AL INICIAR LA NUEVA DÉCADA, UNA RELECTURA DE ALEXANDER SOLZHENITSYN ACERCA DE ALGUNOS TEMAS DE INQUIETANTE VIGENCIA

diciembre 29, 2010 en 2:41 am | Publicado en Comentarios diversos, Comunicación y Cultura, Documentos | 2 comentarios

“Hemos puesto demasiadas esperanzas en la política y en las reformas sociales solo para descubrir que terminamos despojados de nuestra posesión más preciada: nuestra vida espiritual, que está siendo pisoteada por la jauría partidaria en el Este y por la jauría comercial en Occidente. Esta es la esencia de la crisis: la escisión del mundo es menos aterradora que la similitud de la enfermedad que ataca a sus miembros principales.”

Alexander Solzhenitsyn. Un Mundo Dividido.
Discurso  en la Universidad de Harvard,
 junio, 1978

Con estas frases, el Premio Nobel de Literatura de  1970, advertía de los problemas de fondo compartidos por la sociedad en uno y otro lado del mundo escindido de post guerra.  A pocos días de iniciar la segunda década del siglo XXI, me parece oportuno releer algunas de sus observaciones que,  como puede verse en los siguientes fragmentos, mantienen una inquietante  vigencia:

La vida como experiencia de crecimiento moral

Si, como pretende el humanismo, el ser humano naciese solamente para ser feliz, no nacería para morir. Desde el momento en que su cuerpo está condenado a muerte, su misión sobre la tierra evidentemente debe ser más espiritual y no sólo disfrutar incontrolablemente de la vida diaria; no la búsqueda de las mejores formas de obtener bienes materiales y su despreocupado consumo. Tiene que ser el cumplimiento de un serio y permanente deber, de modo tal que el paso de uno por la vida se convierta, por sobre todo, en una experiencia de crecimiento moral.

La humanidad frente  al extendido materialismo

Para dejar la vida siendo un ser humano mejor que el que entró en ella es imperativo reconsiderar la escala de los valores humanos usuales; su presente tergiversación es pasmosa. No es posible que la evaluación del desempeño de un Presidente se reduzca a la cuestión de cuanta plata uno gana o a la disponibilidad de gasolina. Solamente alimentando voluntariamente en nosotros mismos un autocontrol sereno y libremente aceptado puede la humanidad erguirse por sobre la tendencia mundial al materialismo.
 

Hoy sería retrógrado aferrarnos a las petrificadas fórmulas de la Ilustración. Un dogmatismo social de esa especie nos deja inermes frente a los desafíos de nuestros tiempos.
Aun si nos libramos de la destrucción por la guerra, la vida tendrá que cambiar bajo pena de perecer por sí misma.

 No podemos evitar una reevaluación de las definiciones fundamentales de la vida y de la sociedad. ¿Es cierto que el ser humano está por encima de todas las cosas? ¿No hay un Espíritu Superior por encima de él? ¿Está bien que la vida de una persona y las actividades de una sociedad estén guiadas sobre todo por una expansión material? ¿Es permisible promover esa expansión a costa de la integridad de nuestra vida espiritual?

¿Qué clase de responsabilidad tiene el periodista de un diario frente a sus lectores o frente a la historia?

La prensa, por supuesto, goza de la más amplia libertad. (Voy a usar el término “prensa” para referirme a todos los medios de difusión masiva.) Pero ¿cómo utiliza esta libertad?

Aquí, otra vez, la suprema preocupación es no infringir el marco legal. No existe una auténtica responsabilidad moral por la distorsión o la desproporción. ¿Qué clase de responsabilidad tiene el periodista de un diario frente a sus lectores o frente a la historia? Cuando se ha llevado a la opinión pública hacia carriles equivocados mediante información inexacta o conclusiones erradas ¿conocemos algún caso en que el mismo periodista o el mismo diario lo hayan reconocido pidiendo disculpas públicamente? No. Eso perjudicaría las ventas. Una nación podrá sufrir las peores consecuencias por un error semejante, pero el periodista siempre saldrá impune. Lo más probable es que, con renovado aplomo, sólo empezará a escribir exactamente lo contrario de lo que dijo antes.

Dado que se exige una información instantánea y creíble, se hace necesario recurrir a presunciones, rumores y suposiciones para rellenar los huecos; y ninguno de ellos será desmentido. Quedarán asentados en la memoria del lector. ¿Cuántos juicios apresurados, inmaduros, superficiales y engañosos se expresan todos los días, primero confundiendo a los lectores y luego dejándolos colgados? La prensa puede, o bien asumir el papel de la opinión pública, o bien puede pervertirla. De este modo podemos tener a terroristas glorificados como héroes; o bien ver cómo asuntos secretos pertenecientes a la defensa nacional resultan públicamente revelados; o podemos ser testigos de la desvergonzada violación de la privacidad de personas famosas bajo el eslogan de “todo el mundo tiene derecho a saberlo todo”. 

