(MUCHOS) MEDIOS Y (MUY POCA) COMUNICACIÓN

septiembre 28, 2006 a las 9:23 pm | Publicado en Comentarios diversos, Comunicación y Cultura, Documentos | 3 comentarios

A propósito del 1° de Octubre, Día del Periodista  en el Perú

Hace algunas décadas, el noticiero de televisión de mayor audiencia en el Perú se promocionaba con el lema “el espectáculo de la noticia”.  En aquel entonces, el lema lucía inocente porque,  aunque a veces se dudara de la objetividad, buena parte de la realidad difundida no estaba en entredicho y el tratamiento de las noticias no desvelaba a muchos. 

La historia demostró, sin embargo,  hasta qué punto la ausencia de responsabilidad ética unida a exacerbación de los aspectos espectaculares, pueden transformar la realidad en una mascarada donde la verdad y la mentira se mezclan adrede e impunemente y, lo que es peor, con el acostumbramiento,  la adicción  o la benevolencia del público.

¿La representación o la re-creación  de la realidad?

El Perú es un país con muchos medios  y también muchos miedos. Entre ellos, tal vez el más peligroso, el miedo a la verdad. La representación de la realidad – en el caso peruano agravada tras la dictadura de Fujimori y Montesinos- abre serias interrogantes en momentos en los que el valor Verdad, en manos de los mismos  que la afrentaron, corre el riesgo de convertirse en un concepto vacío.

Qué decimos cuando hoy decimos ‘medio’ y  ‘mediación’?  

En la sociedad contemporánea,  frecuentemente se utiliza una serie de términos sin preguntarnos por la naturaleza de lo que nombran. Esto ocurre con la palabra ‘medio’  que de la acepción: “Dícese  de lo que está entre dos extremos, en el centro de algo o de dos cosas”  ha pasado a denominar a todas aquellas formas industrializadas que generan, reproducen y difunden mensajes, símbolos sociales.

En un sentido general,  el habla, la escritura, la danza, etc, son formas o medios de comunicar mensajes, en tanto están en capacidad de transmitir códigos a través de uno o más canales. Sin embargo, lo novedoso es que el término ha devenido en señal  de posibilidad  técnica de producir y transmitir mensajes en forma masiva.

El énfasis  se coloca en los recursos técnicos que hacen posible el acto de comunicar. “McLuhan empleó la palabra en este sentido en su famosa frase El medio es el mensaje. Lo cual equivale a decir que las consecuencias personales y sociales de un nuevo medio tecnológico como tal son más significativas  que los usos a los que realmente se lo destina.” (O’Sullivan, 1995: 214).  Vale decir,  nada será igual en una alejada población rural una vez que en ella se reciban señales de radio o televisión.

Las  formas tecnificadas e industrializadas de transmisión de mensajes cobran su razón en tanto ‘mediadores’  entre “dos extremos”. ‘Mediación’ sería así el acto de “canalizar un saber social y unos valores culturales a  una audiencia a través de una instancia institucional” (O’ Sullivan, 1995: 213).  Esta concepción parte de la idea de que en una sociedad masiva y heterogénea los medios de comunicación cumplen la tarea de ser los mediadores colectivos entre distintos grupos, clases y jerarquías. Concepción, que a la luz de la actuación de los medios de comunicación, hoy se observa con cuidado porque nadie pone en duda el carácter industrial comercial de la función que ejercen, y por ello la orientación de  los cambios sociales y antropológicos que suscitan.

En un acercamiento a la relación  Medios y Verdad –  y el poder inmenso de propiciar construcciones sociales  –  hay dos ideas que me parece interesante proponer.   Primero, que los medios son atractivos, han sido diseñados fundamentalmente para entretener y, en segundo lugar, el hecho que si bien la producción es “en masa”,  la recepción es privada y esto abre un mundo de posibilidades al ejercicio de la voluntad y la responsabilidad de los sujetos.

La recepción ‘mediática’

Sin recepción no se cumple la acción de los medios. Por eso la mirada al mundo de las comunicaciones debe considerar este elemento amplísimo y a veces enigmático que suelen  ser  los receptores y la forma como se relaciona con los medios.

Es un hecho que existe una compleja interacción entre productores, mediadores y receptores y ella incluye, como señala Orozco Gómez “estrategias y negociaciones  de los sujetos con el referente mediático de la que resultan apropiaciones variadas que van desde la mera reproducción hasta la resistencia y la contestación”. A esta relación entre  receptores de mensajes y la fuente productora se ha dado en llamar “interacción mediática”  para distinguirla de otras formas de acción entre las  personas.

