CUMPLEAÑOS DE RIBEYRO EN SUS DIARIOS

octubre 30, 2009 a las 3:22 am | Publicado en Artículos sobre Literatura, Comunicación y Cultura | 6 comentarios

Julio Ramón

París, 1954

31 de agosto

Recibí mi cumpleaños (25) con Jorge Benavides y Manuel Aguirre en un barcito de la rue de la Hachette. Bebimos vino y escuchamos jazz. Serenidad y alegría.

Munich, 1956

1° de septiembre

Cambio de residencia. Pequeño cuarto en Schellingtrasse con ventanas al patio interior. Atmósfera ligeramente opresiva, adversa al trabajo de invención, favorable al análisis. Ayer cumplí 27 años. Recibí a Paco Pinilla en la estación de Munich.

Lima, 1959

 30 de agosto

Cuando era más joven me decía:”Antes de cumplir los 30 debo hacer algo importante”. Mañana los cumplo y no he realizado nada que valga la pena. Otros han hecho dinero o se han casado. Yo no he hecho sino gastar dinero y perder o renunciar a las mujeres (C. se ha casado en Estados Unidos con un médico italiano y Mimí espera en Amberes desde hace mes y medio  una importantísima respuesta mía que todos los días aplazo) Todo esto es el precio de una carrera literaria, en este pobre país. ¡Si por lo menos me dieran el premio de teatro! Sería suficiente para justificar todo este año de vagancia, de mala noche, de enfermedad y despilfarro. (…) Interrumpido mi relato “Al pie del acantilado”. La casa a punto de alquilarse y no sé dónde iré a vivir. Hay algo que cruje en medio de todo esto, algo que va a derrumbarse. Hace dos noches con Hernando Cortez en un bar sentimos pesar nuestro desánimo y nos dijimos que ya no teníamos juventud.

París, 1969

31 de agosto (2 de la mañana)

Recibo mis cuarenta años solo, en mi casa vacía. La Place Falguiere desierta. Silencio. Como solo una vez se cumple esta edad y como me siento leve, muy levemente deprimido (no por envejecer sino por envejecer de cierta manera) compré a pesar de mi pobreza, una botella de whisky y dos paquetes de cigarrillos rubios. Para poder servirme un trago tuve que lavar un vaso polvoriento, en una cocina donde hace dos días no entro por no enfrentarme a la vajilla sucia.

Lo único que he hecho hoy por la casa es cambiar sábanas y tender la cama y lo único que he hecho por mí, escribir una carta y leer Diálogo de exiliados de Brecha. Luego nada, aparte de mis siete horas en la AFP. Me gustaría estar con Alida y con mi gordo, ambos en Lima, haber comido con ellos, conversado, reído, peleado incluso. Fea soledad, cuando la imaginación se mella  y uno no puede ya ni conversar siquiera consigo mismo.

 París, 1973

 31 de agosto

Cumplo hoy 44 años. Creí que no llegaría a esta edad, luego de mis dos operaciones. Ahora de lo que se trata es de llegar a los 45. Pero ese es otro cantar. No quiero que estas páginas se conviertan en un parte médico ¡Pero de qué otra cosa puede hablar un enfermo si no de su propia salud? Alida y Julito en Italia, solo en casa con mamá. Como en un día cualquiera, nada de celebraciones.

Medianoche

Llegaron algunos amigos a saludarme. Herman Braun que me regaló una hermosa litografía suya, los Ciriani que me obsequiaron una torta de chocolate y Maggie Bryce que llegaba directamente de Lima, con un turrón y un cenicero de plata. Bebimos vino hasta tarde.

París, 1975

31 de agosto

Mi mejor regalo en este aniversario ha sido la buena noche que pasé, habiéndome despertado solo dos veces, sin náuseas ni ardor. Mañana dominical dedicada al trabajo, pues al fin logré pasar en limpio mi cuento “Tierra incógnita” que terminé hace diez días. Probablemente necesite una tercera copia pero recibí carta de mi editor que me urge para que le envíe el tercer volumen de  La palabra del mudo, lo que me obligará a concluir rápidamente otros relatos comenzados y dejar sin pulimento los ya listos. Escuchando a Sydney Bechet, espero a Leopoldo que viene a almorzar.

