceso sinodal permanente, que a todos nos reúna en distintos espacios interpersonales, a fin de conversar y dejarnos iluminar por la palabra de la verdad e irla encontrado juntos y poco a poco. Así como Toribio desarrolló de manera admirable y profética la promoción, formación e integración de espacios de  comunión y participación, en medio de grandes tensiones y conflictos cuya existencia no negó, así también debemos aprender juntos, a  mirar nuestros problemas de frente y buscar resolverlos en unidad, diálogo honesto y sincero, cuidando de no caer en tentación de ignorar  lo sucedido o quedar sin horizontes ni caminos hacia la unidad.

Esforcémonos, pues, porque la unidad prevalezca sobre el conflicto,  porque si nos debemos a Jesucristo, lo que no une no viene de Dios. Y si apreciamos todo lo que viene de Dios, nos podemos unir en ello.

Que el pueblo peruano diga de nosotros “miren cómo se aman”. Al final de estas palabras y en el atardecer de mi vida, pido pues que cuando tenga que pasar a la otra orilla, la definitiva, también me dé el Señor la gracia de pasar hacia Él, por el camino de los desamparados, que Toribio atravesó dejando su vida en Zaña. Mientras llega ese día, nos queda muchísimo por abrir, vivir, levantar y amar.

Conclusión:

 Quiero en esta ocasión dejarles mis primeras preguntas simples y  directas para que comencemos nuestra misión juntos desde hoy,  dialogando. Francisco dice que las preguntas nos dinamizan, mientras las respuestas nos estancan. Por ello como Obispo debo hacer la pastoral de la oreja. Y por eso quiero escuchar. Para dinamizar  espiritualmente a nuestra iglesia de Lima se las dejo, son las primeras tres y les consulto:

1) ¿Qué sientes en lo más profundo de tu ser que se debe mejorar en nuestra iglesia de Lima?

2)¿Qué periferias principales hemos de atender?

3) ¿Qué formas debe tomar nuestra iglesia misionera en Lima para ser signo de esperanza?

 

Discútanlas en grupos y comunidades, congregaciones y movimientos, reunámonos entre curas, párrocos, amigos y amigas. Debatan y envíenme sus resúmenes. Pero no solo los católicos; pueden  ayudarnos también los que pertenecen a otros grupos religiosos si lo desean, y sin duda los que no creen, que a veces sienten más los problemas que los creyentes explícitos.

Quisiera así volver a sembrar la semilla del Reino que produce fruto sin que el campesino lo note. Estas preguntas apuntan a una iglesia abierta en la que todos tienen lugar y todos podemos ayudar. Retomamos así también lo que nuestro Iglesia Latinoamericana en Medellín sembró hace 50 anos, el proyecto de una Iglesia, “pobre, misionera y pascual”, como he querido representar en mi escudo.

Si esto lo comenzamos hoy, quizás veamos los frutos mucho tiempo después, pero sabremos que el Reino está cerca, no lejos. Dios habita en Lima y preguntando lo encontraremos. Percibámoslo en nuestras vidas y en las de la gente sencilla. Se abrirá así el año de la gracia del Señor, porque el Señor ha ungido a su pueblo para a anunciar el evangelio a los pobres y a los cautivos la libertad, o para decirlo con el  mayor poeta peruano, al que cito dada la cercanía al Bicentenario de nuestra independencia:

 

¡Entrelazándose hablarán los mudos, los tullidos andarán!

¡Verán, ya de regreso, los ciegos

y palpitando escucharán los sordos!

¡Sabrán los ignorantes, ignorarán los sabios!

¡Serán dados los besos que no pudisteis dar!

¡Sólo la muerte morirá! ¡La hormiga

traerá pedacitos de pan al elefante encadenado

a su brutal delicadeza; volverán

los niños abortados a nacer perfectos, espaciales

y trabajarán todos los hombres,

engendrarán todos los hombres,

comprenderán todos los hombres!

César Vallejo

 

 

Mons. Carlos Gustavo Castillo Mattasoglio

Arzobispo de Lima y Primado del Perú

Lima, 02 de marzo, 2019

Fotos: p. Raúl  Pariamachi , Agencia Andina, diario Perú 21

ANA GISPERT Y EDUARDO BORRELL, EL LUJO DE SU AMISTAD

febrero 14, 2019 en 2:03 am | Publicado en Comentarios diversos, Comunicación y Cultura, Documentos, Miscelánea, Noticias y demás... | Deja un comentario
Ana Gispert-Sauch y Eduardo Borrell

Ana Gispert-Sauch y Eduardo Borrell

La vida nos regala algunos encuentros que son fundamentales. Conocer y luego gozar a través de décadas de la amistad de dos seres extraordinarios, Ana María Gispert-Sauch y Eduardo Borrell Castro, es uno de  esos regalos.

