‘LA SOLEDAD DE AMÉRICA LATINA’, en la voz de GABRIEL GARCÍA MÁRQUEZ, 1982

abril 20, 2014 en 12:38 am | Publicado en Artículos sobre Literatura, Comentarios diversos, Comunicación y Cultura, Documentos | Deja un comentario

García  Márquez

Fallecido  el 17 de abril, Gabriel García Márquez, el inolvidable narrador, el periodista, el ensayista, deja una obra  múltiple que, como se viene señalando,  le pone nombre a muchas realidades de América  Latina.  Desde 1982, cuando recibió el Premio Nobel, algunas  cosas cambiaron en esta parte del mundo. Sin embargo, muchas otras persisten;  y también  la  perspectiva desde la que son miradas  desde otras latitudes.    Como indispensable homenaje, releemos el texto de su discurso ante la Academia Sueca.

LA SOLEDAD DE AMÉRICA LATINA

Gabriel García Márquez
Discurso al recibir el Premio Nobel en 1982

Antonio Pigafetta, un navegante florentino que acompañó a Magallanes en el primer viaje alrededor del mundo, escribió a su paso por nuestra América meridional una crónica rigurosa que sin embargo parece una aventura de la imaginación. Contó que había visto cerdos con el ombligo en el lomo, y unos pájaros sin patas cuyas hembras empollaban en las espaldas del macho, y otros como alcatraces sin lengua cuyos picos parecían una cuchara. Contó que había visto un engendro animal con cabeza y orejas de mula, cuerpo de camello, patas de ciervo y relincho de caballo. Contó que al primer nativo que encontraron en la Patagonia le pusieron enfrente un espejo, y que aquel gigante enardecido perdió el uso de la razón por el pavor de su propia imagen.

Este libro breve y fascinante, en el cual ya se vislumbran los gérmenes de nuestras novelas de hoy, no es ni mucho menos el testimonio más asombroso de nuestra realidad de aquellos tiempos. Los Cronistas de Indias nos legaron otros incontables. El Dorado, nuestro país ilusorio tan codiciado, figuró en mapas numerosos durante largos años, cambiando de lugar y de forma según la fantasía de los cartógrafos. En busca de la fuente de la Eterna Juventud, el mítico Alvar Núñez Cabeza de Vaca exploró durante ocho años el norte de México, en una expedición venática cuyos miembros se comieron unos a otros y sólo llegaron cinco de los 600 que la emprendieron. Uno de los tantos misterios que nunca fueron descifrados, es el de las once mil mulas cargadas con cien libras de oro cada una, que un día salieron del Cuzco para pagar el rescate de Atahualpa y nunca llegaron a su destino. Más tarde, durante la colonia, se vendían en Cartagena de Indias unas gallinas criadas en tierras de aluvión, en cuyas mollejas se encontraban piedrecitas de oro. Este delirio áureo de nuestros fundadores nos persiguió hasta hace poco tiempo. Apenas en el siglo pasado la misión alemana de estudiar la construcción de un ferrocarril interoceánico en el istmo de Panamá, concluyó que el proyecto era viable con la condición de que los rieles no se hicieran de hierro, que era un metal escaso en la región, sino que se hicieran de oro.

La independencia del dominio español no nos puso a salvo de la demencia. El general Antonio López de Santana, que fue tres veces dictador de México, hizo enterrar con funerales magníficos la pierna derecha que había perdido en la llamada Guerra de los Pasteles. El general García Moreno gobernó al Ecuador durante 16 años como un monarca absoluto, y su cadáver fue velado con su uniforme de gala y su coraza de condecoraciones sentado en la silla presidencial. El general Maximiliano Hernández Martínez, el déspota teósofo de El Salvador que hizo exterminar en una matanza bárbara a 30 mil campesinos, había inventado un péndulo para averiguar si los alimentos estaban envenenados, e hizo cubrir con papel rojo el alumbrado público para combatir una epidemia de escarlatina. El monumento al general Francisco Morazán, erigido en la plaza mayor de Tegucigalpa, es en realidad una estatua del mariscal Ney comprada en París en un depósito de esculturas usadas.

Hace once años, uno de los poetas insignes de nuestro tiempo, el chileno Pablo Neruda, iluminó este ámbito con su palabra. En las buenas conciencias de Europa, y a veces también en las malas, han irrumpido desde entonces con más ímpetus que nunca las noticias fantasmales de la América Latina, esa patria inmensa de hombres alucinados y mujeres históricas, cuya terquedad sin fin se confunde con la leyenda. No hemos tenido un instante de sosiego. Un presidente prometeico atrincherado en su palacio en llamas murió peleando solo contra todo un ejército, y dos desastres aéreos sospechosos y nunca esclarecidos segaron la vida de otro de corazón generoso, y la de un militar demócrata que había restaurado la dignidad de su pueblo. En este lapso ha habido 5 guerras y 17 golpes de estado, y surgió un dictador luciferino que en el nombre de Dios lleva a cabo el primer etnocidio de América Latina en nuestro tiempo. Mientras tanto 20 millones de niños latinoamericanos morían antes de cumplir dos años, que son más de cuantos han nacido en Europa occidental desde 1970. Los desaparecidos por motivos de la represión son casi los 120 mil, que es como si hoy no se supiera dónde están todos los habitantes de la ciudad de Upsala. Numerosas mujeres arrestadas encintas dieron a luz en cárceles argentinas, pero aún se ignora el paradero y la identidad de sus hijos, que fueron dados en adopción clandestina o internados en orfanatos por las autoridades militares. Por no querer que las cosas siguieran así han muerto cerca de 200 mil mujeres y hombres en todo el continente, y más de 100 mil perecieron en tres pequeños y voluntariosos países de la América Central, Nicaragua, El Salvador y Guatemala. Si esto fuera en los Estados Unidos, la cifra proporcional sería de un millón 600 mil muertes violentas en cuatro años.

De Chile, país de tradiciones hospitalarias, ha huido un millón de personas: el 10 por ciento de su población. El Uruguay, una nación minúscula de dos y medio millones de habitantes que se consideraba como el país más civilizado del continente, ha perdido en el destierro a uno de cada cinco ciudadanos. La guerra civil en El Salvador ha causado desde 1979 casi un refugiado cada 20 minutos. El país que se pudiera hacer con todos los exiliados y emigrados forzosos de América latina, tendría una población más numerosa que Noruega.

Me atrevo a pensar que es esta realidad descomunal, y no sólo su expresión literaria, la que este año ha merecido la atención de la Academia Sueca de la Letras. Una realidad que no es la del papel, sino que vive con nosotros y determina cada instante de nuestras incontables muertes cotidianas, y que sustenta un manantial de creación insaciable, pleno de desdicha y de belleza, del cual éste colombiano errante y nostálgico no es más que una cifra más señalada por la suerte. Poetas y mendigos, músicos y profetas, guerreros y malandrines, todas las criaturas de aquella realidad desaforada hemos tenido que pedirle muy poco a la imaginación, porque el desafío mayor para nosotros ha sido la insuficiencia de los recursos convencionales para hacer creíble nuestra vida. Este es, amigos, el nudo de nuestra soledad.

Pues si estas dificultades nos entorpecen a nosotros, que somos de su esencia, no es difícil entender que los talentos racionales de este lado del mundo, extasiados en la contemplación de sus propias culturas, se hayan quedado sin un método válido para interpretarnos. Es comprensible que insistan en medirnos con la misma vara con que se miden a sí mismos, sin recordar que los estragos de la vida no son iguales para todos, y que la búsqueda de la identidad propia es tan ardua y sangrienta para nosotros como lo fue para ellos. La interpretación de nuestra realidad con esquemas ajenos sólo contribuye a hacernos cada vez más desconocidos, cada vez menos libres, cada vez más solitarios. Tal vez la Europa venerable sería más comprensiva si tratara de vernos en su propio pasado. Si recordara que Londres necesitó 300 años para construir su primera muralla y otros 300 para tener un obispo, que Roma se debatió en las tinieblas de incertidumbre durante 20 siglos antes de que un rey etrusco la implantara en la historia, y que aún en el siglo XVI los pacíficos suizos de hoy, que nos deleitan con sus quesos mansos y sus relojes impávidos, ensangrentaron a Europa con soldados de fortuna. Aún en el apogeo del Renacimiento, 12 mil lansquenetes a sueldo de los ejércitos imperiales saquearon y devastaron a Roma, y pasaron a cuchillo a ocho mil de sus habitantes.

No pretendo encarnar las ilusiones de Tonio Kröger, cuyos sueños de unión entre un norte casto y un sur apasionado exaltaba Thomas Mann hace 53 años en este lugar. Pero creo que los europeos de espíritu clarificador, los que luchan también aquí por una patria grande más humana y más justa, podrían ayudarnos mejor si revisaran a fondo su manera de vernos. La solidaridad con nuestros sueños no nos haría sentir menos solos, mientras no se concrete con actos de respaldo legítimo a los pueblos que asuman la ilusión de tener una vida propia en el reparto del mundo.

América Latina no quiere ni tiene por qué ser un alfil sin albedrío, ni tiene nada de quimérico que sus designios de independencia y originalidad se conviertan en una aspiración occidental.

No obstante, los progresos de la navegación que han reducido tantas distancias entre nuestras Américas y Europa, parecen haber aumentado en cambio nuestra distancia cultural. ¿Por qué la originalidad que se nos admite sin reservas en la literatura se nos niega con toda clase de suspicacias en nuestras tentativas tan difíciles de cambio social? ¿Por qué pensar que la justicia social que los europeos de avanzada tratan de imponer en sus países no puede ser también un objetivo latinoamericano con métodos distintos en condiciones diferentes? No: la violencia y el dolor desmesurados de nuestra historia son el resultado de injusticias seculares y amarguras sin cuento, y no una confabulación urdida a 3 mil leguas de nuestra casa. Pero muchos dirigentes y pensadores europeos lo han creído, con el infantilismo de los abuelos que olvidaron las locuras fructíferas de su juventud, como si no fuera posible otro destino que vivir a merced de los dos grandes dueños del mundo. Este es, amigos, el tamaño de nuestra soledad.

Sin embargo, frente a la opresión, el saqueo y el abandono, nuestra respuesta es la vida. Ni los diluvios ni las pestes, ni las hambrunas ni los cataclismos, ni siquiera las guerras eternas a través de los siglos y los siglos han conseguido reducir la ventaja tenaz de la vida sobre la muerte. Una ventaja que aumenta y se acelera: cada año hay 74 millones más de nacimientos que de defunciones, una cantidad de vivos nuevos como para aumentar siete veces cada año la población de Nueva York. La mayoría de ellos nacen en los países con menos recursos, y entre éstos, por supuesto, los de América Latina. En cambio, los países más prósperos han logrado acumular suficiente poder de destrucción como para aniquilar cien veces no sólo a todos los seres humanos que han existido hasta hoy, sino la totalidad de los seres vivos que han pasado por este planeta de infortunios.