 París, 1976

30 de agosto (11 de la noche)

Vísperas de mi cumpleaños, esperando a Alida que llega de Italia, feliz por haber concluido mi cuento “Silvio en el rosedal”. Este último hecho justifica mi mes de soledad y recluimiento, que hasta hace poco me parecía condenado a la esterilidad y el fracaso. Pero en los últimos días hice un esfuerzo y terminé este relato empezado tantas veces hace dos o tres meses. Y en las condiciones más horribles: rodeado de caca de gato, que se ensució en todos los maceteros que me rodean, la alfombra inmunda pues la aspiradora se malogró, el dedo índice derecho tronchado por un absurdo corte con una lata de conserva, mal de salud y atormentado por la falta de sueño. Lo que me obliga a revisar mi teoría sobre la necesidad de una atmósfera y un decorado apropiados. Pero quizá la confirme, pues el relato es de una tristeza sin par. Tendré que dárselo a un lector de plena confianza para que me diga si al fin he logrado expresar, sin recurrir a la confidencia, lo que guardo en mí.

Este año Julio Ramón Ribeyro (1929- 1994) cumpliría 80 años. Al pie de la letra de sus anotaciones en los tres tomos de La Tentación del fracaso.Diario personal, conocemos no solo  la forma como transcurrieron algunos de sus aniversarios. Avistamos su mundo y las condiciones en las que realizó su celebrada obra.

Sus últimos años, los más felices, según el testimonio de sus amigos más cercanos,  los vivió en Lima rodeado de afecto y amado por un extenso público. Qué bueno.

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JULIO RAMÓN RIBEYRO: VISLUMBRAR LO ESENCIAL…

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 LIMA (DE MEDIADOS DE SIGLO XX) Y SUS HABITANTES, EN TRES CUENTOS DE JULIO RAMÓN RIBEYRO.

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 Tags: Julio+Ramón+Ribeyro , Ribeyro+80+aniversario , Ribeyro+Tentación+del+fracaso

6 comentarios »

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  1. Apreciada Sonia Luz: no puedo dejar de admirar tu exquisita sensibilidad al reproducir el diario del entrañable Ribeyro. Un oasis en la desértica y ambigua Lima.
    Has completado mi semana.

  2. Buen día Doña Sonia Luz

    Ribeyro es uno de los autores, cuya lectura me produce siempre experiecnias de controversia. Disfruto de sus cuentos y me sitúo en la Lima de los 60 o en el Miraflores de los 50…que no conocí, pero me imagino fueron así…pero a la vez, los relatos de el, me dejan triste, como vencido por las circunstancias que viven sus personajes…el próximo mes me nivelo…los acantilados…alienación.

    Doña Sonia Luz ¿Sómos los habitantes de Lima, siempre así? ¿Cómo si viviéramos la vida, color plomo?

    Ojalá Usted pueda comentar algo más.

    Siempre leo a Ribeyro y siempre lo haré.

    Saludos
    Carlos el baterillero

  3. […] Rulfo (1994). A continuación te presentamos algunos extractos de sus diarios extraídos del blog "Habla Sonia Luz", en donde él propio autor narra cómo vivió su cumpleaños. París, 1954 31 de agosto Recibí mi […]

  4. Apreciada Sonia Luz, què grata visita a tu blog, justo en un cumpleaños más de la literatura peruana. Ademàs, con detalles de bares, calles y misterios de la vida de un escritor como Julio Ramòn Ribeyro.
    Cordiales saludos.
    F.

    • Qué bueno que la visita haya sido grata. Espero que sigas visitando mi personal bitácora. También mis cordiales saludos.


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