Recuerdo con nitidez el momento en el que conocí a Ana. Había acudido yo a la oficina en la que ella trabajaba con la esperanza de lograr apoyo para la publicación de un estudio voluminoso (dos tomos) acerca de la poesía en el Perú que habíamos realizado Ricardo y yo. Corría el año 1985, la situación del país era extremadamente difícil y la entidad a la que me refiero no estaba en condiciones de apoyarnos. Sin embargo, la compensación mayor fue encontrarme con la afable sonrisa de esta catalana acogedora que al saber que vivíamos en el mismo distrito se apresuró a invitarme a llevarme a casa si esperábamos a su esposo.
Fue así que el segundo regalo se dio en el más corto plazo: Conocer a este madrileño igual de afectuoso. Rápidamente hicimos amistad y se sucedieron las visitas de una a otra casa. Empezamos a gozar de una maravillosa amistad que se prolonga hasta hoy y que las dos familias sabemos inquebrantable. A poco de conocernos vino la invitación a asistir a una serie de actividades de comunicadores católicos y un día, por invitación de Carmen Lora y mis amigos, mi esposo, mi hermana y yo, tuvimos la dicha de vivir otro momento crucial:  Asistir a una misa y conocer de cerca al padre Gustavo Gutiérrez, el padre de la Teología de la Liberación. Otra aventura espiritual e intelectual que se iniciaba y marcaría mi vida hasta el presente.  Qué lujo!

Pero ahora quiero hablar de Ana, Eduardo y los dos hijos peruanos nacidos y crecidos de su generoso corazón. Hace unos años, en un cumpleaños de   Eduardo , Ana y sus hijos recogieron escritos de Eduardo, bajo el título Así lo he sentido. 

Libro.Eduardo

Justo título pues los textos son sentires sobre la vida en comunión. La edición de Ana, el diseño de carátula de María Gracia y un hermosa nota introductoria de Félix.
Sentires en los que la vida en sus diferentes matices, los innumerables amigos y circunstancias son observadas con la serena mirada de los más sencillos sabios. La nota que abre el libro tiene unas palabras de Eduardo:

“Anita ha querido hacer un regalo a mi autoestima de octogenario. Lo hace recogiendo con su escoba de mujer -tierna, amorosa, espiritual- las tonterías y sentimientos que he ido desperdigando durante bastante tiempo”

La Presentación a cargo de Félix Borrell, el hijo mayor, no pudo ser  más amorosa y precisa, él y María Gracia han crecido en el amor:

“Han transcurrido casi diez años desde la última recopilación de poemas que publicamos, Cantares y sentires. Fue precisamente el día en que mis padres cumplieron veinticinco años de casados. Mamá fue la principal responsable de que aquel poemario viera la luz. Hoy no podía ser de otra manera, lo ha sido también para este (qué sería de nosotros sin mamá…)

Pero esta vez, papá, queremos celebrarte la vida, una vez (y muchas veces más). Queremos compartir el fruto de aquellas imágenes que se adhieren a tus ojos y que necesariamente tienes que verterlas al papel.

Así logras desahogar tanta belleza y tanta tragedia que nos rodea y que muchas veces no sabemos reconocer. Transmitir es lo que te brota. Lo que desesperadamente necesitas cuando, como tú bien dices, “ya es mucho”.

Nos enseñas, Haces patria, haces familia, haces amigos.

Tanto amor no se presenta, se siente.

Te amamos.

Felix

SIN NOMBRE PROPIO (1973), “un contundente alegato”, MI POESÍA SEGÚN ANA MARÍA PORTUGAL

febrero 9, 2019 en 12:53 am | Publicado en Artículos sobre Literatura, Comentarios diversos, Comunicación y Cultura, Documentos, MI POESÍA SEGÚN ..., MIS POEMAS | Deja un comentario
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Entre las primeras notas que recibió la publicación de mi primer poemario, Sin nombre propio, Lima, 1973, se encuentra  esta publicada por la escritora y periodista Ana María Portugal en el diario La Nueva Crónica el domingo 1° de julio de aquel mismo año. La comparto ahora con renovada gratitud.

La poesía nunca dejará de ser ese testimonio inveterado de todo lo que acontece en el interior del poeta, supremo alquimista que tiene el poder de transmitir, no solo la belleza formal de un universo inefable y complejo, donde la palabra es cincelada, modelada y transformada, sino también de asumir la condición de portavoz universal de las miserias y los goces, de las esperanzas y los fracasos del género humano.

El poeta escribe desde su habitáculo interior. Nunca irá al acto creativo limpio de sus acosos, de sus angustias, de sus miserias. Todo lo que él crea está comprometido indesligablemente con su condición humana.  Un libro de poesía además de ser un oráculo, es la confesión, a viva voz, de una historia personal que, sin embargo,  trasciende para fundirse en miles de historias personales  que acontecen simultáneamente.  Todo esto lo volvemos a comprobar cuando abrimos un libro de poesía de calidad.  Nos ha ocurrido recientemente con un breve poemario titulado Sin nombre propio (1), de Sonia Luz Carrillo, poetisa de la nueva generación (éste es su primer libro).