Hay que recordar que a lo largo de la historia y hasta el desarrollo  de los medios de comunicación de masas  la gente actuó en una relación “cara a cara”; reuniéndose e intercambiando formas simbólicas  en espacios reducidos y reconocibles en la experiencia inmediata.  Al desarrollarse los medios masivos estas formas de interacción social no desaparecen sino que a ellas se han sumado otras que traen la novedad de una  interacción humana separada del espacio físico y la realidad inmediata.

John Thompson distingue  tres formas de interacción humana. En primer lugar, la interacción “cara a cara” con sus potencialidades que nacen de la co–presencia, referencias espacio temporales compartidas, multiplicidad de señales simbólicas y, fundamentalmente, la posibilidad del diálogo.

Una segunda forma sería la que se establece, por ejemplo, por la correspondencia o la comunicación telefónica que si bien  implica limitaciones,  coloca  un conjunto de pistas simbólicas a disposición de los participantes  y así  mantiene la posibilidad del  diálogo.

En tercer lugar estaría  la “casi interacción”  establecida por los medios de masas (que como recuerda el autor han sido llamadas “interacciones parasociales”)[2] la misma que implica la disponibilidad extendida de información y contenido simbólico en el espacio y/o en el tiempo.

Sin embargo, la diferencia fundamental  radica en que  las  otras forma de comunicación  están orientadas a sujetos específicos para los que producen las acciones, expresiones, etc.,  mientras esta relación es de carácter monológico no posee el grado de reciprocidad ni de especificidad interpersonal.  Así, los productores crean formas simbólicas para individuos que no están presentes  mientras quienes las reciben no tienen manera inmediata de responder a los productores pero con quienes, sin embargo,  establecen lazos de afecto y lealtad.

Este tipo de relación, si bien no anula por completo las otras formas de interactuar, ha cambiado de manera radical la vida social porque el sujeto “al desplegar sus interacciones con el entorno, al experimentar sensaciones y emociones lo hace en gran medida a través de los medios.” (Orozco: 2001: 21). Situación que  el uso de las nuevas tecnologías (redes sociales, por ejemplo) empieza a cambiar.

Los temas,  los énfasis, la realidad

Los individuos que están frente al televisor, al puesto  de diarios  o escuchando la radio están en condiciones de interacción cara a cara entre sí  pero esta interacción podría estar condicionada en gran medida por la actividad receptora  cuando comentan los mensajes o imágenes recibidas.

Aquí aparece el riesgo de pensar sólo en aquello que los medios presentan como necesario, importante o actual. Aunque  también es cierto que estos mensajes  podrían ser el fondo musical o el  murmullo que acompaña la interacción personal.

La libertad de pensar … en qué? 

Cuán grande puede ser el riesgo de perder la libertad de pensar  se explica por el hecho de que si bien las personas existen mucho más allá de su actividad receptora de medios, cada vez más momentos del día  son ocupados por esta voluntaria o involuntaria función y como los mensajes son atractivos, repetidos e influyentes, lograr el necesario distanciamiento implica poseer recursos intelectuales y materiales  aún en muy pocas manos.    Vastos sectores de nuestra población con niveles de educación limitados y falta de posibilidades de entretenimiento que no sea la televisión, la radio o los diarios “populares” pueden estar en más alto riesgo.

Audiencias y públicos en la era de la comunicación generalizada

Para los medios de comunicación todos somos potencial audiencia. Lo primero que salta a la vista ante el término audiencia (del lat. audientia) es la diferencia de la primera acepción “Acto de oír los soberanos u otras autoridades a las personas que exponen, reclaman o solicitan alguna cosa”, que implicaba producción y recepción de un mensaje, a lo que el término significa contemporáneamente: “Conjunto de personas que en su domicilio respectivo o en lugares diversos, atienden en un momento dado un programa de radio o de televisión”.

En la sociedad  industrial el término define a los consumidores de un determinado “producto  mediático y cuya interacción con ellos constituye por lo menos  una marca y hasta una exigencia para adquirir la pertenencia a la sociedad moderna” (O’Sullivan, 1969:3).

Habría que recordar que esta nueva realidad ha suscitado interrogantes en torno a las múltiples significaciones culturales que entran en juego al momento de producirse la relación a través de los medios de comunicación de masas.

Por ello, el estudio de los consumidores  convertidos en  la audiencia dio origen a las primeras investigaciones  en comunicación social y su concepción como realidad receptora pasiva animó los estudios bajo el modelo de la “aguja hipodérmica”  o de los efectos mediáticos.

Con la expansión de los medios se verificó la conformación de una “cultura de masas”. Término que motivó inquietud en algunos estudiosos del tema en la medida que señala una jerarquía respecto a la cultura de la elite. Tomado de la ciencia física y trasladado al ámbito sociológico, el término massa, que viene del latín,  tiene el valor de montón, hacinamiento, referido primordialmente a objetos o cosas.  De ahí surge el derivado masivo, como perteneciente o relativo a la masa.[3]

En un primer momento, la masa receptora se percibía en términos homogéneos.    En la actualidad, los estudios de comunicación insisten en considerar las concretas condiciones sociales y discursivas que el individuo y la “masa” aporta al momento de entrar en contacto con los mensajes a través de los medios. En una sociedad fragmentada se reconoce la existencia de públicos diversos y la interacción que estos segmentos entablan  son fuente de múltiples interrogantes  que no tienen fácil respuesta.

