…y el corazón ardiendo. MI POESÍA SEGÚN ALEJANDRO ROMUALDO
abril 28, 2013 en 12:24 am | Escrito en Artículos sobre Literatura, Comunicación y Cultura, Creación, MI POESÍA SEGÚN ... | 1 comentario
Este corazón no es un músculo que golpea inútilmente en la soledad, tampoco un caracol sonoro, ni un instrumento involuntario, sino algo más palpitante, algo más entrañable que crepita y convoca: una hoguera encendida en la solidaridad combatiente.
También este corazón tiene la cabeza fría: su pasión es razonable, su lucidez abraza sin consumirse en reflexiones estériles, estableciendo una comunicación cenital en nuestra sociedad opaca, tendiendo un puente amable entre los hombres y las cosas, debajo del cual discurre su canción cristalina. Digo discurre porque razona con claridad y porque su razón de ser es estar, ardiendo, en un mundo congelado por la mezquindad y la desdicha. Calor y humor humano, ironía y sabiduría centralizada y concentrada en cada día que pasa y en cada cosa que queda. Sus materiales son simples: una hoja, un rayo de sol, el rastro de las aves, bastan (cosa rara en nuestra poesía) para revelarnos una estación germinal, una iluminación, provocarnos un estremecimiento. No he leído entre los jóvenes poetas una poesía tan sustancial, tan delicada y concentrada.
Con pocas palabras esenciales dice muchas verdades transparentes, critica y arranca máscaras. No necesita sino unos cuantos versos para provocar, discretamente, esas cautivantes revelaciones sumarias que son sus poemas. De esta manera ejemplar, con poco ruido y mucho pensamiento, Sonia Luz Carrillo nos acerca su música, grabada con la punta de un corazón ardiente.
ALEJANDRO ROMUALDO
En: Sonia Luz Carrillo … y el corazón ardiendo “Prólogo”, Ediciones Poesía, Lima, 1979. Portada Víctor Escalante.
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HOMENAJE A CARLOS GARCÍA MIRANDA, el poeta, el narrador, el estudioso, el amigo
abril 25, 2013 en 10:02 pm | Escrito en Artículos sobre Literatura, Comentarios diversos, Comunicación y Cultura, Noticias y demás... | Dejar un comentario
A pocas semanas de cumplirse un año de la partida de Carlos García Miranda, la Facultad de Letras y Ciencias Humanas de San Marcos, ‘su casa espiritual’ en el decir de María Koutentaki, su esposa, le rinde mañana viernes 26 un homenaje en el que se analizará parte de la obra de este joven y prolífico creador que encontró en la poesía, la narrativa el ensayo y la docencia y junto a eso la calidad personal, la manera de quedarse entre nosotros. Inolvidable amigo, creador y colega.
El homenaje tendrá lugar en el Auditorio principal de la Facultad de Letras, en la Ciudad Universitaria de San Marcos, a partir de las 5:00 p.m. con la participación de Percy Encinas con una exposición acerca de Casacas negras; Pedro Llosa y Miguel Angel Huamán que analizarán la novel Las puertas y el ensayo Utopía negra, respectivamente. Luego sus exalumnos Fernando Carrasco, Miguel Angel Malpartida y Miguel Maguiño ofrecerán sus testimonios.
Finalmente, daré lectura al emotivo agradecimiento enviado por su esposa María Koutentaki, profesora de la Universidad de Salamanca y que por razones ajenas a su voluntad no ha podido llegar a nuestro país para esta ocasión.
El ingreso es libre.

Carlos García Miranda, Salamanca, febrero 2012
Recordándolo y a manera de un breve y personal homenaje quiero dejar este poema de Carlos, el poeta, el amigo y en el que no deja de estremecer cierta premonición:
MAR
Hay un mar más allá del mar
Sin peces sin vientos
Un mar sin sol,sin sal, sin barcas
Su inmenso fondo metálico
No refleja lunas ni estrellas ni dioses
Un mar que se extiende inabarcable
Como el lomo gris de una ballena
Ardiendo en el desierto.
Carlos García Miranda. En Relatos de tus poemas, Barcelona, 2012
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CARLOS GARCÍA MIRANDA
LA TARDE QUE LOS PÁJAROS PINTARON DE COLORES EL CIELO DE SALAMANCA
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VENEZUELA: TRATANDO DE VER A TRAVÉS DEL PETRÓLEO
abril 17, 2013 en 1:40 am | Escrito en Comentarios diversos, Comunicación y Cultura, Noticias y demás... | Dejar un comentario
Foto: El Panorama
Complicado saber qué va ocurrir en el futuro inmediato en una nación que podría sernos cercana por razones de territorio, idioma e historia. La opacidad informativa desde el interior de Venezuela, el copamiento de la mayoría de medios de comunicación por parte del régimen; la forma desembozada del uso de los recursos del Estado durante la campaña electoral; los esfuerzos por sacralizar la memoria de Hugo Chávez; la tosca ingenuidad del presidente electo con un fondo de problemas sociales y económicos, por un lado y los intereses internacionales en juego por otro, hacen ardua la tarea de intentar avisorar qué sucederá en los próximos días.
Aquí un rápido recuento de informaciones de diversos medios, en un intento de acercarnos a la brumosa realidad venezolana.
En primer lugar, un reportaje de Radio Francia Internacional, publicado el 11 de abril, desde “Petare, gigantesca comuna que alberga a más de un millón y medio de personas y se extiende por los cerros del este de Caracas, es un bastión popular donde se implementaron Misiones Bolivarianas”. Amplio reportaje que recomiendo escuchar en su totalidad:
La nota de Radio Nederland, publicada el 16 de abril y que concluye: “En las últimas horas de la noche de este lunes se registraron diversos focos de violencia en varios estados, y se reportó una cifra aún no definida de fallecidos por enfrentamientos entre los bandos. Este martes opositores se reunirán en las diferentes sedes de los entes electorales para exigir la auditoría de votos y se espera que puedan surgir nuevos hechos violentos en la jornada. “
La nota de EFE es publicada en El Panorama de Hola,24h y e ella se detalla “La oposición venezolana respondió hoy al llamado de su líder, Henrique Capriles, con un ruidoso cacerolazo en todo el país en rechazo a la proclamación del candidato chavista, Nicolás Maduro, como ganador de las elecciones y que derivó posteriormente en incidentes y protestas.”
Para la BBC de Londres ”Henrique Capriles, es la figura que está generando la información, al punto que el ahora presidente electo, Nicolás Maduro, se ve frecuentemente en la posición de reaccionar a cosas dichas por su excontrincante.”
Por su parte, para Argenpress.Info, y p
ese al indudable sesgo, señala algunas verdades respecto a la situación venezolana y que explicarían el avance de la oposición: “Hoy muchas personas no viven tranquilas. Hay 16.000 muertes violentas al año, de los peores registros de Latinoamérica.” “…Habría que empezar por arriba, por los flagelos de corrupción y burocratismo que afectan a la cadena de funcionarios, civiles y militares, y en la llamada ‘boli-burguesía”.
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Nicolás Maduro ganó con lo justo, pero ganó y eso es lo importante
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La información de la Deutsche Welle , detalla que “ Maduro, quien sustituye en el poder al fallecido mandatario Hugo Chávez y espera juramentarse el próximo viernes para el mandato 2013-2019, ganó la elección con el 50,66 por ciento de los votos (7.505.338) frente al 49,07 por ciento de Capriles (7.270.403), una diferencia de 1,68 puntos porcentuales.”

Foto: Deutsche Welle
Maduro proclamado presidente en medio de protestas opositoras
La edición internacional de El País de España del 17 de abril, se inicia con la frase de Capriles “El que canta bingo, enseña el cartón” quien la usó en una rueda de prensa para medios internacionales que ofreció en Caracas la tarde del martes, un día en que la crispación política en Venezuela pareció llegar a niveles intolerables.”

Foto: Miguel Gutiérrez EFE
La disputa por el resultado electoral mantiene la tensión en Venezuela
Público.es en su edición del 16 de abril coloca el énfasis en las declaraciones de Maduro: “Esto es responsabilidad de quienes han llamado a la violencia, quienes han desacatado la Constitución y las instituciones (…) su plan es un golpe de Estado”, dijo en cadena de radio y televisión. El domingo Maduro ganó las elecciones presidenciales por un estrecho margen ante el opositor Henrique Capriles, pero este último exigió un recuento de los votos para poder reconocer el resultado.”

Foto: Reuters
Maduro dice que aplicará “mano dura frente al fascismo” tras los siete muertos en enfrentamientos
Tan difícil como ver a través del petróleo, la situación de Venezuela luego de las elecciones sigue siendo un enigma.
TERCER COLOQUIO NACIONAL DE LITERATURA INFANTIL Y JUVENIL CASLIT 2013
abril 9, 2013 en 10:39 pm | Escrito en Comentarios diversos, Comunicación y Cultura, Noticias y demás... | Dejar un comentario
Organizado por la Casa de la Literatura Peruana y contando con la presencia de diversos escritores invitados, quienes ofrecerán conferencias, testimonios y talleres, se realizará los días jueves 11 y viernes 12 de abril el Tercer Coloquio Nacional de Literatura Infantil y Juvenil.
El Coloquio se inaugura el 11 de abril a las 4:00 p.m. con la participación de la Directora de la Casa de la Literatura Peruana, Karen Calderón Montoya. La especialista Jéssica Rodríguez ofrecerá la conferencia magistral”Caminos de la literatura para niños y jóvenes en el Perú”. El programa completo puede verse en la web: http://www.casadelaliteratura.gob.pe.
En esta tercera edición del coloquio participarán: Cronwell Jara, Félix Huamán Cabrera, Danilo Sánchez Lihón, Carlota Flores de Naveda, Roberto Rosario Vidal, Lily Caballero De Cueto, Javier Arévalo, Nohemí Estrada, Julio Cabrejos, Nori Rojas, entre otros.
Durante el Coloquio se rendirá homenaje a la escritora Rosa Cerna Guardia, reconocida autora de obras para niños. Anatolia Aldave, amiga y compañera generacional de Rosa Cerna, brindará un testimonio sobre la trayectoria de la escritora, y se realizará la puesta en escena de uno de sus cuentos, La niña de las trenzas azules, a cargo de la actriz Gabriela Sánchez.