La nota fundamental en estos breves versos, desnudos de todo alarde metafórico, está dada en el tema: un contundente alegato a favor de sus congéneres femeninas, las mujeres de esta época.

Contrariando la opinión de los editores que niegan a esta poesía toda vinculación con “el feminismo”, sostenemos que justamente Sonia Luz Carrillo, que escribe desde su ámbito de mujer, ha denunciado sin atenuantes, y usando el mismo lenguaje que emplearía una auténtica militante del “Woman Liberation”, la condición alienada de la mujer bajo el sistema capitalista: “Ella no sabe nada/ de arte/ ni de política/ Ella cada año/ pare un nuevo hijo./ Ella no saca para nada/ las delicadas narices del hogar”/.

Lo que pasa es que la palabra feminismo ha sido satanizada, y su sentido tergiversado  para beneficio, claro está, de aquellos que no quieren entender que la liberación de la mujer está implícita en el reconocimiento de sí misma como ser oprimido en función de la biología. Bueno, pero ese es otro problema que no vamos a discutirlo aquí.

Al arremeter contra los mitos fabricados por la sociedad, Sonia Carrillo bucea en el fondo de sus angustias,  inhibiciones, contándonos su peripecia cotidiana de esposa, madre y ciudadana, entidades que al fin y al acabo se funden en una, al descubrir descarnadamente cuánto cuesta ser mujer: “Tú te pones a escribir,/tú no te enteras que las tareas se amontonan,/ entonces se te acusa de loca o despiadada,/ se te arrojan palabras/ como pájaros heridos/ moribundos/ que luego serán/ carroña acumulada en tu memoria./ Más tarde se te acariciará/ y tún no tienes ningún deseo/ de hacer el amor./ Tú te sientes más cerca del horror de la guerra”.

Y luego se pregunta intrigada: “Dime Safo/ tú que también fuiste hembra/ e intentabas poesía/ ¿Fuiste también tenida/ en bello/ apetecible/ gran estorbo?.  Sin duda ninguna, este testimonio desgarrado pero valiente, lúcido y consecuente, convertido en poesía, representa un valioso aporte no solo para la literatura, también para la concientización femenina dentro del actual proceso de cambios.

  • “Sin nombre propio”, Sonia Luz Carrillo. Talleres gráficos Minerva. Editorial Causachum, Lima, 1973. Carátula Víctor Escalante.

En: Diario  La nueva Crónica, página editorial, Lima, domingo 1° de julio de 1973

Ana María Portugal

Periodista y escritora, se inició en la poesía publicando  Poemas (1960-61) y Mano de poesía (1962), Las celebraciones (1970).  Participó en diferentes eventos literarios realizados en Arequipa como el primer Festival de Poetas Jóvenes, la primera Feria de Arte y Poesía (1962), o el Certamen Poético Sur-peruano (1963). Integrante del grupo Poesía 64, fue corresponsable de la revista de literatura Homo. 

A partir de los primeros años de los 70’ realiza una intensa actividad periodística en diversos medios. En Lima, Integró en 1973 el primer movimiento feminista Acción para la liberación de la mujer peruana, y  desde entonces ha continuado su labor de reivindicación de los derechos de la mujer. Fue cofundadora en 1979, del Centro de la Mujer Peruana Flora Tristán. En 1978, junto a Esther Andradi, había publicado el libro Ser mujer en el Perú.  Como investigadora en temas de género, es autora de muchas e importantes trabajos acerca de la presencia en la historia de las mujeres peruanas y latinoamericanas.

Desde hace muchos años reside en Santiago de Chile donde tiene a su cargo la coordinación de Isis Internacional.

“YA SOY EL RÍO, YA VOY POR LAS PRADERAS …”JAVIER HERAUD EN LA MEMORIA , en la poesía.

enero 19, 2019 en 12:56 am | Publicado en Artículos sobre Literatura, Comentarios diversos, Comunicación y Cultura | 2 comentarios
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Javier Heraud, (Lima, 19 de enero 1942, Madre de Dios, 15 de mayo 1963) eternamente joven, hubiera cumplido 77 años de no haber sido asesinado en Madre de Dios. No hay mejor manera  -creo- de recordarlo que releyendo su poesía y entregar su transparente belleza. 

EL RÍO

 

  1

 

Yo soy un río,
voy bajando por
las piedras anchas,
voy bajando por
las rocas duras,
por el sendero
dibujado por el
viento.
Hay árboles a mi
alrededor sombreados
por la lluvia.
Yo soy un río,
bajo cada vez más
furiosamente,
más violentamente
bajo
cada vez que un
puente me refleja
en sus arcos.

