FRANCESCA Y PAOLO, EL AMOR PASIÓN EN LA LECTURA DANTIANA DE LEOPOLDO CHIAPPO

febrero 14, 2010 en 12:22 am | Publicado en Artículos sobre Literatura, Comunicación y Cultura, JARDIN DE DELICIAS | 8 comentarios

 

Francesca da Rímini y Paolo. 1835 Ary Scheffer (1795- 1858)

Hay páginas en la Comedia de Dante después de las cuales solo queda el silencio. Entre ellas están las dedicadas a la historia de amor de Francesca da Rimini y Paolo Malatesta. Solo la estructura interna de este libro y la disciplina que ella exige, lleva  al autor a tratar el tema, sobre el cual, como diría Dante, “il tacere é bello” (“Hablando de las cosas sobre las que callar es bello”). 

Es que se trata del encuentro más complejo y enigmático que pueda ocurrir entre dos seres humanos, el amor pasión, el gran amor. Rara experiencia, quizás un bello regalo poético de la vida. Y, misteriosamente, marcado por lo trágico. Todas las historias de amor son tristes, pero la vida sería más triste sin historias de amor. Veamos ahora el sentido psicológico de la de Francesca y Paolo.

Dejemos mejor a Francesca y Paolo sin rostro y sin figura para que puedan adoptar el rostro y la figura de todos los amantes. Sentimos el rugir del mar, de la tormenta y el viento. Es el lugar infernal de los amantes, envueltos y arrebatados por una fuerza elemental irresistible. “Ora incomincian le doliente note a farmisi sentire” (Ahora comienzan las dolientes notas a hacérseme sentir. Trad. del autor).

 Nos hundimos en un ambiente de tristeza y nostalgia. Hay algo como de música febril  que vribrara en nuestros nervios. Y vemos, casi con el tacto de los ojos, la marca del rojo y del negro, de la sangre y de la muerte. Es lo que Dante llama “aere perso” y que él mismo en el Convivio explica: “E perso es un color mixto de purpúreo y de negro, pero vence el negro y por él se denomina así”. A pesar del borrascoso vendaval mencionado por Francesca y cuya profundidad simbólica veremos más adelante, hay algo de flotante, de volátil, de suavidad de vuelo. Y también de cortesía y de amor, de gentileza y suma dulzura. Es que Dante nos invita a fondo de comprender la experiencia del amor.

Pero no se trata ni de lejos de un romanticismo sentimental. Este terrible infierno de los amantes no tiene nada que ver con suspiros espirituales de organismos flemáticos o melancólicos. Es la fuerza de la pasión carnal. Es el ímpetu y la atracción del sexo. Pero no de una libido indiferenciada que instrumentaliza al objeto sexual para satisfacción venérea. No es un asunto ni de glándulas ni de suspiros. Se trata de la veracidad de la pasión amorosa diferenciada por el encuentro único de los únicos que se pueden encontrar en esta comunicación plena, los propios amantes. Aquí se ha perdido el carácter genérico del sexo y con ello su inquietud espasmódica, calmable por objeto sustituible, es decir  su rutina y su tedio. Aquí el sexo se expresa, adquiere su máxima y renovada intensidad. La libido, la atracción, las ganas sexuales se convierten en fuego y exclusividad entre los amantes. Es un desasosiego atormentado y al mismo tiempo una plenitud. La vida toda de los amantes adquiere ritmo y luz. El mundo de los amantes el la transfiguración del mundo. Y un nuevo sabor adquiere la realidad, una sazón “Che ‘ntender no la puó chi non la prova” (que no puede entenderlo quien no lo ha experimentado. Vita Nuova, XXVI). Es que el sexo ha sido atravesado por el espíritu.

Y aquí se juegan y conjuntan lo más importante de la vida humana, aquello im-portante, es decir, aquello que lleva dentro de sí la vida, sustancial, sustantivo, no meramente instrumental, el amor y la muerte. ¿Cómo es esto así?

Vuelven a nosotros otra vez las notas dolientes de esta música poética, una música atormentada e infinitamente dulce. Esta poesía viene de muy lejos en el tiempo, resuenan en ella viejas historias de amor desgraciado, las leyendas remotas de Islandia, los cuentos célticos que cantaban juglares bretones, las sagas normánicas. La triste crónica de Francesca y Paolo ha sido transfigurada poéticamente por Dante que ha recogido toda esa tonalidad erótica y dulce, cortés y trágica del romancero medieval que cuenta en diversas lenguas el destino doloroso de los amantes.

Y sentimos, dentro del Infierno, y con el Dulce Nuevo Estilo, en una nueva invención artística, los antiguos “lais” que los juglares y los trovadores cantaban, al anochecer, acompañando su relato con el suave y vibrante sonido de cuerdas de la “harpe”. Es evidente que Dante tiene presente esa vieja tradición de los juglares bretones, más aún cuando entre las sombras nos trae la sombra de Tristán, “e piu di mille ombre…ch´amor nostra vita dipartille…” (Y más de mil sombras a   las que amor separó de nuestras vidas).