El ingreso al coloquio y a las actividades es libre y gratuito, sin embargo, los interesados en obtener un certificado de participación deberán inscribirse llamando al teléfono: 4262573 anexo 104 o escribiendo al correo electrónico: coloquio.infantil.caslit@gmail.com y cancelar el monto de s/.30.
Para mayor información comunicarse a los teléfonos: 426 2573 anexo 103, 990977993 y RPM: #990977993
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POÉTICA Y TRAGEDIA EN ‘LOS INGAR’ DE CARLOS EDUARDO ZAVALETA
abril 7, 2013 en 12:47 am | Escrito en Artículos sobre Literatura, Comentarios diversos, Comunicación y Cultura, Creación, Documentos | Dejar un comentarioEtiquetas: alfonso reyes, novela corta, william faulkner
Con ocasión de la IV Semana de Literatura Peruana, organizada por la Academia Peruana de la Lengua, la Casa Museo Ricardo Palma y el Decanato de la Facultad de Letras y Ciencias Humanas de la UNMSM, dedicada a la estupenda Generación Literaria de los años 50′, expuse el 1º de marzo, fecha de la clausura y en la compañía del poeta Carlos Germán Belli y el Dr. Oscar Coello, el tema “Poética y tragedia en la obra Los Ingar de Carlos Eduardo Zavaleta”.

Carlos Germán Belli y Sonia Luz Carrillo. IV Semana de la Literatura, Academia Peruana de la Lengua. Lima 2013
Aquí el texto de mi Exposición:
LOS INGAR, POETICA Y TRAGEDIA EN LA OBRA DE CARLOS EDUARDO ZAVALETA
Por Sonia Luz Carrillo
En 1955, publiqué otra novela corta, Los Ingar, la cual me satisface hasta ahora. Sólo puedo hablar de mis intenciones ; por ello diré que esta vez fui guiado por el aura trágica de William Faulkner ( a quien ya había estudiado en una primera tesis universitaria de 1952, y en varios otros artículos), así como por las claras y minuciosas enseñanzas de un ensayo singularísimo : La crítica en la edad ateniense, por Alfonso Reyes. Pero esas influencias sólo sirvieron en torno a un cuadro rural auténtico, lleno de injusticias, vivido por mí en el pueblo de Corongo, Ancash, en los años 30’.. En todo caso, lo que importa aquí es mi intención de exaltar la prosa, perseguir el esplendor verbal, dibujar personajes trágicos mediante monólogos y diálogos, urdir, en fin, una atmósfera de fatalidad, sin olvidar los elementos internos de la narración, incluso alterando adrede el orden temporal. Al lector le toca decir si logré o no mis fines.[1]
A partir de estas palabras del narrador peruano Carlos Eduardo Zavaleta, abordamos la novela Los Ingar, cincuentaiocho años después de su publicación. En este caso nos apoyamos en la confesión de propósitos del autor: Exaltación de la prosa, propio de la novela poética, y dibujo de personajes trágicos. Recogemos el desafío que nos lanza a sus lectores atendiendo a los aspectos característicos de esta forma de novelar y a los conceptos clásicos que acerca de la tragedia expone Aristóteles en su Poética.
Carlos Eduardo Zavaleta es miembro importante de la generación de escritores peruanos que inician su obra a mediados de la década de los años cuarenta, en momentos en que, en varios países de América Latina, se vive los primeras exploraciones que renovarían la literatura convirtiéndola en una de las más significativas del orbe en el siglo XX. En el ámbito peruano, Zavaleta es extendidamente reconocido como pionero en la aplicación de las nuevas formas narrativas, como señala – entre otros – W. Delgado (1980: 159):
“Carlos Eduardo Zavaleta es un escritor poderoso, que ha tenido un gran influencia en la evolución posterior de los géneros narrativos en el Perú. Gran lector de Faulkner y de Joyce, Zavaleta introdujo las nuevas técnicas del relato en nuestro medio, principalmente el monólogo interior. Con este nuevo instrumental se dedicó a renovar la novela agraria y provinciana, introduciendo en ella aparte de los conflictos sociales, el análisis psicológico profundo de los personajes. Sobre todo en su novela corta Los Ingar, Zavaleta mostró las posibilidades de un nuevo tipo de narración en el Perú, lo mismo que en sus cuentos dramáticos y alucinantes La batalla y Cristo Villenas.”
Este carácter de iniciador de lecturas que luego estimularían la renovación de la prosa en el Perú es confirmado por Mario Vargas Llosa ( 1993: 283) cuando en sus memorias, al dibujar el ambiente literario limeño de los años cincuenta, pese a calificarlo de “bastante pobre”, recuerda :
“Entre los narradores, el más respetado, aunque sin libro, Julio Ramón Ribeyro, vivía en Europa (…) De los presentes, el más activo era Carlos Zavaleta, quien además de publicar en esos años sus primeros cuentos, había traducido el Chamber Music , de Joyce, y era un gran promotor de las novelas de Faulkner. A él debo, sin duda, haber descubierto por esa época al autor de la saga de Yoknapatawpha County. ( …) Fue el primer escritor que estudié con lápiz y papel a la mano tomando nota para no extraviarme en sus laberintos genealógicos y mudas de tiempo y puntos de vista… la dislocación de la cronología, el misterio y la profundidad y las inquietantes ambigüedades y sutilezas psicológicas que esa forma daba a las historias.”
En 1955, Vargas Llosa entrevista al autor de Los Ingar para el suplemento Dominical de El Comercio, y en la introducción lo presenta como:“ quien con mayor convicción y entusiasmo se ha preocupado de superar el regionalismo, utilizando los temas nacionales, no desde un ángulo meramente local o folklórico, sino atendiendo a su validez universal.” (1995: 9)
Julio Ramón Ribeyro (1992: 118) en su Diario Muniquense 1955 – 1956 , consigna el día 19 de febrero de 1956, el entusiasmo que le produce la lectura de El Cristo Villenas : “¿ Qué decir de Zavaleta ? Está en posesión de sus fuerzas. Su técnica es admirable. Sus relatos tienen sustancia, espesor. Tocamos en ellos la vida en toda su complejidad.”
Por su parte, Antonio Cornejo Polar (1980: 140), al referirse a la narrativa de Eleodoro Vargas Vicuña, compañero generacional de Zavaleta, advierte:
“Según sucede en la mejor literatura peruana, en los cuentos de Vargas Vicuña, se advierte una apertura simbólica hacia lo universal, pero, muy visiblemente a partir de un enraizamiento en lo regional y en sus especificidades socio – culturales. Algunos de los libros iniciales de Carlos E. Zavaleta Los Ingar, o Cristo Villenas, obedecen a una similar motivación, aunque en este caso sea mucho más consciente la necesidad de modernizar los recursos de la prosa de ficción y también muy clara la intención de configurar problemáticamente el entretejido que sólo parcialmente expresa el término mestizaje.”
En el número que le dedica la Revista “La casa de cartón” (1994: 20), Carlos Eduardo Zavaleta expone los propósitos que lo animaron desde sus inicios y a lo largo de su trayectoria creativa y nos brinda importantes pistas para ubicar la producción de Los Ingar :
“Mi primer libro de cuentos apareció en 1954. Desde entonces, al publicar, he buscado experimentar con modelos nuevos tanto en estructura como en el estilo del cuento y la novela. La batalla, El Cristo Villenas, Los Ingar, Vestido de luto, Niebla cerrada, Retratos turbios, Un joven, una sombra, no son caprichos de autor. Obedecen a un método de búsqueda en la experimentación. Ser un explorador literario siempre acarrea consecuencias. Unos lo ignoran, otros se asombran demasiado, y a otros por fin les parece poco y piden más. He ahí el destino de un escritor que se niega a escribir dos libros iguales y que se felicita de haber salido del viejo molde del indigenismo para ofrecer nuevos caminos a los autores que han venido detrás.”
Como el mismo Zavaleta ha señalado y la crítica ha confirmado “la variedad de lecturas que iban desde la tragedia griega hasta el existencialismo francés” aparece desde su primera novela El cínico (1947). Y, como leemos en el comentario que acompaña la primera edición de Los Ingar, esta breve novela es un claro ejemplo de la manera como Carlos Eduardo Zavaleta “sin perder de vista el hombre peruano y su circunstancia vital, ha buscado en la mejor técnica contemporánea los medios para expresar la compleja psicología del hombre de estas latitudes y el complicado modo de existencia a través del cual se da ella en la realidad.”
LA POETICA EN LA NOVELA LOS INGAR
Es evidente que en toda obra artística la función comunicativa predominante es la poética o estética en el decir de Jacobson[2], en cuanto ella opera polisémicamente, despliega un conjunto de procedimientos capaces de establecer una relación destinador – receptor de naturaleza especial y se distingue nítidamente de cualquier otro tipo de mensajes. Sin embargo, hay distintos niveles de realización de este lenguaje que podríamos caracterizar de creación no sólo de significados sino, especialmente de sentidos. Más adelante nos detendremos a observar cómo se cumple el uso poético del lenguaje en la novela Los Ingar.
En primer lugar, es útil precisar lo que el término Poética entraña para Aristóteles, quien en el primer capítulo de su obra del mismo nombre y como inicial subtítulo nos brinda una sumaria definición: “La poesía es imitación o mímesis”. Luego inicia la exposición:
“Trataremos aquí de la poesía, de su esencia y sus distintas clases, refiriéndonos a la función característica de cada especie; (…) La epopeya y la tragedia, como también la comedia y la poesía ditirámbica y gran parte de la aulética y la citarística , hablando en general, son imitaciones de la vida. Pero se diferencian entre sí, o bien porque usan diferentes medios de imitación, o bien porque imitan objetos diferentes, o bien porque los imitan de distinta manera.” (Romero 1977: 349)
Más adelante, distingue dos modos fundamentales de mímesis: Un modo narrativo, en el que el poeta narra en su propio nombre o asumiendo personalidades diversas; y un modo dramático en el que los actores representan directamente la acción. Luego volveremos sobre estos modos, lo que aquí me interesa poner de relieve es su noción de poesía como creación. Así dirá apelando a una tautología: “El poeta tiene que ser poeta, esto es, creador de argumentos antes que de versos, ya que sólo es poeta en virtud de su capacidad mimética, y las acciones son las que él imita o crea…” ((Romero 1977: 366). Es importante remarcar que la función poética crea un mensaje con su propia realidad, que puede o no identificarse con la realidad empírica.