 

 

  2

 

Yo soy un río
un río
un río
cristalino en la
mañana.
A veces soy
tierno y
bondadoso. Me
deslizo suavemente
por los valles fértiles,
doy de beber miles de veces
al ganado, a la gente dócil.
Los niños se me acercan de
día,
y
de noche trémulos amantes
apoyan sus ojos en los míos,
y hunden sus brazos
en la oscura claridad
de mis aguas fantasmales.

 

 

3

 

Yo soy el río.
Pero a veces soy
bravo
y
fuerte
pero a veces
no respeto ni a
la vida ni a la
muerte.
Bajo por las
atropelladas cascadas,
bajo con furia y con
rencor,
golpeo contra las
piedras más y más,
las hago una
a una pedazos
interminables.
Los animales
huyen,
huyen huyendo
cuando me desbordo
por los campos,
cuando siembro de
piedras pequeñas las
laderas,
cuando
inundo
las casas y los pastos,
cuando
inundo
las puertas y sus
corazones,
los cuerpos y
sus
corazones.

 

 

4

 

Y es aquí cuando
más me precipito
Cuando puedo llegar
a
los corazones,
cuando puedo
cogerlos por la
sangre,
cuando puedo
mirarlos desde
adentro.
Y mi furia se
torna apacible,
y me vuelvo
árbol,
y me estanco
como un  árbol,
y me silencio
como una piedra,
y callo como una
rosa sin espinas.

 

 

5

Yo soy un río.
Yo soy el río
eterno de la
dicha. Ya siento
las brisas cercanas,
ya siento el viento
en mis mejillas,
y mi viaje a través
de montes, ríos,
lagos y praderas
se torna inacabable.

 

 

6

 

Yo soy el río que viaja en las riberas,
árbol o piedra seca
Yo soy el río que viaja en las orillas,
puerta o corazón abierto
Yo soy el río que viaja por los pastos,
flor o rosa cortada
Yo soy el río que viaja por las calles,
tierra o cielo mojado
Yo soy el río que viaja por los montes,
roca o sal quemada
Yo soy el río que viaja por las casas,
mesa o silla colgada
Yo soy el río que viaja dentro de los hombres,
árbol  fruta
rosa   piedra
mesa corazón
corazón y puerta
retornados,

 

 

7

 

Yo soy el río que canta
al mediodía y a los
hombres,
que canta ante sus
tumbas,
el que vuelve su rostro
ante los cauces sagrados.

 

 

8

 

Yo soy el río anochecido.
Ya bajo por las hondas
quebradas,
por los ignotos pueblos
olvidados,
por las ciudades
atestadas de público
en las vitrinas.
Yo soy el río
ya voy por las praderas,
hay árboles a mi alrededor
cubiertos de palomas,
los árboles cantan con
el río,
los árboles cantan
con mi corazón de pájaro,
los ríos cantan con mis
brazos.

 

 

9

 

Llegará la hora
en que tendré que
desembocar en los
océanos,
que mezclar mis
aguas limpias con sus
aguas turbias,
que tendré que
silenciar mi canto
luminoso,
que tendré que acallar
mis gritos furiosos al
alba de todos los días,
que clarear mis ojos
con el mar.
El día llegará,
y en los mares inmensos
no veré más mis campos
fértiles,
no veré mis árboles
verdes,
mi viento cercano,
mi cielo claro,
mi lago oscuro,
mi sol,
mis nubes,
ni veré nada,
nada,
únicamente el
cielo azul,
inmenso,
y
todo se disolverá en
una llanura de agua,
en donde un canto o un poema más
sólo serán ríos pequeños que bajan,
ríos caudalosos que bajan a juntarse
en mis nuevas aguas luminosas,
en mis nuevas
aguas
apagadas.

JAVIER HERAUD. EL RÍO (1960) Lima, Cuadernos del hontanar. Edt. La rama florida, dirigida por el poeta Javier Sologuren.

 

“Nunca quise la energía de este planeta…” POEMAS DE PABLO SALAZAR CALDERÓN

diciembre 7, 2018 en 11:30 pm | Publicado en Artículos sobre Literatura, Comentarios diversos, Comunicación y Cultura | Deja un comentario
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Pablo Salazar, noviembre 2018
Recital Editorial Paracaídas.Centro Cultural de España-Lima

PAÍS AUTOBOT

Nunca quise la energía de este planeta

tampoco ser un escarabajo abandonado en una playa
con la carrocería repleta de stickers del mundial 78

por eso me retiro a ese descampado cubierto
por envoltorios de golosinas y botellas de cervezas

para ser esta chatarra rabiosa

que olvida.