Hace algunas décadas Humberto Eco llamó la atención sobre la relación del público con los medios en la medida que: “Los medios de comunicación de masas no son el único componente  del paisaje social”. Llevando el caso a la televisión señalaba: “el  problema de una futura investigación  sobre comprensión de mensajes televisados  será el de una comunidad que ya no se presente  como el objeto de un test, sino como un sujeto que discute  y sitúa (los mensajes) bajo la luz sus propias reglas de competencia y  de interpretación”.[4]

Para Wolf, citando a Klapper (1963: 247) “Los miembros del público no se presentan ante la radio, la televisión o el periódico en un estado de desnudez psicológica. Están, al contrario, revestidos y protegidos por predisposiciones existentes, por procesos selectivos y por otros factores”.[5]

En este punto es ilustrativo lo ocurrido en el Perú con en el comportamiento de los públicos frente  al uso de los medios de comunicación durante la dictadura de Fujimori. Llegado a un punto de saturación y ante la insistencia de un mensaje  manipulado y manifiestamente sesgado la actitud de vastos sectores fue de irritada contestación.

Posteriormente, sin embargo, al disminuir  la presión política sobre las empresas el  grueso del público pareció hallarse otra vez en conformidad con los promotores de mensajes y pese al descrédito generalizado no persistió una actitud contestataria.   Los resultados de algunos estudios de audiencia parecieran indicarlo.  No obstante, habría también que señalar que las mediciones de las preferencias del público (rating) ante los mensajes no son del todo confiables: Ellas son realizadas por agencias con fuertes motivaciones y compromisos empresariales.

En el Perú existen muchos medios pero – al igual de lo que ocurre en otros países – al estar marcados por la falta de interés ante lo que realmente requieren las audiencias y por un comportamiento casi exclusivamente espectacular, persiste muy poca comunicación.

Al  usar esta información SE RUEGA CITAR LA FUENTE

[1]Guillermo Orozco Gómez. Televisión, audiencias y educación. Bogotá :  Norma, 2001,  p. 23.

[2]Donal Horton y Richard Wohl “Mass Comunication and Parasocial Interaction: Observations on Intimacy at a Distance” Psychiatry, 19, 1956, pp. 215-229 Citado por  John Thompson en  Los media y la modernidad, una teoría de los medios de comunicación Barcelona: Paidós, 1998 p. 118

[3] Masa: Dejado a un lado el sentido que asignan al término los físicos, en el ámbito sociológico, esta palabra, que viene del latín massa, tiene el valor de montón, hacinamiento, referido primordialmente a objetos o cosas. (No resulta tan banal el permitir que la imaginación nos lleve libremente por los terrenos de la vida cotidiana hacia donde nos sugiera la palabra).  El valor semántico moderno, siempre dentro  del campo sociológico, se ha desplazado hacia las personas, con el sentido genérico de “gente”, pero con la característica de gente indiferenciada, donde no cuentan las características comunes que prevalecen en el término “grupo”.De ahí surge el derivado masivo, como perteneciente o relativo a la masa. Hay que señalar que, usado en singular, el término masa precisa de un complemento adjetivo o un determinativo con “de”: ( ej. masa de oro,  masa humana etc.); pero, usado en plural,  se refiere generalmente a personas: ej.  las masas permanecieron largo tiempo escuchando…(Gispert Sauch, 2002)

[4] Umberto Eco. “ ¿El público perjudica a la televisión?” en : Sociología de la comunicación de masas. Compilador  Miguel de Moragas. Barcelona: Gustavo Gili,  1979, p. 235

[5] Klapper, J.T.  Citado por Mauro Wolf en :  La investigación de la comunicación de masas. Barcelona: Paidós, 1996 (Tercera reimpresión)  p. 42 

3 comentarios »

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  1. AGRADEZCO LA INFORMACION PUBLICADA,SERIA A BIEN TOCAR EL TEMA DE TRASFONDO EN RELACION A LA PRESION QUE EJERCEN LO MEDIOS DE COMUNICACION EN LA SOCIEDAD CON RELACION AL EJERCITO

  2. Sonia Luz:

    Te felicito por el blog. Es bastante interesante y tiene información valiosa.
    Me pareció excelente tu nota. Muy centrada y bastante bien explicada. Acabo de copiarla para darle una lectura detenidaHaré que la lean mis alumnos desde el siguiente semestre.

    Un gran abrazo

    Amaro


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