 Dante debió sentirse golpeado por el drama pasional cruento y terrible que aconteció entre 1283 y 1286, cuando tendría alrededor de 20 años de edad. Hoy, precisamente después de setecientos años, recordémoslo brevemente: Francesca, nacida en Ravenna, al borde del Adriático, es dada en matrimonio a Gianciotto Malatesta, hombre deforme, violento, el señor de Rímini. Paolo, hermano de Gianciotto, conoce a Francesca y se aman. El marido los descubre y los mata.

Es una trivial, y para la sensibilidad de hoy, truculenta crónica de adulterio, pero que enciende la imaginación de Dante. Es que la imaginación del poeta es un órgano de conocimiento de la realidad humana profunda, inaccesible de otra manera. La historia de Francesca y Paolo contada por Dante es la verdadera historia, no la que recoge la crónica escueta. Volvamos a ella.

Acallado el ruido de la tormenta, Francesca inicia su relato. Veamos los puntos esenciales de su sentido psicológico. Inmediatamente hay una ambiente de gentileza y cortesía. Francesca es la única, entre todos los condenados del Infierno, sumida ella misma con Paolo juntos, en el tormento de la inquietud de la insaciable pasión que los trajina, la única que le desea a Dante la paz. Nada menos que la paz, es decir, lo que ella no tiene, en acto de generosidad. Esto viene de la plenitud del amor. “Si fuese amigo el rey del universos nosotros le rezaríamos por tu paz”.

No hay que olvidar que quien habla es Francesca pero quien le pone las palabras en la boca es Dante – poeta. Esto es obvio pero uno se olvida inmerso en la magia poética. ¡Por qué no es amigo el rey del universo, Dios? ¿Acaso Dios que es amor puede ser enemigo de los amantes? Dios aquí no es sino un nombre para el código moral social que condena el adulterio. Y Dante nos hace sentir esa terrible contradicción hasta tal punto que muchos comentaristas se han sentido en la obligación de aclarar que Dante no hace de ningún modo la apología del adulterio al presentar con tanta belleza y tanta compunción la historia de Francesca y Paolo. Las palabras mencionadas de Francesca más bien tienen toda la tristeza de semejante paradoja. Y además reflejan una noble gentileza. Es entonces que entramos en la profunda humanidad de Dante que diviniza este amor.

Y Francesca explica el Amor que encendió a Paolo: “Amor, que del corazón gentil inmediatamente se prende/ lo prendió a él de mi bello cuerpo que me fue quitado/ y el modo tan intenso todavía me hiere”.

El amor-dios no se prende en sujeto rudo, requiere para encenderse de un corazón gentil. La gentileza es una cierta cualidad noble de apertura y docilidad, de dulzura y fineza, de sensibilidad inteligente y pronta. Es una cierta claridad de alma, de bondad de fibra, de receptividad. La gente ruda y tosca, mediocre, con hurañía de fondo, carente de fibra sensible, esa gente tan abundante que es “fuerte, amusical y estúpida” (Thomas Mann) no tiene el privilegio de ser tocada por el dios, porque no tiene la disposición para el dios. Y el corazón gentil es precisamente esencia de lo humano purificado de lo bestial y animalesco.

Ese dios-Amor al prenderse del corazón gentil de Paolo hizo que éste a su vez se prendiese del bello cuerpo de Francesca. Nótese bien, no del alma, ni de ninguna vaguedad gaseosa, del cuerpo mismo, bello, visible, concreto, tangible de Francesca (persona en la “lengua vulgar” de la época de Dante significaba cuerpo). Y ese cuerpo vivo y bello del que se prendió Paolo, le fue quitado. Más aún, por el modo que Paolo la amaba, el modo tan intenso que todavía la ofende, es decir, la hiere, como un desgarramiento.

Francesca habla inmediatamente del amor de ella misma por Paolo: “Amor, que a nadie que es amado, de amar, a su vez dispensa,/  me prendió de éste, placer tan fuerte / que, como ves, todavía no me abandona”.

Amor es dios terrible: no permite dejar de amar a quien se siente amado. Es decir, Francesca se sintió fascinada, envuelta, cogida por el amor de Paolo. Y Francesca no habla de suspiros ni de afinidades selectivas ni de ninguna literatura sentimental para racionalizar y disimular la raíz física y erótica del amor. Nada de concierto de almas. De lo que habla es del placer, tan fuerte que como ves, le dice a Dante, “todavía no me abandona”. Ni la herida mortal, ni la destrucción de su cuerpo, ni la condena social prolongada hasta el más allá, le han arrebatado su amor y su placer por Paolo.