Respecto a la novela que coloca el énfasis en la función poética, plurisemántica del texto, tendríamos que recordar que ella se fundamenta en la puesta en funcionamiento de diversos niveles de experimentación estilística, exaltación de la prosa, así como la búsqueda de trascendencia del tema, sinfonía de historias paralelas, símbolos más allá del significado “real” en pos de una unidad que sublime el aliento poético, a la par con retratos especialmente trabajados. De otro lado, se manifiesta una especial atención por el plano sonoro, la sugerencia de las comparaciones, imágenes y metáforas y la sutileza de la adjetivación.[3]
Cuidado formal que se propuso Carlos Eduardo en el transposición estética de “un cuadro rural auténtico, lleno de injusticias, vivido por mí en Corongo, Ancash, en los años 30 s”.
Los Ingar, narra las peripecias de una familia al enfrentarse, de un lado, al abuso y prepotencia de las autoridades del lugar y de otro, a la hostilidad de sus vecinos. Actitudes firmes y valerosas los colocan en situaciones de extrema violencia y les acarrea toda suerte de sufrimientos. Todo ello visto desde el punto de vista de un narrador – personaje encarnado en uno de los hermanos menores del héroe, Alberto, en una narración que alternadamente se produce en primera y tercera persona, en la que el autor ha sorteado con éxito el riesgo mayor cual era el caer en el panfleto, con una prosa vertiginosa y donde el esfuerzo mayor consiste en la presentación sutil de los estados de ánimo y las características psicológicas de los personajes, en medio de un mundo de singular violencia.
Búsqueda de trascendencia del tema y exaltación de la prosa en base a imágenes, como cuando al presentar a la familia – numerosa y unida frente a la adversidad común a pesar de los innegables conflictos al interior - el narrador, Llica, nos dice: “el pueblo que formábamos los Ingar se vació a la calleja” o , cuando nos presenta a su madre: “ Inquieta como un animal herido, mi madre se revolvía (…) Había luz de luna llena en esa piel tan lívida. Cientos de veces, presa de horror, nos había buscado uno a uno.”
Los sentimientos encontrados que la madre suscita en el personaje son expresados intensamente: “Volví la cabeza. En silencio, a pasos menudos, mi madre se iba a la gigantesca habitación que era sala y comedor. El miedo la poseía. Odié su faz lívida, su figura humillada, escurridiza.”
En claro contraste se halla la admiración que le provocan los hermanos mayores, en especial Alberto: “Cuando me junté con mis dos hermanos, el uno se despojaba de la chompa y el otro del sacón de cuero; y luego, sin reparar en el frío, se desvistieron aún más. Shesha remangó su camiseta y Alberto quedó, para mi asombro, con el torso desnudo: a la vez su piel se la veía morena, cobriza y sonrosada.” Luego, en señal de sumisión el narrador – personaje nos ilustra que “Antes de que me lo pidieran, vacié el agua del jarro en el lavatorio…”
La huida de los hermanos es inminente, una acusación injustificada hace temer por sus vidas, ante esta situación la mujer de Alberto, Gaudencia, expresa con fatalismo, las preocupaciones económicas que la embargan “ - ¡Todo va mal ! ¡Si tenemos una suerte…! – se pasó ella una mano por el rostro -. No podremos cosechar a tiempo… ¡Y con las deudas que hay que pagar!”
Por momentos el discurso de la acción se detiene para dar paso a la expresión libre de la reflexión y el sentimiento. Por ejemplo, producida la salida de los hermanos, el narrador nos introduce en sus reflexiones:
“ – Nos deja, pensé, para que los Ingar nos miremos y formemos una sola cara huesuda, pomulosa, de nariz como cresta de hierro, y toda ganada por una tristeza que nos da amarilla apariencia de estatuas. (35)
En otros momentos, el recurso permite representar la conciencia del narrador de que una situación ha dado paso a otra, una suerte de distribución de “capítulos” dentro de la acción: “Aquí concluye algo, pensé. Acabó una escena. Es tiempo de respirar hondo.”
Notable el uso de este procedimiento, que inserta el monólogo interior de connotaciones poéticas, cuando atribuyendo una identidad de personaje fantasmal a la desgracia el narrador nos hace partícipes de su angustia:
“Ya nos vio la mala suerte, pensé. Hay que cerrarle el paso a la cárcel e impedir que llegue hasta Shesha.” (60)
Y más adelante, en un fragmento incrustado directamente en un párrafo regular, señala:
“Callaron los que parecían vagabundos. En la plaza, pensé, la desgracia jugueteaba por los jardines mustios. La imaginé avanzando a pasos irreales: un buitre que se hiciera humano, un cerdo que viniera en dos pies. Y de pronto la vi dudar; pero después reanudó la marcha, disuelta en las ráfagas del maldito viento coronguino. Dentro de poco, pues, ingresaría en la tienda y golpearía el piso con la malsana violencia con que golpean las muletas de los cojos.” (64)
En el climax de la violencia, una vez más leeremos el mensaje de su interioridad: “Ya está, pensé; ya se nos viene la desgracia” (86)
La prosa alcanza momentos de gran belleza en descripciones de ambiente que enmarcan el cuadro emocional de angustia y tragedia.
“Las calles eran una sola cuesta. Por en medio de la calzada había un surco fraguado por las lluvias y había lajas en los umbrales de los portillos. Seguimos aún más por una huella de pircas y eucaliptos. Ahora el sol, viendo sus nubes, no descendía. Y en fin, orillada una colina, quedo descubierta una planicie y en ella una extraña laguna fangosa y vegetal. La vista corría libre sobre el follaje a medias sumergido, o sobre manchas de aguas turbias. Mitad barroso, mitad lavado, el follaje se movía como los brazos de los náufragos. Y del barrial, las matas salían negras, grises o rojas, o sobre él corrían las sombras de los pájaros.” (72-73)
Ejemplos, todos estos, de la eficacia expresiva de la novela Los Ingar en especial en aquellos puntos que según su autor era su intención: exaltar la prosa, perseguir el esplendor verbal.
ELEMENTOS DE LA TRAGEDIA EN LOS INGAR
En la presentación que Carlos Eduardo Zavaleta hace de la novela Los Ingar y que consignamos al inicio, el autor nos informa esta vez fui guiado por el aura trágica de William Faulkner ( a quien ya había estudiado en una primera tesis universitaria de 1952, y en varios otros artículos .Destaca, además, entre otros, su propósito de dibujar personajes trágicos mediante monólogos y diálogos, urdir, en fin, una atmósfera de fatalidad. En esta segunda parte de este breve trabajo, nos proponemos identificar los elementos de la tragedia presentes en la obra.
Es necesario recordar, de un lado , que una de las influencias más señaladas y asumida por el mismo autor, es la de Faulkner; y de otro, que en 1959, Zavaleta publica el que sería el primer estudio peruano sobre el autor de Absalon, Absalon , El sonido y la furia ,etc. bajo el título de William Faulkner, novelista trágico. En la Introducción, advierte que “…el adjetivo trágico ya menciona alguna técnica en la composición, en el desarrollo del argumento, en la elección de personajes y estilo, y más que nada, en la intención global de la obra artística.” (1993:75) Más adelante se refiere a la manera como Aristóteles deslinda entre epopeya y tragedia, y señala que “dado que hoy tenemos a la novela por la moderna heredera de la epopeya, quien sabe debió llamarse a Faulkner épico.”
Para Aristóteles, en su célebre Poética: “ La tragedia es la representación de una acción seria, completa en sí misma y de cierta magnitud … y que además, mediante una serie de hechos que suscitan piedad y terror y tiene por efecto elevar y purificar el ánimo de pasiones semejantes.” (385). Líneas más adelante indicará que en tanto imitación de una acción la tragedia “implica un cierto números de personas que necesariamente deben tener ciertas cualidades de carácter y de pensamiento… de éstas y de la acción de ellas resulta, dependen la fortuna y la desgracia de todos los hombres; así lo que representa la acción es el argumento entendido como la coordinación de una serie de actos o de hechos…. (…) Son seis los elementos constitutivos de toda tragedia…: el argumento o fábula, los caracteres, el lenguaje, el pensamiento, el espectáculo y la composición musical.” (389)
En torno al tema de la creación en el arte Aristóteles hace un interesante y siempre vigente deslinde entre realidad y ficción al señalar:
“… el historiador y el poeta no se diferencian porque uno escriba en verso y el otro en prosa… (…) La verdadera diferencia es ésta: el historiador describe hechos realmente acaecidos y el poeta hechos que pueden acaecer. Por eso la poesía es más filosófica y más elevada que la historia: la poesía más bien tiende a representar lo universal, la historia lo particular…. siguiendo las leyes de la verosimilitud o de la necesidad; a esto justamente apunta la poesía aunque da a sus personajes nombres determinados.” (365)
Con estas nociones y otras provenientes de distintos teóricos del arte, entre los que el autor ha mencionado especialmente a Alfonso Reyes y su ensayo: La crítica en la edad ateniense, Zavaleta analiza un conjunto de obras de Faulkner, concluyendo que éste “es un novelista trágico, más o menos fiel a los cánones de la tragedia clásica… (que) aplica de modo personal los cánones griegos.”
