POBRE LELIAN. PAUL VERLAINE Y LOS POETAS MALDITOS
Enero 9, 2008 at 3:00 am | In Artículos sobre Literatura, JARDIN DE DELICIAS | 1 Comment
Con el título original Les poétes maudits, Paul Verlaine escribe en 1884 un ensayo sobre seis poetas, él entre ellos, llamándose a sí mismo Pobre Lelian. Antecede a los poemas sus comentarios que inciden sobre la maldita condición.
Aquí algunos fragmentos:
Tristan Corbiére, “Su verso vive, ríe, llora un poco, se mofa en abundancia y se chancea mejor. Además es amargo y salado como su querido océano, no es arrullador en lo más mínimo como a veces le ocurre a este turbulento amigo, pero, al igual que él, refleja los rayos del sol, la luna y las estrellas en la fosforescencia de una tromba y de las olas enfurecidas. Se hizo parisino, pero sin el sucio espíritu mezquino. Ataques de hipo, vómito, ironía feroz y feliz, bilis y fiebre exasperadas en genio y en qué alegría”.
Arthur Rimbaud. “Tuvimos la fortuna de conocer a Arthur Rimbaud. Hoy muchas cosas nos separan de él sin que, por descontado, nuestra profundísima admiración por su genio y carácter haya mermado. (…) El hombre era alto, bien formado, casi atlético, de rostro de un perfecto óvalo de ángel exiliado, con cabellos castaño claro despeinado y los ojos de un azul pálido inquietante. (…) La obra del señor Rimbaud, remontándonos al periodo e extrema juventud, es decir de 1869, 70, 71, es abundante y formaría un volumen respetable. Se compone de poemas generalmente cortos, de sonetos, letrillas, poemas en estrofas de cuatro, cinco y de seis versos. Su verso firmemente asentado, rara vez usa artificios. Nada de cesuras libertinas y menos todavía de encabalgamientos. La elección de las palabras es siempre exquisita, algunas veces pedante a voluntad. El lenguaje es limpio y se mantiene claro aun cuando la idea se diluya o el sentido se obscurezca.”
Más adelante y luego de reproducir poemas de Rimbaud, incluso algunos “a espaldas suyas”, Verlaine exclama “Nos sentimos orgullosos de ofrecer por primera vez nuestros contemporáneos inteligentes buena parte de este rico pastel, algo de Rimbaud. Si hubiéramos consultado al señor Rimbaud (cuya dirección ignoramos, tremendamente vaga, además) es probable que nos hubiera desaconsejado emprender la parte de este trabajo que a él atañe. ¡Así se condena a sí mismo este poeta maldito!”
Stephane Mallarmé. “Preocupado de verdad por la belleza, consideraba la claridad como un don secundario, y siempre que su verso fuera numeroso, musical, raro, y, cuando era necesario, lánguido o excesivo, se burlaba de todo con tal de agradar a los delicados, cuyo representante más difícil era él. ¡Qué mala acogida de la Crítica tuvo este poeta puro que permanecerá mientras haya una lengua francesa para atestiguar su gigantesco esfuerzo! (…) En las páginas humorísticas, en el ‘seno’ de las revistas serias, casi en todas partes, se puso de moda mofarse, recordarle la lengua al escritor consumado, el sentimiento de lo bello al artista indudable. Entre los más influyentes, algunos estúpidos tildaron al hombre de loco.”
Marceline Desbordes-Valmore. “Es digna, por su oscuridad aparente pero absoluta, de figurar entre nuestros poetas malditos, y tenemos el deber imperioso de hablar de ella, a partir de ahora, lo más largo y detallado posible. El señor Barbey d’Aurevilly la sacaba hace tiempo de estas filas y señalaba esa rara competencia que posee, la rareza y verdadera competencia que tuvo. En cuanto a nosotros, pese a la curiosidad que sentimos por los bueno o bellos versos, la ignorábamos, cuando precisamente Arthur Rimbaud nos conoció y nos obligó a leer todo aquello, imaginábamos como un fárrago con algunas bellezas dentro. Nuestra sorpresa fue grande.”
Villiers de L’Isle Adam. “A veces el terror se cuela entre sus paradojas, terror que se diría compartido por el narrador: después una risa loca lo invade a él y a sus auditores debido a lo mucho que brilla entonces la novedad y la fuerza cómica del espíritu. Y Villiers se va, dejando una especie de atmósfera negra donde perdura a la vez en los ojos el recuerdo de un fuego artificial, un incendio, una serie de relámpagos y el sol. Más difícil resulta dar con la obra, rarísima y dar cuenta de ella. Queremos decir que ésta es casi inencontrable ya que, tanto por desprecio al ruido como por razones de extraña indolencia, el poeta gentilhombre se desentendió de la publicidad banal atendiendo sólo a la gloria.”
Luego de referirse a algunas de sus obras y consignar sus poemas, anuncia “Prepara, a través de contrariedades de toda índole, varios volúmenes. En marzo apareció Caridad. Al lado aparecerá próximamente. El primero es continuación de Sapientia, libro de áspero y dulce catolicismo, el otro es la recopilación en verso de sensaciones de las más sinceras y atrevidas. Y para concluir digamos que vio impresas dos obras en prosa. Los comentarios de Sócrates, autobiografía demasiado general, y Claire Lobscure, título principal de varios relatos. Ambas continuarán si Dios quiere. Tiene otros muchos proyectos. Sucede sin embargo que está enfermo, un poco desanimado, y les pide permiso para meterse en cama”.
“Y LO DEMÁS, YA ES LITERATURA”
Para saber qué es la poesía para Paul Verlaine, Pobre Lelian, mentor del Simbolismo, basta leer su:
La música ante todo preferimos,
por eso mismo el verso imparisílabo
que es más vago y soluble
y que no tiene ningún peso ni pose
que lo tiente.
Y no olvides tampoco el elegir palabras
que se presten al equívoco:
quedémonos con una canción gris,
que junta lo más claro a lo indeciso.
[...]
¡Lo que buscamos siempre es el matiz,
solo el matiz y nada de color!
Sólo el matiz hermana sin herir
sueño con sueño, flauta y bronco son.
[...]
¡Retuércele el pescuezo a la elocuencia!
Y no estará de más, con mano dura,
poner coto a la rima: si la sueltas
nadie sabe hasta donde nos empuja.
[...]
¡La música ante todo, siempre música!
sea tu verso ese algo volandero
que sentimos huir de un alma
en busca de distintos amores y otros cielos.
Sea tu verso anuncio de ventura
en el crispado viento matutino
perfumado de menta y tomillo…
Y lo demás es ya literatura.
Paul Verlaine nació en Metz el 2 de octubre 1844 y murió en París el 8 de enero de 1896.
Ver: Rimbaud, provocador incandescente
Tags: Verlaine , poetas malditos , poesía , poemas , poetas+malditos
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útil, pero incompleto. Deben proveer el libro. Si no tengo el original, es como si me hablaran de una extraordinaria amiga que nunca conoceré.Reproduzcan,pues, Los poetasa malditos: dejen hablar a Verlain, para que la cosa tenga sentido,y no sea vana exégesis para frívola curiosidad: Leo Castillo, en el Caribe colombiano.
Comentario por Leo Castillo — Febrero 14, 2009 #