DÍA 2 (LOS CHOFERES DEL MAÑANA)

Buses del año que vendrá
del modelo que vendrá
en la avenida que vendrá

se detienen ante el semáforo

 

Los buses que nunca se pudieron ir
esperan ante el semáforo negro

pasan años
gobiernos de facto

 

vendedores choferes cobradores pasajeros
suben bajan de las unidades que no se movieron más

-el semáforo no cambia de color –

 

Los buses que vendrán
aguardan en bolsas de plástico transparente

Solo al llegar la noche
irradian su color verde

por las calles

La oscuridad les habla de nosotros

hasta que llega la mañana

EN LA PISTA DEL PÍMBOL

Tenemos el rostro de Tupac Amaru en nuestras monedas

guardo una en mi jean nevado
otra se va por el mueble negro del pinball

mis ojos son un mirador

una cabina que sigue a los enatrus alcanzando a las combis
una noche con pocos postes de luz

El pímbol
es una eterna urbanización recién acabada de construir
en la cual no es permitido el paso de esos minibuses

los silenciosos motores de los Ikarus 10
y sus grandes carrocerías
los expulsan

Las calles solitarias vuelven

El crédito de mi moneda
dispara una bola plateada por la pista

 

Buen viaje, Ikarus 10 Lima, Editorial Paracaídas , 2018 Su más reciente libro y del que tomamos los poemas

PABLO SALAZAR CALDERÓN (París, 1978). Se formó en el colegio Los Reyes Rojos y luego estudió Humanidades en la Universidad Antonio Ruiz de Montoya y Literatura en la Pontificia Universidad Católica del Perú. Ha publicado los poemarios Terrado de cuervos (2008),  Piedralaventanaelcielo  (2011) y Buen viaje, Ikarus 10 (2018). Actualmente se dedica a la docencia en el Colegio de la Inmaculada, en  Lima.

SOL REENCONTRADO , Poema

noviembre 3, 2018 en 12:15 am | Publicado en Artículos sobre Literatura, Comunicación y Cultura, Creación, MIS POEMAS | 2 comentarios
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Sonia Luz Carrillo. Casa O’Higgins, Centro de Lima. 26.10.18

 

SOL REENCONTRADO

Eres octubre o noviembre

en Lima.

Lo que intento decir

a través tuyo

es claridad frescura

sol reencontrado.

Piel apenas bordada

eres

aliento

al darme con tu brillo

tu talento inmediato

que desafía

y vence

nieblas y medianías.

 

Si supieras

con qué prodigio conviertes

en brisa la fatiga

de estar de vuelta

de tantas horas densas.

 

Pero nada puede poesía

contra el tiempo

y sus marcas soberbias

contra el tejido

de innumerables circunstancias.

Nada puede poesía

por eso nada proclama

ni reclama

ni hace explícito.

 

Ahí su encanto

ahí su riqueza

ahí su trabajoso deleite.

 

En: Las frutas sobre la mesa

Lima, 1998

90 AÑOS DE LA PUBLICACIÓN DE LOS “7 ENSAYOS” / Simposio

octubre 25, 2018 en 9:50 pm | Publicado en Artículos sobre Literatura, Comentarios diversos, Comunicación y Cultura, Documentos, Noticias y demás... | Deja un comentario
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Con motivo de recordarse los 90 años de la publicación de los 7 Ensayos de Interpretación de la Realidad Peruana de José Carlos Mariátegui, la Casa Museo –con auspicio del Ministerio de Cultura y el apoyo de la “Asociación Amigos de Mariátegui”, ha programado  un Simposio, que tiene  lugar en Lima entre el 24 y el 26 de octubre. En la circunstancia, destacadas personalidades de la vida peruana abordan los mismos temas abordados en este libro emblemático de la cultura nacional, para reflexionar en torno a ellos y diseñar el pensamiento contemporáneo, procurando actualizar el objetivo del autor.

El simposio fue inaugurado el miércoles 24 del presente mes en el edificio Juan Santos Atahualpa, del Congreso de la República; y se viene desarrollando días JUEVES 25 y VIERNES 26 del mismo mes entre las 10 de la mañana y las 6 de la tarde.

7 Mesas de trabajo analizan cada uno de los Ensayos de la obra del Amauta, y en ellas tres expositores sustentarán sus puntos de vista. Antes de concluir, una Octava Mesa abordará el sentido general de la obra, promoviendo su lectura actualizada. De este modo, 23 intelectuales peruanos aportarán en el empeño de mantener vivas las enseñanzas de José Carlos Mariátegui, y proyectar su obra.

Personalmente, participaré el viernes 26, a las 3:00 p.m.,  en la Mesa dedicada a “El Proceso de la Literatura”. Local: Casa Museo José Carlos Mariátegui. Jr. Washington 1946, Lima

Están invitados, el ingreso es libre.