En el caso de la novela Los Ingar, podríamos llegar a similares constataciones. Y para ello, nos guiaremos del mismo esquema expuesto por nuestro narrador.
a) El asunto: Las actitudes de los miembros de la familia Ingar ponen de manifiesto el cuestionamiento y rebelión ante las relaciones de injusticia que las autoridades imponen a la familia, al acusarlos de fraguar una asonada. La violencia impregna la vida cotidiana, los afectos se mezclan con los recelos, sin embargo, la adversidad los une.
b) El vuelco de fortuna negativo y el desenlace desgraciado: Los Ingar pasan de ser una familia más o menos importante en el pueblo, tanto que incluso en alguna ocasión le han ofrecido a Alberto nombrarlo alcalde, a ser un grupo eludido una vez que la desgracia ha caído sobre ellos: “A nuestro paso los lugareños se volvían como si nunca hubiéramos amistado. Sin duda, asociaban la escena con noticias de la tropa, los presos que serían llevados a Huaraz, la revuelta y la desgracia.” Al final de la obra el narrador – personaje nos relata su propia muerte: “Me estremecí de parte a parte. En vez de una bala, ésa parecía una aguja que en medio de mi carne se hinchara hasta el grueso de una serpiente. Y después, todo para mí fue como segado, degollado por un tajo, y las personas de junto al Arco se hicieron apenas muñecos. Supe que no habría otra vez y sentí que todo lo que había sido degollado, era lanzado lejos, como se arroja con fuerza el agua inútil de un vaso.”
c) Los sufrimientos: En un clima de tal violencia y opresión casi no existe personaje que no tenga su cuota de dolor tanto moral como físico. El temor, la rabia, los celos, el permanente desasosiego se da en todos y cada uno de ellos.
d) Los coros: En este puntos tendríamos que reproducir exactamente lo que Zavaleta consigna respecto a Faulkner. Es decir, también en Los Ingar, los coros se transforman en comentarios del narrador: “… en vez de remecerme, los guardias remecían a puntapiés a Gregorio ( en la obra, se trata de un servidor de la familia), lo alzaban y se lo llevaban a empellones a la cárcel. Empiezan por los zapatos, pensé; quieren robarnos la paciencia apresando a uno de los sirvientes. No se deciden a subir por nuestras piernas, darse con nuestro pecho y coger al fin nuestros puños, que son los puños de Alberto.”
e) Los caracteres. El trabajo de la definición de caracteres, se ha producido según las palabras del autor mediante los diálogos y monólogos de los personajes. Ya hemos referido los monólogos del narrador – personaje. Igualmente, es notable la representación del carácter de los otros personajes, como el héroe, mediantes diálogos de gran intensidad.
f) La atmósfera patética : A lo largo de las páginas constatamos la creación de una atmósfera densa, circunstancias duras y llenas de malos augurios son vividas por personajes taciturnos que tienen siempre a mano sólo el recurso de la violencia ya sea verbal o física.
g) La catarsis: Para Aristóteles, la tragedia al suscitar piedad y terror, tiene el efecto de elevar y purificar el ánimo de semejantes pasiones. Esta liberación patética es una búsqueda presente no sólo en esta obra de Carlos Eduardo Zavaleta. Para Ricardo Falla, analizando el cuento Juana la campa, te vengará, señala: “Zavaleta conmueve al lector, hace que éste sienta asco, repulsión por el cuadro social; obliga a tomar conciencia en torno a las monstruosas relaciones humanas generadas en el Perú, como en cualquier otro lugar donde se violenta la dignidad de las personas… ” (Falla B. 1997: 135). En Los Ingar, la desventura de los personajes, unida al carácter vertiginoso de la presentación de las acciones, produce en el lector profunda desazón. El mismo Zavaleta advierte respecto a las obras de Faulkner, que “no están destinadas a la inteligencia ni al corazón sino a las llamadas sensaciones cinestésicas.” (Zavaleta 1993: 136)
Con estos elementos Los Ingar, pese a la juventud de su autor, 27 años, se constituyó en una obra inscrita en la novela poética y que alcanza a delinear una atmósfera con fuertes rasgos trágicos. Una obra ante la que no cupo indiferencia. Así lo demuestra la anotación que el 23 de noviembre de 1955 realiza Julio Ramón Ribeyro en su citado Diario muniquense: “La lectura del relato de Carlos Zavaleta Los Ingar me ha entusiasmado… qué vigor, qué habilidad para mantener la tensión del relato sin una sola caída. El representa lo que podría llamarse la poesía de la violencia.” (1992: 107)
Carlos Eduardo Zavaleta, uno de los grandes narradores peruanos es, a la vez continuador de una tradición creadora de vastas dimensiones y ejemplo de permanente innovación estilística; construyó un territorio de palabras, en el que está siempre el país de los padres y la infancia presto, sin embargo, a acoger los vientos enriquecedores de llegaron de todas partes. Un narrador universal.
FUENTES DOCUMENTALES
Aristóteles. “Extractos de la Poética” . En: Obras filosóficas. (1977) México, Editorial. Cumbre. S.A Colección Los Clásicos. Selección de Francisco Romero
Cornejo Polar, Antonio (1980) “Literatura en el Perú Republicano” En Perú republicano. Procesos e Instituciones Tomo VIII Lima : Mejía Baca
Delgado, Whasington. (1980) Historia de la Literatura Republicana Lima: Rikchay,
Falla Barreda, Ricardo (1997) “ Un narrador del 50 en las tramas de la iniquidad”. En : Alma Mater Revista de Investigación de UNMSM No. 13 -14 setiembre
La casa de cartón. (1994) Revista de cultura. Lima : OXY, II Epoca, No. 5
Jakobson, Roman. (1971) “Lingüística y Poética” En : El lenguaje y los problemas del conocimiento. Buenos Aires : Alonso editor.
Ribeyro, Julio Ramón. (1992) La Tentación del fracaso. Tomo I, Lima: Jaime campodónico,
Vargas Llosa, Mario. (1993) El pez en el agua. Barcelona : Seix Barral.
_________________ (1955) “Suplemento Dominical” de El comercio. Edición del 16 de octubre
Zavaleta, Carlos Eduardo. (1955) Los Ingar. Lima : Juan Mejía Baca & P.L. Villanueva.
____________________. (1993) “William Faulkner, novelista trágico”. En : Estudios sobre Joyce y Faulkner. Lima : Fondo editorial de la Facultad de Letras de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos.
____________________ (1994) “Un río templado de palabras. Confesiones de un escritor”. En : La Casa de Cartón II Epoca No. 5
____________________ (1997) “La novela poética peruana en el siglo XX”. Lima: UNMSM Material proporcionado por el autor en su cátedra de Especialización en Literatura Peruana II, Doctorado de Literatura Peruana y Latinoamericana.
[1] “La novela poética peruana en el siglo XX” . Lima : UNMSM Material proporcionado por el autor en su cátedra de Especialización en Literatura Peruana II, Doctorado de Literatura Peruana y Latinoamericana. Tercera parte.
[2] Roman Jakobson, en su célebre Linguística y Poética expone el criterio lingüístico para reconocer la función poética del lenguaje. Esto es la selección y la combinación que han dado origen a un mensaje. Explica además que no son sólo las unidades fonológicas, sino que toda secuencia de unidades semánticas, es la que permite construir una ecuación. Jakobson define esta función como “mensaje centrado en sí mismo” donde “La superposición de similitud y contiguedad confiere su esencia simbólica, compleja, polisémica”. ( Jakobson,. Obra cit. En : El lenguaje y los problemas del conocimiento. Buenos Aires : Alonso editor. 1971)
[3] Conceptos que tomamos del material proporcionado en clase por el doctor Carlos E. Zavaleta y al que ya hemos hecho referencia anteriormente.
EN CASO DE USARSE LA INFORMACIÓN, SE RUEGA CITAR LA FUENTE.
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SE ME PASEA EL ALMA POR ESTE CIELO
abril 3, 2013 en 10:09 pm | Escrito en Algunas fotos, Comentarios diversos, Comunicación y Cultura, Creación, JARDIN DE DELICIAS | Dejar un comentarioEtiquetas: carrillo, sonia

Cielo de Lima
Se me pasea el alma por este cielo - tantas veces vilipendiado –de mi ciudad.
Desde inicios de noviembre hasta fines de abril y aveces mucho más, basta alzar la mirada en el atardecer de Lima, para llenarse los ojos de este lujo, de esta generosa maravilla.
Belleza al alcance de todo aquel que se atreva a mirar a lo alto.
Sí, se me pasea el alma.
Y de regreso, cámara en mano, disfruto al incrementar mi crepusculario que , de tiempo en tiempo, comparto feliz con ustedes, amigos y amigas de diversas latitudes.
Foto: Sonia Luz Carrillo
Crepúsculo captado en el distrito limeño de Magdalena del mar
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MANIFIESTO EN FAVOR DE LAS HUMANIDADES
marzo 6, 2013 en 1:48 am | Escrito en Comentarios diversos, Comunicación y Cultura, Documentos, Miscelánea, Noticias y demás... | Dejar un comentario
El pensador. Auguste Rodin, 1880
Por la importancia de los conceptos contenidos en el documento que aboga por la orientación humanista de la vida y la cultura como conquistas de una civilización que ha forjado a través de los siglos “una visión del mundo en el que la autonomía y la dignidad de la persona y su constitución espiritual son la base de un sentimiento común”, me permito transcribir la presentación del Manifiesto en favor de las Humanidades, publicada el 4 de marzo por Francesc Arroyo, en el diario El País de España.
“Hace unos meses, un grupo de profesores de diversas disciplinas humanísticas coincidieron en la preocupación por la situación de las humanidades, en la enseñanza y en la sociedad. Amparados por el Institut d’Estudis Catalans (IEC) que preside el sociólogo Salvador Giner, redactaron un manifiesto que han decidido someter a la consideración de otras personas. Quienes se hallen interesados en participar en el debate pueden enviar al IEC su adhesión o sus aportaciones hasta el próximo 31 de marzo. Entre los firmantes figuran, además del propio Giner, los pensadores Rafael Argullol, Jordi Llovet y Victòria Camps, y el sacerdote católico Xavier Morlans. El texto que sigue es la traducción al castellano del original catalán. Consta de un preámbulo y un conjunto de propuestas. Los interesados en adherirse o realizar aportaciones pueden dirigirse a Gabinet.Presidencia@iec.cat. “
Unas humanidades con futuro
1.Las últimas transformaciones en el mundo de la enseñanza, los vastos procesos culturales de cambio y las convulsiones en la situación económica y política, con el predominio de la lógica del mercado capitalista, son factores que inciden en el cultivo de las que, en los países occidentales, se conocen como “humanidades”. Las humanidades han configurado la cultura occidental desde sus inicios (Atenas, Roma, Jerusalén), a través de un vínculo con las ciencias y la técnica, el cual se manifiesta sobre todo en el Renacimiento y se prolonga hasta lo modernidad. Esta se basa en el espíritu crítico y dialogal, la democracia, la tolerancia, el respeto a la ciencia, el pluralismo de creencias y el conocimiento filosófico. Alejarse de las humanidades empobrece y aísla. Occidente ha forjado una visión del mundo en el que la autonomía y la dignidad de la persona y su constitución espiritual son la base de un sentimiento común.
