LEONARD COHEN: “La poesía viene de un lugar que nadie controla, que nadie conquista”

octubre 23, 2011 a las 12:05 am | Publicado en Comentarios diversos, Comunicación y Cultura, Noticias y demás... | 2 comentarios

Leonard Cohen (Montreal, 1934) , poeta novelista y músico, Premio Príncipe de Asturias de las Letras, autor  no solo  de temas de enorme poder, sino también de obras como  Flores para Hitler (Poemas), Los hermosos vencidos (novela), Comparemos mitologías (poesía, teatro, etc.) o l Eljuego favorito (novela), recibió  ayer el Premio con un discurso en el que rinde homenaje a Federico García Lorca y señala cosas memorables acerca de su arte poética y la influencia de la cultura hispánica.  El diario El País lo reproduce  y aquí lo copio

“Es un honor estar aquí esta noche, aunque quizá, como el gran maestro Riccardo Muti, no estoy acostumbrado a estar ante un público sin una orquesta detrás. Haré lo que pueda como solista. Anoche no logré dormir, pasé la noche en vela pensando en qué podía decir hoy aquí. Después de comerme todas las chocolatinas y cacahuetes del minibar garabateé unas pocas palabras pero dudo que haga falta referirse a ellas. Obviamente, estoy muy emocionado por el reconocimiento de la fundación. Pero he venido esta noche a expresar otro tipo de gratitud que espero poder contar en tres o cuatro minutos.

“…la poesía viene de un lugar que nadie controla, que nadie conquista…”

Cuando estaba haciendo el equipaje en Los Ángeles me sentía inquieto porque siempre he tenido cierta ambigüedad sobre la poesía. Viene de un lugar que nadie controla, que nadie conquista. Es decir, si supiera de dónde vienen las canciones las haría con más frecuencia. Es difícil aceptar un premio por una actividad que en realidad no controlo. Haciendo el equipaje para venir, cogí mi guitarra Conde, hecha en España hace 40 años más o menos. La saqué de la caja y parecía hecha de helio, muy ligera. Me la puse en la cara y la olí, está muy bien diseñada, la fragancia de la madera viva. Sabemos que la madera nunca acaba de morir y por eso olía el cedro, tan fresco, como si fuera el primer día, cuando compré la guitarra hace 40 años. Y una voz parecía decirme: “Eres un hombre viejo y no has dado las gracias, no has devuelto tu gratitud a quien la merece: el suelo, la tierra, al pueblo que te ha dado tanto. Porque igual que un hombre no es un DNI, una calificación de deuda tampoco es un país.

Ustedes saben de mi fuerte asociación con Federico García Lorca y puedo decir que mientras era joven y adolescente no encontré una voz y solo cuando leí a Lorca, en una traducción, encontré una voz que me dio permiso para descubrir mi propia voz, para ubicar mi yo, un yo que aún no está terminado.

“Nunca lamentar. Y  si queremos expresar la derrota que nos ataca a todos tiene que ser en los confines estrictos de la dignidad y de la belleza.”

Al hacerme mayor supe que las instrucciones venían con esa voz. ¿Y qué instrucciones eran esas? Nunca lamentar. Y si queremos expresar la derrota que nos ataca a todos tiene que ser en los confines estrictos de la dignidad y de la belleza. Así que ya tenía una voz, pero no tenía el instrumento para expresarla. No tenía una canción. Y ahora voy a contarles brevemente la historia de cómo conseguí mi canción.

Yo era un guitarrista indiferente. Solo me sabía unos cuantos acordes. Me sentaba con mis amigos, bebía y cantaba, pero nunca me vi como un músico o un cantante. Un día, a principios de los años sesenta, estaba de visita en casa de mi madre. Su casa estaba cerca de un parque con una pista de tenis donde íbamos a ver jugar al baloncesto. Era un lugar que conocía de mi infancia. Me paseé por allí y encontré a un joven tocando una guitarra flamenca. Me encantó, estaba rodeado de algunas chicas y me senté a escucharlo, me cautivaba, yo quería tocar así, aunque sabía que nunca lo lograría.

Me acerqué a él y nos entendimos medio en francés medio en inglés y pactamos unas clases en casa de mi madre. Era un joven español. Al día siguiente se presentó. Me dijo: “Déjame escucharte tocar algo”. Lo hice y declaró que no tenía ni idea. Él cogió la guitarra, la afinó, me la devolvió y dijo: “No suena mal. Ahora tócala de nuevo”. No cambió mucho. La cogió otra vez y me dijo: “Te voy a enseñar unos acordes”. Tocó una secuencia rápida de acordes y luego me explicó dónde tenía que poner los dedos y me dijo otra vez: “Ahora toca”. Pero fue un desastre.

Al día siguiente, empezamos de nuevo con esos seis acordes. Muchas canciones flamencas se basan en ellos. Al tercer día la cosa mejoró. Aprendí los seis acordes. Al día siguiente el guitarrista no volvió por casa. Dejó de venir. Como yo tenía el número de la pensión donde se alojaba fui a buscarlo para ver que le había pasado. Allí me contaron que aquel español se había suicidado, que se había quitado la vida. Yo no sabía nada de él, de qué parte de España era, por qué estaba en Montreal, por qué estaba en la pista de tenis, por qué se había quitado la vida.

“Todo lo que han encontrado favorable en mi obra viene de esta historia que les acabo de contar. Toda mi obra está inspirada por esta tierra

Sentí una enorme tristeza. Nunca antes había contado esto en público. Esos seis acordes, esa pauta de sonido, ha sido la base de todas mis canciones y de toda mi música y quizá ahora puedan comenzar a entender la magnitud del agradecimiento que tengo a este país. Todo lo que han encontrado favorable en mi obra viene de esta historia que les acabo de contar. Toda mi obra está inspirada por esta tierra. Así que gracias por celebrarla porque es suya, solo me han permitido poner mi firma al final de la última página.

http://cultura.elpais.com/cultura/2011/10/22/actualidad/1319234401_850215.html

El partisano

Cuando atravesaron la frontera

Me avisaron de que me rindiera,

no pude hacerlo;

Cogí mi pistola y me escapé.

He cambiado mi nombre tantas veces,

He perdido mujer e hijos

pero tengo muchos amigos,

y algunos de ellos están conmigo.

Una anciana mujer nos dio refugio,

nos escondimos en la buhardilla,

entonces vinieron los soldados;

ella murió sin un susurro.

Éramos tres esta mañana

soy el único esta noche

pero debo continuar;

las fronteras son mi cárcel.

Oh, el viento, el viento sopla,

a través de las tumbas el viento sopla,

la libertad pronto vendrá;

entonces saldremos de las sombras.

Los alemanes vinieron a mi casa,

me dijeron, identifícate,

pero no tengo miedo;

Retomé mi arma.

He cambiado cien veces de nombre,

He perdido mujer e hijos

Pero tengo tantos amigos;

Tengo Francia entera.

Un anciano en un granero

Por la noche nos escondió,

Los alemanes le capturaron;

Murió sin sorpresa alguna.

Oh, el viento, el viento sopla,

a través de las tumbas el viento sopla,

La libertad pronto vendrá;

Entonces saldremos de las sombras

Tags: Leonard+Cohen , Cohen+Premio+Príncipe+de+Asturias , Premio+Príncipe+de+Asturias+Letras

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  1. El mundo necesita más de seres verdaderos que de seres famosos; a veces eso coincide y es rara flor maravillosa…


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