PERIODISTAS: TESTIGOS MOLESTOS

marzo 31, 2007 en 3:06 am | Publicado en Comunicación y Cultura | 1 comentario

La situación ni es nueva ni se da solo en el Perú pero lo que viene ocurriendo en la actualidad en materia de agresiones y amenazas contra la actividad periodística en el país recrudeció en marzo y a juzgar por lo ocurrido en los últimos días puede empeorar.

Muerte en Jaén

Miguel Pérez Julca, periodista de 38 años, llegó cadáver al hospital general de Jaén el sábado 16 de marzo. Tenía la cabeza destrozada por la balas.

Era un testigo molesto y una voz que clamaba contra los actos de corrupción del alcalde de la localidad y la semana anterior había denunciado también la inseguridad ciudadana.

El crimen hasta el momento sigue impune.

“Los compañeros son otro lote”

No olvidamos que pocos días antes, el 9 del mismo mes, Marcos Sifuentes y Marco Antonio Vásquez, reporteros de televisión, asistentes indeseados en un acto público del Partido Aprista, fueron amenazados, retenidos y golpeados.

El caso tuvo repercusión política, se hizo el ruido acostumbrado pero luego del anuncio del secretario general del APRA de que se sancionaría a los atacantes en aplicación del código interno de ética, pese a la amplia difusión y los pronunciamientos, hasta el momento la impunidad es total.

“El próximo eres tú”

Como ha sido ampliamente difundido, al asesinato de Pérez Julca siguió la amenaza de muerte a otros tres periodistas de Jaén. Ismael Burga, corresponsal de Ideeleradio y periodista de Radio Marañón, Walter Altamirano de Radio Amajú y Juan Vásquez, corresponsal de América Noticias y periodista de canal 9 en Jaén, recibieron un preocupante mensaje d texto en sus celulares anunciándoles que si persistían en sus indagaciones correrían la misma suerte que su colega. Los periodistas pidieron garantías y se han iniciado “las investigaciones del caso” por parte de la Policía Nacional. Hasta el momento, que se sepa, no ha pasado nada. Impunidad absoluta.

Peligro fatal

Agresiones físicas, procesos judiciales y administrativos, autocensuras, conflictos con las empresas de comunicación, amenazas y, en casos extremos, la muerte hacen de la más noble de las profesiones o el más vil de los oficios -según se ejerza- una actividad del más alto riesgo.

La falta de seguridad en el ejercicio de la libertad de informar sobre todo “donde los periodistas viven en condiciones de corrupción, pobreza o temor” se aborda en cuanto seminario o encuentro trate de la actividad periodística y es la preocupación de entidades tanto nacionales como internacionales

Precisamente un Congreso de la Asociación Nacional de Periodistas del Perú, realizado en septiembre del año pasado, analizó el tema Periodismo, una profesión de alto riesgo.

En enero de este año el Instituto Prensa y Sociedad reportaba casi un centenar de agresiones. Y la Sociedad Interamericana de Prensa por su parte alertaba sobre las dificultades en el acceso a la información y la impunidad ante los crímenes a periodistas.

Tu libertad y la mía

Se reclama veracidad y responsabilidad a los periodistas pero esta obligación pasa por la actuación transparente de las autoridades y la comprensión de los dueños de medios de la especial naturaleza del servicio que venden: El bien debe ser de calidad y el trabajador calificado y respetado.

La actividad periodística puede haberse visto menoscabada por la actuación deplorable de muchos de sus operadores pero esto no debe llevar a confusión. Como recordó el Tribunal Constitucional
hace unos meses “la libertad de expresión no se limita a exteriorizar pensamientos, ideas y opiniones; implica asimismo la libertad de buscar, recibir y difundir información. Y ello por todos los medios existentes y disponibles en cada circunstancia de lugar y tiempo.”

La impunidad ante los casos denunciados atenta contra el tejido social. No se trata solo de la defensa de medios y periodistas sino de un derecho de la sociedad a la información plural y responsable que haga viable la vida común porque lo que está en juego es, en realidad, la libertad de pensar, de contar con los elementos de juicio que nos permitan adoptar posiciones o decidir acciones con verdadera autonomía.

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1 comentario »

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  1. La conducta de cierta prensa, por lo menos a mi entender, es sospechosa.

    Como muy bien se anota: después de la alharaca de la dirigencia aprista en el incidente con los reporteros en su local de Pueblo Libre, al asunto lo desaparecieron.

    Tanto en Alfonso Ugarte, como en Frecuencia Latina se dieron por bien servidos

    Las ‘comisiones’ periodisticas de esos reporteros, -yo las he visto perplejo- son verdaderos trabajo de campo que se supone realizan sólo los experimentados cuadros políticos de los partidos.

    Mas que una función “informativa”, la tarea de este tipo de “prensa” trata de un operativo político elaborado previamente en beneficio del… gobierno.

    ¿Tenemos derecho a preguntarnos si estas tareas son ad-honoren..?

    ¿O se trata simplemente de otra escopeta de dos cañones..?

    Por un lado, te apoyo. A cambio de… Pero para que veas que también muerdo, te enseño los colmillos…!

    Decia mi abuela que tanta culpa tiene el que mata a la vaca, como el que le sujeta la pata.


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