PÁRAMO, REVISTA DE LITERATURA, cuarenta años después

diciembre 30, 2008 a las 2:51 am | Publicado en Artículos sobre Literatura | 10 comentarios

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En el – ahora emblemático-  año 1968, jovencísimos  y  convencidos de que cambiaríamos la poesía, el  mundo,  la vida toda, un grupo de estudiantes universitarios  publicamos  Páramo,  Revista de Literatura que dirigí en compañía de Walter Chávez. Antes del fin de este 2008 me provocó celebrar su cuarenta aniversario  recordando  su  contenido.

Noviembre de  1968  y  Manuel Morales, Juan Paredes Castro, José Carlos Rodríguez Nájar, César Hildebrant, Ricardo Falla Barreda, Nora Fataccioli,  Jorge Ovidio Vega, Walter Chávez  y esta escribidora, Sonia Luz Carrillo, vimos impresos nuestros trabajos en las páginas celestes de Páramo,  en uso de stencil electrónico que para la época fue un importante avance tecnológico. Colaboraron también Teresa Salvatecci (Portada), Andrés Solari, Augusto Mendoza (diagramación) y todos contamos con el afectuoso,entusiasta,  acompañamiento del doctor Eliseo Reátegui, uno de los pocos profesores que alentaba nuestra tarea.

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Páramo fue una de las revistas nacidas en la segunda mitad de la década de los 60’ en la Universidad Nacional Federico Villarreal al calor de nuestra insatisfacción ante la realidad, nuestro deseo de crear una nueva expresión poética, a la  vez  que un mundo más vivible.

Aquí una revisión de su contenido:

En primer lugar, la ‘Presentación’  proclama nuestra pasión por “la Literatura, el porvenir de la cultura en el Perú y muchas cosas más”;  seguida de fragmentos del poema “Perseguido por buenas razones” de Bertold Brecht. (…Sí, divulgo secretos. Estoy/ en medio del pueblo  y explico/ como engañan, y predigo/ lo que ha de ocurrir,/  pues he sido iniciado en sus planes).

 

Un extenso poema de Ricardo Falla Barreda (pp.4.5) “Noche en el valle desolado” combina imágenes de la vanguardia con el reclamo de tomo profético (“Había escuchado hablar del sitio/donde/ tres hormigas bebieron en un charco/ bajo el aire negruzco de un día/ murieron con el hígado cortado/ y su grito hueco se quedó vagando/… / pero el día llegará/ en que la palabra del búho profético/ en sendos ecos surcará/ hasta saciarse;/ el día llegará/ en que los árboles/ bendecirán la tierra fresca…”)

 

Con un epígrafe de A. Cisneros: “Para nuevas batallas y canciones/ sobre la tierra estamos”, inicio por mi parte un texto – algo así como un artículo de opinión-  conmovedoramente  imprecatorio, considerando mi corta edad, pero que no dejo de suscribir en su espíritu.

“…Es imperdonable que se adopte una actitud indiferente ante los graves problemas que nos aquejan y que cerremos los ojos ante nuestra realidad, pasando por las aulas sin espíritu realmente universitario, de investigación y de polémica, en los conocimientos académicos como, y especialmente, de nuestros problemas nacionales…”(p.6)

 

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Frente a mi artículo, un poema de César Hildebrandt (p.7). No resisto la tentación de copiarlo íntegro:

“Qué venablo tenaz/ se hunde en tu fortaleza/ y hace sangrar las noches/ y exhuma los martirios/ y corrompe la tibia certidumbre de un beso?/ Sólo un momento pido/ un ápice de tierra sosegada/ y un presente inmóvil y lozano/ un paréntesis puro/ donde nos arrojemos/ sin nombre/ sin ayer/ sin mareas antiguas./ Pero, claro/ tampoco es posible./ Somos orquestaciones de silencio/ tenemos telarañas en nuestros dolores/ somos recomenzados aspavientos.”

 poemasonia

Dos brevísimos e interrogativos poemas míos continúan la exposición poética y también los copio porque… porque me viene en gana.

El primero:

¿Qué cordón umbilical/ me ata a la vida?/ En qué alga  marina/ comenzó mi cadena?/ y cuando reverdezca mi ceniza/ ¿habrá alguien/ que recuerde/ mi existencia?” 

Y el segundo:

“Se acercó quedo/triste/ como la brisa/ de alguna primavera inesperada/ no quiso marcar en el polvo/ sus huellas…/ y cuando desvanezca sus sonidos/ por el tiempo/ podré olvidar / las heridas de sus ojos/ sus manos de metal extraño/ su piel de mar…?/ Ausente/ Sólo su voz será eterna/ acechando mis silencios!”. 

Compartiendo la página, un poema de Nora Fataccioli Rubio:

“Ha llegado la noche amiga del búho/ cómplice mudo de la fatalidad/ Ha llegado la noche y la acompaña el silencio/ y la carcajada maldita de la hechicera fatal./ Lo siento muy cerca de mi cuerpo frío/ tembloroso y sordo que no quiere aceptar/ sus requerimientos mudos, su presagio de muerte…”

El pliego central (pp.10-11) lo ocupa una extensa y “consagratoria” entrevista de Juan Paredes Castro (tal vez la primera en su ahora larga trayectoria periodística) a Manuel Morales “al poco tiempo de haber recibido el Premio La Cantuta de Oro 1967 por su libro Poemas de entrecasa).

En la entrevista, titulada “La poesía, camino y vida de Morales Peña”,  Manuel da cuenta de una serie de aspectos de sus inicios “Empecé a escribir cuando consideré a la poesía como exilio”; de su concepción poética, “Mis primeras poesías fueron pésimas pero conforme ha pasado el tiempo he ido puliendo mi arte”.

Juan le pregunta si reconoce algún parentesco entre los que escribe y los textos de Nicanor Parra y Manuel responde: “Ningún parentesco. El buen poeta capta pero no imita…casi siempre se encuentra a la deriva pero luego encuentra algo que lo sustenta y configura su mundo”.  Poco después admite “Soy un poeta propenso al humor negro”. Y como punto  interesante, ante la pregunta de Juan sobre cómo ha enriquecido su visión de poeta, este precisa: “Leyendo a los costumbristas peruanos y a los clásicos. Los poemas de Parra los justifico leyendo a (Juan del Valle) Caviedes…”. La entrevista es muy extensa y algún día me animaré a reproducirla.

 “Paco, el burgués sentimental” de Walter Chávez Pacheco – a quien perdimos de vista y personalmente no sé si continuó escribiendo-  es un extenso poema narrativo (p.12-13): “el ver bailar a la gente en una fiesta me da pena/ Anteayer estuve en una/…/ Parecía una carrera de caballos, los hombres tras las mujeres/ las mujeres tras los hombres, me embrollé tanto que me imaginé/ a todos ellos corriendo en un hipódromo: desbocados, sudorosos, sangrando por el esfuerzo/ y me dio asco, mucho aso, tanto que se me empelotó la cabeza y visité no sé qué galaxia/ …/ las vaquillonas, esas del camal de Ferreñafe/ tienen dos lágrimas en cada pestaña/ y arrastran en sus pezuñas/ los negros ladridos de los canes/ me pidieron posada/ y no supe dársela/ total si ayer perdí el empleo…”

“Mañana, no habrá gritos/ que interrumpan el sosiego de las sombras/ no habrá buitres que derriben/ el mástil de mi sangre” es el epígrafe de su autoría con el que José Carlos Rodríguez Nájar  empieza su poema “El grito de la espina” (p.14). Aquí un fragmento:

“Deja caer un diamante de tus ojos verdes/ para que los gusanos puedan digerir mis carnes arrugadas/ de todas maneras seré eterno en la sombra y las horas/ seré eterno bajo tus pies cansados de rodar/ más allá de la palabra enloquecida/ más allá del grito de los parias./ Entonces, alimentaré a las bestias de tu casa blanca/ de tu casa roja, de tu casa sin color./ Yo soy veneno me dijeron los truhanes del Perú/ y se quedaron con el eco de mi nombre…”

Juan Paredes Castro también publicó dos poemas. Uno de ellos pone de manifiesto la  lectura, que por lo demás todos compartíamos, del poema Libertad de  Paul Eluard:

“En los ojos/ de una mosca/ y las alas/ de una mariposa/ En la magnolia/ de mi infancia/ y las dentaduras/ de leche. / En el cielo/ que sangra/ y las marejadas/ de caricias./ En medio/ de la niebla/ y la tortura/ e esperar./ Meriendo/ las narices/ en el nicho/ ¡Amaré la libertad!”

