La comunicación es un asunto político

septiembre 6, 2006 a las 4:49 am | Publicado en Comunicación y Cultura | Deja un comentario
Sonia Luz Carrillo (*) La Insignia. Perú, enero del 2004.

Con frecuencia, los reporteros de distintos medios y los entrevistadores de los medios audiovisuales empiezan sus preguntas y críticas con frases como «Hay quienes opinan», «La opinión pública señala» y «La gente dice». Cierto es que algunas veces se basan en resultados de encuestas, pero muchas otras ocasiones es un recurso para exponer la postura del entrevistador -o empresa- frente a los temas. La intención es fiscalizadora y está muy bien. Pero la fiscalización, indispensable y legítima, ganaría en justicia al pronunciarse con transparencia y responsabilidad, porque -como casi todo el mundo sabe- los medios no ofrecen sólo noticias sino también opinión.

 

Desde sus inicios, la actividad periodística ha cumplido la función de vigilancia de la conducta de las élites, labor que le fue granjeando el favor del público y la resistencia -y no pocas represalias- del poder político, económico o de cualquier otro orden.

 

En la actualidad, con la magnitud que ha cobrado la comunicación masiva y sus importantes avances tecnológicos, se remarca la función de intermediación tanto entre los personajes encumbrados entre sí como de estos con los distintos públicos, y la dependencia de todos frente a los medios con sus acciones y omisiones, sus virtudes y sus desaciertos.

 

Se supone que todo lo que ocurre “pasa” en los medios. Incluso vemos que entre los protagonistas de las noticias cada día aparecen más periodistas o dueños de medios. Sin embargo, salvo excepciones, observamos una notable pobreza informativa: Se redunda sobre un puñado de temas, mientras otros -de lejos más importantes, porque involucran la vida cotidiana o el futuro de la sociedad- reciben escasa o nula atención.

 

Los problemas de la sociedad se presentan, y hasta podría decirse, se determinan, por la construcción de los medios de la mano de políticos ansiosos de ocupar el centro del espectáculo. Por eso a la pobreza temática se une la insistente presencia de un exiguo número de protagonistas sociales mañana, tarde y noche promocionados en los distintos medios.

 

De otro lado, el tratamiento, usualmente escandaloso, hace dudar que colabore con una genuina fiscalización. Los riesgos son múltiples. Baste mencionar la inopia colectiva a la que lleva la pobreza informativa: muchas nociones que se tienen del mundo no son fruto de la experiencia personal sino que se adquieren a través de los medios. Y también el agravio a la libertad del público debido a un comportamiento informativo que puede limitar o condicionar las apreciaciones.

 

Estos y otros aspectos tendrían que ser abordados con serenidad porque ya no hay ninguna duda: La comunicación es un asunto político. Involucra a la polis, al común de la gente. Su ejercicio no es sólo cuestión de empresas y periodistas. Y cada día es más evidente que el gran tema es la libertad, la libertad de las empresas de comunicación; de los políticos y periodistas y también de los diversos miembros y grupos que conformamos la sociedad.

 

(*) Escritora peruana. Profesora principal de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos de Lima.

Al usar esta información  SE RUEGA CITAR LA FUENTE

 

Dejar un comentario »

RSS feed for comments on this post. TrackBack URI

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Crea un blog o un sitio web gratuitos con WordPress.com.
Entries y comentarios feeds.

A %d blogueros les gusta esto: