MARTÍN ADÁN, instante de poesía, en el recuerdo de Alberto Benavides

mayo 19, 2010 en 3:50 pm | Publicado en Artículos sobre Literatura, Comentarios diversos, Documentos | Deja un comentario

Adán por el artista peruano Carlos Tovar, Carlín

Martín Adán nos reunió en el Mes de las Letras, invitados por la Academia Peruana de la Lengua en el Congreso Internacional “Travesía literaria de Martín Adán”. El viernes 23 de abril, en una de las mesas  intervino Alberto Benavides Ganoza  y bajo el título Martín Adáninstante de poesía, reflexionó acerca de la obra de Rafael de la Fuente Benavides.  Reproduzco el texto gentilmente cedido y el bello testimonio con el que concluyó su participación.

Recuerdo a Martín Adán como a un tío viejo, a pesar de no haber tenido relación de parentesco con don Rafael de la la Fuente Benavides. Como él mismo me dijo:  “Somos parientes por Adán, no por Benavides”.

Me honra que la Academa Peruana de la Lengua me invite a dar testimonio de admiración por esos versos extraños que escribr Martín Adán. Mi tema es la relación entre el instante y la poesía escuchando a Martín Adán.

El instante es el presente, cada punto del presente. No podemos coger un instante porque pasa al instante y ya es otro. Heráclito, San Agustín, Quevedo, Bergson, Unamuno, larga es la lista de quienes se sorprendieron de la fugacidad de lo único que  es:  El presente.

Martín Adán no es ninguna voz folklórica del Perú.  Se trata de un poeta culto que sabe casi todas las lenguas de Europa, que ha leído a los grandes poetas y filósofos.  Ha leído a Nietzsche en alemán y presumiblemente a Heide gger. Martín Adán es u hombre moderno, solo que en vez de nacer en París o Berlín, nació en Barranco y fue amigo de Eguren, de don Estuardo Núñez, del padre Alarco.  Es un hombre del siglo XX, un peruano, un limeño del siglo XX.

Es voz propia la de Martín Adán por eso tiene un lugar y un tiempo específicos y por eso es eterna, perdurable. Cada uno de sus poemas intenta la experiencia del ser. La búsqueda alienta  en esta poesía, “tu pregunta perenne: poesía”.

La vieja metafísica lo formula con claridad: el instante pasajero es el único lugar donde se revela el ser, lo que es.  El instante es el lugar de la revelación y el espacio de la libertad.

Martín Adán no solo hace poesía sino que es, en la poesía misma, el pensador que reflexiona acerca de la poesía. No siempre fáciles, sus poemas quedarán como parte del acervo clásico de la lengua castellana, monumentos ahí inscritos en el idioma por un magnífico artesano de la palabra.

Pero aquí la meditación es auténtica y aquí no solo hay literarura: el destino humano y todos los dioses y demonios están en estos versos.  Experiencia fuerte la que este tío viejo nos enrostra en cada poema. Es la fuerza de la pregunta auténtica, “la que no hace vana seña de escritura”; aquí no hay retórica sino pensamiento, del alemán, aunque todo se exprese en el más correcto y travieso castellanao de Lima.

El instante es el lugar de la poesía; si el presente no late, ni épica ni lírica son poéticas. Aquí y ahora este viejo limeño nos viene a inquietar con su búsqueda personalísima y quizá por eso mismo  universal.

La búsqueda – hay que repetirlo- es espiritual. Es algo que ocurre en nosotros o con nosotros. La búsqueda es la de una conciencia superior en nosotros mismos. Pocos logros si duda y siempre efímeros, pero momentos suficientes para sostener nuestras vidas. Experimentar en nosotros mismos al hombre superior, quizá esto sea sea ser poeta.

Conversión, transformación de la conciencia, metanoia. El espíritu requiere liberarse y ser león y después niño. Tiene que salir de la caverna del chisme. El camino del espíritu se recorre sin cesar, una y otra vez: es una nota de música, una turricha en mi ventana, o un verso magnífico, o la luz de la tarde.  Aquello que nos devuelve la alegría de vivir, o quizá solo nos recuerde el misterio en el que vivimos en este planeta.

Pero el homenaje a un poeta debe, primero que nada, recordar su poesía, proclamarla. Me limitaré a unos pasajes de Escrito a ciegas. He aquí un poema autobiográfico:

¿Quieres tú saber de mi vida?

Yo sólo sé de mi paso,

De mi peso,

De mi tristeza y de mi zapato

Si quieres saber de mi vida,

vete a mirar el mar

Lo real no se le coge: se le sigue

Y para eso son el sueño y la palabra.

¿Qué es la palabra

sino vario y vano grito?

¿Qué es la imagen de la poética

sino un veloz leño bajo el gato írrito?

Todo es aluvión. Si no lofuera

Nada sería real, lo mismo.

No soy ninguno que sabe.