 

Y luego, otra vez  a pliego entero, Manuel Morales y sus “Poemas de entrecasa”. Ahora con una selección de cuatro textos. Dos con dedicatoria “Compromiso” a Enrique López Albújar y “El truco de este mundo” a Irma S. Como ya he posteado en otra ocasión algunos de sus poemas, ahora quiero hacerles conocer, en primer lugar, “En busca del tiempo perdido”:

“El día se nos ha hecho demasiado largo/ pensando en la actitud de las palomas/ Cuando quisimos regresar/ nuestros amigos eran sombras, simplemente/ Y dijimos, mañana/ O tal vez entretanto,/ Y los días volaron como las palomas” (p.16).

Y aquí va el otro, donde me parece ver la huella de Prevert:

“Dibujé una trampa/ Para cazar conejos./ Un hombre no es un conejo./ Un conejo no es un hombre./ Se dibuja un conejo./ Se dibuja a un hombre./ El hombre es una trampa?”

Ricardo Falla Barreda, expone desde muy joven su voluntad de indagar en aspectos teóricos y publica en Páramo sus “Apuntes sobre Arte y Literatura” y bajo cuatro subtítulos expone su visión sobre el arte, La Imagen artística, El fondo y la forma (“La forma influye activamente en el Arte o frena su desarrollo… La forma que ha perdido vigencia y que no corresponde al contenido, frena su desarrollo”)  y La forma en la Literatura (“Cuando más progresiva, más significativa, más elevada y certera sea la Idea social contenida en el arte, y más perfecta y adecuada la forma estética, más alto y trascendente será el mérito de una obra de arte” sentencia.

Finalmente, Jorge Vega Morzán cierra el número con su “Creofenia, el horror plástico”  en el que increpa:

“Yo no había pedido venir/ había que arrojarme a la tierra, nada más./ … a esta caravana/  a este girar golpeado/ a esta selva de humanos innecesarios/ sin origen ni solución./ …/ ¡Enanos soberbios! Entre nuestros pensamientos/ y el infinito hay un poder/ que nos da las madrugadas y nos hace reír en grupos.”

 

GRUPO  GENERACIONAL

Cuarenta años después, me parece útil recordar esta pequeña revista de un solo número- impresa en los talleres de la UNFV, la universidad que tan duramente nos trató,  sólo gracias a la audaz complicidad de nuestro profesor Eliseo Reátegui-  porque ella es testimonio de un grupo generacional en el que varios de sus miembros,  en distintos espacios, hemos continuado  dando cuenta de creación persistente.

En este punto, es indispensable recordar que en 1965 Gleba Literaria había iniciado una etapa de gran efervescencia con la actividad de Manuel Morales (Iquitos) Ricardo Falla Barreda (Lima), Jorge Pimentel, Abdón Cabanillas (Ayacucho), Jorge Ovidio Vega (Lima), Carlos Bravo (Cusco), Eduardo Ibarra y Eduardo Valdizán (Lima).

Entre los años 68 y 69 también se difundió la revista Nueva Humanidad que, dirigida por Ricardo Falla, reunió a Jorge Pimentel, Jorge Nájar, Sonia Luz Carrillo, Cyntia Pimentel, Juan Ramírez Ruiz, José Carlos Rodríguez Nájar, César Hildebrant, Walter Montoya y Eduardo Valdizán.

Otra revista del 68 fue Antara que reunió a Mario Luna (Chimbote), Juan Ramírez Ruiz (Chiclayo), Francisco Mariátegui, Edwin Sarmiento (Ayacucho)  y  donde también publicaron  mis  poemas.