Un día como el de hoy, mi maestro William Faullkner dijo en este lugar: “Me niego a admitir el fin del hombre”. No me sentiría digno de ocupar este sitio que fue suyo si no tuviera la conciencia plena de que por primera vez desde los orígenes de la humanidad, el desastre colosal que él se negaba a admitir hace 32 años es ahora nada más que una simple posibilidad científica. Ante esta realidad sobrecogedora que a través de todo el tiempo humano debió de parecer una utopía, los inventores de fábulas que todo lo creemos, nos sentimos con el derecho de creer que todavía no es demasiado tarde para emprender la creación de la utopía contraria. Una nueva y arrasadora utopía de la vida, donde nadie pueda decidir por otros hasta la forma de morir, donde de veras sea cierto el amor y sea posible la felicidad, y donde las estirpes condenadas a cien años de soledad tengan por fin y para siempre una segunda oportunidad sobre la tierra.

Agradezco a la Academia de Letras de Suecia el que me haya distinguido con un premio que me coloca junto a muchos de quienes orientaron y enriquecieron mis años de lector y de cotidiano celebrante de ese delirio sin apelación que es el oficio de escribir. Sus nombres y sus obras se me presentan hoy como sombras tutelares, pero también como el compromiso, a menudo agobiante, que se adquiere con este honor. Un duro honor que en ellos me pareció de simple justicia, pero que en mí entiendo como una más de esas lecciones con las que suele sorprendernos el destino, y que hacen más evidente nuestra condición de juguetes de un azar indescifrable, cuya única y desoladora recompensa, suelen ser, la mayoría de las veces, la incomprensión y el olvido.

Es por ello apenas natural que me interrogara, allá en ese trasfondo secreto en donde solemos trasegar con las verdades más esenciales que conforman nuestra identidad, cuál ha sido el sustento constante de mi obra, qué pudo haber llamado la atención de una manera tan comprometedora a este tribunal de árbitros tan severos. Confieso sin falsas modestias que no me ha sido fácil encontrar la razón, pero quiero creer que ha sido la misma que yo hubiera deseado. Quiero creer, amigos, que este es, una vez más, un homenaje que se rinde a la poesía. A la poesía por cuya virtud el inventario abrumador de las naves que numeró en su Iliada el viejo Homero está visitado por un viento que las empuja a navegar con su presteza intemporal y alucinada. La poesía que sostiene, en el delgado andamiaje de los tercetos del Dante, toda la fábrica densa y colosal de la Edad Media. La poesía que con tan milagrosa totalidad rescata a nuestra América en las “Alturas de Machu Pichu” de Pablo Neruda el grande, el más grande, y donde destilan su tristeza milenaria nuestros mejores sueños sin salida. La poesía, en fin, esa energía secreta de la vida cotidiana, que cuece los garbanzos en la cocina, y contagia el amor y repite las imágenes en los espejos.

En cada línea que escribo trato siempre, con mayor o menor fortuna, de invocar los espíritus esquivos de la poesía, y trato de dejar en cada palabra el testimonio de mi devoción por sus virtudes de adivinación, y por su permanente victoria contra los sordos poderes de la muerte. El premio que acabo de recibir lo entiendo, con toda humildad, como la consoladora revelación de que mi intento no ha sido en vano. Es por eso que invito a todos ustedes a brindar por lo que un gran poeta de nuestras Américas, Luis Cardoza y Aragón, ha definido como la única prueba concreta de la existencia del hombre: la poesía. Muchas gracias.

Aquí el discurso en su voz

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EL INCA GARCILASO DE LA VEGA, HIJO DE ISABEL CHIMPU OCLLO Y SU MUNDO

abril 13, 2014 en 10:50 pm | Publicado en Artículos sobre Literatura, Comentarios diversos, Comunicación y Cultura, Creación, Documentos | Deja un comentario

Garcilaso

 

Con ocasión de haberse  recordado su nacimiento en el Cuzco , el 12   del presente mes  y a pocos días de conmemorarse la fecha de  su  muerte en Córdoba, España,  el  23  de  abril, transcribo  en su totalidad  un trabajo que expuse  en el Congreso  Internacional Las palabras de Garcilaso, realizado en Lima en abril de 2009, 

El Inca Garcilaso de la Vega, hijo de Isabel Chimpu Ocllo y su mundo

Desde su esmerada y autodidacta educación europea el Inca Garcilaso de la Vega rememora y presenta la función de Isabel Chimpu Ocllo y el entorno familiar materno en la formación de su visión de mundo. Estos son los principales aspectos que se abordan en la ponencia. 

Mg. Sonia Luz Carrillo Mauriz

UNMSM

Son innumerables las miradas que la obra del primer peruano en el decir de Mariátegui, aurora del espíritu americano en palabras del poeta Manuel Bandeira, ha suscitado a lo largo de los siglos y conciente de la envergadura de su abordaje lo que proponen las líneas que siguen es un acercamiento a algunos textos del Inca Garcilaso  de la Vega teniendo en consideración el peso de los acontecimientos y el registro del actor que los ha vivido.

Cada época establece el sentido de las preguntas  que produce el encuentro con un texto y  las  interrogantes  que animan esta breve exposición giran en torno a quién habla en el texto,  desde dónde y, especialmente,  qué nos sigue diciendo a cuatro siglos de distancia, cuando persiste o se reformula la inquietud por lo que somos.

En primer lugar, los textos nos indican que habla un mestizo. El hijo  del capitán español Sebastián Garcilaso de la Vega llegado al Perú con Francisco Pizarro y que en 1538 se establece en el Cuzco. Y también, de muy señalada manera, en los textos habla el hijo de  Isabel Chimpu Ocllo, descendiente directa del Inca Túpac Yupanqui. En los textos encontramos la voz de quien nació en una realidad marcada por la guerra y el conflictivo, el 12 de abril de 1539, como fruto de una “relación de conquista”

“En el Cuzco nació una relación de conquista –difícilmente de amor- con una noble india, Chimpu Ocllo, sobrina de Huayna Capac y prima de Huáscar, de Atahualpa y del rebelde Manco Inca. Ella no hablaba castellano y, que sepamos, él no hablaba el runasimi. De esta unión nació un varón … a quien se le bautizó con el nombre de Gómez Suárez de Figueroa.” (Carrillo, Francisco 1996: 9)

Una relación que, años después, el Inca teñirá de orgullo al referir  las características de su filiación cuando en la Relación de Garcí Pérez de Vargas, precisa  respecto al padre:

El hijo tercero de Alonso de Hinestrosa de Vargas y de doña Blanca de Sotomayor fué Garcilaso de la Vega, mi señor y padre. El cual empleó treinta años de su vida, hasta que se le acabó, en ayudar a conquistar y poblar el Nuevo Mundo, principalmente los grandes reinos y provincias del Perú. Donde con la palabra y el ejemplo enseñó y doctrinó a aquellos gentiles nuestra santa Fe católica; y aumentó y magnificó la Corona de España tan larga, y rica y poderosamente, que por solo aquel Imperio que entre otros posee, la teme hoy todo lo restante del mundo.”

Acerca de la madre se encarga de señalar:

Húbome en una india llamada doña Isabel Chimpu Ocllo. Son dos nombres propios el cristiano y el gentil porque las indias e indios en común, principalmente los de la sangre real, han hecho costumbre de tomar por sobrenombre después del bautismo el nombre propio o apelativo que antes de él tenían. Y estáles muy bien por la representación y memoria de los nombres y sobre nombres reales que en sus majestades antiguas solían tener. Los cuales renombres no podía ponérselos nadie sino los de la sangre real, hombre e mujer, descendiente por línea de varón: y así se los ponen todos los que de ellos han quedado. Doña Isabel Palla Chimpu Ocllo fué hija de Huallpa Túpac Inca, hijo legítimo de Túpac Inca Yupanqui y de la Coya Mama Ocllo, su legítima mujer, y hermana de Huayna Inca, último Rey natural que fue en aquel Imperio llamado Perú.” (Inca Garcilaso Relación de la descendencia de Garci Pérez de Vargas. B.A.E 1965: 12)

La posición del padre en el Cuzco -llegó a ser  corregidor en 1554 – permite al niño Suárez de Figueroa una esmerada educación al lado de los hijos de Francisco y Gonzalo Pizarro en la Escuela de Mestizos de Juan Cuellar, donde aprende latín y religión cristiana. Un elemento formativo temprano que lo pone en contacto en la mesa paterna con “numerosos comensales españoles que proceden de varios lugares de América y relatan sus experiencias de Conquista”. (Rovira y  Mataix)

La disposición al estudio de parte de los jóvenes españoles y  mestizos son puestas en relieve por el Inca al reproducir las palabras  del  licenciado Cuellar, maestro de “Gramática y demás ciencias”: “Oh, hijos, qué lástima tengo de no ver a una docena de vosotros en aquella universidad de Salamanca”. (Garcilaso, 2do. Prólogo Historia general del Perú. 1996:202). Para Francisco Carrillo, efectivamente, la educación de estos jóvenes – abarcaba un amplio abanico de saberes y destrezas que – “los preparaba para altas posiciones en la sociedad en formación” y por eso estima que: “Estos mestizos nobles e instruidos podrían haber sido los dueños del Perú. Así lo pensaron varios de ellos” (Carrillo,  1996:15)

Guarda las cosas en el corazón

 Para el escritor, el mundo de  la madre será determinante para constituirse en paradigmático “primer peruano”. La cercanía que el mundo de Chimpu Ocllo le permite, con su reciente pasado y agobiado presente (“enajenado su imperio”) obrará poderosamente en la definición de rasgos particulares de quien sería un autor de alcance universal. Las experiencias y conocimientos que adquiere en la península de forma autodidacta serán luego pasados por el tamiz de lo adquirido en el trato íntimo con el mundo de la madre.

 Así, de los texto emerge la voz del heredero de una sociedad con alto grado de organización, con conciencia de continuidad histórica (no exenta de conflicto) y realizaciones culturales y materiales presentes en la memoria y actuantes en la vida cotidiana.  Señalada superioridad que otorga al gestor del texto la condición de intérprete privilegiado. En los  Comentarios Reales, leemos:

“Después de haber dado muchas trazas y tomado muchos caminos para entrar a dar cuenta del origen y principio de los Incas Reyes naturales que fueron del Perú, me pareció que la mejor traza y el camino más fácil y llano era contar lo que en mis niñeces oí muchas veces a mi madre y a sus hermanos y tíos y a otros sus mayores acerca de este origen y principio, porque todo lo que por otras vías se dice de él viene a reducirse en lo mismo que nosotros diremos, y será mejor que se sepa por las propias palabras que los Incas lo cuentan que no por las de otros autores extraños. Es así que, residiendo mi madre en el Cuzco, su patria, venían a visitarla casi cada semana los pocos parientes y parientas que de las crueldades y tiranías de Atahualpa (como en su vida contaremos) escaparon, en las cuales visitas siempre sus más ordinarias pláticas eran tratar del origen de sus Reyes, de la majestad de ellos, de la grandeza de su Imperio, de sus conquistas y hazañas, del gobierno que en paz y en guerra tenían, de las leyes que tan en provecho y favor de sus vasallos ordenaban. En suma, no dejaban cosa de las prósperas que entre ellos hubiese acaecido que no la trajesen a cuenta.”

La minuciosidad y eficacia del relato de las circunstancias en las que se producían las conversaciones dan cuenta de una voz narrativa típica del emigrado que fija en la memoria  un estado de cosas que quienes permanecen en el lugar suelen olvidar a tenor de la dinámica de la vida cotidiana.

“De las grandezas y prosperidades pasadas venían a las cosas presentes, lloraban sus Reyes muertos, enajenado su Imperio y acabada su república, etc. Estas y otras semejantes pláticas tenían los Incas Pallas en sus visitas, y con la memoria del bien perdido siempre acababan su conversación en lágrimas y llanto, diciendo: »Trocósenos el reinar en vasallaje… « etc. En estas pláticas yo, como muchacho, entraba y salía muchas veces donde ellos estaban, y me holgaba de las oír, como huelgan los tales de oír fábulas.”

El narrador maduro recuerda al adolescente que ha tenido ya contacto con los hechos históricos y las realizaciones intelectuales registradas por la palabra escrita y por ello está en condiciones de hacer preguntas que emergen de la comparación.

 “Siendo ya yo de diez y seis o diez y siete años, acaeció que, estando mis parientes un día en esta su conversación hablando de sus Reyes y antiguallas, al más anciano de ellos, que era el que daba cuenta de ellas, le dije:

- Inca, tío, pues no hay escritura entre vosotros, que es lo que guarda la memoria de las cosas pasadas, ¿qué noticia tenéis del origen y principio de nuestros Reyes? Porque allá los españoles y las otras naciones, sus comarcanas, como tienen historias divinas y humanas, saben por ellas cuándo empezaron a reinar sus Reyes y los ajenos y al trocarse unos imperios en otros, hasta saber cuántos mil años ha que Dios crió el cielo y la tierra, que todo esto y mucho más saben por sus libros. Empero vosotros, que carecéis de ellos, ¿qué memoria tenéis de vuestras antiguallas?, ¿quién fue el primero de nuestros Incas?, ¿cómo se llamó?, ¿qué origen tuvo su linaje?,… El Inca, como holgándose de haber oído las preguntas, por el gusto que recibía de dar cuenta de ellas, se volvió a mí (que ya otras muchas veces le había oído, mas ninguna con la atención que entonces) y me dijo:

-Sobrino, yo te las diré de muy buena gana; a ti te conviene oírlas y guardarlas en el corazón (es frase de ellos por decir en la memoria).”

(Comentarios Reales. I Cáp. XV)

Y entre las cosas que el Inca guardará en su corazón está el sonido de la lengua materna, las características fonéticas del runasimi, específicamente en la forma cuzqueña (“de quien es mi intención hablar y no de las particulares de cada provincia que son innumerables”). En la Advertencia “Acerca de la lengua general de los indios del Perú”, precisa:

“Para que se entienda mejor lo que con el favor divino hubiéramos  de escribir esta historia, porque en ella hemos de decir muchos nombres de la lengua general… será bien dar algunas advertencias acerca de ella. La primera sea, que tiene tres maneras diversas de pronunciar algunas sílabas, muy diferente de cómo las pronuncia la lengua española, en las cuales pronunciaciones consisten las diferentes significaciones de un mismo vocablo: que unas sílabas se pronuncian en los labios, otras en el paladar, otras en lo interior de la garganta, como adelante daremos ejemplo donde se ofrecieren…”

Proceder del mundo que narra le permite ser exigente “intérprete de muchos vocablos indios” que los españoles “como extranjeros en aquella lengua interpretaron fuera de la propiedad de ella”. (Proemio). Se halla pues, en un lugar de privilegio, y no queda duda del orgullo con el que escribe:

“Para atajar esta corrupción me sea lícito, pues soy indio, que en esta Historia yo escriba como indio, con las mismas letras que aquellas tales dicciones se deben escribir; y no se les haga de mal a los que las leyeron ver la novedad presente en contra del mal uso introducido, que antes debe dar gusto leer aquellos nombres en su propiedad y pureza.” Advertencia acerca de la lengua general de los indios del Perú.”  (Comentarios Reales. Madrid, Cátedra, 1996 p. 140)

Ser partícipe de una cultura conlleva el conocimiento y ejercicio de gestos y ademanes. Un aspecto interesante de la relación con el mundo de su madre se registra en la segunda parte de los Comentarios al narrar un encuentro con Sayri Túpac, inca de Vilcabamba, hijo de Manco Inca II. Sayri Túpac llega al Cuzco al aceptar las propuestas del virrey Hurtado de Mendoza y se aloja en la casa de su tía Doña Beatriz donde acuden “todos los de su sangre real, hombres y mujeres, a besarle las manos y darle la bienvenida a su imperial ciudad”. Garcilaso, primo del Inca, recuerda  “Yo fui en nombre de mi madre a pedirle licencia para que personalmente fuera a besársela”. Garcilaso, joven de veinte años, representa a su madre en esta visita protocolar. El relato da cuenta de la consideración que el Inca Sayri Túpac profesa a su tía Isabel Chimpu Ocllo al punto de ofrecerle una visita personal. También de la simpatía que el conocimiento de las normas de cortesía inca suscita:

“Después me dio licencia para que me fuese, mandándome que le visitase muchas veces. A la despedida le hice adoración a la usanza de los indios, sus parientes, de que él gustó muy mucho y me dio un abrazo con mucho regocijo que mostró en su rostro.”

La relación con el padre aparece en el texto marcada de permanente admiración. Se sabe que vivió en la casa paterna, que en su adolescencia se convirtió en su secretario y que incluso luego del matrimonio de este, en 1549 con la española Martel, continúa viviendo a su lado. Sin embargo, el impacto que este matrimonio entraña se expresa en omisiones y ha dado lugar a múltiples interpretaciones: “comprendemos el golpe psíquico que significó para el él el matrimonio del padre a quien, por lo demás, siempre alabó y quiso. Los psiquiatras son muy agudos al analizar esta etapa de la vida del Inca.” (Carrillo 1996:16)

En torno al carácter de las uniones de españoles con mujeres nativas, Hugo Neira advierte que “pese a que hubo casos de matrimonios hispano-incas, estos fueron los menos. Predomina en “la familia” del conquistador, la barraganería señorial, el concubinaje. El mestizo fue un fenómeno social a gran escala.” Y cita a Rosemblat, quien estima  “hacia 1570, en el Perú (había) unos 100,000 mestizos, ante 38 mil blancos y 2 millones de indios.”

Los mestizos coloniales fueron muy pronto vistos como un peligro por los españoles mientras “por el lado indígena, como lo revela Guamán Poma, el mestizo es depreciado.” (Neira 1996: 76) Sin embargo, no parece haber sido el caso de nuestro autor tal vez por el hecho de ser fruto de la unión de un español con notoriedad y una princesa inca. En todo caso, a la muerte del padre es la pequeña herencia que recibe la que le permite emprender el viaje a la península.

La construcción del nombre propio y mestizo en España

Heredero del arrojo que sin duda acompañó a los conquistadores, a la muerte del padre en el Cuzco, en 1559, y con la madre casada con un modesto español, el Inca decide viajar a España. Para Francisco Carrillo, este viaje era “sin duda, su mejor opción para sobrevivir o para salir adelante”.  El 20 de enero de 1560 el Inca sale del Cuzco y luego de un recorrido por distintas localidades, el 4 de marzo se embarca en el Callao. Deja el Perú al que nunca volvería. Sin embargo, llevaba a la patria y su condición de  mestizo marcados a fuego.

“Salir adelante” en España entraña una serie de profundos cambios que incluye la forma de llamarse. Bautizado como Gómez Suárez de Figueroa, una vez en la península y por consejo de su tío y protector Alonso de Vargas y Figueroa, que lo acoge en Montilla, opta por el primer cambio: “Primera transformación apreciable y muestra del espíritu de adaptación al quedarse a vivir en Montilla” (Porras Barrenechea 1955: XV) y en 1563 firma Gómez Suárez de la Vega, una semana después aparece como Garcilaso de la Vega. (Carrillo, p.24). En 1570, año en el que pelea contra los moros de Alpujarras, añadirá a su nombre la palabra Capitán. En 1590, al publicar Diálogos de amor, libro con el que ganaría extendida consideración intelectual, se identifica como indio – a propósito, Vargas Llosa advierte que a veces se llama indio y otras, mestizo, “como si no hubiera en ellos (los términos)  una incompatibilidad manifiesta”).

Francisco Carrillo ilustra acerca de los pasos hacia la identidad que armoniza los dos mundos:

“En 1596, en un manuscrito con enmiendas de su propia mano, se llama “indio antártico” y firma Inga Garcilaso de la Vega y en 1600 en un documento oficial de Montilla se firma Garcilaso Inca de la Vega. En 1605 da como título a su libro La Florida del Inca. En la edición príncipe de los Comentarios Reales, 1609, incluye su propio escudo de armas con símbolos indios y españoles y con una clásica expresión ‘Con la espada y con la pluma’. Todo esto indica cierta inestabilidad, dudas, búsqueda de identificación, deseos de ascender en la sociedad española.” (Carrillo 1996:24)

En el nombre mestizo Edgar Montiel encuentra una actitud ética y política “Garcilaso asume el nombre de Inca Garcilaso de la Vega recuperando así un título de tradición materna y un nombre de lustre literario perteneciente a su ancestro paterno” (Montiel 2005: 10)

Un inmigrante en Montilla

Raúl Porras Barrenechea explica la situación del joven cuzqueño al asentarse en Montilla y las circunstancias que favorecerán su formación intelectual y posterior dedicación a la escritura: “Cuando Garcilaso llega a Montilla, huérfano, mestizo o indiano, tímido y con aire de adolescente/…/ “ingresa a ese pequeño mundo provincial en una situación dudosa e indefinida por su nacimiento y por su casta…porque es un mestizo nacido en Indias e hijo de un español y una india”.(Porras 1955: XIX – XXI). Sin embargo, es acogido generosamente por el tío quien no solo lo protege mientras vive sino al dotarlo de una herencia suficiente le otorga a futuro la tranquilidad económica necesaria para su posterior elevación intelectual.   A la generosidad de su mentor le debemos, en el decir de Porras, su imperecedera obra “Sin Alonso de Vargas los Comentarios Reales se hubieran quedado en proyecto y Garcilaso – que tendía más a las tareas de paz que a las de la guerra- hubiera tenido, para subsistir, que tonsurarse y ser capellán de algún hospital.” (Porras 1955: XXIII)

Aquí habría que mencionar la posibilidad que la vida en España le permitió de instaurar una tradición de perspectiva universalista en la literatura y la creación peruana y que cuenta con grandes herederos:

“…la actitud de mundializar los trabajos sobre asuntos aparentemente distantes de los acontecimientos peruanos tal es el caso del Inca Garcilaso (traducción de Diálogos de amor de León Hebreo) , de Espinosa Medrano (Apologético en defensa de D. Luis de Góngora) Peralta ( adaptando a Corneille,) o Mariátegui (En defensa del marxismo), Vallejo (Meditaciones al pie del Kremlin o Rusia 1931) Varga Llosa (de La guerra del fin del mundo), Leopoldo Chiappo (de Escenas de la Comedia), por citar algunos.” (Falla Barreda 1999: 56-57)

El mestizaje en el texto

“El logro extraordinario del Inca ocurre en el lenguaje: Es literario” (Vargas Llosa 2002) El sustrato inca en la versión del mundo de Chimpu Ocllo, la herencia del padre conquistador, la formación alcanzada en España, el pensamiento y el sentido del honor renacentista unido a la novedad de la mirada de hombre del Nuevo Mundo, son elementos con los que se  erige un estilo que es “síntesis magnífica, (de) la plasticidad y el vigor de lo español, la emoción íntima del indio, y la claridad y la tesura de los dulces modelos italianos” (Aurelio Miró Quesada. El Inca Garcilaso. En: Tamayo Vargas, Literatura Peruana, Tomo I  1993 p. 172).

La subjetividad del sujeto de la enunciación halla lugar en textos donde según Tamayo Vargas,

“…con facilidad el recuerdo se convierte en melancolía, la palabra equilibrada en una especie de protesta contra la realidad que lo golpea. Su misma actitud vacilante, ya algunas veces hacia su mundo indígena, ya a veces hacia sus antepasados españoles, establece una presencia de la angustia, del retorcimiento, pero generalmente se diluye en un magnífico concierto armónico de su perfeccionado estilo” (Tamayo Vargas 1992:173-174)

De otro lado, el mundo convulsionado por las guerras en el que transcurrió su infancia se hace opción discursiva, como anota  Mariátegui:”La épica medieval, que decaía en Europa en la época de la Conquista, encontraba aquí los elementos y estímulos de un renacimiento. El conquistador podía sentir y expresar épicamente la Conquista. La obra de Garcilaso está, sin duda, entre la épica y la historia.” (Mariátegui [1928] 1967:205)

La obra de Garcilaso (¿historia o  ficción?) aún provoca debate. Lo que ha alcanzado mayor consenso es su consideración como poderoso referente de lo peruano:

 “Literatura peruana con su argumentación teórica desarrollada a partir del reconocimiento de la singularidad del Perú, presenta un marco fundamentalmente histórico-reconstructivo a partir de arquetipos  como es el caso del Inca Garcilaso de la Vega, cuya vida y obra, por diversas líneas de pensamiento es mostrada como la empresa vital y artística de mayor envergadura de las realizadas en el Perú y América entre los siglos XVI y XVII.” (Falla Barreda 1999: 56-57)

En los textos del Inca Garcilaso de la Vega, habla el hijo de Isabel, vecina del Cuzco y del capitán llegado con Pizarro. Sus páginas plenas de memoria e imaginación entretejen el orgullo por las realizaciones  del Imperio llamado Perú, desde la perspectiva de la nobleza cuzqueña; nostalgia de lo vivido en la infancia y adolescencia y adquisiciones intelectuales europeas. Con talento, exigencia y sagacidad, el Inca conquista vastos espacios, construye un extenso lugar bajo el sol donde tiene cabida lo diverso y a cuatro siglos de distancia sigue aportando datos acerca de las fragilidades y  las potencialidades de lo que somos.

Referencias bibliográficas

 Carrillo, Francisco. Garcilaso, el Inca. Vida y obra. Lima, IIH, UNMSM, 1996.

Falla Barreda, Ricardo. Lo peruano en la literatura virreinal; el caso de Lima fundada de Pedro             de Peralta Barnuevo. Lima, Editorial San Marcos, 1999

Garcilaso de la Vega, Inca. Relación de la descendencia de Garci Pérez de Vargas. Obras      completas, Tomo 1, Madrid, Biblioteca de autores españoles, Atlas, 1965, pp. 230 s.

            En: http://www.scribd.com/doc/11495728/Inca-Garcilaso-de-La-Vega-Genealogia-de-Garci-Perez-de-Vargas

Mariátegui, José Carlos. “El proceso de la Literatura”, Siete ensayos de interpretación de la      realidad peruana. Lima, Amauta, 11ma. Edición, 1967

Montiel, Edgard. “La genealogía del Inca Garcilaso”. En Identidades, Suplemento del diario El   Peruano, Lima, 03 de octubre, 2005

Neira, Hugo. Hacia la tercera mitad. Perú XVI -XX. Lima, SIDEA, 1996

Porras Barrenechea, Raúl. El Inca Garcilaso en Montilla (1561 – 1614) Lima, Instituto de Historia de la Facultad de Letras. Editorial UNMSM, 1955

Rovira, José Carlos y Mataix, Remedios. El Inca Garcilaso de la Vega. En:             http://www.cervantesvirtual.com/bib_autor/garcilaso/index.shtml

Vargas Llosa, Mario. “El Inca Garcilaso y la lengua general” En. Biblioteca Cervantes. Archivo             digital: http://www.cervantes.de/nueva/de/biblioteca/archivo-        digital/pdfs/el_inca_garcilaso_y_la_lengua_general.pdf Enero 2002

Tamayo Vargas, Augusto. Literatura Peruana, Lima, Peisa, 1992

 Lima, abril de 2009

EN CASO DE  USAR  EL  TEXTO  SE  PIDE  CITAR  LA  FUENTE

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ROSARIO CASTELLANOS y ‘EL SEGUNDO SEXO’, OBRA DE SIMONE DE BEAUVOIR, A PROPÓSITO DE BETTY FRIEDAN.

marzo 16, 2014 en 1:43 am | Publicado en Comentarios diversos, Comunicación y Cultura, Documentos, Miscelánea, Noticias y demás... | Deja un comentario
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Rosario Castellanos

Rosario Castellanos

“Mujer que sabe Latín… no encuentra marido ni tiene buen fin” decía (dice) un refrán. Bajo la primera frase de esta provocadora sentencia, la brillante poeta y ensayista mexicana Rosario Castellanos, publica en 1973 un conjunto de ensayos dedicados a la obra de mujeres de distintos  países y lenguas. Al abordar los trabajos de la lideresa estadounidense Betty Friedan, Castellanos no encuentra manera más feliz de introducirnos a la obra de la autora de Mística de la feminidad (1963) que reseñando El Segundo sexo (1949), el hasta hoy influyente trabajo de la filósofa francesa Simone de Beauvoir.  Con ocasión de celebrarse en marzo el día que conmemora la larga batalla por la igualdad entre hombres y mujeres transcribo fragmentos de una y otra pionera del pensamiento sobre la condición de la mujer.

Aquí fragmentos de “Betty Friedan: Análisis y praxis” , de Rosario Castellanos:

“Cuando hace 20 años Simone de Beauvoir publicó en París su ensayo sobre El segundo sexo provocó un escándalo, al menos y tal como  ella lo consigna minuciosamente en sus memorias, nacional. Recibió cartas insultantes, fue objeto de burlas, apareció caricaturizada en los periódicos, se le anatemizó como a una proscrita.

¿Qué delito había cometido? Simplemente examinar, con la mayor objetividad y rigor científico posible, y con el soporte de una teoría filosófica,  un hecho que se había mantenido hasta entonces en el plano puramente natural: el hecho de ser mujer.

Simone de Beauvoir

Simone de Beauvoir

Simone de Beauvoir enfoca, por primera vez, el fenómeno desde una perspectiva que ya no es la de la fatalidad biológica, que ya no es la del destino  impuesto por las funciones corporales sino que es elección libre dentro del marco de una cultura. Y sobre esa elección influyó una serie de factores religiosos, morales, intelectuales tras de los que se enmascaraban  intereses económicos  y sistemas de explotación cuya eficacia dependía, en gran parte,  de la dosis  de dogmatismo que fueran capaces de segregar y de hacer absorber a quienes estaban girando alrededor de su órbita.

La tentativa de Simone de Beauvoir  por crear una conciencia de la realidad femenina y por hacer un inventario de las posibilidades de cumplimiento y de realización que presentan nuestras actuales circunstancias superó la barrera inicial de rechazo , para entrar en el terreno de la influencia. Una influencia que fue mucho más honda y revulsiva entre los hombres y que se ha filtrado con mucha más dificultad entre las mujeres. Porque temen contemplar su propia imagen y carecer de las fuerzas suficientes  para modificarla.

Más he aquí, de pronto, que 20 años después el foco de la preocupación sobre el tema se traslada de Francia a los Estados Unidos, donde pierde su carácter de individual y privado (tan propio del pensar latino, tan peculiar en la era de Gutemberg) para adquirir una dimensión colectiva. Aunque, desde luego, la encargada de  la formulación de las interrogantes y de la proposición de las respuestas sea una sola persona, portadora de esa otra gran ‘mayoría silenciosa’.

En Betty Friedan el problema del feminismo se manifiesta inicialmente como un malestar que casi podrías calificarse de visceral. Ella es una mujer norteamericana que encarna el ideal de la mujer norteamericana.

Betty Friedan

Betty Friedan

(…)
Como ante un complot, como ante un crimen, Betty Friedan medita: ¿A quién aprovecha la situación creada a partir de un espejismo y mantenida y difundida por todos los medios masivos de comunicación, por todos los instrumentos de propaganda? Y Betty Friedan responde, luego de hacer pesquisas, interrogatorios, encuestas: La mística femenina surge al final de la segunda Guerra Mundial y tiende, como meta inmediata, a eliminar a las mujeres que habían suplido en el trabajo a los hombres que se encontraban en  el frente. Se distorsionó la imagen de la career woman hasta hacerla repugnante y ridícula, mientras se exaltaba la figura de la mujer que hornea su propio pan, cose su propia ropa, teme a los ratones y no encuentra apoyo sino en el amplio y fuerte tórax  de un hombre. La mujer hiedra, la mujer parásito que se nutre de vitalidad ajena.

(…)

Cuando los magos de la manipulación de cerebros cubrieron esa primera etapa descubrieron un nuevo filón: la mujer hogareña era un ente consumidor por excelencia. Y la rodearon de productos sin los cuales no valía la pena vivir: aparatos, muebles, adornos.”

mujerquesabe

En, Mujer que sabe latín, (1era. Ed. 1973) 3era. Reimpresión, México, Fondo de Cultura Económica, letras mexicanas, 2001, pp. 116-120

Rosario Castellanos ((Ciudad de México, 1925 – Tel Aviv, 1974) Poeta, narradora y ensayista mexicana, reconocida como una de las creadoras más importantes de su país y el continente.  Licenciada y Magíster en  Letras por  la  Universidad Nacional Autónoma de México, realizó estudios de posgrado en   Estética y Estilística en la Universidad de  Madrid. Entre muchos cargos y distinciones, Castellanos fue  también Secretaria del Pen Club Internacional (con sede en París).  Fue Embajadora de México en Israel, murió en Tel Aviv el 7 de agosto de 1974  y sus restos reposan en la Rotonda de los hombres ilustres, en Ciudad de México.

segundo sexo

Como homenaje a la gran Simone de Beauvoir, dejo  un fragmento de la Introducción de:

El segundo sexo

a Jacques Bost.

Existe un principio bueno que ha creado el orden, la luz y el hombre, y un principio malo que ha creado el caos, las tinieblas y la mujer.

Pitágoras.

Todo cuanto sobre las mujeres han escrito los hombres debe tenerse por sospechoso, puesto que son juez y parte a la vez.

Poulan de la Barre

NOTA: Este libro ha sido escrito durante los años 1948-1949. Cuando empleo las palabras ahora, recientemente, etc., me refiero a ese período. Ello explica también que no cite ninguna obra publicada después de 1949.

INTRODUCCIÓN

Durante mucho tiempo dudé en escribir un libro sobre la mujer. El tema es irritante, sobre todo para las mujeres; pero no es nuevo. La discusión sobre el feminismo ha hecho correr bastante tinta; actualmente está punto menos que cerrada: no hablemos más de ello. Sin embargo, todavía se habla. Y no parece que las voluminosas estupideces vertidas en el curso de este último siglo hayan aclarado mucho el problema. Por otra parte, ¿es que existe un problema? ¿En qué consiste? ¿Hay siquiera mujeres? Cierto que la teoría del eterno femenino cuenta todavía con adeptos; estos adeptos cuchichean: «Incluso en Rusia, ellas siguen siendo mujeres.» Pero otras gentes bien informadas -incluso las mismas algunas veces- suspiran: «La mujer se pierde, la mujer está perdida.» Ya no se sabe a ciencia cierta si aún existen mujeres, si existirán siempre, si hay que desearlo o no, qué lugar ocupan en el mundo, qué lugar deberían ocupar. «¿Dónde están las mujeres?», preguntaba recientemente una revista no periódica (1). Pero, en primer lugar, ¿qué es una mujer? «Tota mulier in utero: es una matriz», dice uno [TOTA MULIER EST IN UTERO: «Toda la mujer consiste en el útero». Para indicar que la mujer está condicionada por su constitución biológica.] Sin embargo, hablando de ciertas mujeres, los conocedores decretan: «No son mujeres», pese a que tengan útero como las otras.

Todo el mundo está de acuerdo en reconocer que en la especie humana hay hembras; constituyen hoy, como antaño, la mitad, aproximadamente, de la Humanidad; y {15}, sin embargo, se nos dice que «la feminidad está en peligro»; se nos exhorta: «Sed mujeres, seguid siendo mujeres, convertíos en mujeres.» Así, pues, todo ser humano hembra no es necesariamente una mujer; tiene que participar de esa realidad misteriosa y amenazada que es la feminidad. Esta feminidad ¿la secretan los ovarios? ¿O está fijada en el fondo de un cielo platónico? ¿Basta el frou-frou de una falda para hacer que descienda a la Tierra? Aunque ciertas mujeres se esfuerzan celosamente por encarnarla, jamás se ha encontrado el modelo. Se la describe de buen grado en términos vagos y espejeantes que parecen tomados del vocabulario de los videntes. En tiempos de Santo Tomás, aparecía como una esencia tan firmemente definida como la virtud adormecedora de la adormidera. Pero el conceptualismo ha perdido terreno: las ciencias biológicas y sociales ya no creen en la existencia de entidades inmutablemente fijas que definirían caracteres determinados, tales como los de la mujer, el judío o el negro; consideran el carácter como una reacción secundaria ante una situación. Si ya no hay hoy feminidad, es que no la ha habido nunca. ¿Significa esto que la palabra «mujer» carece de todo contenido? Es lo que afirman enérgicamente los partidarios de la filosofía de las luces, del racionalismo, del nominalismo: las mujeres serían solamente entre los seres humanos aquellos a los que arbitrariamente se designa con la palabra «mujer»; las americanas en particular piensan que la mujer, como tal, ya no tiene lugar; si alguna, con ideas anticuadas, se tiene todavía por mujer, sus amigas le aconsejan que consulte con un psicoanalista, para que se libre de semejante obsesión. A propósito de una obra, por lo demás irritante, titulada Modern Woman: a lost sex, Dorothy Parker ha escrito: «No puedo ser justa con los libros que tratan de la mujer en tanto que tal… Pienso que todos nosotros, tanto hombres como mujeres, quienes quiera que seamos, debemos ser considerados como seres humanos.»

De: Simone de Beauvoir, El segundo sexo, (1era. Ed.1949), Buenos Aires, 3era. Ed., Editorial Sudamericana, 2009 (Traducción de Juan García Fuente) pp. 15-16

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MUJERES PERIODISTAS. De los esfuerzos por el reconocimiento al tiempo de la responsabilidad compartida

marzo 9, 2014 en 1:09 am | Publicado en Comentarios diversos, Comunicación y Cultura, Creación, Documentos, Miscelánea, Noticias y demás... | 2 comentarios
Exposición en el Colegio de Periodistas de Lima. 8 de marzo 2014.   Sonia Luz  Carrillo.

Exposición en el Colegio de Periodistas de Lima. 8 de marzo 2014. En la mesa el Decano del Colegio de Periodistas, Max Obregón Rossi, periodista Luis Grados y  Sonia Luz Carrillo  en  uso  de la palabra.

Con motivo de conmemorarse el Día Internacional de la Mujer, el Colegio de Periodistas de Lima llevó a cabo una serie de actividades.  En la ceremonia central, que contó con la presencia de distinguidas colegas periodistas,  fui invitada por el Decano del Colegio Profesional, periodista Max Obregón Rossi, a  dar una conferencia  que  reproduzco. 

Señor Decano del Colegio de Periodistas de Lima, señoras y señores miembros de  este Colegio Profesional, señoras y señores

Agradezco la invitación del Decano de la Orden, colega Max Obregón Rossi, para participar en esta ceremonia en  la que se recuerda el 8 de marzo de 1857, cuando en una fábrica textil de  Nueva York 110 mujeres murieron calcinadas. Reclamaban la reducción de su jornada laboral en 10 horas, el propietario incendió el edificio y les provocó la muerte. Posteriores luchas por reconocimiento e igualdad  laboral y cívica de las mujeres, condujeron a que en 1910, en Copenhague, surgiera  la idea de un día internacional el que finalmente fue fijado por las Naciones Unidas  en 1977 como el 8 de marzo en  recuerdo de la conquista lograda en esa fecha por Alejandra Kollontai, tras la Revolución de Octubre.

Conmemorando esta fecha compartiré con ustedes algunas reflexiones acerca de la presencia de las mujeres en el periodismo peruano  y también acerca de los desafíos que enfrenta actualmente el periodismo  en nuestro país.

Los medios de comunicación se han convertido en un referente importante- tal vez el más importante-  para la representación de la vida social.  Su estudio demuestra la necesidad de abordar la tarea  considerando las reformulaciones de pensamiento y acción que motiva la difusión de mensajes y sus indudables consecuencias en la colectividad con especial énfasis en la expresión de nuevos sujetos y sensibilidades. Y es que la comunicación es, indudablemente, el espacio en el que se libran las batallas por el reconocimiento.

Desde estas nociones, hace algún tiempo me interesó el fenómeno de la incorporación creciente de las mujeres a la actividad de comunicación. Realicé y publiqué un estudio que indagó sobre las características de su presencia y actuación.

Una las interrogantes del estudio era si la creciente incorporación de mujeres al periodismo, a la comunicación, había determinado cambios en la sociedad peruana en torno a la percepción de la acción de las mujeres. Otra pregunta era la incidencia del grado de profesionalismo alcanzado en el accionar de las comunicadoras, especialmente a partir de la creación o expansión de las facultades o escuelas de comunicación.

El estudio reveló, entre otros aspectos, que en aquel momento – inicios de la década de los 90’- si bien era una presencia que iba ganando en número, aprecio y reconocimiento, esta no se expresaba  en términos de liderazgo. Sin embargo, un tema interesante de resaltar es que las periodistas entrevistadas eran enfáticas en señalar  como valor diferenciado que la mujer periodista tenía un desempeño más ético respecto a sus pares varones y que existía, en su percepción,  más  facilidad para conectar con “el mundo de la vida” a la vez que mayor disciplina y responsabilidad.

Como era de esperarse, el estudio de los casos – a través de  entrevistas a profundidad-   puso en evidencia los obstáculos de orden cultural y de índole individual que frenaban sistemáticamente un mejor desempeño, las dificultades para tener igualdad en los honorarios y el acceso a cargos de dirección. Las situaciones difíciles  que provenían de la vida conyugal  o la existencia de hijos menores, etc. No obstante esto, era posible asegurar que continuaba produciéndose un cambio en la sociedad peruana respecto al acceso de las mujeres a diversos espacios profesionales.

Pero en este día  que es un día de la memoria, se impone que revisemos brevemente   la historia del periodismo  y la actuación de las mujeres. Ocasión para  recordar a las pioneras. Aquellas que desde fines del  siglo XIX e inicios del XX hicieron del periodismo, muchas veces al mismo tiempo que la literatura, el recurso para exponer su visión de la realidad y fueron abriendo camino a una nueva percepción de la mujer comprometida con los asuntos públicos. Imposible no recordar a Mercedes Cabello de Carbonera (1845-1909) y Clorinda Matto de Turner (1854-1909). Esta última de intensa actividad periodística tanto en Arequipa como en Lima al punto que la encontramos en el grupo de los que fundaran, en 1887, la revista El Perú Ilustrado.

Pioneras

Escritoras como María Jesús Alvarado, autora de numerosos artículos sobre educación, feminismo, indigenismo, que luego, durante el Oncenio de Leguía, sufrió cárcel y exilio por sus ideas sociales. Asimismo a las asistentes a las veladas literarias que reunían a mujeres periodistas, escritoras, bohemios y luchadores sociales. Entre ellas a Juana Manuela Gorriti, Josefa Messía, Clara de Buendía, Carmen Larriva, entre otras.

Los años 20 fueron decisivos para la formación de la conciencia moderna en el Perú. Algunas mujeres descubren su papel en la nueva sociedad industrial y empiezan a enjuiciar los valores y convencionalismos. Así, las primeras décadas del XX tendrán en Ángela Ramos y Magda Portal (poeta de la vanguardia) dos figuras importantes que hacen del periodismo la vía de sus propuestas sociales. Ambas amigas de José Carlos Mariátegui; la primera, autodidacta, escribió en El Comercio, El Tiempo, La crónica, Mundial y Amauta, entre otras publicaciones. Magda  Portal, poeta y política se dedicó al periodismo hasta los últimos años de su vida. Otras escritoras y periodistas contemporáneas de Mariátegui fueron Dora Mayer, María Wisse, Catalina Recavarren, Adela Montesinos y Emilia Romero.

A lo largo del siglo y a tenor de los cambios producidos por la modernización y  el crecimiento de las ciudades, la emergencia de nuevas actividades económicas y la expansión de la educación, las mujeres continuaron incorporándose a distintas labores. Entre ellas el periodismo al que llegan tanto desde la literatura como desde otras  profesiones  y diversas ocupaciones. Era, sin embargo, una presencia muchas veces eventual.

Individualidades destacadas y excepcionales de mediados de siglo XX fueron Elsa Arana Freyre, directora del suplemento “Siete días del Perú y del Mundo”, del diario La Prensa y Doris Gibson que en 1950, al lado de Francisco Igartua, fundó y condujo luego por largas décadas la revista Caretas. Sin olvidar a Maruja Venegas, homenajeada recientemente y que tuvo – y tiene – una larga labor educativa en la radio.

En décadas posteriores se encuentra ya de forma permanente mujeres en las salas de redacción. Mencionemos – con el riesgo que significa siempre citar y cometer involuntarias omisiones-  en forma breve  a  algunas periodistas en medios limeños – otro riesgo, consciente  como soy  de  la diversidad de situaciones en un extenso y multicultural país-  como Lupe Ormeño, Carmela Garcés, Sarina Helfgot, Ana María Portugal, María Teresa Nadramia, Alfonsina Barrionuevo. De los años 70’ mencionaré a Denis Merino, Maruja Barrig, Carmen Pitot, Sara Beatriz Guardia, Amanda Barral (que de relatora de noticias pasó luego a ejercer la jefatura de mesa en Panamericana); Jenny Vásquez Solís, Begoña Ibarra, Zoraida Portillo, Maruja Muñoz  y Rina Barea;  y las reporteras gráficas Antonieta Gamarra y Carmen Barrantes, entre otras  valiosas periodistas.   Aquí  debo referir que mi labor en distintas redacciones se inició en los primeros años de la década 70’ donde con frecuencia era la única o una de las pocas mujeres.

Hasta esos momentos los periodistas hombres y mujeres se habían formado en las salas de redacción de los diarios y de ahí habían pasado muchas veces a la radio y posteriormente a la televisión. No habían cursado la carrera de comunicaciones. Esta circunstancia generaba algunas tensiones entre periodistas prácticos y los egresados de comunicaciones.

En las últimas décadas del XX y lo que va del presente siglo, diversas  circunstancias tanto de orden socio-cultural  como empresarial y de orden tecnológico han ido modificando  el perfil de la profesión. Etapa en la que la  presencia de la mujer periodista, la comunicadora,  es tan amplia que sería muy largo – y extremadamente riesgoso-  mencionar nombres.

En torno al tema de la profesionalización, recordemos que la Escuela de Periodismo de la Universidad Católica fue fundada en 1945 bajo la dirección de Matilde Pérez Palacios, una de las primeras parlamentarias peruanas; y en 1947 se creó la Escuela de Periodismo de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. En 1958 la Asociación de periodistas creó el Instituto Jaime Bausate y Mesa. El Instituto de Periodismo de la Universidad San Martín de Porres fue fundado en 1962.

Como anota Gargurevich, “En 1972 la Universidad Católica decidió cerrar la Escuela de Periodismo, inclinándose hacia la aplicación de las herramientas audiovisuales para la educación”. La Escuela de San Marcos en 1981 adoptó el nombre de escuela Académico Profesional de Comunicación Social. En 1972, la Universidad de Lima fundó su Facultad de Ciencias de la comunicación.

Con la existencia de estos centros de formación, un panorama distinto se comienza a apreciarse a fines de los años 70’ e inicios de los 80’. Las mujeres profesionales de la comunicación, aquellas que hacen del periodismo su proyecto de vida están más nítidamente presentes en los medios y muchas de ellas son egresadas de estos centros de formación.

La percepción que tienen de sí mismas y de su labor revelan su paso por las aulas. En el año 1994, cuando realizaba el estudio mencionado, repasé con mis entrevistadas algunos temas como características de la formación profesional, acceso a los medios y naturaleza de sus vínculos laborales, aspectos remunerativos y de expectativas profesionales, riesgos inherentes a la labor, ejercicio de la libertad individual, etc.

Como señalé hace un momento, una  conclusión a la que se pudo pude arribar en el estudio mencionado,  fue que, pese a la creciente  presencia de mujeres en los medios, ella aún no se manifestaba en términos de liderazgo. En años posteriores  vemos que aún no existe proporción entre la cantidad de reporteras y redactoras en los medios y su acceso a cargos de dirección.

Una sociedad con deficiente representación a través de los medios masivos de comunicación

De otro lado, pese a que el nuevo siglo ha traído la presencia de muchas mujeres en actividades socialmente importantes, el gran volumen informativo no registra una adecuada representación de la variedad y riqueza de esa participación.  Habría que preguntarse, por ejemplo, cuantas noticias tienen a las mujeres como importantes y valiosas  protagonistas en  los diferentes ámbitos de la vida social, intelectual, cultural, artística, científica. Cuántas noticias tienen a mujeres como enfoque central  y no solo en temas  relacionados a  escándalos, crímenes y otros hechos de violencia, enredos de farándula, entretenimiento, etc. 

Dicho esto, es indispensable reconocer  que hoy en el periodismo peruano  se observa una aguda crisis de representación de la sociedad peruana en su conjunto. A las características globales que ha adquirido la labor informativa, basada casi exclusivamente en la espectacularización y el escándalo se unen otros complejos inveterados problemas de exclusión.

Amplias zonas de la múltiple realidad nacional no son atendidas por los medios. Por eso creo firmemente que los temas de falta de reconocimiento y exclusión no pasan exclusivamente por la circunstancia de género.  Sabemos poco del país y mucho de la vida privada de algunos personajes intrascendentes.

De otro lado, creo indispensable recordar que desde la pasada década de los 90’ las fallas éticas se evidencian tanto en hombres como en mujeres periodistas. Difícil olvidar el accionar de un grupo de periodistas en los graves momentos de la dictadura que asoló al país durante la década oprobiosa de los años 90′. Problema complejo en el que intervienen factores tanto políticos, empresariales, como culturales, sociales e individuales.

Asimismo, no es posible obviar el hecho de que la labor de  comunicación, especialmente en medios audiovisuales, está fuertemente marcada por el “vedetismo” donde periodismo y farándula se confunden obstaculizando el surgimiento de auténticos liderazgos.

Es cierto que existen valiosísimas colegas en el ejercicio del periodismo en los diversos soportes. Ellas día a día con su labor, muchas veces mal remunerada y laboralmente inestable, van configurando la imagen de mujer profesional. Es cierto también que existe mucha gente  se proclama y es reconocida como periodista  sin estar preparada para tan delicada labor: crear sentido de lo social.

El periodismo atraviesa hoy una grave crisis de identidad. Mientras las informaciones desbordan en violento sensacionalismo y futilidad, la búsqueda de rentabilidad ha sustituido la noción de servicio. El valor Verdad, base del periodismo corre cada día mayor riesgo de convertirse en un concepto vacío. El despliegue técnico no ha ido a la par del aspecto profesional y deontológico que legitime la actuación del profesional periodista o comunicador, que le dé credibilidad ante los diversos públicos.

En esta  circunstancia cabe  preguntarnos ¿Estamos construyendo una sociedad moderna en la que vaya de la mano libertad con responsabilidad?  Ardua tarea para un Colegio Profesional.

Estas reflexiones han querido reseñar brevemente los esfuerzos por el reconocimiento y las responsabilidades compartidas. Están motivadas por la  renovada esperanza en un colegio profesional, el Colegio de Periodistas de Lima, y he creído necesarias presentarlas en este día que se conmemora la lucha por la dignificación de la mujer por un mundo de paz.


Muchas gracias.

Periodistas reconocidas por el Colegio de Periodistas de Lima. 8 de marzo 2014

Periodistas reconocidas por el Colegio de Periodistas de Lima. 8 de marzo 2014

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COMUNICADO DE LA PRESIDENCIA DE LA CONFERENCIA EPISCOPAL DE VENEZUELA: Construir la paz y evitar la violencia

febrero 22, 2014 en 1:34 am | Publicado en Comentarios diversos, Documentos, Miscelánea, Noticias y demás... | Deja un comentario

Venezuela. Foto The Guardian

Ante  la crítica situación que vive el país,  el pasado 14  de febrero la Conferencia Episcopal  de Venezuela emitió el siguiente comunicado.

logo-cev

1.   Los Obispos de la Presidencia de la Conferencia Episcopal Venezolana expresamos nuestra profunda preocupación por el creciente clima de tensión que ha caracterizado la vida nacional en los últimos días. Como pastores de la Iglesia manifestamos nuestro deseo de contribuir al fortalecimiento de la paz entre todos los venezolanos. Rechazamos cualquier tipo de violencia, tanto en las manifestaciones como fuera de ellas, así como los excesos en la represión de las mismas. Lamentamos la muerte de tres ciudadanos, la situación de salud de los heridos y el gran número de estudiantes detenidos. Expresamos nuestras sinceras condolencias a los familiares de los fallecidos.

2.         El derecho a la protesta pacífica, así como el derecho a la libertad de expresión e información, son valores sociales imprescindibles para el ejercicio de una auténtica democracia. Los que ejercen responsabilidades públicas deben garantizar el ejercicio de esos derechos, evitando el uso de medidas judiciales para amedrentar y castigar a los disidentes.

3.         Frente a los grandes desafíos de nuestro país en la lucha contra la inseguridad personal y la violencia social, y ante los graves problemas económicos que nos afectan a todos, la protesta contra el Gobierno es legítima y constitucional, pero debe ser pacífica. El recurso a la violencia como medio para imponer las propias posiciones, venga de donde venga, es moralmente inaceptable. Esta debe ser desterrada siempre tanto del lenguaje como de las acciones. Los grupos violentos deben ser desarmados y controlados por las autoridades policiales, en concordancia con la política de desarme. Exigimos una exhaustiva investigación y el castigo a los culpables en el marco de la Constitución y las leyes, observando el debido proceso judicial.

4.         Le corresponde, en primer lugar, a las diversas instancias del Estado atender los justos reclamos de los diversos sectores y ofrecer las condiciones mínimas para un diálogo social que permita superar los problemas sociales y económicos. Este diálogo se evalúa por los resultados; debe basarse en el respeto de las legítimas diferencias y tener como finalidad la búsqueda del bien común, que va más allá de los intereses de personas o grupos.

5.         Pedimos a los dirigentes de todos los partidos y agrupaciones, tanto sociales como políticas, que alienten a todos sus partidarios a contribuir con su conducta y sus palabras a bajar las tensiones, al reconocimiento de los adversarios y a la mutua reconciliación. Que sea firme y sostenido el propósito de construir la paz y evitar cualquier tipo de manifestación violenta que rompa la sana convivencia entre todos los ciudadanos.

6.         Pedimos a los directivos de los Medios de Comunicación Social y a los comunicadores sociales informar la verdad con objetividad y evitar la exaltación de la violencia.

7.         Rogamos a todos los sacerdotes mantener en las celebraciones litúrgicas y en toda ocasión la plegaria por “los líderes y por todos los constituidos en autoridad, para que podamos gozar de una vida tranquila y pacífica, con toda reverencia y dignidad” (1 Tm 2,2). Invitamos de igual manera a todos los católicos a elevar oraciones a Dios, Padre de todos, y a pedir la intercesión de Nuestra Señora de Coromoto, Patrona de Venezuela, en favor de la reconciliación del país.

Emmo. Sr. Cardenal, Jorge Urosa Savino. Arzobispo de Caracas. Presidente de Honor de la CEV

Diego Rafael Padrón Sánchez, Arzobispo de Cumaná. Presidente de la CEV

José Luis Azuaje Ayala, Obispo de Barinas. 1° Vicepresidente de la CEV

Mario Moronta Rodríguez, Obispo de San Cristóbal. 2° Vicepresidente de la CEV

Jesús González de Zárate Salas, Obispo Auxiliar de Caracas. Secretario General de la CE

Caracas, 14 de Febrero de 2014

Fuente:  http://www.arquidiocesisdecaracas.com/iglesia_comu/popup_noticias/noticias_140214.html

Foto: Protestas en Venezuela. The Guardian.

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MAESTRÍA EN COMUNICACIONES EN LA UNIVERSIDAD NACIONAL MAYOR DE SAN MARCOS. Requisitos para la inscripción de postulantes

febrero 21, 2014 en 1:06 am | Publicado en Comentarios diversos, Comunicación y Cultura | 2 comentarios

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La Maestría en Comunicaciones  de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, a  través de  la Unidad de Posgrado de la Facultad de Letras y Ciencias Humanas,  está diseñada para que al final de  los estudios  el egresado esté  en capacidad de:

Intervenir con solvencia y creatividad en la formulación, diseño y ejecución  de procesos de comunicación considerando la diversidad de sujetos y prácticas sociales así como  los avances de la ciencia y la tecnología.

Formular, diseñar y evaluar proyectos de investigación que estudien  los diversos ámbitos del proceso de comunicación en una realidad multicultural  y desde una perspectiva interdisciplinaria.

Realizar asesorías y consultorías en el ámbito de las comunicaciones en organismos públicos y privados e instituciones de diversa naturaleza.

Ejercer la docencia universitaria.

Participar en equipos multidisciplinarios  que propicien  y orienten estrategias de comunicación a fin de coadyuvar al logro  de objetivos  nacionales.

Las inscripciones para postular a la Maestría están abiertas hasta el 14 de marzo de 2014. Los requisitos, prospecto, tarifa y fichas correspondientes, se encuentran en la siguiente dirección:
http://letras.unmsm.edu.pe/index.php/admision-posgrado/requisitos-maestria

Para  mayor información llamar a los   teléfonos: 619 7000  Anexos  2821  y  2834  y  al  452 4641  Anexo  41

Igualmente,  solicitarla en las siguientes direcciones electrónicas:   upglet@unmsm.edu.pe;      mcubillas_af@unmsm.edu.pe

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CARTA DE UNAMUNO A RUBÉN DARÍO, Homenaje en Salamanca el 22 de febrero.

febrero 19, 2014 en 10:49 pm | Publicado en Artículos sobre Literatura, Comentarios diversos, Comunicación y Cultura, Documentos, Miscelánea, Noticias y demás... | Deja un comentario
Miguel de Unamuno por Miguel Elías, Salamanca, 2014

Miguel de Unamuno por Miguel Elías, Salamanca, 2014

Rubén Darío por Miguel Elías (146x114  Técnica mixta sobre lienzo) Salamanca, 2014

Rubén Darío por Miguel Elías (146×114 Técnica mixta sobre lienzo) Salamanca, 2014

El  18 de enero se conmemoró el nacimiento del poeta nicaragüense  Rubén Darío (Metapa, hoy Ciudad Darío, 1867) y el 6 de febrero su fallecimiento (León, 1916). Celebrando al más reconocido representante del Modernismo hispanoamericano, el próximo 22 de febrero en el Aula Unamuno de la Universidad de Salamanca, se llevará a cabo un encuentro organizado por la Asociación de Antiguos Alumnos y Amigos de la Universidad de Salamanca, la Sociedad de Estudios literario y Humanísticos de Salamanca y el Festival Internacional de Poesía de Granada, de Nicaragua.

Dando cuenta de esta actividad nos llega un artículo del poeta peruano-español, Alfredo Pérez Alencart, publicado en el portal de Salamanca Radio Televisión en el que explica  que en el acto se dará lectura, en la voz de José María Sánchez Terrones,  a  la  carta que Don Miguel de Unanumo  escribiera al conocer  la muerte del poeta nicaragüense.

El mencionado artículo difunde este preciado documento y el autor remarca su carácter de “hermosa ofrenda de don Miguel, … nota arrepentida de ciertos desdenes e ingratitudes hacia Darío.” Las ilustraciones se las debemos al pintor y profesor de la  Universidad de Salamanca, Miguel Elías.

Reproduzco con verdadero placer  el  valioso documento: 

Hay que ser justo y bueno…

¡Pauvre  Lelian! se dijo de Verlaine, y Rubén lo recordaba. ¡Pobre Rubén!, digo yo ahora. Porque este otro niño grande era también, como aquél, bueno, entrañadamente bueno. Débil, entrañadamente débil. No podía consigo mismo. Y paseó por ambos mundos su pavor ante el misterio y su insaciable sed de reposo para ir a morir junto a su cuna, él, el hombre de todos los países cuya patria no era de este mundo.

Conocí y traté a Rubén; no lo bastante. Conservo de él una docena de cartas, en algunas de las cuales se ve al hombre. Fue quien me llevó a La Nación, de Buenos Aires, en que colaboro hace años.

Quiero ahora aquí, como ofrenda al hombre, comentar una de esas cartas. Con esta lengua que el Demonio nos ha dado a los hombres de letras, dije una vez delante de un compañero de pluma que a Rubén se le veían las plumas —las de indio— debajo del sombrero; y él que me lo oyó, ni corto ni perezoso, esparció la especie que llegó a oídos de Darío. Y este, poco después, el 5 de septiembre de 1907, me escribía desde París: “Mi querido amigo: Ante todo para una alusión. Es con una pluma que me quito debajo del sombrero con la que le escribo. Y lo primero que hago es quejarme de no haber recibido su último libro. Podrá haber diferencias mentales entre usted y yo, pero…” No copio lo que sigue, pues no quiero aparecer haciéndome el propio artículo ante la muerte, aun fresca y palpitante de pena, del óptimo poeta y hombre mejor.

Seguía luego la carta así: “Mas yo quisiera también de su parte alguna palabra de benevolencia para mis esfuerzos de cultura”. Tampoco debo copiar lo que sigue, y que a mí se refiere, hasta que dice: “Y en cuanto a lo que a mí respecta, una consagración de vida como la mía merece alguna estimación”. ¿Alguna estimación? ¿Nada más que alguna estimación? ¡Noble Rubén! ¡Con qué dignidad, con qué nobleza se quejaba de una conducta que, en verdad, no debí haber para con él seguido!

La carta acababa así: “La independencia y la seriedad de su modo de ser le anuncian para la justicia. Sobrio y aislado en su felicidad familiar, debe comprender a los que no tienen tales ventajas. Usted es un espíritu director. Sus preocupaciones sobre los asuntos eternos y definitivos le obligan a la justicia y a la bondad. Sea, pues, justo y bueno. Ex todo corde, RUBÉN DARÍO.”

Han pasado más de ocho años de esto; muchas veces esas palabras de noble y triste reproche del pobre Rubén me han sonado dentro del alma, y ahora parece que las oigo salir de su enterramiento, aún mollar. ¿Fui con él justo y bueno? No me atrevo a decir que sí.  Quería alguna palabra de benevolencia para sus esfuerzos de cultura de parte de aquéllos con quienes se creía, por encima de diferencias mentales, hermanado en una obra común. Era justo y noble su deseo. Y yo, arando sólo mi campo, -desdeñoso en el que creía mi espléndido aislamiento, meditando nuevos desdenes, seguí callándome ante su obra. ¿Fue esto justo y bueno? No me atrevo a decir que sí.

Él, por su parte, no se calló ante la mía. Ante mi obra poética, quiero decir. Cuando publiqué mi primer volumen de poesías, lo mejor, sin duda, lo más cordial que sobre ellas se dijo, fue lo que dijo Rubén en un artículo de La Nación, bonaerense. No lo olvidaré nunca. Y las cartas que después me escribió fueron nobles, sinceras y dignas. Y es aquél óptimo poeta era un hombre mejor.

Le acongojaban las eternas e íntimas inquietudes del espíritu, y ellas le inspiraron sus más profundos, sus más íntimos, sus mejores poemas. No esas guitarradas que se suele citar cuando de su poesía se habla, eso de “la princesa está triste; ¿qué tendrá la princesa?” o lo del “ala aleve del leve abanico”, que no pasan de leves cosquilleos a una frívola sensualidad acústica; versos de salón sin intensidad ninguna. Porque el pobre Darío tuvo la triste suerte de todos los que de verdad remueven y ahondan y renuevan, y es que de lo suyo adquiera más pronta y extensa boga lo menos suyo y lo más flojo. Si me hubiera dejado guiar por lo que de él me recitaban los que decían admirarle más, no le hubiese leído nunca. ¡Fortuna grande que le conocí y descubrí al hombre, y éste me llevó al poeta! Al indio —lo digo sin asomo de ironía; más bien con pleno acento de reverencia—, al indio que temblaba con todo su ser, como el follaje de un árbol azotado por el cierzo, ante el misterio. Pues para él era el mundo en que erró, peregrino de una felicidad imposible, un mundo misterioso.

“Sea, pues, justo y bueno”. Esto me decía Rubén cuando yo me embozaba arrogante en la capa de desdén de mi silencioso aislamiento, de mi aislado silencio. Y esas palabras me llegan desde su tumba reciente ahora que veo llegar la otra soledad, la de la cosecha.

¡No, no fui justo ni bueno con Rubén; no lo fui! No lo he sido acaso con otros. Y él, Rubén, era justo y era bueno. Era justo; capaz, muy capaz de comprender y de gustar las obras que más se apartaban del sentido y el tono de las suyas; capaz, muy capaz de apreciar los esfuerzos en pro de la cultura que iban por caminos, los al parecer más opuestos a los suyos. Tenía una amplia universalidad, una profunda liberalidad de criterio. Era benévolo por grandeza de alma, como lo fue antaño Cervantes. ¿Sabía que él se afirmaba más afirmando a los otros? No, ni esta astucia de fino egoísmo ha­bía en su benevolencia. Era justo, esto es, comprensivo y tolerante, porque era bueno.

Aquel hombre, de cuyos vicios tanto se habló y tanto más se fantaseó, era bueno, fundamentalmente bueno, entrañadamente bueno. Y era humilde, cordialmente humilde. Con la grande humildad que, a las veces, se disfraza de so­berbia. Se conocía, y ante Dios – ¡y hay que saber lo que era Dios para aquella suprema flor espiritual de la indianidad— hundía su corazón en el polvo de la tierra, en el polvo pisado por los pecadores. Se decía algunas veces pagano, pero yo os digo que no lo era. No descansó nunca aquel su pobre corazón sediento de amor. No de amar, sino de que se le amase.

“Alguna palabra de benevolencia para mis esfuerzos de cultura”. Aún me resuena esta queja y reproche y demanda. ¡Que no era pedirme una limosna, no, no!, sino era pedirme una justicia. “Sea, pues, justo y bueno”.

Nadie como él nos tocó en ciertas fibras; nadie como él utilizó nuestra comprensión poética. Su canto fue como el de la alondra; nos obligó a mirar a un cielo más ancho, por encima de las tapias del jardín patrio en que cantaban, en la enramada, los ruiseñores indígenas. Su canto nos fue un nuevo horizonte, pero no un horizonte para la vista, sino para el oído. Fue como si oyésemos voces misteriosas que venían de más allá de donde a nuestros ojos se juntan el cielo con la tierra, de lo perdido tras la última lontananza. Y yo, oyendo aquel canto, me callé. Y me callé porque tenía que cantar, es decir, que gritar acaso, mis propias congojas, y gritarlas como bajo tierra, en soterraño. Y para mejor ensayarme me soterré donde no oyera a los demás.