¿Qué es lo que se le hace evidente a Dante-personaje? ¿A qué se refiere el “come vedi”? La unión estrecha de los amantes en el torbellino, el llanto de ambos, la terrible nostalgia.  “Nessun maggior dolore che ricordarsi del tempo felice nella miseria”, dice Francesca cuando Dante le pide que le narre como fue todo: “Amor conduce noi ad una morte” (Amor nos condujo a una muerte)”

Fragmentos de “Francesca y Paolo, el amor pasión” En: Dante y la psicología del Infierno de Leopoldo Chiappo. Lima, Cía de Seguros Atlas, 1983, pp102- 109

 

Aquí,  el  Canto V  del  Infierno interpretado  por  el   gran  actor  Vittorio  Gassman

Leopoldo Chiappo Galli, doctor en Filosofía por la Universidad de San Marcos, donde también fue catedrático por diez años y luego fue distinguido como Profesor Emérito. Profesor fundador de la Universidad Cayetano Heredia, de la que ha sido Vicerrector  y cuya Facultad de Psicología lleva ahora su nombre, es uno de los lectores más acuciosos y originales de la obra de Dante Alighieri. Autor, además de la obra citada y entre otros título, de Escenas de la Comedia. Estudios dantianos. (2tt) Lima, UPCH/ Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología, 1988.

Investigador de la psicopatología del pensamiento, de la percepción y del lenguaje ha publicado diversos trabajos que le hicieron merecedor en dos oportunidades del Premio Nacional de Fomento de la Cultura en Investigación científica “Daniel A. Carrión”.  En el año 2003 recibió las Palmas Magisteriales en el Grado de Amauta de parte del gobierno del Perú.

Leopoldo Chiappo es miembro de la Dante Society of America con sede en la Universidad de Harvard y de la Azzociazioni Internazionale per gli studi di Lengua e Letteratura Italiana, en “reconocimiento de la seriedad y profundidad de sus estudios dantológicos”.

En lo personal, uno de mis grandes maestros ex cátedra y amigo con el que  estaré siempre en deuda.

IMAGEN: Francesca da Rímini y Paolo. 1835

Ary Scheffer (1795- 1858)

También ver la siguiente nota publicada el 12.10.11:

EL AMOR Y LA EXISTENCIA AUTÉNTICA. Psicología del amor en palabras de LEOPOLDO CHIAPPO

Hace poco encontré este  excelente post:

quel giorno piú non vi leggemo avante…

Tags: Amor+pasión , Amor+Dante , Divina+Comedia , Francesca+Rímini+Paolo , Amores+contrariados , Leopoldo+Chiappo+Galli ,  Día+amor+amistad ,  Amor+Amistad , Amor+tragedia

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8 comentarios »

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  1. YA HABIA LEIDO ESTE ESCRITO ANTES, Y ME ENCANTO LEERLO DE NUEVO, REFREESCO MI MEMORIA, Y ME HA HECHO MEDITAR MUCHO SOFRE EL DESEO SEXUAL. TAMBIEN SOY AFICIONADA A LAS PINTURAS DE ARY SHEFFER LA DE FRANCESCA Y PAOLO HA SIDO LA PINTURA MAS REVENDIDA EN EL MUNDO.

    GRACIAS POR TU PUBLICACION REFERENTE A LA DIVINA COMEDIA YO HE LEIDO MUCHO SOBRE EL INFIERNO.

    • También gracias por tu visita y comentario. A la Divina Comedia se debe volver siempre y el maestro Chiappo acompañará siempre en su recorrido

  2. buenas noches me gustaria saber donde conseguir este libro vivo una historia muy linda casi similar a esta que bello en verdad un saludo desde quintanarro mexico.

    • Si te refieres a la Divina Comedia, hay muchas ediciones. Si por el contrarioi te refieres al libro del maestro Chiappo – y´además, vives en México- si no tengo información dónde puedes encontrarlo. Se me ocurre que tal vez en alguna Biblioteca pública.
      Gracias por la visita al blog.

  3. Gracias por esta valiosa lectura compartida en ladanzadelosonironautas.blogspot.com También, sobre este mismo tema, te recomiendo “La llama doble” de Octavio Paz, quien dedica varias páginas a Paolo y Francesca.

  4. Soy estudiante de Letras y Literatura modernas Italianas en la Universidad Nacional Autónoma de México, actualmente curso un seminario sobre Dante, y definitivamente éste es uno de los mejores articulos/comentarios/ensayos que he leído (y han sido muchos que hemos estudiado) FELICITACIONES.
    Fernanda G.

  5. Hola donde puedo conseguir el libro de Chiappo “Francesca y Paolo, el amor pasión”

    Soy de Lima

    • El libro se llama ‘Psicología del infierno’ Estudios dantianos. Fue publicado hace mucho tiempo pero creo que la Universidad Cayetano Heredia (que tiene una cátedra Leopoldo Chiappo) puede tenerlo en su biblioteca y tal vez ahí encuentres la información de algún lugar en el que aún esté en venta. Otra posibilida siempre abierta son las ferias de libros antiguos. Gracias por la visita y la pregunta.


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