“ESPÍRITUS TAL VEZ SEA EL CANTO MÁS AUTOBIOGRÁFICO QUE HASTA AHORA ENTONO”, JORGE NÁJAR ACERCA DE SU MÁS RECIENTE POEMARIO

septiembre 27, 2018 en 12:50 am | Publicado en Algunas fotos, Artículos sobre Literatura, Comentarios diversos, Comunicación y Cultura | Deja un comentario
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Un libro río, libro de extensos  territorios;  homenaje y reflexión de recorridos que van desde los orígenes, desde las decisiones y el reencuentro en la memoria.  Jorge Nájar, poeta peruano nacido en Pucallpa, departamento de Ucayali, en la selva amazónica, ha creado un vasto texto  de pareja intensidad  del que ahora dejo solo una breve selección. ESPIRITUS, Éditions Folle Avoine, 2018,  edición bilingüe, traducción de Michéle Lefort, fue presentado en setiembre en  Bessançon , el este de Francia, Doubs, región de Borgoña-Franco Condado. Jorge, querido amigo, compañero de largos caminos e invariable afecto, me ha hecho el regalo de esta primicia. Un placer compartirlo.

Abre el libro el siguiente epígrafe:

“Para mis padres, en el corazón de la verdad,

aunque algo tarde.

Pour mes parents, au coeur de la vérité,

bien qu’un peu tard.”

 

Luego el poeta revela sus motivaciones:

Brotando de la noche cósmica llegó Espíritus como una piedra incandescente cuando yo vivía inmerso en la experiencia de crear una urbe amazónica : Mayushín, un espacio real e imaginario en el que convergieran los personajes con los que yo me hice al mundo. El poema irrumpió con tal insistencia que me vi obligado a realizar una pausa en la experiencia narrativa. Era una masa mineral compuesta de mitos y exorcismos que se tradujo en un tejido de voces habitado por el contrapunto entre los conjuros curanderiles y lo que iba emergiendo desde el fondo de la memoria. ¿Quiénes somos? ¿Qué hacemos en el mundo? ¿Adónde vamos? Buscamos trascender por el artificio verbal estas grandes interrogaciones. Y en ese anhelo encontramos fragmentos de melodías añejas, destellos de metales extraños en medio de una combustión volcánica. En claro, Espíritus tal vez sea el canto más autobiográfico que hasta ahora entono, la vida de un amazónico que se ha ido y que regresa cada vez que puede, física y psicológicamente. He querido que esos ires y venires queden plasmados en sus venas. En su entramado de voces he buscado la resonancia de parte de mi adolescencia y juventud andariega por los pueblos amazónicos, así como mi vida en diferentes ciudades del planeta. La voluntad de operar con la memoria ha conllevado también un viaje hacia la sangre. ¿Qué somos? La voz central se desplaza desde el poliédrico monstruo urbano hacia las nacientes de los ríos amazónicos con el único anhelo de re-construir el universo.

Pucallpa. Foto StarPerú

 

ALGUNOS POEMAS 

Árbol de luz

Labrado por el placer y los años

estoy a los pies del árbol-madre,

con los ojos brillantes, descalzo,

avanzando hacia la sangre ;

subo desnudo por los aires, los ríos

donde me plazco, lloro, canto ;

subo hacia las inocentes flores

que mis afanes le arrancan.

¿ El viento negro pretenderá devastarme ?

Más arduo sería quedarme en silencio,

inmovilizado por las mariposas de la noche.

Saltan los pétalos, saltan los cogollos,

materia generadora de la vida.

Soy ese camino hacia la luz.

Soy el camino que se hunde

en la verdad

 

Entre quienes van a quién sabe

qué profundidades, qué placeres,

doy un salto hacia la luz ;

y allí reencuentro en la algarabía

de criaturas de la vida, del dolor,

la humildad de los que vuelven,

el jolgorio de los que se van

y en compañía de ellos me digo :

al diablo el oropel, los festines

las luces de bengala,

al diablo.

 

Al diablo los precipicios del vivir

en la guerra de todos los días ;

mejor sería quedarse soñando

a tus pies viejo árbol,

limpiarse de la vanidad oculta

en el aire tan simple que nadie ve.

Y en el charco amarillo el reflejo

de la luna, del colibrí cantando

mientras saboreo tu grandeza.

Con tu savia vienen las promesas

de otro mundo, de otro sueño.

Poco importa si al despertar

la noche arda o no

pues lo que sí cuenta

es brillar bajo tu sombra.

 

V

¡ Caer ! ¡ Volar ! ¡ Soñar otra vida !

Vértigo de imágenes, torbellinos negros,

un rayo en el alma, hilo de humo

en el circuito del goce.

¿ Mi voz tiembla ?

Nada es error

salvo los caminos nunca recorridos,

el patio, la casa que no construiste ;

los ríos, los amores no navegados.