2.La intensa preocupación, plenamente justificada, de los gobiernos y de la sociedad civil por el fomento de la ciencia, la tecnología y las nuevas formas de transmisión del conocimiento y de la información, ha ido acompañada de una disminución de la atención hacia las humanidades. Igualmente, otros factores, como la pérdida de los grandes relatos históricos y de los referentes colectivos, han contribuido a debilitar el cultivo de las humanidades. Las dificultades con las que se encuentran las humanidades se inscriben en una crisis más general del saber, también del saber científico, a menudo valorado sólo por sus aplicaciones prácticas y sin que se lo relacione con la pregunta por el sentido.
3.La merma de la cultura humanística comporta el empobrecimiento del pensamiento, la precariedad del discurso ético y la pérdida de la cohesión de nuestra civilización. En este sentido, es urgente salir del analfabetismo funcional y simbólico, que deja grandes vacíos en el sistema de referencias personales y colectivas y permite sumisiones y manipulaciones. Es necesaria una recuperación del símbolo, empezando por el propio lenguaje, en sus horizontes filosófico y religioso, como uno de los signos distintivos de la cultura humanística completa. La cultura humanística es una inversión necesaria.
4.Las humanidades son percibidas como faltas de atracción, como si fueran poco más que un legado arcaico y sin interés. Sin embargo, llevan en su interior la pasión por la belleza y por un mundo más humanizado, libre y feliz. Las humanidades son interesantes y útiles, porque ayudan a la persona humana a examinarse a sí misma y a valorar y admirar lo que recibe de otras personas, porque contribuyen a articular críticamente el propio pensamiento y a expresarlo de manera inteligible, porque discernir y tener criterio es imprescindible para vivir y para orientarse. Con todo, es necesario recuperar el entusiasmo por todas las creaciones del espíritu humano y restablecer y potenciar la figura del maestro que cultiva y comunica las humanidades con pasión.
5.La educación se ha erigido en un reto capital en un mundo que tiende al individualismo y a la desvinculación de las responsabilidades compartidas. La transmisión del saber y de la sabiduría no pueden quedar al margen de la sociedad del conocimiento. La tecnosfera ha de permitir, más bien, una circulación amplia de la cultura humanística. Igualmente, en los medios de comunicación, las propuestas de tipo humanístico han de encontrar un eco riguroso y de calidad. Las humanidades forman parte del “núcleo duro” de las formas espirituales de la vida, más allá del materialismo y del utilitarismo.
Por todo ello, hacemos las siguientes propuestas:
1.Las lenguas y la literatura, la filosofía, la historia y las artes son los pilares fundamentales de la civilización y la cultura. Por eso es imprescindible garantizar que todo el mundo sepa hablar, leer y escribir correctamente. En relación a Secundaria, los escritores clásicos, griegos y latinos, y los grandes relatos de la Biblia (la antigua “historia sagrada”) han de ser referentes culturales que han de encontrar su sitio en el currículo escolar. Por eso, es necesario impulsar el aprendizaje de las lenguas modernas y de las lenguas clásicas (griego y latín), que se han de mantener como materias optativas pero no residuales. Por otro lado, en lo que respecta a la literatura, es necesario establecer un canon abierto de autores y de obras que resuman los frutos del conocimiento humanístico que todos deberían asimilar. En no pocas culturas europeas, emulando la familiaridad de los griegos con Homero, se tiende a promover el conocimiento de los clásicos respectivos durante la Secundaria. Esta tendencia ha de ser mantenida en el caso de la cultura catalana, que no ha de menospreciar los grandes valores de la literatura universal, entendida como patrimonio de la humanidad.
2.La Universidad ha de combinar la especialización con una consideración global de los saberes. La conexión y la transversalidad se hacen, pues, especialmente necesarias. Es necesario plantear fórmulas inteligentes que hagan que las humanidades estén presentes en los currículos de las carreras técnicas. Concretamente, en los currículos escolares y universitarios hay que encontrar un equilibrio entre las disciplinas técnicas y las humanidades. No se pueden confinar las humanidades en las “carreras de letras”. Las ciencias necesitan las humanidades, y las humanidades no pueden desvincularse de la ciencia.
3.Las humanidades han de procurar establecer alianzas estratégicas con las ciencias, con las tecnologías y con el mundo de la comunicación. La cultura humanística ha de valerse de todos los aliados posibles para contribuir eficazmente al espíritu de los tiempos. Es conveniente, por ejemplo, que la cultura humanística emplee las nuevas tecnologías sin abandonar del todo los formatos tradicionales, sino poniendo de manifiesto la complementariedad entre tradición e innovación, y buscando la mejor manera de difundir e impulsar lo que es esencial en el mundo del pensamiento: la autoridad de la razón. Las humanidades necesitan una discriminación positiva. En este sentido, sería conveniente fomentar el gusto por la lectura, la escritura y el conocimiento de los clásicos.
4.Los medios de comunicación – también aquellos que utilizan los nuevos códigos comunicativos – son vehículos potentes de difusión cultural, y en última instancia se han convertido en “educadores”, sobre todo de las generaciones más jóvenes. La cultura humanística ha de entrar en el mundo de la comunicación, y hace falta receptividad por parte de los medios para que esto sea factible. Las humanidades tendrán futuro en la medida en que sean entendidas como factor de humanización, de responsabilidad moral y cívica y de crecimiento del espíritu humano.
Barcelona, 16 de enero de 2013.
http://blogs.elpais.com/tormenta-de-ideas/2013/03/a-favor-de-las-humanidades.html
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JOSE ARNALDO MÁRQUEZ Y LA GENERACIÓN ROMÁNTICA EN EL PERÚ
febrero 26, 2013 en 1:21 am | Escrito en Artículos sobre Literatura, Comunicación y Cultura, Creación, Documentos | 4 comentarios
En la etapa de la literatura peruana correspondiente al Romanticismo, son los nombres de Carlos A. Salaverry y Ricardo Palma los que han concitado la mayor atención. Sin embargo, junto a ellos un conjunto de creadores comparten una serie de rasgos que en las siguientes líneas nos proponemos revisar. Entre estos autores se halla un poeta y ensayista hasta el momento poco estudiado: José Arnaldo Márquez.
En primer lugar – y al margen de la valoración de los logros artísticos – los estudios literarios coinciden en señalar como característica de los románticos peruanos el hecho de haber constituido un grupo con clara conciencia de integrar una generación literaria y haber tenido además la noción moderna de arte como fenómeno autónomo, único, con sus exigencias de reflexión , estudio y experimentación, lo que los llevó a interesarse e investigar a los tratadistas de literatura de otras latitudes .
Gobierno del Mariscal Castilla y Guerra contra España como experiencia común, una actitud de grupo ante los sucesos, similar formación literaria, cercanía en las fechas de sus nacimientos, existencia de líderes y de un lenguaje generacional aparecen como los rasgos del llamado grupo de los románticos.[1] A esto se une su “búsqueda de modernidad… (y) la urgencia de internacionalizar la literatura peruana” (Cornejo Polar, 1989), sin dejar por ello de “nacionalizar ” la herencia del pasado colonial.[2] Con estos rasgos, aparecen vida y obras de estos escritores peruanos de mediados de siglo XIX, en el marco del Romanticismo hispanoamericano.
El Romanticismo en Hispanoamérica.
El movimiento que se gestara en el siglo XVIII en Europa, se expande en la primera mitad del siglo XIX y se caracteriza por la preeminencia del yo y el mundo subjetivo del autor frente a la realidad objetiva; enarbola el ideal de la libertad individual y muestra una fuerte tendencia al pesimismo así como a la exaltación del sentimiento frente al yugo de la “diosa razón”, y, fiel a su raíz liberal – fruto de la Revolución Francesa – promueve los ideales democráticos y su interés por los rasgos singulares deviene en búsqueda de lo nacional o particular de los pueblos al mismo tiempo que confía en el progreso del hombre y la ciencia. Sin embargo, para Anderson (1995) “el romanticismo criollo fue más una actividad civilizadora que escuela de bellas letras”[3]

Sturn un drang
Como sabemos, en el campo literario sus primeras manifestaciones se dan alrededor de 1770 , en Alemania, cuando un grupo de escritores, que se denomina a sí mismo como Sturn un drang (Tempestad e ímpetu), emerge con la voluntad de renovar la vida cultural y artística y liberarla de los cánones impuestos por el Neoclasicismo. Voluntad que se expande de Alemania a otras naciones como Francia, desde donde llegará a España y de allí se proyectará a nuestros países.