Soy uno que ya no cree

Ni en el hombre

Ni en la mujer

Ni en la casa de un solo piso,

Ni en el panqueque con miel.

No soy más que una palabra

Volada de la sien,

Y que procura compadecerse

Y anidar en algún alto tal vez

De la primavera lóbrega

Del ser.

No me preguntes más,

Que ya no sé.

El poema que fue dirigido a una escritora a una escritora argentina (Celia Paschero) concluye cuando, como un maestro Zen, nos dice Martín Adán:

Tú no sabes nada;

Tú no sabes sino preguntar,

Tú no sabes sino sabiduría.

Pero sabiduría no es  estar

Sin noción de nada, sino

Proseguir o seguir

A pie hacia el ya.

El ya es el aquí y ahora, es el instante en el que baila el hombre y el mundo. Eso es la poesía. El hombre y sus circunstancia en feliz y exaltada convivencia. En el instante de  la poesía el poeta se diluye, se funde en el río de lo que es, en el ser.   Ahí experimentamos verdad y perdemos ego.

La poesía no es pensamiento: las separa un abismo ha dicho Heidegger. Pero la poesía,  como el pensamiento, han sido siempre para bombardear los límites del lenguaje. En verdad, esta es la función del espíritu en cualquiera de sus manifestaciones. Poesía es hacer.

Todo estar es de escuela inadvertida

¿Quién no es maestro a quién, que todo es duda!

¿Qué instante, cuál, no es toda la vida?

(Diario de poeta)

Instante: Estando dentro. Verbo: instar. La poesía insta en el instante. En el instante se realiza el aprendizaje y la creación. Maestro de auténtica educación es Martín Adán, no de la educación de los colegios sino la que significa  incesante atención al instante que es toda la vida.

¿Martín Adán es, entonces, un poeta místico? Habría que decir que sí. El soneto que citamos hace un momento termina con estos versos:

A una ventana asoma el ave huída;

Algún arbusto espera: nada muda;

A enseñarse el Poeta convida…

Este último “Poeta”, Martín Adan lo escibe con mayúsculas.

 

TESTIMONIO

“Conocí a Martín Adán cuando era joven y él viejo. Lo recuerdo con reverencia. Me maravilló su capacidad de acertar con la palabra precisa; admiré su chispa tan peruana. A través de otro gran peruano, don Juan Mejía Baca, tuve la suerte de visitar a Martín Adán y conversar con él.

Ese día de verano me llamó don Juan “Oiga, está de muy buen humor y con ganas de recibir gente. Vaya a verlo. Mañana lo operan”. Fui al Hospital Loayza… “Las mayorías, señor Benavides, las mayorías las mayorías son una entidad metafísica”, me dijo con unos ojos vivaces y llenos de ironía. Sospecho lo que eso significaba para él: lo vulgar, las mayorías regidas por la publicidad. La poesía de Martín Adán no apela a la publicidad sino a la interioridad de una experiencia personal. 

Tropezando siempre tropeando /En esta sombra deslumbrante / Que es la vida, y su engaño y su encanto. 

Al día siguiente me llamó don Juan para comunicarme que Martín Adán no había resistido la operación, Tengo la certeza de haber conocido en él a un peruano superior, cuya voz, estoy seguro, se seguirá oyendo en el Perú más educado que está en nuestra esperanza.”

Alberto Benavides Ganoza

Abril, 2010

Alberto Benavides Ganoza. Poeta, estudió filosofía en la Universidad Católica en la que luego fue profesor durante 25 años.  Ha publicado: Platón y otros pretextos; Cantos de Puerto Huamaní; Al pie del desierto; El ave huida; Después de la guerra y El campo es santo, entre otros títulos. Dirigió durante varias décadas el Centro Cultural Antares y la revista literaria del mismo nombre y también la revista Umbral. Desde hace 12 años se dedica a la agricultura ecológica en Samaca, en Ica.

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Imagen: Martín Adán por Carlín ha sido tomada de la revista La Casa de Cartón de OXY, II Época, N° 2 , p. 42

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Otros posts dedicados al poeta:

LUNA DE ADÁN Y EL MAR EN LAS AFUERAS. DOS FRAGMENTOS DE LA CASA DE CARTÓN

MARTÍN ADÁN, TRAVESÍA LITERARIA, MES DE LAS LETRAS … Y NADIE HAY QUE NO SEAS TÚ O YO

NADA ES SINO LA SORPRESA…MARTIN ADÁN, los primeros cien años

MARTÍN ADÁN…una luz adentro que no veo y me pesa

Una palabra volada de la sien… MARTÍN ADÁN

EL DÍA MUNDIAL DE LA POESÍA

Mujeres en La casa de Cartón de Martín Adán

Tags: Martín+Adán+poeta , Poesía+e+instante , Alberto+Benavides+Ganoza , Escrito+a+ciegas

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