Con los caminos del mundo en el rostro

yo te recorro por donde nunca nadie ;

allí me fundo en diamante.

Quieres que tu alma avance

serena y violenta como una flecha

hacia el punto en el que la herida

se convierte en canto,

puro e intenso como la sangre.

Tú cantabas al placer de haber llegado

bajando de la montaña de Montmartre ;

hablando del Perú y sus glorias pretéritas

respirabas el aire cristalino de los Andes

y el aroma de los bosques que son tuyos,

reconstruyendo el mundo

por las orillas del Sena.

Que esa sea tu única verdad,

reconstruir el mundo y cantarlo.

¡ Caer ! ¡ Renunciar !

¿ Qué harás cuando vuelvas del naufragio ?

No es suficiente

seguir buscando diamantes ;

vana ilusión volver a la isla

donde dicen la felicidad espera.

Tal vez sí subir

por la montaña oculta

buscando resurrección

y transparencia.

Mi espíritu te ha leído el cuerpo.

Sin pureza nadie que resista

los carbones que arden en tu cráneo,

el hielo en que te plasmas de repente.

Sin pureza nadie que resista la maldad.

Yo sé curarte incluso en el delirio.

De oro pinto tus circuitos,

las barreras saltan, el cielo arde ;

se forma un torbellino dentro de ti,

las columnas de humo se disipan,

mi melodía enciende otras luces

en tu cuerpo apagado,

soldado que regresas

herido y sin coraza

no sé de qué trincheras.

En lo oscuro vive el espanto.

Allí impongo mi palabra,

ahí puedo corregir tus rupturas,

desatar nudos, atar puentes,

dibujar un cuerpo brillante en tu noche,

una estrella en el remolino de la sangre.

De tu corazón brota otra luz.

El país de las pasadas glorias,

tus abuelos, nosotros mismos

nos perdemos en una historia sin remedio.

Ahora que duermes a los pies del árbol-madre

no olvides que casa es pensamiento,

puro querer, puro anhelar ;

casa sólo es tu propio cuerpo

y pura ficción los antiguos imperios.

Mi canto fundó su ley en tu cuerpo.

Te has convertido en un ser nuevo.

Los colibríes deliran en el aire

pues te han bordado otro destino ;

falta saber qué harás de tu existencia

por las sendas del anonimato planetario.

No dejes que te enturbien raíces venenosas ;

piensa en tu grandeza ahora que brillas

y te alejas de este mundo incierto,

torre de luces en la oscuridad,

torre del alba, torre de aire.

Yo curo con mi canto.

Brillan en tu mente

inmensidades, cataclismos

que ya nadie puede predecir.

¡ Din-di-rin-din ! ¡ Din-di-rin-din !

Ahora que bailas

entre las lanzas de la lluvia,

los espíritus de las plantas

alumbran tus oscuridades ;

lava de viejos volcanes,

puente de otros sueños,

tejido invisible

entre oro

y azul.

Te has vuelto invisible

para no hablar nunca más

desde el otro lado de la noche.

 

Purificación  (fragmentos)

La voz materna te habla de una flor

que no existe ni antes ni después,

sal y agua del instante,

y tiemblas ante la idea de perderte

en la noche en pos de esa flor.

Nadie sabe quién más viaja

dentro de los cuerpos

que habitamos.

Nadie.

Quieres alcanzar, acariciar

el espíritu de tu madre,

llorar en sus brazos

como los niños

por algo imposible.

Tropiezas y te encharcas

en el lodo de la historia,

de las sangres.

¿ Adónde has de llegar

con tantos extravíos

en la trama de tu ser ?

Pero ya nada te contiene.

Nada.

 

Invisible

Cuando regrese, si alguna vez ocurre,

estaré muy lejos de cuanto pude haber sido.

Un hombre que abre los brazos y vuela.

Árbol florido, gota de rocío.

Avanzaré más allá de todo lo que me ha unido a la raíz.

Me hundiré en lo más hondo de todo lo que me ata a qué.

Más cerca de donde nunca estuve

cuando me toque volver con los brazos abiertos.

En el instante en que ya no sea ni roca, ni árbol ;

sólo una gota de rocío.

Cada vez más lejos

del dónde,

del cuándo,

del qué,

permaneceré grabado en el aire

como un trazo invisible,

lleno de colores, manchas,

rasgaduras, cuellos, ojos.

Y nadie podrá descifrarlo.

PRESENTACIÓN. J.C.Lechvere. el poeta y editor Yves Prié y Jorge Nájar.

Testimonio de algunos tramos de caminos

Fanals, donde el poeta pasa algunas temporadas.