En el ámbito de América hispana “el romanticismo se nutrió en unos casos del ejemplo francés, en otros de la literatura inglesa y en otros siguió el molde español” (Escobar, 1958).[4] Argentina es el territorio en el que se consolida más precozmente. Escobar refiere la polémica que en 1842 sostuvieran Andrés Bello, poeta y filólogo venezolano, y Domingo Faustino Sarmiento, educador y político argentino, “aquella polémica reviste trascendencia en la historia literaria de Hispanoamérica… en ella se encontraron Bello, traductor de Hugo y Byron, además de redactor de la más autorizada Gramática de la Lengua Castellana, que significativamente dedicó a los españoles de América, y de otra parte Sarmiento, paradigma del romanticismo argentino, capitán del grupo conocido con el nombre de los proscritos, al que tocó desarrollar parte de la más valiosa producción en el romanticismo de nuestro continente”.[5]
Desde la Emancipación, diversos autores procedentes del neoclasicismo se inscriben dentro del romanticismo“ya por su apasionamiento liberal o patriótico, ya por la carga de sensibilidad individualista, ya por el color regional que va filtrándose entre las frías formas y las tendencias rectoras del Clasicismo dieciochesco”. Entre estos autores Tamayo menciona a Bello, Heredia y resalta la presencia de Mariano Melgar.[6]
El Romanticismo en el Perú
No obstante estas presencias precursoras, especialmente la de Melgar, el Romanticismo peruano fue un fenómeno tardío. Y respecto a la calidad de sus productos, existe coincidencia en las apreciaciones: Más allá de su contenido ético, al Romanticismo peruano – con las excepciones del caso – le faltó rigor. Para Basadre “La corriente romántica creciente entre 1851 y 1854, presentó en el Perú características similares a las que tuvo en otros países americanos y también de Europa meridional”, sin embargo, añade:“Aunque escribieran superficial o retóricamente, los románticos peruanos expresaron en conjunto, cada uno a su manera y dentro de las limitaciones de sus obras…el culto al amor idealista y al dolor; la angustia ante la vida, la muerte, Dios, el destino y el alma; la atracción hacia lugares exóticos, la preocupación nacional y por el pueblo; la fe en la libertad, la igualdad, la dignidad humana; el anhelo de una realidad superior al mundo circundante que negaba las más nobles aspiraciones del espíritu humano”. De otro lado, menciona como nota distintiva:“estos literatos escribieron, criticaron y debatieron juntos”.[7]

Ricardo Palma ayuda a comprender la atmósfera cultural y literaria al relatar en La bohemia de mi tiempo: “De 1848 a 1860 se desarrolló en el Perú la filoxera literaria, o sea pasión febril por la literatura”. Luego explica: “Al largo período de revoluciones y motines, consecuencia lógica de lo prematuro de nuestra Independencia, había sucedido una era de paz, orden y garantías. Fundábanse planteles de educación; la Escuela de Medicina adquiría prestigio impulsada por su ilustre decano don Cayetano Heredia; y el Convictorio de San Carlos bajo la sabia dirección de don Bartolomé Herrera, reconquistaba su antiguo esplendor”. Relata también que por entonces llegó a nuestro país don Sebastián Lorente, importante figura a la que “la nueva generación seguía y escuchaba como a un apóstol”[8].
Basadre refiere la abundancia de obras y discusiones que tuvieron la virtud de llamar la atención por los fenómenos literarios, así como la publicación de antologías tanto nacionales como extranjeras y muchas formas de propaganda de sus ideas. Y precisa que a los miembros del romanticismo peruano “pese que produjeron teatro y en menor medida novela, la poesía los atrajo preferentemente”. En el tomo VI de su Historia de la República, bajo el subtítulo El proceso del romanticismo peruano, Basadre vuelve al tratar el tema y lo hace glosando a José Miguel Oviedo:
“J.M.O, joven crítico…ha planteado la tesis del fracaso del romanticismo en el Perú. Reacciona con ella contra las actitudes indulgentes o superficiales de la crítica literaria tradicional. Oviedo sostiene que no hubo aquí verdadera escuela romántica, que la llamada bohemia se disgregó después de una militancia corta…que las mejores expresiones de sus personeros no siempre pueden ser adscritas a dicha escuela, y que, en conjunto, el Perú presenta un movimiento débil… Por otra parte, pone de manifiesto los malos hábitos literarios del romanticismo nacional que no creó un estilo propio, no tuvo un gesto de verdadera independencia estética y exhibió pobreza verbal e imaginativa, desorden, mal gusto, incapacidad paisajística y también alejamiento de las raíces sociales demostrado en el olvido de la obra de Melgar y en el desdén ante el legado que ella dejó. ”[9]
El historiador peruano deslinda entre la historia cultural y la historia social. Saluda la existencia en cada nueva generación “las podas y las campañas de saneamiento en la historia cultural , distinta de la historia social”. Y añade – “El historiador general puede convenir en el atraso de la producción romántica peruana y en sus múltiples fallas … A pesar de todo, inquietud, fervor, animación aparecen en los días de Salaverry, Corpancho, Luis Benjamín Cisneros, Márquez, Palma y sus contemporáneos, más que en los años anteriores.” [10] Anteriormente había esbozado el tema de los criterios que deben regir el enjuiciamiento a una obra o el conjunto de obras: “En el mundo de la estética la posteridad juzga de acuerdo con premisas y criterios que quienes son juzgados no pudieron imaginar”. [11]
Críticos contemporáneos coinciden en sus juicios acerca de esta etapa de la literatura en el Perú. Para Ricardo Silva Santisteban (1984) “Por su tibieza nuestro romanticismo carece de una verdadera poética. No reconocemos en él ni nuestra vida ni nuestro paisaje ni nuestros problemas…es un pobre reflejo del ya pobre romanticismo español”.[12] Mientras que Carlos García Bedoya (1990), señala que “El romanticismo peruano se caracterizó por la inautenticidad y domesticación, conservando mucho de la retórica neoclásica. El género más frecuentado fue la lírica, escribiéndose también unas pocas novelas, producción toda ella de escasa calidad”.[13]

El romanticismo en los estudios de Historia de la Literatura Peruana
Las visiones panorámicas de la literatura de un país son para el común de los lectores, obras inamovibles, resultado de amplio consenso, sus contenidos consagran nociones con respecto a un autor, una obra o una etapa. Sin embargo, como señala Washington Delgado “la historia es una perspectiva… no hay una historia neutra… En el caso de la literatura hay que señalar además que no solamente la aparición de nuevas obras literarias modifica cuantitativamente la historia, en cuanto la prolonga en el tiempo, sino que también nuevas obras modifican la perspectiva desde la cual contemplamos las obras anteriores…” [14] No obstante, para entender el romanticismo peruano puede ser útil revisar lo expresado por historiadores de la literatura nacional, con especial atención a la mención que hacen de la obra de algunos de los integrantes del grupo de los románticos que pudieran no haber sido suficientemente estudiados.
Por ejemplo, Luis Alberto Sánchez, afirma: “Podría decirse que el romanticismo peruano fue producto tanto del temperamento y ambiente locales, como de la atmósfera emotiva que predominaba en el continente, y, también, de la moda europea”. [15] Explicará que aunque durante el gobierno de Castilla, “primer presidente que realizó la proeza de durar”, los escritores podían exponer sus puntos de vista sin ser obstaculizados por el poder político, sus opiniones no tuvieron mayor influencia ni representó un desafío a la sociedad plutocrática. Por ello remarca la superficialidad de las posturas “No tanto como protesta contra la sociedad burguesa, sino como aceptación de la influencia o hegemonía europea”.[16] Analizando los elementos que llama leyendismo y exotismo, advierte que los románticos peruanos representaron al indio en sus obras pero “no se trataba del indio – problema sino del indio – espectáculo… personaje tan exótico como si, en lugar suyo, se colocase un turco de Estambul en plena jungla amazónica; un pirata de Espronceda en el lago Titicaca.”[17] Respecto al lenguaje Sánchez menciona que libres de las limitaciones extraliterarias, los autores cedieron al impulso retórico y las exageraciones expresivas, pero reconoce que esto sucedió no sólo en el país. Soledad, tristeza y desventuras aparecen en todas las voces. Entre ellas Sánchez distingue la desventurada y singular vida de Arnaldo Márquez “uno de los pocos poetas peruanos de aquel tiempo con derecho a increpar a la suerte”.[18]
Para Cornejo Polar (1980) “nuestros románticos repitieron temas y formas propios de los maestros franceses, españoles y -con menor asiduidad- alemanes”. Destacará, sin embargo, “Pese a sus limitaciones,… con esta poesía se establece entre nosotros una correlación definitoria entre el quehacer poético y la expresión de la subjetividad humana”. Más adelante advierte la existencia de tres corrientes: La ya indicada intimista, otra de carácter patriótico “nutrida con la victoria del dos de mayo de 1866, y una tercera de raíz reflexiva “si se quiere, filosófica”. En esta última, ubicará la obra de Arnaldo Márquez. [19]
Augusto Tamayo Vargas (1992), indica que “La etapa del romanticismo peruano avanza desde 1840 hacia 1900, perdurando en medio de los embates naturalistas, del fervor parnasiano y de los primeros atisbos modernistas”. Considera que gran parte de la producción es “exótica” aun cuando se toquen temas americanos, y esto lo explica porque “La influencia se hace viva y palpitante a través del siglo XIX, reproduciendo – tardíamente – el penacho nacionalista que surge con los ejércitos napoleónicos; el lamentar angustioso que se mantiene después de su ocaso y muerte; y el renacer de la desesperación de vivir que creara la generación alemana de Goethe. Después vendrá la burlona risa escéptica y la prédica social”.[20] Pese a esto pondera “el periodo romántico, tan vulnerable en muchos aspectos, corresponde, a la primera generación que se propuso trabajar seriamente y que comprendió que el arte, la expresión literaria, responde a un oficio. Que, por encima del gesto de la libertad, hay que entender la disciplina del estudio y el ejercicio técnico con un planteamiento científico de la literatura”.[21]
El Grupo de los Románticos
Para Ricardo Palma, el núcleo de esta generación lo constituye “Arnaldo Márquez, Nicolás Corpancho, Adolfo García, Numa Pompilio Llona, Clemente Althaus, Luis Cisneros, Carlos Augusto Salaverry, Enrique Alvarado, José Antonio Lavalle, Mariano Amézaga, Francisco Laso, Juan Arguedas, Trinidad Fernández, Toribio Mancilla, Asisclo Villarán, Juan de los Heros, los hermanos Pérez (sic), Narciso Aréstegui, y dos o tres nombres más… hacían sus primeros versos y borroneaban su primera prosa, desde los claustros del colegio”. Más adelante alcanza información en torno a la actitud vital del grupo y sus lecturas literarias: “…arrastrados por el libérrimo romanticismo, nosotros desdeñábamos todo lo que a clasicismo tiránico apestara y nos dábamos un hartazgo de Hugo y Byron, García Tassara y Enrique Gil. Arnaldo Márquez se sabía de coro a Lamartine; Corpancho no equivocaba letra de Zorrilla, Llona se apasionaba con Leopardi”. [22]
Especialmente crítico con el movimiento (“moda o enfermedad, tuvo en el Perú caracteres de una intoxicación”), Raúl Porras Barrenechea, refiere que “Se congregaban en casa del mecenas Miguel del Carpio, colaboraban en la Revista de Lima, que dirigió José Antonio de Lavalle y se retrataron con patillas y corbatas 1830 en el Parnaso Peruano de Cortés”. Y distingue algunos nombres como “los más significativos del romanticismo peruano Carlos Augusto Salaverry, Luis Benjamín Cisneros, Ricardo Palma, Arnaldo Márquez, Manuel Adolfo García, Clemente Althaus y Juan de Arona”[23]
Las antologías
Como se ha mencionado, un aspecto importante en la difusión de las obras de algunos de estos escritores fueron los trabajos antológicos. Por ejemplo El Parnaso Peruano, de José Toribio Polo, es para Cornejo Polar (1989), la primera de una serie de antologías “específicamente literarias”. En ella, como reza el subtítulo: Repertorio de poesías nacionales antiguas y modernas[24] se presenta una nómina que va de Ruiz, Caviedes, Peralta Melgar y Olavide, hasta los románticos como Palma, Márquez o Salaverry. En este trabajo, para Cornejo Polar, se establece un primer criterio de periodización puesto que el antólogo refiere que en materiales acumulados por tres siglos se hallan dos grandes momentos. El primero lo denomina místico – erudito y el segundo es pondera como propiamente artístico y allí ubica su propio trabajo.[25] De los más jóvenes de los seleccionados dirá el antólogo que “cantan arrastrados por las corrientes eléctricas que nos envía el viejo mundo en sus libros de Goethe, Schiller, Byron, Espronceda, Lamartine y Víctor Hugo”[26] Años después, en 1971, aparece otro Parnaso Peruano, publicado en Valparaíso por José Domingo Cortés. Como reseña a pie de página Cornejo Polar, esta nueva antología “Incluye 44 poetas, desde Larriva, Pardo o Valdez hasta – el más joven – Márquez, nacido en 1846.”[27]
JOSE ARNALDO MARQUEZ, EL DE LA VIDA MÁS ROMÁNTICA.
