LA TIERRA … y ¿EL FIN?

abril 24, 2008 en 1:21 am | Publicado en Comunicación y Cultura, Noticias y demás... | 2 comentarios

Cangrejo cubierto de petróleo en una playa de Beirut. Foto AFP

 

Me llegó un correo con parte de un texto difundido por Green Peace, sede Argentina acerca de la descomunal destrucción que viene sufriendo el planeta, el nuestro. Y dice:

 

 

“Cada año el planeta pierde 12 millones de hectáreas de bosques y 20 billones de toneladas de suelo productivo, mientras envía 20 billones de toneladas de dióxido de carbono a la atmósfera y agrega 75 millones de personas, quienes en su mayoría viven en la pobreza y en los más degradados entornos ambientales. Nada de esto aporta a una vida mejor para las futuras generaciones.”

 

Sobre el tema, releo y  comparto unas páginas de Umberto Eco, escritas a finales de la década pasada. Se trata de una suerte de correspondencia con Carlo María Martini en la que va tocando diversos y urgentes temas. En este caso alude al libro Apocalipsis a propósito de nuestro ingreso al nuevo milenio. En sus palabras,  amenazados e indolentes.

 

El Apocalipsis puede leerse como una promesa pero también como un anuncio del final, y es así rescrito paso a paso en esta espera del Dos Mil, incluso por aquellos que no lo han leído jamás: No más siete trompetas, el granizo y el mar que se convierten en sangre, la caída de las estrellas, las langostas que emergen con el peso del humo del abismo, los ejércitos de Gog y Magog y la Bestia que surge del mar, sino el multiplicarse de los depósitos nucleares ya incontrolados e incontrolables, la lluvia ácida y el Amazonas que desaparece, el agujero de ozono y la migración de hordas desheredadas que salen a tocar, a veces con violencia, a las puertas del bienestar, el hambre de  continentes enteros, nuevas e incurables pestes, la destrucción interesada del suelo, los climas que se modifican, los glaciales que se descongelan, y la ingeniería genética que construirá a nuestras réplicas y, gracias al ecologismo místico, el suicidio necesario de la humanidad misma, que deberá morir para salvar a las especies que casi ha destruido, a la madre Gea que ha desnaturalizado y sofocado.

 

Estamos viviendo – aunque sea de la manera desatenta a la que nos han acostumbrado los medios de comunicación de masas – nuestros terrores del final, y podremos incluso decir que los vivimos en el espíritu del ‘bibamus, edamus, cras moriemur’, celebrando el final de las ideologías y de la solidaridad en el vértice de un consumismo irresponsable.

 

De manera tal que cada uno juega con el fantasma del Apocalipsis y al mismo tiempo lo exorciza tanto cuanto más inconscientemente lo teme, y lo proyecta sobre las pantallas en forma de espectáculo cruento, esperando con esto transformarlo en irreal, pero la fuerza de los fantasmas está justamente en su irrealidad.

 

Solo teniendo un sentido de la dirección de la historia – aun para quien no cree en la Parusía- se pueden amar las realidades terrestres y creer – con caridad- que existe un lugar para la Esperanza.

 

¿Existe una noción de esperanza y de responsabilidad nuestra, en relación con el  mañana, que pueda ser común a creyentes y no creyentes? ¿En qué podría basarse? ¿Qué función crítica puede asumir un pensamiento del final que no implique desinterés por el futuro, sino proceso constante contra los errores del pasado?

 

En caso contrario, es justo que, aun sin pensar en el final, se acepte que éste se aproxima, que nos pongamos frente a la pantalla de televisión –protegidos por nuestras fortificaciones electrónicas- y esperemos que alguien nos divierta, mientras las cosas marchan como marchan. Y al diablo los que vengan después.

(Marzo, 1995)

 

Umberto Eco y Carlo María Martini. ¿En qué creen los que no creen?  México, Taurus, 1997 pp. 28-29  y 32

 

 

Tags: destrucción+de+la+tierra   / Umberto+Eco  / Apocalipsis  /  fin+de+la+vida

 

 

 

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2 comentarios »

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  1. Un texto muy interesante y reflexivo. Tememos el final, pero lo buscamos. Creo que el hombre tiene tendencia al suicidio en su ser. Estamos destruyéndonos mutuamente. Profesora Sonia Luz, desearía compartir con usted algunas reflexiones, no sólo de cómo el hombre se está autodestruyendo, sino también cómo esta dejando de ser persona (un concepto muy importante).
    Un abrazo.

  2. Andrés, este espacio estará siempre abierto para recibir tus reflexiones. No dudes en enviarlas.
    Otro abrazo


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