 Precipitación y superficialidad son la enfermedad psíquica del vigésimo siglo y más que en cualquier otro lugar esta enfermedad se refleja en la prensa. El análisis profundo de un problema es anatema para la prensa. Se queda en fórmulas sensacionalistas.

Sin embargo, así como está dispuesta, la prensa se ha convertido en el mayor poder dentro de los países occidentales, excediendo el de las legislaturas, los ejecutivos y los judiciales Entonces, uno quisiera preguntar: ¿en virtud de qué norma ha sido elegida y ante quién es responsable? En el Este comunista, a un periodista abiertamente se lo designa como funcionario del Estado. Pero ¿quién ha elegido a los periodistas occidentales que ocupan esta posición de poder, y por cuanto tiempo, y con qué prerrogativas?
Existe todavía otra sorpresa para alguien que viene del Este totalitario con su prensa rigurosamente unificada. Uno descubre una común tendencia de preferencias dentro de la generalidad de la prensa occidental (el espíritu de la época), modelos de juicio generalmente aceptados, y quizás hasta intereses corporativos comunes, con lo que el efecto resultante no es el de la competencia sino el de la unificación. 

Nadie, en todo el mundo, tiene más salida que hacia un solo lado: hacia arriba

Si el mundo no se ha acercado a su fin, al menos ha arribado a una importante divisoria de aguas en la Historia, igual en importancia al paso de la Edad Media al Renacimiento. Demandará de nosotros un fuego espiritual. Tendremos que alzarnos a la altura de una nueva visión, un nuevo nivel de vida, dónde nuestra naturaleza física no será anatematizada como en la Edad Media, pero, más centralmente aún, nuestro ser espiritual no será pisoteado como en la Edad Moderna. La ascensión es similar a un escalamiento hacia la próxima etapa antropológica. Nadie, en todo el mundo, tiene más salida que hacia un solo lado: hacia arriba.”

 Fuente:  SEMBLANZA DE ALEXANDER SOLYENITZIN

Ver

Murió Solzhenitsyn

Solzhenitsyn en sus propias palabras

Tags:  Nueva+década+XXI ,  Futuro+Humanidad , Alexander+Solzhenitsyn Solzhenitsyn+Mundo+dividido Humanismo+Materialismo

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2 comentarios »

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  1. Buen día Sonialuz,

    “No es posible que la evaluación del desempeño de un Presidente se reduzca a la cuestión de cuanta plata uno gana o a la disponibilidad de gasolina…”

    Impresionante la actualidad de la reflexión de Solzhenitzyn. Lo digo, estando nosotros cercanos a una elección presidencial.

    Ayer alguien me decía, que salvo una opción, no importaba quien entrara como nuevo presidente. Que lo único necesario es que las cosas sigan como hasta ahora y que la economía siga funcionando…, yo me sentí sorprendido. Ciertamente, las cifras para muchos están en verde y hay una bonanza económica. Pero para un sector importante de la patria, la holgura no llega a sus hogares. Así mismo, sentimos como crece la inseguridad en nuestras calles, acompañada de un alarmante ejercicio de la impunidad.

    Sonialuz, reitero mi agradecimiento por sus posts. Por sus reflexiones, por el compartir lo que Usted sabe.

    Mis buenos deseos para un 2011 fructífero en su profesión, en su familia. Mi anhelo, que al final del año que ya viene, podamos decir que el 2011, fue especial, que hubo hartura de paz y hartura de justicia y equidad.

    Saludos

    Carlos el baterillero

    • “Que las cosas sigan como hasta ahora”, he escuchado también repetir esa frase y me parece de un lamentable conformismo. Que se siga apreciando OBJETOS y despreciando AL PROJIMO; que las familias no se disfruten con sencilla alegría porque padre y madre solo tienen tiempo y cabeza para obtener el dinero que permita acrecentar el consumo; que niños y adolscentes cada día se inicien más temprano en el consumo de drogas y bebidas alcoholicas para algarabía de las empresas que verá sus cifras siempre “en azul”.

      Gracias, como siempre, Carlos por sus comentarios. Comparto con usted la esperanza de un tiempo mejor donde crecimiento sea en realidad desarrollo. Feliz año!


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