José Arnaldo Márquez fue, indudablemente, el de la vida más romántica. Poeta, ensayista, autor teatral, unió a sus actividades literarias el ser un viajero impenitente, inventor de una máquina de linotipia – que no pudo patentar a tiempo - fue maestro en Chile y Argentina, traductor exitoso de Byron, Shakespeare, Longellow y Witman, lo que demuestra su rigor intelectual y la visión universal de la literatura y el arte.
Nacido en Lima, 1830, desde las aulas del Convictorio de San Carlos, empezó su carrera a los 18 años con una obra teatral de muy escaso mérito. Posteriormente – como refiere Vargas Ugarte (1986) ingresó en el ejército y alcanzó el grado de sargento mayor; fue secretario del presidente Echenique y cónsul del Perú en Veracruz, México y Centro América.[28] Al producirse la revolución que derribara a Echenique sufre dificultades políticas, pero cuando el gobierno de Castilla decreta una amnistía, Márquez es nombrado cónsul en Nueva York. Había publicado: Poesías (Lima, 1853), La Ramoniada (Valparaíso, 1955), y el poema La Humanidad, dedicado a Vigil (Lima, 1856).
Siendo cónsul en Nueva York, ante las informaciones de un ataque español al Perú, sin mayores consultas, intervino en la construcción de dos buques de guerra. El contrato fue objetado por el gobierno peruano y en 1864 se vio obligado a dejar la carrera y quedó abandonado en el extranjero. Igual suerte había sufrido Carlos A. Salaverry. En 1862 habían aparecido en Lima dos volúmenes de sus Notas perdidas, y entre 1857 y 1862 sus Recuerdos de un viaje a los Estados Unidos. Cuando Al producirse el ataque español Márquez se halla en EEUU y publica El Perú y la España moderna.
Durante algunos años recorrió Francia y España y de retorno a América vivió en Puerto Príncipe, Argentina y Chile. En cada uno de estos lugares fundó liceos. Por esa etapa ideó una máquina de linotipia que “representaba para el poeta la fortuna y la tranquilidad, pero sólo le da quebraderos de cabeza”. [29] Este hecho es relatado por Martín García Merou, escritor argentino citado en el Diccionario de Milla Batres en la ficha dedicada a Márquez “…me refirió su triste odisea de soñador vagabundo. Había hecho o creído hacer un invento en el que cifraba sus más gratas esperanzas. Era una máquina para componer e imprimir con un número reducidísimo de tipos de una manera mecánica”. Luego, relata las peripecias que vivió para poner en práctica su idea.[30] Finalmente, logra patentar su invento en Nueva York en 1873 y estuvo a punto de fabricarlo en el Perú después de múltiples gestiones que lograron que el Congreso Peruano se pronunciara en ese sentido el 18 de enero de 1879. Lamentablemente al estallar la Guerra del Pacífico su sueño quedó truncado.
La producción literaria de Arnaldo Márquez abarca diversos géneros. Destaca además su tarea de traductor. Tamayo Vargas menciona “En los años 1883 y 1884 salieron a luz sus traducciones de Shakespeare… aparecieron en Barcelona el drama Julio César y la comedias Las alegres comadres de Windsor, Como gustéis y Comedia de las equivocaciones, para ofrecer después El sueño de una noche de verano, Medida por medida, Coriolano y Cuento de invierno. Se trataba de un encargo de la Real Academia Española.”[31] Citando a Estuardo Núñez, Tamayo Vargas refiere las traducciones de Márquez a Byron, Longfellow y Whitman. Terminada la guerra, en 1889, publicó el ensayo La orgía financiera del Perú (El guano y el salitre). Su obra completa, bajo el título Prosa y verso, apareció en dos volúmenes en 1901 y 1902. Sus últimos días transcurrieron en el Hotel Central, de la calle Palacio, en Lima. Murió en medio de la pobreza el 6 de diciembre de 1993. Hacía sólo tres meses que había podido regresar al Perú, gracias a la ayuda de Eduardo López de Romaña.
Márquez y el romanticismo en la vertiente filosófica y social
La obra de Arnaldo Márquez diversa en géneros y temas presenta, sin embargo, una línea que le da continuidad y coherencia. Se trata de la actitud de reflexión filosófica que conjuga solidaridad humana y apelación a altos ideales. Estos rasgos de su producción llevan a Washington Delgado a recomendar: “Hay algunos poetas románticos que en un trabajo más exhaustivo de la historia literaria merecerían consideración, como Arnaldo Márquez… el único de nuestros poetas de la época que desarrolló la veta humanitarista y vagamente socializante”.[32]
Tamayo Vargas y Cornejo Polar coinciden en ubicar su poesía en la corriente filosófica del romanticismo peruano al lado de Luis Benjamín Cisneros. Cornejo Polar enfatiza “sobre todo el poco estudiado José Arnaldo Márquez, a quien Riva Aguero trató con injusta y sintomática displicencia”. Cornejo añade que en su poética se da un generoso sistema de valores éticos y examen de la realidad circundante, destacando “Aquellos (los valores) se basan en principios religiosos pero enfatizan sus realización material tanto en referencia a la armonía de la naturaleza cuanto en relación a la justicia que debe reinar en la vida social”[33] Para Ricardo Silva Santisteban – crítico severo del romanticismo – “Márquez posee un buen verso y hubiera estado llamado a ser nuestro poeta romántico por antonomasia”. Y aunque discrepa del “tono moralista” de su poesía, señala luego que “en algún momento se supera a sí mismo y pulsa cuerdas que aún nos emocionan”[34]
En el poema “Noche de luna” (Santiago de Chile, 1849 desde el título expresivo de la corriente romántica, queda patentizada la serena contemplación del paisaje en armonía plena con el yo poético. Naturaleza que sirve de marco al pensamiento y el sueño: “Luz tenue y melancólica/ de lánguida dulzura /colora tibiamente /la blanca vestidura / que tiende sobre el valle / levísimo vapor /…/ Qué bellas esas aguas / donde luz riela / y en cuyas quietas márgenes / dormita la ciudad! / sobre su sueño el ángel / de los misterios vela / mientras el tiempo rápido / sobre su frente vuela / como una tibia ráfaga / de suave claridad.” // Oh sí! Todo es hermoso / La noche, el firmamento / los astros y las nubes / convidan al placer. / En medio de memorias / dormita el pensamiento / y el alma a sus ensueños / entregase un momento / cual hoja que en los aires / fluctúa sin caer!.”[35]
En sus “Leyendas peruanas” encontramos la señalada característica filosófica que trasciende el marco individual e ilumina de valores expansivos todo fenómeno: “No sabe lo que es la vida / quien nunca amó, ni comprende / cómo ella el instinto enciende / de bien en el corazón / y busca en torno otros seres / que lo amen y lo bendigan / prodigándoles placeres / en generosa expansión.”[36]
Tópicos recurrentes en el arte romántico, la noción del artista como un ser predestinado a la creación, y la idea de la “realidad no poética” se encuentran en estos fragmentos del poema “Mi poesía”, citados por Tamayo Vargas: “ No hay duda es mi destino / que yo también creara esa armonía / vestigio de un remoto paraíso / que llama el universo poesía.// Fuera de ella mi espíritu indeciso / se agita en una atmósfera vacía / donde no encuentra ni una luz siquiera / que alumbre y guíe su fugaz carrera.” Interesante además la idea del arte capaz de en su capacidad de comunicar las esferas. Dios, amor y belleza captados y transmitidos por la palabra poética con una evidente revaloración de la naturaleza en tanto gratuidad y espontaneidad frente a las normas neoclásicas, expresadas en otras estrofas del mismo poema. “…Todo en el mundo para mí es u n canto / todo en la vida es para mí un acento / que hablan de un ser incomprensible y santo / que no puedo mirar, pero que siento / el orbe lo saluda, y entre tanto / le habla la vida con su gran lamento; / y entrambas voces que a la par se elevan / un mismo nombre al infinito llevan.”
Finalmente, en “La vida” poema fechado en diciembre de 1875 y publicado en la segunda edición de sus Notas perdidas, en 1878, destacan las ideas de brevedad de la existencia, el dolor como forma de conocimiento y la noción de trascendencia como única salida al inevitable deterioro de la vida terrena. Reproducimos aquí la versión seleccionada en la Antología de Ricardo Silva Santisteban: “La vida es como un árbol del camino / cuando soplan las brisas del otoño/ … / Los deleites, los sueños, la alegría / son las hojas pintadas de la copa / que hace caer al declinar el día / la brisa melancólica y fugaz./ …/ Así también al desnudar los años / de ilusiones y goces nuestra vista / descubren ante el alma entristecida/ pedazos de su inmenso porvenir .”