¡Pobre Rubén! ¿Te llegarán tarde estas líneas de tu amigo que no quiere ser injusto ni malo? Nunca llegan tarde las palabras buenas Dicen que la hora de la muerte es la de las alabanzas. Pero si estas son sinceras y son justas, hasta vale la pena de morirse, porque ante Dios y los hombres resuenen las alabanzas sinceras y justas. ¿Por qué en vida tuya, amigo, me callé tanto? ¡Qué sé yo…! ¡Qué sé yo…! Es decir, no quiero saberlo. No quiero penetrar en ciertos tristes rincones de nuestro espíritu. Pero tú, pobre Rubén, me estás diciendo desde tu reciente tumba: “Sea justo con los otros, con todo-; sea bueno con los otros, con todos”. Pero…

De tal modo se tapa uno los oídos para no oír a los demás y que no le distraigan de sí mismo y le dejen así oír mejor la voz de sus entrañas, que acaba por no oírse ni a sí mismo. Y no comprende uno que esa voz que cree de sus entrañas es la voz de los otros, de aquellos a quienes no quiere oír, que por sus entrañas le llega.

Sí, buen Rubén, óptimo poeta y mejor hombre: éste tu huraño y hermético amigo, que debe ser justo y debe ser bueno contigo y con los demás, te debía palabras no de benevolencia, de admiración y de fervorosa alabanza, por tus esfuerzos de cultura. Y si Dios me da salud, tiempo y ánimo, he de decir de tu obra lo que —más vale no pensar en porqué—no dije cuando podías oírlo. ¿Lo oirás ahora? Quisiera creer que sí.

Hay que ser justo y bueno, Rubén.

FUENTE:

http://www.salamancartv.com/contributorpost/unamuno-en-voz-de-sanchez-terrones-rinde-homenaje-a-dario-y-en-su-propia-aula-dira-hay-que-ser-justo-y-bueno-ruben-entre-pinturas-de-miguel-elias/

También  ver:

EL CRISTO DE VELÁSQUEZ EN LA POESÍA DE MIGUEL DE UNAMUNO

http://hablasonialuz.wordpress.com/2007/04/01/el-cristo-de-velasquez-en-la-poesia-de-miguel-de-unamuno/

A  ESPAÑA  OTRA  VEZ

http://hablasonialuz.wordpress.com/2008/09/30/a-espana-otra-vez-xi-encuentro-de-poetas-iberoamericanos-en-salamanca/

Tags: Rubén+Darío , Miguel+de+Unamuno ,  Carta+Unamuno+Darío , Alfredo+Pérez+Alencart , Miguel+Elías , Universidad+de+ Salamanca

MAESTRÍA EN COMUNICACIONES EN LA DECANA DE AMÉRICA, ACREDITADA INTERNACIONALMENTE

febrero 18, 2014 en 5:59 pm | Publicado en Comentarios diversos, Comunicación y Cultura, Miscelánea, Noticias y demás... | Deja un comentario

letras

INGRESA  A  SAN  MARCOS  O  VUELVE  A  SAN MARCOS. LA MAESTRÍA EN COMUNICACIONES  EN  LA DECANA DE AMÉRICA, ACREDITADA INTERNACIONALMENTE, TE  ESPERA.

El  Posgrado sanmarquino en Comunicaciones, de la  Facultad  de Letras  y  Ciencias  Humanas,  te abre las puertas nacionales e internacionales – con el reconocido prestigio de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos –  a un desempeño profesional y académico solvente y creativo, acorde a las nuevas prácticas impulsadas por los avances de la ciencia y la tecnología en un mundo multicultural.

La exigente  formación  que nos caracteriza,  y el exhaustivo análisis de casos, perfeccionan tus aptitudes para la Formulación de Proyectos y estrategias de Comunicación, Asesorías y Consultorías en organismos públicos y privados,  y te colocan  en óptima  posición  para el ejercicio de la docencia universitaria.

Acreditación  Internacional UNMSM:  Red Internacional de Evaluadores de la Unión de Universidades de América Latina y el Caribe (RIEV-UDUAL)

INSCRIPCIONES HASTA EL 14 DE MARZO! 

Facultad de Letras y Ciencias Humanas – UNMSM
Ciudad Universitaria de la UNMSM. Av. Venezuela cuadra 34 – Lima 1
Teléfono: 452 4641 anexo 41 – 619 7000 anexo 2821 y 2834.
Telefax: 452 1166.
Correo electrónico: upglet@unmsm.edu.pe;    mcubillas_af@unmsm.edu.pe

La Facultad  de Letras y Ciencias Humanas de la UNMSM ostenta con orgullo el  Primer Premio Nobel de Literatura otorgado a un escritor peruano; es una de las Facultades  fundadoras de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (1551) y  en ella se han formado  personalidades que han aportado  a  la cultura nacional obras universalmente reconocidas. Pero es, sobre todo, un espacio abierto a la reflexión y creación de nuevos conocimientos a la luz  del acontecer y la sensibilidad de cada época.

La Facultad de Letras y Ciencias Humanas de la UNMSM ostenta con orgullo el primer Premio Nobel de Literatura otorgado a un escritor peruano; es una de las Facultades fundadoras de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (1551) y en ella se han formado personalidades que han aportado a la cultura nacional obras universalmente reconocidas. Pero es, sobre todo, un espacio abierto a la reflexión y creación de nuevos conocimientos a la luz del acontecer y la sensibilidad de cada época.

Requisitos para  postular  a  la  Maestría:

Poseer el Grado Académico de Bachiller en Ciencias dela Comunicación  y afines;  Ciencias Sociales;  Derecho y Ciencias políticas;  Educación,   entre otros  estudios humanísticos.

 TRÁMITES Y  COSTO:

http://letras.unmsm.edu.pe/index.php/admision-posgrado/requisitos-maestria

 

TAMBIÉN VER:

http://hablasonialuz.wordpress.com/2012/01/20/maestria-en-comunicaciones-en-la-universidad-nacional-mayor-de-san-marcos/

Tags: Maestría+Comunicaciones+UNMSM  , Posgrado+Comunicaciones+UNMSM , Facultad+Letras+San+Marcos

POR TU VENTANA DORMIDA ENTRA UNA RAMA DE CIELO. JUAN GONZALO ROSE

febrero 5, 2014 en 1:13 am | Publicado en Artículos sobre Literatura, Comentarios diversos, Comunicación y Cultura, JARDIN DE DELICIAS | 2 comentarios
Juan  Gonzalo  Rose

Juan Gonzalo Rose

 

No he inventado ninguna melodía

los que amaron dirán: “conozco esta canción

y me había olvidado de lo hermosa que era”,
y habrá de parecerles la primera canción con que soñaron.

Por tu ventana dormida entra una rama de cielo,
en esa rama hay un trino y en ese trino un secreto,
si te lo digo despiertas y si despiertas no puedo,
por tu ventana dormida entra una rama de cielo.

A tu ventana dormida viene a asomar mi lucero,
él ya conoce el camino que lo conduce a su anhelo,
te mira sin que lo mires, te quiere sin que lo quieras,
sombra pegada a tu sombra que te ilumina de veras.

JUAN  GONZALO  ROSE

“Primera canción”  En: Simple canción (1960)

Bella   composición  musical  del  maestro   Víctor  Merino basada en el poema de Juan Gonzalo Rose.  En  el siguiente  video   el mismo  maestro Merino  interpreta   el   piano  acompañando  a   la  cantante  Claudia  Aguirre.

Tags: Juan+Gonzalo+Rose ,  Simple+canción*Rose ,  Por+tu+ventana+dormida , Víctor+Merino , Poesía+canción . Claudia+Aguirre 

UCHURACCAY, 31 aniversario de la herida y homenaje conjunto del Colegio de Periodistas de Lima, ANP y FPP

enero 20, 2014 en 12:26 am | Publicado en Comentarios diversos, Comunicación y Cultura, Miscelánea, Noticias y demás... | Deja un comentario

Periodistas Uchuraccay

El 26 de enero de 1983 fueron asesinados  en la  localidad ayacuchana de Uchuraccay los periodistas peruanos Eduardo de la Piniella, Pedro Sánchez y Félix Gavilán de El Diario de Marka, Jorge Luis Mendívil y Willy Retto de El Observador, Jorge  Sedano de La República, Amador García de la revista Oiga y Octavio Infante del diario Noticias de Ayacucho. Con ellos también murieron el guía Juan Argumedo y el  comunero    Severino  Huáscar Morales. 

Han transcurrido 31 años y desde entonces  los  periodistas peruanos no han dejado de considerar  el caso como una herida abierta: Testigos e inculpados murieron sospechosamente a lo largo del proceso   y  las familias aterrorizadas huyeron a otras  localidades dejando despoblado  el  lugar.  Es por ello que  aspirando a  una auténtica democracia en la que la búsqueda de la verdad  no constituya   un riesgo de muerte para quien ejerce  la profesión,  un renovado Colegio de Periodistas de Lima, con la conducción del periodista Max Obregón  Rossi, la Asociación Nacional  de  Periodistas  y la federación de Periodistas del Perú realizarán un programa de actividades conjunto para recordar el 31 aniversario de la masacre de los Mártires  de  Uchuraccay. 

Según informa la nota de prensa, se trata de  una semana intensa de actividades a realizarse desde el  lunes 20 al domingo 26 de enero en  diferentes sedes institucionales y otros locales.

Programa

El  lunes 20 se inicia  el homenaje,  a partir de las 7 pm., con una muestra fotográfica, de diarios de la época y un conversatorio con los colegas Pablo Truel (Decano de Lima y director de El Observador cuando ocurrió la tragedia), Arturo Salazar Larraín (director de La Prensa entonces), Miguel Humberto Aguirre (integrante del staff de EFE en aquellos años) y Oswaldo Sánchez (presidente de la Asociación de Reporteros Gráficos en 1983).

Esta actividad se realizará en el local del Colegio de Periodistas, Avenida Canevaro 1474 en Lince. 

A lo largo de semana las actividades abordarán temas como el Derecho a la Información y la Pluralidad Informativa; el Caso Uchuraccay en la Comisión Interamericana de Derechos Humanos; el  viernes 24  a las 11:00 am., se llevará a cabo el foro “Entre la Noticia y la vida”.Plan de protección para periodistas, en el Auditorio del Museo del Tribunal de la Santa Inquisición, organizado por la ANP;  el domingo 26, a las 9:00 am., una Romería al Cementerio El Ángel, cuadra 16 de Jr. Ancash, seguida de una Misa de Honras  a las 11:00, en la Iglesia de Santo Domingo, Jr. Camaná 170 en el Centro Histórico de Lima. Las actividades culminan con una Sesión Solemne  en el local del Colegio de Periodistas de Lima, Av. Canevaro 1474, Lince. 

Horas antes de la tragedia: de izquierda a derecha De la Pinela, Mendívil, Retto, Sedano  y Amador García.

Horas antes de la tragedia: de izquierda a derecha Eduardo de la  Piniella, Jorge Luis Mendívil, Wlly Retto,  Jorge Sedano y Amador García.

 

VER:  http://desdeeltecho.blogspot.com/2012_01_01_archive.html

También ver: Jorge Luis Mendívil, el crimen fue en Uchuraccay

http://hablasonialuz.wordpress.com/2008/01/29/jorge-luis-mendivil-el-crimen-fue-en-ucchurachay

Tags: Crimen+Uchuraccay ,  Homenaje+Mártires+Uchuraccay , Colegio+Periodistas+Lima ,  Asociación+Nacional+Periodistas ,  Federación+Periodistas+Perú

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