Bilbao. Guggenheim. 2015

J. Nájar, Elqui Burgos, Sonia Luz Carrillo y Ricardo Falla Barreda. París, 2018

HOY EN LIMA, UN OTOÑO AZUL, fruto de la labor de promoción cultural de GLORIA MENDOZA BORDA en la Alianza Francesa de Arequipa.

agosto 29, 2018 en 12:14 am | Publicado en Artículos sobre Literatura, Comentarios diversos, Comunicación y Cultura, Documentos, Noticias y demás... | Deja un comentario
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La poeta Gloria Mendoza Borda convirtió los martes en día dedicado a la literatura. Fue en Arequipa, ciudad de adopción de esta escritora puneña, donde desde hace diez año tuvo esa feliz iniciativa e ininterrumpido esfuerzo. Así lo reconoce en el proemio de libro Un otoño azul, fruto de esa actividad, el presidente del directorio de la Alianza Francesa de Arequipa, Juan Alfonso Vignes, quien señala “Ella  de manera muy silenciosa pero efectiva, ha sido ‘un faro en nuestra ciudad”.

Luego relata “Cada martes con su fructífera actividad literaria, ha iluminado de cultura y sabiduría  nuestra hermosa Arequipa; lo cual ha permitido enriquecer el espíritu de nuestros conciudadanos y de manera generosa y sin egoísmo, ha dado oportunidad para que muchos nuevos talentos puedan expresar su obra , y de igual forma, muchas personas comunes y corrientes accedan a disfrutar la belleza de la literatura en todas sus formas y expresiones”.

Resalta también algo que todos los que conocemos y queremos a Gloria lo sabemos desde siempre al reconocer “su personalidad fuerte e indoblegable para superar todos los obstáculos que se le presentaban cada día…logrando los objetivos que se proponía”.

En palabras de Florente Voiret, director de la Alianza Francesa de Arequipa,  “Martes Literario” no solo congregó a poetas sino escritores en general, artistas plásticos, músicos, teatristas, fue democrático tanto como versátil.” Y agrega “Por nuestro auditorio y biblioteca desfilaron artistas de diferentes agrupaciones, colectivos poéticos y procedencias lejanas…”

En torno al contenido múltiple de la obra que hoy miércoles se presenta en Lima, la escritora Maigualida Pérez precisa: “Esta antología nace como expresión y coordinación de esta insigne poeta y de la voluntad múltiple de numerosas individualidades. Aquí, en este libro, encontramos una rica y espléndida trayectoria de las letras arequipeñas y de los invitados que acudían a la Alianza Francesa para disfrutar la narrativa, la poesía y la prosa ensayística y documental”.

Un otoño azul  publicación de la Alianza Francesa de Arequipa es una selección de textos en los géneros de poesía, narrativa, testimonio y otros, realizada por la  querida poeta peruana Gloria Mendoza Borda, resultado de la actividad  “Martes literario”, iniciada en el año  2006. Noventa autores reunidos en un una cuidada edición de Cuervo editores y que lleva notas de dos escritores peruanos radicados en el exterior,  Walter Lingán y Porfirio Mamani.

La presentación en Lima se lleva a cabo  hoy miércoles  29 de agosto de 2018 a las 7:00 p.m. en el auditorio provisional del IRPB ubicado en Av. Ricardo Palma 341 Miraflores. Participan en los comentarios Doris Moromisato, Gloria Mendoza Borda, Eliana Vásquez Colichón y Ricardo González Vigil.

Giovanna Minardi, Sonia Luz Carrillo Mauriz y Gloria Mendoza Borda,  Plaza Mayor de Lima. 2018

Gloria Mendoza Borda y Sonia Luz Carrillo.Local histórico de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, Lima, junio 2018

De Gloria solo me resta decir que mantenemos una amistad sin fisuras a lo largo del tiempo, cariño recíproco y aprecio mutuo por nuestro trabajo literario. Es autora, entre otros, de los siguientes títulos:
Los grillos tomaron tu cimbre (Cuzco: Casa de la Cultura, 1971); Lugares que tus ojos ignoran (San Antonio, Texas: M&A Editions, 1985); Legendario lobo (Lima, 1995, Ed. Facultad de Medicina); La danza de las balsas (Lima: Editorial Horizonte, 1998); Dulce naranja dulce luna (Lima: Arteidea Editores, 2001; Qantati deshojando margaritas (Lima: Arteidea Editores, 2006); No digas que no sé atrapar el viento (Lima: Arteidea Editores, 2011); Desde la montaña grito tu nombre (Lima: Lluvia Editores, 2013); Amtasiña (Puno: UNA, 2013); Mariposa Blanca /Mariposa Negra (Arequipa, Editorial Lemos 2017).
Gracias, Gloria querida, por la incorporación de un texto de mi autoría.

Acerca de Gloria Mendoza y algunos poemas, ver:

LA POESÍA DE GLORIA MENDOZA BORDA, bálsamo en la retama

https://hablasonialuz.wordpress.com/2010/08/02/la-poesia-de-gloria-mendoza-borda-balsamo-en-la-retama/

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