Con esta breve muestra de la obra de Arnaldo Márquez, queremos poner de manifiesto algunas particularidades con las que este poeta peruano, insuficientemente estudiado, se inscribe dentro de la tendencia romántica en la que Tamayo Vargas observa el espíritu de redención y de superación del desgarramiento egoísta. Poética que reflexiona sobre el destino del hombre y el destino del universo. En esa dirección se halla su preocupación por la justicia y el permanente afán por entender mejor los hechos de su momento histórico que motivaron también sus ensayos. Obra literaria que, como advierte Luis Alberto Sánchez, renueva la temática de la poesía romántica producida en el Perú.
Bibliografía
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SONIA LUZ CARRILLO
Profesora Principal de la Facultad de Letras y Ciencias Humanas.
[1] La enumeración de estos requisitos para el reconocimiento de una Generación , tales como coincidencia de nacimiento, acontecimiento o experiencia generacional, relaciones interpersonales, existencia de un maestro o líder, homogeneidad de influencias literarias y existencia de un lenguaje generacional han sido elaborados desde Dilthey, Pinder, hasta Julius Peterson ( 1930) a quien cita Francisco Mota en su trabajo Poetas españoles de la generación del 27, La Habana : Biblioteca Básica de Literatura española, 1977.
[2] Antonio Cornejo Polar. La formación de la tradición literaria en el Perú. Lima : CEP , 1989 p. 50 y 89
[3] Enrique Anderson Imbert. Historia de la literatura Hispanoamericana. México. Fondo de Cultura Económica, 1995 p.237
[4] Escobar, Alberto. En : Salaverry, poesía. Prólogo, selección y notas. Lima : UNMSM, 1958 p.34
[5] Escobar. Ob. Cit. P. 35 – 36
[6] Tamayo Vargas, Augusto. Literatura Peruana. Lima : PEISA, 1992 Tomo II p. 466
[7] Basadre, Jorge. Historia de la República del Perú. Lima : Editorial Universitaria Tomo IV , edic. 1965 p. 51
[8] Ricardo Palma. La bohemia de mi tiempo .Lima : Librería y distribuidora Bendezú, 1971 p. 7
[9] Basadre, Ob. Cit. Tomo VI p. 305
[10] Ibídem. Tomo VI p- 306
[11] Ibídem. P. 305
[12] Ricardo Silva Santisteban. Poesía peruana. De la conquista al modernismo. Lima :Edubanco, Tomo II 1984 p.
[13] Carlos García Bedoya. Para una periodización de la Literatura Peruana. Lima : Latinoamericana editores, 1990 p.86
[14] Washington Delgado. Historia de la Literatura Republicana. Lima : Rikchay Perú. 1980 Prólogo
[15] Luis Alberto Sánchez. La Literatura Peruana. Lima : EMI SA. Sexta edición, 1989 Tomo III p.1246
[16] Ibídem. P. 1248
[17] Ibídem p. 1258
[18] Ibídem p.1271
[19] Antonio Cornejo Polar. “Literatura en el Perú Republicano”. En : Historia del Perú. Perú Republicano y Procesos e Instituciones. Tomo VIII Lima : Editorial Juan Mejía Baca, 1980 p. 33
[20] Augusto Tamayo Vargas. Obra citada, p. 467
[21] Ibídem. P. 469
[22] Ricardo Palma. La bohemia de mi tiempo. Obra Cit., p. 8
[23] Raúl Porras Barrenechea. El sentido tradicional en la literatura peruana. Lima- Miraflores : Inst. Porras Barrenechea de la UNMSM, 1969 p.p. 49 – 50
[24] Antonio Cornejo Polar, en La formación de la tradición literaria del Perú, cita que fue editada en Lima, en la Imprenta La Epoca, 1862.
[25] Cornejo Polar. Obra Cit, pp. 46 – 47
[26] Ibídem . p. 48
[27] Ibídem, p..49 Hay que anotar que en otras fuentes hemos hallado consignado 1830 como año de su nacimiento.
[28] Rubén Vargas Ugarte. “Arnaldo Márquez” En : Diccionario Histórico Biográfico del Perú. Lima : Milla Batres. 1986, Tomo VI pp. 1 -3
[29] Maurilio Arriola. “José Arnaldo Márquez” En : Diccionario Literario del Perú. Barcelona : Comercial de Artes Gráficas. 1988, pp. 311 – 312
[30] Martín García Merou. Citado en Diccionario …de Milla Batres. Tomo VI (Bajo la sigla MZR) p. 1
[31] Augusto Tamayo Vargas. Obra Cit. p. 499
[32] Washington Delgado. Historia de la Literatura Republicana.. Lima : Rickchay Perú, 1980 pp. 65-66
[33] Cornejo Polar. En : Historia… 1980 p. 36
[34] Ricardo Silva Santisteban. Antología de Poesía Peruana. Lima : Edubanco, 1983 p. 447
[35] Tomado de la antología elaborada por Silva Santisteban. pp. 447-448
[36] Fragmento reproducido por Mauriola en su citado Diccionario Literario del Perú
Este trabajo fue publicado anteriormente en la Revista Letras de la Facultad de Letras y Ciencias Humanas de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos
http://sisbib.unmsm.edu.pe/bibvirtualdata/publicaciones/letras/v78_n113/a09v78n113.pdf
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CARLOS GERMÁN BELLI, EL VATE DEL HADA CIBERNÉTICA
febrero 16, 2013 en 12:23 am | Escrito en Artículos sobre Literatura, Comentarios diversos, Comunicación y Cultura, Documentos | Dejar un comentario
¡Oh Hada cibernética!…
Oh Hada Cibernética
cuándo harás que los huesos de mis manos
se muevan alegremente
para escribir al fin lo que yo desee
a la hora que me venga en gana
y los encajes de mis órganos secretos
tengan facciones sosegadas
en las últimas horas del día
mientras la sangre circulecomo un bálsamo a lo largo de mi cuerpo.
Dentro & Fuera (1960)
Posteriormente, en 1961, el tema se retoma y amplía en ¡Oh hada cibernética!
Oh Hada Cibernética!, ya líbranos
Con tu eléctrico seso y casto antídoto,
de los oficios hórridos humanos,
que son como tizones infernales
encendidos de tiempo inmemorial
por el crudo secuaz de la hoguera;
amortigua, ¡oh señora!, la presteza
con que el cierzo sañudo y tan frío
bate las nuevas aras, en el humo enhiestas,
de nuestro cuerpo ayer, ceniza hoy,
que ni siquiera pizca gozó alguna,
de los amos no ingas privativo
el ocio del amor y la sapiencia.
Explicaciones del autor sobre su obra en este video difundido el 5 de febrero de 2013 en el blog Lee por gusto:
También ver:
“Fui un rebelde de saco y corbata” Entrevista de Cecilia Podestá
CARLOS GERMÁN BELLI (Lima 1927)
Tags: Carlos+Germán+Belli , Poeta+peruano+Belli , Oh+Hada+Cibernética
SEMINARIO de VERANO 2013. VISIÓN COMPREHENSIVA DE LA HISTORIA DE LA FILOSOFÍA. UNMSM del 19 al 28 de febrero
febrero 12, 2013 en 11:04 pm | Escrito en Comentarios diversos, Comunicación y Cultura, Noticias y demás... | Dejar un comentario
La Escuela Académico Profesional de Filosofía y el Departamento Académico de Filosofía de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos organizan año tras año su tradicional Seminario de Verano con el propósito de mantener vivo el debate filosófico en nuestro medio y actualizar a la comunidad docente y estudiantil en los tópicos contemporáneos de discusión.
En esta oportunidad, los profesores del Departamento Académico de Filosofía de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, del Departamento de Humanidades de la Pontificia Universidad Católica del Perú y de la Universidad Antonio Ruiz de Montoya ofrecerán una visión comprehensiva de los temas y problemas que preocuparon a los filósofos en diferentes períodos y tradiciones discursivas, buscando articular el devenir histórico de esta disciplina.
El Seminario de verano está dirigido a docentes y estudiantes de Filosofía y de especialidades afines.
Objetivos
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Ofrecer a los asistentes una visión comprehensiva de los temas y problemas que preocuparon a los filósofos en diferentes períodos y tradiciones discursivas.
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Mantener vivo el debate filosófico en nuestro medio.
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Actualizar a la comunidad docente y estudiantil en los problemas y discusiones de la filosofía contemporánea.
Temas: Filosofía antigua / Filosofía medieval/ Filosofía moderna / Filosofía contemporánea /Filosofía oriental / Filosofía peruana y latinoamericana
EXPOSITORES
Martes 19
Filosofía antigua: 9:00 – 11:00
Fernando Muñoz (UNMSM) Y Raúl Gutiérrez (PUCP)
Filosofía peruana y latinoamericana: 11:00 – 13:00
Raimundo Prado (UNMSM ) y José Carlos Ballón (UNMSM)
Jueves 21
Filosofía medieval: 9:00 – 11:00
Dick Tonsmann (UNMSM) y Sandro D’onofrio (PUCP)
Filosofía peruana y latinoamericana: 11:00 – 13:00
Roberto Katayama (UNMSM) y Carlos Mora (UNMSM)
Martes 26
Filosofía moderna: 9:00- 11:00
Humberto Quispe (UNMSM) y Jaime Villanueva (UNMSM)
Filosofía oriental: 11:00 – 13:00
Miguel Polo (UNMSM) y P. Juan Dejo (UARM)
Jueves 28
Filosofía contemporánea: 9:00 – 11:00
Zenón Depaz (UNMSM) y Rosemary Rizo Patrón (PUCP)
Filosofía contemporánea: 11:00 – 13:00
Luis Piscoya (UNMSM) y Pablo Quintanilla (PUCP)
Lugar:Auditorio de la Facultad de Letras y Ciencias Humanas. Ciudad Universitaria.
Certificado expedido por la Facultad de Letras y Ciencias Humanas de la UNMSM.
Inversión:
Estudiantes de pregrado: S/. 30
Docentes y público en general: S/. 50
Los pagos se efectuarán en el Banco Financiero al código 033-325
Concepto de pago: Seminario de Verano 2013 – Filosofía
Informes e Inscripción
Escuela Académico Profesional de Filosofía de la UNMSM, Ciudad Universitaria
Teléfono: 452-4641 anexo 45
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