Como puede verse, el importante Movimiento Hora Zero, de finales de 1970, coronó un intenso proceso poético iniciado años antes y que se expresó en un conjunto de revistas literarias de corta vida y también – y fundamentalmente- a través de numerosos y convulsos recitales.

 

Al cumplir cuarenta años, la edad de la joven adultez,  en las páginas de Páramo  aún se encuentra el malestar ante un presente imperfecto, la preocupación  por el futuro y el deseo de cambiar la historia. Interrogaciones, ironía, imprecaciones, el asomo de las múltiples lecturas pero también la iconoclasia en el uso del “lenguaje de todos los días”. Elaboración imaginativa y también el tono coloquial, emergen de los textos que  en  aquel año publicamos con el ánimo de hacer menos desierta, menos Páramo, la realidad que se nos dio para poetizar.

EN CASO DE USAR LA INFORMACIÓN, SE RUEGA CITAR LA FUENTE

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Hurgando entre papeles encontré mi carnet universitario de aquel año. Curiosidad  que  también comparto.

 

También ver:

La ciudad poetizada / Jorge Nájar, Tapiz de la enrancia…  /  Dos poemas de entrecasa  /  Manuel Morales  /  Juan Ramírez Ruiz

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  1. Fue el año que yo naci el 68, como pasa el tiempo, que mensaje mas bello el de este blog, un gran poema para meditar

  2. Buen año 2009, mi recordada y estimada profesora…Y buen recuerdo para cerrar este 2008…

    Saludos

    SMT

  3. Importante recuerdo y paso para recordar de su paso por la UNFV, y genial grupo humano que consideroDEJA HUELLAS, en el campo literario y periodístico de nuestro país.

    Gracias por dejarse conocer y hacer que se conozca a otros iluestres personajes,

    javier.

  4. UN EXCELENTE RECUERDO, QUE PERMITE CONOCER LA TRASCENDENCIA DE QUIENES PARTICIPARON EN UNA PUBLICACIÓN IDEAL DE LA ÉPOCA.

    UN FELIZ AÑO DISTUINGUIDA MAESTRA.

    javier

  5. Buen día Sonia Luz

    Gracias por la invitación a la lectura de Páramo. Buena ocasión esta de los cuarenta.

    Feliz 2009, a pesar del 2009.

    Carlos el baterillero

  6. Linda nota, nostalgica… Te felicito por tu blog cultural y solidario. Apoyo a los ptrabajadores que apoyas, que están siendo burlados, abusados, en todas partes se cuecen habas. Por otra parte, decirte que me solazo con los blogs literarios del Peru, con los serios como el tuyo, o Moelskin, o Luz de Limbo, y con los divertidos e irreverentes como Puerto el Hueco, que de pronto ha desaparecido de la blogosfera. ¿Tienes idea de que le ha ocurrido? ¿Puerto el Jueco se hizo harakiri, o fue censurado?

  7. Al autor de Poemas así como a Sandro, Víctor Javier, Carlos y Ezequiel, mis mejores deseos al iniciar el año.
    Ezequiel, gracias por el comentario y la referencia a los blog literarios peruanos. Respondiendo a tu pregunta te diré que no conozco qué puede haber sucedido con el blog que mencionas.

    A todos, espero seguir contando con sus visitas a este blog que, como ven, no solo es literario sino que recibe todo lo humano que nos asombra, nos deleita, nos desafía, pero también todo aquello que nos conmueve.

  8. […] PÁRAMO, REVISTA DE LITERATURA, cuarenta años después […]

  9. Hola, soy Celinda Fournier, egresada de la Villarreal. Me dio mucho ver esta semblanza y me trajo nostalgia de aquellos tiempos juveniles.
    Deseo localizar a Teresa Salvatecci, una gran amiga.
    Mi corrreo es
    celindiux @yahoo.com.mx
    Saludos

    • Hola, Celinda. Me alegra haberte motivado a comentar en mi blog. No puedo ayudarte a ubicar a Teresa Salvatecci , no sé nada de ella. Saludos.


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